El sol comenzaba a caer sobre la mancion de Zharet, ti?endo el cielo de un naranja cálido. El ambiente era distinto: no habĂa entrenamientos, ni combates, ni gritos de dolor o esfuerzo. Solo el murmullo del viento y el sonido de las risas que poco a poco llenaban el aire.
En el gran patio central, los chicos se habĂan reunido junto a una mesa improvisada, cubierta de bocadillos, dulces y una bebida que nadie sabĂa quiĂ©n preparó… aunque todos sospechaban de Kael.
—Oigan, ?esto no se mueve demasiado? —preguntó Noli, mirando su vaso con sospecha.
—No seas miedoso —respondió Kael, con una sonrisa traviesa—. Solo tiene un toquecito especial.
—Si empiezo a ver doble, voy a buscarte hasta el fin del mundo, ?entendido? —bromeĂł Eisvar, que ya habĂa dado un sorbo.
—Eso suena a promesa romántica —agregó Kaelion, provocando las carcajadas de todos.
—?Cállate, idiota! —gru?ó Eisvar, lanzándole una servilleta.
Mientras tanto, Lyra observaba la escena con una sonrisa tranquila… hasta que vio cómo Kira y Kael hablaban demasiado cerca.
Kira se reĂa, genuina, divertida. Y Kael, con esa mirada suya, parecĂa completamente encantado.
El ambiente se volvió un poco… eléctrico.
—?Te pasa algo, Lyra? —preguntó Kaelion, alzando una ceja.
—Nada —respondió ella, apretando su bebida.
Pero el peque?o tic en su ceja izquierda decĂa lo contrario.
Zolat y Zharet observaban desde la terraza, bebiendo algo que olĂa fuertemente a alcohol y sabidurĂa de adultos cansados.
—Mira eso —dijo Zharet con una sonrisa—. Parece que por fin están disfrutando de la calma.
—Sà —respondió zolat, cruzando los brazos—. Aunque conociendo a Kael, en cualquier momento prenderá fuego a algo.
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—…O a alguien.
Ambos soltaron una carcajada pesada, de esas que esconden cari?o y cansancio.
Abajo, Kael se levantĂł con una sonrisa enorme.
—?Ya sé! ?Vamos a jugar algo!
—?Qué tipo de juego? —preguntó Noli, arqueando una ceja.
—Uno de mesa. Pero con castigos.
—Oh no —dijo Eisvar al instante—. No, no, no. No más ideas tuyas.
—?Por qué no? —preguntó Kael, fingiendo inocencia.
—Porque la última vez “jugaron” y casi incendias media concina —intervino kira.
—Fue controlado.
—Controlado mis alas —replicó Kaelion, riendo.
Kira, curiosa, se acercĂł.
—?Qué tipo de castigos?
Kael le gui?Ăł un ojo.
—Peque?os retos. Nada grave.
—Eso suena a trampa —susurró Noli.
—Todo suena a trampa contigo —le respondió Kael, empujándolo con el hombro.
Terminaron decidiendo jugar “Verdad o Prueba” (una versión modificada del clásico “Verdad o Reto”), con un tablero circular y peque?as gemas que cambiaban de color según el turno.
La primera ronda fue tranquila.
Hasta que el turno de Kaelion lo obligĂł a confesar su peor derrota.
—Perder contra Kael —dijo, mirando al cielo con resignación.
—Ohhh, ?qué sincero! —gritó Noli riendo.
—Lo dices como si me doliera —replicó Kaelion—. Solo fue… una derrota estratégica.
—SĂ, claro —murmurĂł Eisvar—. “EstratĂ©gica”. Como cuando te desmayaste a los tres minutos.
El grupo estallĂł en carcajadas.
Luego fue el turno de Noli.
—Prueba —dijo con confianza.
La gema brillĂł roja.
—Tienes que decirle algo bonito a la persona a tu izquierda.
Noli miró… y a su izquierda estaba Kael.
Hubo silencio.
—Ehm… Kael, eres…
—?S� —dijo Kael, sonriendo de oreja a oreja.
—…un completo desastre. Pero un desastre divertido.
—?Te amo también, hermano! —le gritó Kael, abrazándolo sin dejarlo respirar.
Todos se reĂan mientras Noli intentaba zafarse.
Kira, en su turno, terminĂł haciendo una peque?a confesiĂłn sin querer:
—Yo… no confĂo fácilmente en la gente. Pero con ustedes… es diferente.
Hubo un silencio breve, cálido. Kael la miró, sonriendo.
—Nos pasa lo mismo, Kira.
Y aunque Lyra tratĂł de ignorarlo, algo dentro de ella se revolviĂł.
Kaelion aprovechĂł para romper la tensiĂłn:
—Bueno, yo solo confĂo en mĂ y en la comida de Zharet.
—?Pues ni eso deberĂas! —gritĂł Zharet desde la terraza, provocando una nueva ola de risas.
La noche siguiĂł entre bromas, retos ridĂculos (como Noli intentando hacer un pino mientras recitaba un poema inventado) y peque?as conversaciones más Ăntimas entre risas.
Eisvar y Kaelion terminaron compitiendo a pulso durante casi media hora, hasta que ambos se rindieron y decidieron que “era empate”.
Kira y Lyra, pese a sus roces, terminaron cooperando en un juego de equipo. Hubo miradas incómodas, pero también sonrisas sinceras.
Cuando la luna ya se alzaba alta, Kael se apartĂł un momento, mirando el cielo.
Kira lo notĂł y se le acercĂł en silencio.
—?Piensas en algo?
—Solo… en lo afortunado que soy. —Kael sonriĂł, sin apartar la vista del cielo—. Hace nada todo era pelea, dolor… y ahora estamos aquĂ.
—SĂ. —Kira tambiĂ©n mirĂł las estrellas—. Ojalá esto durara más.
Kael asintiĂł.
—Lo hará. Mientras estemos juntos, lo hará.
Detrás de ellos, Noli gritó:
—?KAEL! ?TE TOCA!
—?YA VOY! —respondió él, riendo.
El grupo siguiĂł riendo bajo el brillo plateado de la luna, ignorando por un momento lo que les esperaba.
Era una noche de amigos, de calma, de vida.
Una noche que todos recordarĂan…
porque a veces, los momentos más simples, son los más eternos.

