HabĂa pasado una semana desde el fatĂdico dĂa.
Las heridas sanaban, los cuerpos descansaban… pero el alma de todos seguĂa rota.
Aunque cada quien estaba de vuelta en su hogar, un mismo pensamiento los perseguĂa:
“Esta casa ya no se siente como mi casa.”
Faltaba él.
Faltaban sus gritos reclamando comida.
Sus travesuras robando pescados.
Sus carcajadas perdiéndose entre las olas.
Y, sobre todo, faltaban esas palabras que todos, sin darse cuenta, habĂan aprendido a esperar cada ma?ana:
—Buenos dĂas, familia.
El silencio era más cruel que cualquier herida.
?? La propuesta de Nymeria
Ese dĂa, Nymeria llegĂł con rostro serio.
No podĂa contarles la verdad. No todavĂa.
No querĂa dar falsas esperanzas… porque ni ella estaba segura de que Kael pudiera regresar.
Se parĂł en medio de todos y hablĂł con firmeza:
—Necesito de su ayuda. Vamos a crear un artefacto… uno que los hará más fuertes.
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Los jĂłvenes apenas levantaron la mirada. Estaban apagados, sin fuerzas.
Hasta que Nymeria soltĂł la mentira que guardaba como anzuelo:
—Si logran hacerlo… quizás pueda curar el cuerpo de Kael. él es un Soul, su arma sigue intacta. Pero… perderá sus recuerdos. Cuando despierte, será… alguien nuevo.
El impacto fue inmediato.
Silencio, miradas cruzadas, dudas.
Pero Kaelion, el más distante de todos, el que siempre escondĂa sus emociones… fue el primero en levantarse.
—Dime qué tengo que hacer.
Su voz resonĂł con una determinaciĂłn que nadie esperaba.
Los demás, al verlo, sintieron un fuego encenderse en sus pechos. Si Ă©l, que rara vez mostraba afecto, estaba dispuesto a arriesgarlo todo… entonces ellos tambiĂ©n podĂan hacerlo.
—Vamos contigo, —dijeron uno tras otro.
Nymeria, por primera vez en dĂas, sonriĂł.
—Bien. Entonces los enviaré a un viejo y legendario lugar… el Punto Infernal.
?? El destino prohibido
El nombre los dejĂł en shock.
Lyra fue la primera en preguntar:
—?Por qué ah�
—Porque en ese lugar existe algo que necesito… la Materia X. Es lo Ăşnico que podrĂa regenerar a Kael.
Ninguno entendĂa lo que realmente significaba ese material, y Nymeria no les explicĂł más. No podĂa arriesgarse.
Con un sello de manos, el mismo que habĂa usado en el pasado, los teletransportĂł a otra de sus bases: la cima de una monta?a, rodeada por nubes y un mar a lo lejos.
AllĂ, les indicĂł que se equiparan.
?? Las armas elegidas
Mientras tanto, Lumenox y Elyos insistieron en ir con ellos. Los demás se opusieron, sabĂan que serĂa demasiado peligroso.
Nymeria les dio otra misiĂłn:
—Debajo de esta base hay una cueva. En ella habita una criatura peligrosa. Quiero que la capturen.
Lumenox aceptó de inmediato, tomando un arma láser forjada con material del Nexo.
Pero Elyos sorprendió a todos: adoptó una forma más humanoide, casi idéntica a su hermano. Sin mediar palabra, tomó las armas que más le llamaron la atención… dos pistolas peque?as, negras con grabados brillantes.
Nymeria iba a detenerlo.
—?Esas… no deberĂas!
Pero su hijo puso una mano en su hombro, negando con suavidad.
—Déjalo. Alguien tiene que usarlas. No fueron hechas para quedarse guardadas.
?? La partida
Minutos más tarde, todos estaban listos.
El rugido de las hĂ©lices llenĂł el aire mientras el helicĂłptero descendĂa en la plataforma.
Nymeria se parĂł frente a ellos.
—Este será su transporte. zharet los llevará.
Los chicos, ahora con la determinaciĂłn encendida, subieron uno a uno. La misiĂłn era peligrosa, pero en cada corazĂłn habĂa un mismo objetivo: traer de vuelta a Kael, sin importar el precio.
El helicóptero se elevó hacia los cielos oscuros, alejándose de la base.
Abajo, Lumenox y Elyos se miraban entre sĂ, listos para descender a la cueva.
El episodio termina con dos imágenes paralelas:
El helicĂłptero avanzando hacia el horizonte, rumbo al Punto Infernal.
Y las siluetas de los hermanos, adentrándose en la oscuridad subterránea, con sus nuevas armas en mano.

