El amanecer llegó con un aire de paz. Por primera vez en dÃas, no habÃa alarmas, ni gritos, ni ghouls. Solo los pájaros, el murmullo del viento y…
—??EISVAR!! ??SAL DEL BA?O QUE YA LLEVAS MEDIA HORA!! —gritó Kael golpeando la puerta con desesperación.
Del otro lado se escuchó un bostezo.
—Tranquilo, campeón del desespero. Algunos tenemos estándares de limpieza.
—?Tú ni te peinas! —le gritó Kael frustrado.
Desde la cocina, Zharet soltó un suspiro cansado.
—Y pensar que esta iba a ser una ma?ana tranquila… —murmuró sirviéndose café.
Mientras tanto, Noli y Lyra intentaban preparar el desayuno.
—Ok, Noli, pásame la sal.
—?La blanca o la que explota?
—?Qué?
Antes de que Lyra pudiera preguntar, una peque?a explosión llenó la cocina de humo.
—Ups… era la segunda. ??
Kira entró justo a tiempo para verlos cubiertos de ceniza.
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—?Qué hicieron ahora?
—Experimentos culinarios —respondió Noli con una sonrisa de dientes blancos en una cara negra de humo.
—SÃ, muy… sabrosos —ironizó Lyra mientras tosÃa.
Kael apareció, aún molesto.
—?Alguien sabe por qué el agua del ba?o está saliendo roja?
—Ah… eso fui yo —dijo Eisvar desde el pasillo, con una toalla en la cabeza—. Estaba practicando una técnica de fusión elemental y… bueno… el drenaje no soportó tanto poder divino.
—?Poder divino mi trasero! ?Casi me da un infarto! —gritó Kael.
Kira soltó una risita disimulada, mientras Noli aprovechaba para burlarse:
—Tranquilo, Kael, ahora hueles a perfume de demonio, edición agua con óxido.
—Noli, te juro que…
—Chicos —interrumpió Zharet con tono de padre cansado—, si van a destruir la casa, al menos esperen a que termine mi café.
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Después del desayuno (que misteriosamente sabÃa a pólvora y mermelada), los chicos decidieron pasar el rato en el patio.
Kaelion propuso un reto.
—?Qué tal un juego de mesa? El perdedor limpia los ba?os.
—Acepto —dijo Eisvar sin pensar.
—Perfecto —dijo Kael con una sonrisa traviesa—, jugaremos Cartas del Caos.
Cinco minutos después, ya todos gritaban.
—?Eso no vale, Lyra está haciendo trampa! —acusó Kira.
—No es trampa si tú no lees las reglas —respondió Lyra sonriendo dulcemente.
—?Te voy a hacer leerlas en el infierno! —
—?Ya basta! —Zharet apareció con una escoba—. ??Quién llenó el salón de cartas flotantes?!
—Ehh… fue el viento —dijo Noli, se?alando al cielo.
—No hay viento, Noli.
—Bueno… un viento muy selectivo.
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Más tarde, al caer la tarde, todos estaban tirados en el césped, exhaustos.
Kael miró el cielo, riendo.
—Al final, fue un buen dÃa.
Kira asintió, apoyando la cabeza en sus piernas.
—SÃ… hacÃa falta un poco de tranquilidad.
—?Tranquilidad? —dijo Eisvar desde una hamaca que habÃa robado del patio—. Si eso fue tranquilo, no quiero saber qué es caos.
—Esa palabra no existe en este grupo —bromeó Noli.
Zharet, desde el porche, solo murmuró:
—Definitivamente… necesito vacaciones de mis vacaciones.
La cámara se aleja del grupo riendo juntos, mientras el sol cae detrás del árbol gigante del jardÃn, iluminando sus rostros cansados pero felices.
Un dÃa simple. Un dÃa sin enemigos, sin pruebas.
Un dÃa que, sin saberlo, serÃa el último de verdadera paz.

