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El ataud vacío.

  Atlantis estaba de luto.

  Las aguas que antes brillaban en festejos, ahora se sentían pesadas, como si el mar mismo llorara.

  Los pasillos del palacio se llenaron de silencio. Los súbditos bajaban la cabeza, incapaces de creerlo. Kael, el alma de la fiesta, el que siempre reía, el que nunca dejaba que nadie se rindiera… estaba muerto.

  Mientras tanto, en la enfermería del reino, Lyra y Kaelion yacían en camas separadas. Sus cuerpos llenos de vendas, apenas podían moverse.

  Ambos con los ojos vacíos, incapaces de aceptar la realidad.

  —…si tan solo hubiera sido yo —murmuró Kaelion, apretando los pu?os con impotencia.

  Lyra, mirando el techo, con lágrimas cayendo lentamente, susurró:

  —No pude decirle lo que sentía… y ahora nunca lo haré…

  La reina entró en la sala, con pasos firmes, pero su mirada era de tormenta. Se detuvo, observando a los dos. Y entonces lo notó.

  La espada de Kael, apoyada contra la pared, aún brillaba débilmente.

  Un resplandor suave, pero vivo.

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  Sus ojos se abrieron.

  —…él no está muerto del todo.

  ? La revelación

  En privado, le reveló la verdad a Nymeria.

  —Su cuerpo murió… pero su alma aún late. Lo mantiene la Soul. Su alma… no puede morir.

  Nymeria, que hasta entonces solo sentía vacío, sintió por primera vez un rayo de esperanza.

  Esa misma noche, cuando el reino se reunió en ceremonia, ella se encargó del entierro.

  Todos lloraban frente al ataúd de Kael, sin saber que, en realidad, estaba vacío.

  El pueblo se inclinaba con respeto. Atlantis lloraba a un héroe.

  Pero Nymeria, en silencio, guardaba un secreto.

  ?? El laboratorio

  De regreso en su base, Nymeria colocó el verdadero cuerpo de Kael sobre una mesa de cristal.

  Su piel pálida, sus heridas mortales… pero su pecho aún emitía un tenue calor.

  —…no está perdido. Si encuentro la forma de reconstruir tu cuerpo, Kael… podrías volver.

  Pero la pregunta era: ?cómo?

  --Cómo? Como lograste sobrevivir.

  Mientras se sumía en pensamientos, escuchó pasos.

  Era su hijo, zharet, aún con la katana al costado.

  —Madre…

  Nymeria lo miró, cansada, desesperada.

  —No puedo matar a nadie para darle un cuerpo… no puedo…

  —No necesitas hacerlo —interrumpió zharet con serenidad—. Existe un material. Uno que puede sanar lo que parece imposible.

  Nymeria lo miró con incredulidad.

  —?Qué material…?

  —La Materia X.

  ?? La decisión

  El corazón de Nymeria se estremeció.

  La Materia X. Un recurso prohibido, una sustancia capaz de desatar todo el poder oculto en un ser vivo… pero a costa de corromperlo.

  Era un riesgo inmenso.

  El cuerpo de Kael podría sobrevivir… o convertirse en algo que no reconociera.

  Zharet puso una mano sobre su hombro.

  —Si lo haces poco a poco… en dosis peque?as… su cuerpo podría adaptarse el translado su alma en el ultimo segundo a su arma por que confiaba en que tu encontrarias... la solucion.

  Nymeria cerró los ojos. Lágrimas silenciosas cayeron por su rostro.

  —…entonces, así será. Aunque me cueste todo… traeré de vuelta a mi nieto.

  El capítulo termina con Nymeria sosteniendo un frasco con un fragmento de Materia X. Aun que sabia que no seria suficiente.

  Su reflejo en el cristal la mostraba decidida… y aterrada al mismo tiempo.

  Mientras tanto, el reino entero dormía en duelo, sin saber que, quizás… solo quizás… Kael volvería.

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