El laboratorio de Nymeria estaba en completo silencio.
Frascos brillaban con lĂquidos extra?os, libros viejos estaban abiertos por todas partes, y en el centro, el cuerpo inmĂłvil de Kael reposaba sobre una mesa de cristal.
Nymeria abrĂa cajones, movĂa estantes y hasta revisaba compartimientos ocultos. Sus manos temblaban de desesperaciĂłn, hasta que por fin… encontrĂł un peque?o contenedor.
Lo levantĂł con cuidado. En su interior, una sustancia negra con reflejos carmesĂ se movĂa como si respirara.
—Materia X… —susurró con un nudo en la garganta.
No tenĂa mucha. No alcanzarĂa para restaurar a Kael por completo… pero era suficiente para empezar.
?? El origen prohibido
Mientras preparaba la primera dosis, los recuerdos la invadieron.
La Materia X no era cualquier cosa.
Era un material arrancado de lo más profundo del “Punto Infernal”, el lugar de donde los primeros ghoul habĂan surgido.
Un mineral vivo, pensante, que liberaba todo el poder de quien lo absorbiera… pero con un precio terrible: la corrupción.
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Quien no soportara su energĂa perdĂa la mente, convirtiĂ©ndose en un monstruo que solo sabĂa matar y destruir.
Solo hubo un hombre en la historia que logrĂł dominarla.
Un guerrero que, tras consumirla, no solo liberó su máximo potencial, sino que adquirió nuevas habilidades imposibles.
Entre ellas, el control absoluto de los minerales: oro, esmeralda, diamante…
Un poder capaz de alterar incluso la estructura misma de la tierra.
Nymeria lo recordaba bien.
Ese nombre aĂşn la perseguĂa…
—…pero no dejaré que Kael tenga el mismo destino.
?? La primera inyecciĂłn
Con manos firmes, preparĂł la dosis. La aguja brillĂł bajo la luz azulada del laboratorio.
Se inclinĂł sobre Kael, acariciĂł por Ăşltima vez su rostro sin color, y le susurrĂł:
—Si esto falla… lo siento, nieto mĂo.
La aguja se hundiĂł en su piel.
El lĂquido oscuro fluyĂł hacia dentro de su cuerpo.
Pasaron segundos eternos.
Nada ocurriĂł.
Nymeria apretĂł los dientes, sintiendo que el vacĂo la aplastaba.
—No… no funcionó…
Pero su hijo, zharet, que observaba todo con calma, negĂł con la cabeza.
—Te equivocas, madre.
Ella lo mirĂł confundida.
—?Qué dices? ?No reaccionó!
—Kael perdió toda su sangre en la batalla. ?Lo recuerdas? La Materia X no puede mezclar lo que no existe. Entonces… ocupará su lugar.
Nymeria abriĂł los ojos con horror.
—?Quieres decir… que esa cosa reemplazará su sangre?
—Exacto. Y si su cuerpo lo soporta… lo regenerará desde adentro. La Materia X es un material pensante, vivo. Sabe qué hacer para sobrevivir… y para si para sobrevivir tiene que revivir lo hara.
?? La esperanza
Nymeria mirĂł de nuevo a Kael. Su cuerpo seguĂa inmĂłvil… pero ahora, en sus venas, podĂa verse un dĂ©bil resplandor oscuro, como peque?as venas de Ăłnix expandiĂ©ndose poco a poco.
Se llevĂł una mano al pecho.
Por primera vez desde que lo vio caer, sonriĂł con esperanza.
—Aguanta, Kael. Solo aguanta…
Mientras tanto, en Atlantis, los demás seguĂan llorando.
Kaelion miraba al vacĂo en su cama de hospital, lleno de impotencia.
Lyra sostenĂa la sábana entre las manos, con lágrimas constantes, recordando la sonrisa de quien fue su primer amor.
Los hermanos del reino tampoco levantaban cabeza, aún en shock por la pérdida de su amigo.
Todos estaban de luto, sin saber que, en un laboratorio oculto, algo increĂble estaba a punto de empezar.
El capĂtulo cierra con un plano del rostro de Kael, aĂşn muerto, mientras un dĂ©bil pulso oscuro corre por sus venas.

