El amanecer habĂa llegado, pintando de naranja los muros del cuartel. Los chicos estaban listos, con sus maletas a los pies y una mezcla de emociĂłn y nervios en los rostros.
Kael daba peque?os saltos mientras ajustaba su mochila.
—?A dónde vamos exactamente? —preguntó Noli, bostezando y cruzándose de brazos.
—Sà —a?adió Kira—, no dijiste nada, zolat.
Zolat ajustaba los guantes, los mirĂł con una sonrisa apenas visible.
—Vamos a visitar a un viejo amigo… y a reunirnos con Nymeria.
Kael alzó una ceja. —?Viejo amigo? ?Quién es?
—Zharet. —respondió zolat con naturalidad.
Kael abrió los ojos como platos. —?ZHARET? ??Tiene casa!?
Zolat rió por lo bajo. —Y una bastante grande, por cierto.
—?No puede ser! Siempre pensĂ© que dormĂa en el helicĂłptero.
—A veces también lo hace —murmuró zolat.
Entre risas y comentarios, el grupo subiĂł al vehĂculo que los llevarĂa a su destino.
El trayecto fue largo, pero el paisaje empezĂł a cambiar a medida que se acercaban. El bosque se abrĂa paso entre los cerros y, en la distancia, una enorme estructura empezĂł a tomar forma.
Cuando por fin bajaron, los chicos se quedaron sin palabras.
—?Esto es una casa? —preguntó Kira con los ojos muy abiertos—. ?Parece una aldea!
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—Eso es porque es una mancion —contestó zolat sonriendo—. Zharet nunca supo vivir en peque?o.
Frente a ellos, una puerta gigantesca, adornada con grabados antiguos, custodiaba la entrada.
Zolat dio un paso al frente, mirando la madera reforzada.
—Bien, veamos si sigue igual de temperamental.
Sin previo aviso, lanzĂł una patada brutal.
?BOOOOM!
La puerta salió volando varios metros, dejando una nube de polvo detrás.
Desde el interior, se oyĂł un grito.
—???ZOLAT!!! ??Cuántas veces te he dicho que uses la manija como una persona normal?!
Zharet apareciĂł corriendo por el pasillo, despeinado, con un control de videojuegos en la mano.
—?Por tu culpa perdà contra el jefe final!
—Ups… fue por accidente —dijo zolat, sonriendo con una inocencia muy poco creĂble.
—?Claro, accidente! Como la última vez que “accidentalmente” destruiste mi cocina —replicó Zharet, cruzándose de brazos.
Los chicos trataban de no reĂrse, pero Kael no aguantĂł y soltĂł una carcajada.
Zharet los mirĂł entonces, suspirĂł, y se?alĂł hacia el fondo.
—Bueno, los demás están en el patio. Si es que pueden encontrarlo.
El grupo comenzĂł a caminar entre pasillos y jardines interminables.
—?Esto tiene fin? —preguntó Eisvar, mirando alrededor.
—Creo que pasamos dos veces por el mismo árbol —dijo Noli, frunciendo el ce?o.
—Shhh, confĂen en mi instinto —dijo Kael con una sonrisa confiada.
Cinco minutos después, estaban perdidos.
Hasta que, a lo lejos, Kael vio algo: Lyra, Kaelion y Nymeria, conversando bajo una pérgola.
—?LYRAAAAA! —gritó Kael antes de que alguien pudiera detenerlo.
Dejó caer las maletas y salió corriendo a toda velocidad, dejando una estela de polvo tras él.
—?Siempre es asà de… energético? —preguntó Kira.
—Sà —respondieron zolat y Noli al mismo tiempo.
Kael llegĂł con tanta fuerza que derribĂł a Lyra y a Kaelion en un solo movimiento.
—?LOS EXTRA?é! —gritó abrazándolos.
—?Kael! —dijo Lyra, riendo mientras trataba de levantarse—. ?No puedes aparecer asĂ!
Kaelion, con el ce?o fruncido, se levantó sacudiéndose el polvo.
—Sigues igual de torpe… aunque te advierto, ahora soy mucho más fuerte.
—?Ah, s� —dijo Kael con una sonrisa desafiante—. Entonces lo comprobaremos después.
Lyra, entre risas, abrazĂł a Kael con fuerza.
—Me alegra tanto verte otra vez.
Kael sonriĂł y, por un instante, el mundo pareciĂł detenerse.
Hasta que, desde la distancia, Kira frunciĂł el ce?o.
—?…Quién le dio permiso de abrazarlo tanto? —murmuró entre dientes.
Mientras tanto, Noli observaba en silencio a Nymeria.
HabĂa algo extra?o en ella. Su aura era… distinta. Oscura, pero serena. Como si una parte de ella no perteneciera a este mundo.
—Interesante… —susurró Noli, sin apartar la vista.
Eisvar, en cambio, miraba fijamente a Kaelion.
No habĂan intercambiado palabra, pero ya se notaba la tensiĂłn.
—Tú y yo —murmuró Eisvar— seremos rivales eternos, lo presiento.
De repente, zolat levantĂł la voz.
—?Kael! ?No olvidaste algo?
—?Eh? ?Qué cosa?
?THUMP! —las maletas de Kael cayeron frente a él, lanzadas por zolat.
—Por si no te acuerdas, deberĂas presentar a tus amigos antes de que sigas tirando gente al suelo.
Kael se rascĂł la cabeza, riendo. —Ah… sĂ, cierto.
Y asĂ comenzĂł una larga charla. Entre bromas, risas y presentaciones, todos fueron conociĂ©ndose poco a poco. Zharet y zolat discutĂan al fondo por una pared rota, Lyra contaba historias, y Kael no paraba de hablar, feliz de tener a todos juntos.
Por un momento, el mundo fue simple otra vez.
Sin enemigos. Sin alarmas.
Solo amigos reunidos bajo el mismo cielo.
Fin del CapĂtulo 89.

