El silencio de la base se rompió con el sonido de la voz de Nymeria, perdida en un recuerdo.
HabÃan pasado a?os desde el incidente en el Punto Infernal, aquel dÃa en que el mundo cambió para siempre. Fue poco después de aquello que conoció a zolat.
él nunca fue un aliado confiable. No era un hombre de bandos, ni un salvador, ni un monstruo. Solo alguien que luchaba por sà mismo, por sus propios intereses, alguien dispuesto a ayudar… o destruir… dependiendo de lo que le convenÃa.
Nymeria habÃa aprendido que zolat no seguÃa reglas. Su brújula era él mismo, y su ambición.
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Presente
En la sala oscura, Nymeria se sentó frente a él. Zolat mantenÃa su paraguas cerrado a un costado, la sombra cubriéndole el rostro.
—No sé lo que quieres —dijo Nymeria con frialdad—, pero me hago una idea. La respuesta es no.
Zolat ladeó la cabeza, fingiendo tristeza, con una sonrisa suave.
—Déjame hablar al menos, ?s� Llegué hasta aquà porque sé lo que está pasando con tus chicos… y porque quiero proponerte un trato.
Nymeria no respondió, pero su mirada dejó claro que escuchaba.
—Si haces un trabajo para mÃ, yo ayudaré a Kael a controlar la materia X.
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Ella apretó los pu?os.
—?Cómo podrÃa confiar en ti?
—Porque yo ya lo logré una vez. —Los ojos de zolat brillaron—. Fui el único que logró que alguien dominara la materia X. El primero en hacerlo.
Las palabras hicieron eco en la sala. Nymeria lo observó en silencio. Finalmente habló:
—Kael no es un simple portador. Está hecho por completo de materia X. Incluso si lograra recuperarse, su alma podrÃa no regresar jamás.
Zolat sonrió con calma.
—Claro que puede regresar. Pero necesitará un sacrificio. Y yo ya tengo uno preparado.
Nymeria frunció el ce?o.
—?Quién?
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Flashback
El recuerdo se encendió como una llama.
Tiempo atrás, zolat se reunió con un viejo conocido: Tunder.
Ambos compartÃan un secreto. Zolat habÃa logrado rastrear la mente de Titan, el ghoul sellado.
—Puedo ayudarte a cumplir tu deseo —le dijo zolat con tono calculador—, pero a cambio, cuando todo termine, me darás tu vida.
El anciano Tunder guardó silencio. Luego sonrió con serenidad.
—Ya vivà lo suficiente. Lo único que quiero es una última batalla con mi mejor amigo… despedirme de él en combate. Si puedes darme eso, acepto.
Y asà quedó sellado el pacto.
Cuando Kaelion meditaba, creyendo que estaba acallando la voz de Titan, en realidad zolat habÃa robado su conciencia y la encerró en un antiguo artefacto. Por eso Titan habÃa desaparecido sin explicación. Fue el truco de zolat. Una sorpresa que habÃa guardado en silencio.
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Presente
Nymeria lo observó con duda, hasta que zolat hizo un gesto. Las puertas se abrieron y Tunder entró en la sala.
—Es verdad —dijo el viejo cazador, con voz firme—. Yo acepté. Quiero un último combate con mi viejo amigo.
Nymeria comprendió. Y aunque no querÃa confiar, sabÃa que no podÃa negarse. Los llevó a un lugar prohibido: una dimensión de entrenamiento, donde podÃa moldear el espacio mismo para duelos imposibles.
AllÃ, con un hechizo, Nymeria devolvió a Tunder a su forma joven, restaurando la fuerza de sus mejores a?os. Frente a ellos, zolat liberó a Titan del artefacto, permitiéndole tomar su forma humana… aunque la energÃa ghoul seguÃa palpitando en él, como un aura oscura.
Titan parpadeó, confundido al ver a Tunder de pie frente a él.
—?Tunder…?
El cazador sonrió.
—Te lo prometÃ. Cuando volviéramos a vernos, lucharÃamos de nuevo. Esta será nuestra despedida.
Un recuerdo ardió en la mente de Titan: el dÃa en que fue sellado, Tunder le habÃa dicho las mismas palabras.
Titan apretó los pu?os. Una sonrisa temblorosa y melancólica se dibujó en su rostro.
—Entonces, amigo mÃo… prepárate. Porque esta vez no pienso contenerme.
Tunder tomó postura, firme y decidido.
—Eso querÃa escuchar.
El aire de la dimensión tembló, cargado de energÃa.
Los dos viejos amigos, ahora rivales, estaban listos.
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? El capÃtulo cerró con los cazadores frente a frente: Titan, corrompido por el poder ghoul en su forma humana, y Tunder, rejuvenecido, cumpliendo la promesa que los unió en vida y muerte

