La dimensión creada por Nymeria vibraba como un tambor. Cada piedra flotante, cada grieta en el aire, respondÃa a la energÃa de los dos guerreros que estaban frente a frente.
Titan, liberando todo el poder ghoul que lo consumÃa, rugió con furia. La sombra oscura lo envolvÃa, su piel temblaba como si estuviera hecha de un metal vivo, y sus ojos brillaban rojos como carbones encendidos.
Tunder, en su forma joven, no necesitó espadas ni lanzas. Sus armas eran sus pu?os, endurecidos por mil batallas, templados por la promesa que ahora debÃa cumplir.
—Vamos, viejo amigo —dijo Tunder sonriendo, apretando los pu?os—. Hazme sentir que aún eres Titan.
—Te arrepentirás… de haberme provocado. —Titan se inclinó hacia delante, y la tierra bajo sus pies explotó.
---
El choque
Se lanzaron al mismo tiempo. El impacto fue brutal: pu?o contra pu?o, pierna contra pierna, los dos cuerpos colisionando como si fueran dos monta?as en guerra.
Titan atacaba como una tormenta de sombras, sus garras negras extendiéndose con cada golpe. Tunder se movÃa rápido, usando giros, bloqueos y rodillazos.
Un giro perfecto lo llevó al costado de Titan, donde descargó un pu?etazo en sus costillas. Titan gru?ó, escupiendo sangre, y en lugar de enfurecerse… sonrió.
—Eso estuvo bien.
Con un salto, Titan giró en el aire y lo pateó directo en el pecho, lanzándolo contra una columna flotante que se hizo polvo al instante.
Tunder se levantó sacudiéndose los escombros.
—?Eso es lo que querÃa!
Reading on this site? This novel is published elsewhere. Support the author by seeking out the original.
Y volvió a lanzarse.
---
Golpe tras golpe
Los minutos pasaban, y cada uno de ellos era pura violencia y éxtasis. Sus cuerpos ya estaban cubiertos de heridas, sus respiraciones se volvÃan pesadas, pero ninguno retrocedÃa.
Titan arremetÃa con un pu?o cubierto de energÃa ghoul que partÃa el aire. Tunder lo esquivaba, contraatacando con golpes directos al rostro.
Un intercambio de 5, 10, 20 golpes sucedió en apenas unos segundos. Cada impacto hacÃa temblar la dimensión.
Pero algo extra?o empezó a suceder. Entre los rugidos y los choques de huesos, en medio del sudor y la sangre… ambos empezaron a reÃr.
El eco de sus risas se mezclaba con el estruendo de la pelea. En su interior, los dos estaban disfrutando. HabÃan esperado ese momento toda su vida.
---
Lágrimas en medio de la batalla
Cuando volvieron a chocar, cuerpo contra cuerpo, Titan se detuvo un instante. Unas lágrimas comenzaron a deslizarse por sus mejillas.
Tunder lo notó y sonrió, también con lágrimas cayendo.
—?Qué pasa, Titan? ?No quieres seguir?
Titan negó con la cabeza, apretando los dientes.
—No quiero… que esto acabe. Sé que no volveré a verte nunca más.
Tunder soltó una carcajada rota, sacudido por la emoción.
—Precisamente por eso debemos darlo todo. Si nos despedimos… que sea con la mejor batalla de nuestras vidas.
Los dos se miraron, con ojos brillantes, con lágrimas cayendo al mismo tiempo que la sangre. Y sin más palabras, retrocedieron unos pasos, preparando el golpe final.
---
El final de la promesa
Los dos cargaron sus pu?os, la energÃa temblaba alrededor.
Con un grito, corrieron el uno hacia el otro. El choque fue tan brutal que la dimensión se iluminó de blanco.
Ambos cayeron al suelo, jadeando, sangrando.
Tunder reÃa, tumbado de espaldas.
—Ha sido un empate… como debÃa ser.
Titan negó suavemente, mirándolo con ternura.
—Te equivocas… Tú ganaste. Yo pude esquivar tu último golpe, pero no lo hice.
Tunder guardó silencio unos segundos… y luego sonrió, con lágrimas cayendo por sus mejillas.
—Lo sabÃa. QuerÃa caer contigo, amigo mÃo. No podÃa imaginar un final distinto.
Titan extendió el pu?o. Tunder lo chocó con el suyo. Fue un gesto peque?o, pero más fuerte que cualquier batalla.
La figura de Titan comenzó a desvanecerse. Era solo una conciencia atrapada, y ahora su tiempo habÃa terminado.
—Te espero… en el más allá —dijo Titan, mientras su voz se apagaba.
Tunder, con un nudo en la garganta, respondió:
—Espérame. Llegaré pronto.
Y Titan desapareció, dejando solo el eco de su risa.
---
El sacrificio
Minutos después, en el centro de la sala, el ritual estaba listo.
Si querÃan devolver el alma a Kael, era necesario un sacrificio. Un alma por otra.
Tunder, ahora de nuevo en su cuerpo anciano, se arrodilló frente a Nymeria. Ella empezó a recitar los encantamientos, su voz quebrándose por la emoción.
El viejo cazador miró a zolat y a Nymeria, con una sonrisa tranquila.
—Gracias… por darme la oportunidad de ver a mi amigo una vez más. No puedo pedir nada más de esta vida.
Sus ojos se cerraron lentamente. Su respiración se detuvo, pero en su rostro quedó grabada una sonrisa.
Nymeria lloró mientras el cÃrculo brillaba. Y en el centro, el cuerpo de Kael tembló: su alma regresaba.
Sin embargo, sus ojos seguÃan cerrados. Ninguna reacción.
En la penumbra, zolat observaba con satisfacción.
—Perfecto —susurró—. Con esto, mi plan sigue en marcha. Pronto construiré el arma definitiva… y el Nexo caerá.
La cámara oscura cerró con la sonrisa torcida de zolat, mientras en el suelo el cuerpo de Kael descansaba, su destino aún incierto.

