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Sincronización .

  El suelo temblaba.

  Las llamas rugían alrededor, consumiendo todo a su paso.

  Eisvar apenas podía mantenerse de pie, su cuerpo cubierto de heridas y quemaduras. Jarder caminaba hacia él, envuelto en fuego puro, con esa sonrisa que mezclaba crueldad y satisfacción.

  —?Sorprendido? —dijo Jarder mientras una esfera de fuego flotaba en su mano—.

  Pensabas que solo tú habías hecho un contrato… ?verdad?

  Eisvar lo miró con el ce?o fruncido, jadeando.

  —?Qué… hiciste?

  —Al igual que tú, cambié mi alma. —Jarder levantó su mano derecha, mostrando un círculo rojo que ardía como magma sobre su piel—.

  Renuncié a mi poder original. A mi humanidad. Y obtuve esto… las llamas eternas.

  El fuego se detuvo de golpe.

  Un silencio…

  Aterrador.

  El aire pesaba. Las brasas flotaban sin moverse. Jarder solo sonrió.

  —Lamento decirte que esta pelea no la ganarás, Eisvar.

  Extendió su mano.

  —DTS: Infierno Carmesí.

  El mundo se quebró.

  El campo de batalla se deshizo, y en un parpadeo, Eisvar se encontró dentro de un volcán vivo.

  La roca fundida caía desde los muros.

  El aire era fuego.

  El suelo, un mar de lava.

  Eisvar dio un paso y la suela de sus botas se derritió.

  A case of literary theft: this tale is not rightfully on Amazon; if you see it, report the violation.

  Sabía lo que significaba. Jarder había expandido su Dominio Territorial del Alma (DTS), y ahora estaban en su mundo.

  Un solo error y su cuerpo sería cenizas.

  —?Qué te parece mi hogar? —se burló Jarder, levantando su espada hecha de magma—.

  Aquí es donde nacen las llamas… y donde morirás.

  Eisvar cerró los ojos, el sudor cayendo por su frente.

  él también tenía un DTS, pero nunca lo había perfeccionado.

  Sabía que si lo forzaba demasiado… podría morir.

  Aun así, no tenía otra opción.

  Los choques comenzaron.

  Hielo contra fuego.

  El aire se quebraba con cada impacto.

  Jarder lo golpeó en el estómago y lo lanzó al suelo.

  El calor era insoportable, la armadura de hielo comenzaba a derretirse.

  —Eres débil —dijo Jarder, riendo—. Por eso tus padres murieron.

  Eisvar apretó los dientes.

  —Cállate…

  —?Qué harás, peque?o sol? ?Llorar otra vez?

  El cuerpo de Eisvar temblaba. Su respiración era un jadeo.

  Y entonces, una hebra de cabello cayó frente a sus ojos…

  Recuerdos.

  El reflejo del fuego le mostró algo que no había visto en a?os.

  Los momentos con su familia. Hay lo recordó, el debe de vengarlos s toda costa.

  Eisvar lo miró… y sonrió.

  —Ya no soy el mismo de antes…

  Los recuerdos lo inundaron.

  Kael,noli,kira,lyra,kaelion.

  Los entrenamientos.

  Las bromas tontas.

  Las promesas de volver a ver un mundo sin dolor.

  —Gracias a él… volví a ser yo.

  No, soy mejor que mi yo del pasado.

  Una luz azul lo envolvió.

  El hielo en su cuerpo se volvió cristalino, casi transparente.

  Su alma se estabilizó, su respiración se calmó.

  El aire cambió.

  ? estado de flujo?

  Eisvar levantó la cabeza, con una mirada firme.

  —Jarder… ahora entenderás lo que es el verdadero invierno.

  Dio un paso al frente.

  El suelo, antes ardiente, comenzó a congelarse bajo sus pies.

  Cada paso apagaba las llamas del volcán.

  Jarder frunció el ce?o.

  —?Imposible! ?Dentro de mi DTS!

  Eisvar levantó la mano y gritó:

  —?DTS: Desierto de Escarcha!

  El fuego desapareció.

  El magma se convirtió en hielo.

  Las paredes del volcán se transformaron en cristal congelado.

  El calor… fue devorado por el frío absoluto.

  Jarder miró a su alrededor, aterrorizado.

  Sus pies se habían congelado.

  Su fuego chispeaba débilmente.

  —?No puede ser! ?Un DTS... Grado 4! ?Eso es imposible!

  Eisvar lo miró con serenidad.

  —Nada es imposible cuando encuentras la paz en tu alma.

  Ambos avanzaron.

  El choque final comenzó.

  Hielo contra fuego, alma contra alma.

  El estruendo sacudió todo el campo. Los muros se quebraron, el aire vibró.

  En un último movimiento, Eisvar alzó ambas manos y canalizó todo su poder.

  El fuego de Jarder se apagó.

  Sus llamas quedaron atrapadas dentro del hielo, sofocadas.

  Eisvar habló, con voz calmada, mientras su aliento se volvía vapor:

  —En este momento… tus llamas no son nada ante el frío que tú trajiste a mi vida.

  Dio un paso final.

  —Ahora… arde en las llamas del infierno que tú mismo creaste.

  Golpeó el suelo.

  El hielo se expandió como una explosión.

  El cuerpo de Jarder se congeló por completo, su rostro atrapado en una mueca de sorpresa…

  Y luego se hizo trizas.

  El DTS se rompió.

  El volcán desapareció.

  Solo quedaba Eisvar, de rodillas, respirando con dificultad sobre el campo real.

  A lo lejos, Kael lo observaba, sonriendo con orgullo.

  —Bien hecho, Eisvar… lo lograste.

  Eisvar sonrió débilmente.

  —Por fin… pude hacerlo.

  El frío se desvaneció, y el cielo volvió a brillar.

  Eisvar cayó de espaldas, mirando las nubes.

  Pensó en su pueblo, en su familia…

  Y en que ahora, al fin, podría descansar.

  —Aun así… debo ir a ayudar a los demás… —susurró antes de cerrar los ojos.

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