Las cámaras proyectaban cada detalle. Zolat, con los brazos cruzados frente al panel de control, observaba en silencio. Su rostro parecÃa inmutable, pero sus ojos revelaban algo más: una mezcla de tensión y orgullo escondido. No lo admitÃa, pero cada movimiento de esos jóvenes lo hacÃa recordar lo mucho que estaba en juego.
En el escenario de ruinas, Kael blandÃa su espada con una sonrisa confiada, derribando ghoul tras ghoul. La arena vibraba con cada choque, mientras su respiración entrecortada no lograba borrar el brillo de emoción en sus ojos.
—Vamos, Kira, ?no te quedes atrás! —gritó Kael, lanzando un corte que iluminó las sombras.
Pero ella no respondió.
Kira estaba quieta, con el arco en sus manos, pero su mirada perdida en la nada. Los ghouls avanzaban, y aunque tenÃa la postura de alguien que podÃa atacar en cualquier momento, no lo hacÃa. Su cuerpo temblaba, como si luchara contra algo invisible dentro de sÃ.
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Kael lo notó al instante. Dio un paso hacia ella, bloqueando con su espada a un ghoul que intentaba acercarse.
—?Kira! ?Qué pasa? —su voz sonaba firme, pero con un dejo de preocupación.
Ella apretó los labios, bajó apenas la cabeza, y susurró algo que Kael no alcanzó a entender. Entonces, de la pulsera brilló una luz, débil, casi apagada.
Desde las cámaras, zolat frunció el ce?o. Movió una palanca, enfocando más en la chica. La vio temblar, sudar, y a la vez quedarse inmóvil.
—Asà que… todavÃa no lo controlas —murmuró para sà mismo, en un tono que mezclaba desdén con una especie de tristeza.
Uno de los instructores a su lado lo miró, confundido.
—?Controlar qué?
Zolat no respondió. Solo mantuvo sus ojos clavados en la pantalla.
En el campo de entrenamiento, Kael bloqueaba cada ghoul que intentaba acercarse a Kira, pero empezaba a cansarse.
—?Vamos, despierta! Si no haces algo… yo solo no aguantaré mucho tiempo.
Kira levantó apenas el rostro, sus ojos brillando con un resplandor.
Pero antes de que pudiera obtener respuesta, un ghoul volvió a atacar.
Los ghouls rugieron al unÃsono, rodeando a los dos. Y mientras Kael se preparaba para la siguiente embestida, solo una pregunta lo taladraba por dentro:
?Kira era realmente la chica torpe e insegura que todos creÃan… o llevaba consigo algo que ni siquiera ella querÃa recordar?
En la sala de control, zolat cerró los ojos un instante y respiró hondo.
—Ni?a… más te vale no romperte aquà dentro.
El capÃtulo terminó con la cámara congelándose en Kira: inmóvil, atrapada entre la batalla y el misterio de un pasado que aún no se revelaba.

