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Presagios.

  El rugido del agua llenaba el aire. Bajo las cataratas, Kaelion intentaba meditar, su cuerpo rígido y sus ojos cerrados.

  De pronto, un grito desgarrador salió de su garganta.

  â€”?Cállate ya!

  Lyra, que había llegado a la sala de entrenamiento en la base y no lo encontró, se guio por el eco de aquel grito.

  Tras recorrer un sendero rodeado de peque?as monta?as, encontró una casa solitaria de madera. Desde la entrada vio a Kaelion, arrodillado, discutiendo… con nadie. Sus ojos brillaban con un aire desquiciado.

  â€”?Por qué discute solo…? —susurró Lyra, inquieta.

  â€”No te preocupes, muchacha. —Una voz profunda sonó detrás de ella.

  Lyra giró rápido y encontró al anciano de semblante calmado.

  â€”?Quién eres tú? —preguntó, poniéndose en guardia.

  â€”Soy Tunder. Amigo de Kaelion. Y lo que ves no es locura. él no habla solo. Está peleando contra un huésped… el ghoul que derrotaron hace unos días. Tomó control de su cuerpo y yo lo estoy ayudando a mantenerlo a raya hasta que pueda expulsarlo.

  Lyra lo observó un instante, dudosa, pero el tono del viejo era sereno, confiable. Finalmente asintió y entró a la casa.

  Kaelion, al verla, palideció y se quedó en silencio.

  â€”?Qué haces aquí…?

  Lyra sonrió burlona.

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  â€”?Por qué tan pálido? Tunder ya me explicó todo. No te preocupes.

  Justo entonces, los ojos de Kaelion cambiaron. El ghoul tomó el control y su voz se distorsionó.

  â€”La siguiente en morir serás tú.

  Lyra dio un paso al frente, encendiendo sus manos en llamas.

  â€”Pues inténtalo. Pero ya sabes cómo termina: humillado, como la última vez.

  El ghoul se estremeció. El recuerdo de su derrota a manos del misterioso espadachín lo atravesó como una daga. Un temblor de miedo recorrió su voz antes de soltar el cuerpo de Kaelion, devolviendo el control.

  Kaelion se desplomó de rodillas, respirando agitadamente.

  ---

  En la base de Nymeria

  Las manos de Nymeria se movían rápidas entre cables y piezas metálicas. El mecha_X estaba casi terminado. Gracias a sus clones, podía avanzar más rápido.

  Pero una alarma sonó: las agujas marcaban las 12:00 en punto.

  Con el ce?o fruncido, Nymeria dejó sus herramientas y caminó hasta una sala apartada. Allí, sobre una camilla, yacía Kael. Su cuerpo seguía muerto… pero algo había cambiado. La herida de su pecho se estaba cerrando, lentamente, como si algo dentro se resistiera a extinguirse.

  Nymeria mordió su labio.

  â€”Es una se?al…

  Tomó un frasco de materia X. Dudó un instante… y decidió inyectar una dosis mayor.

  El cuerpo de Kael se retorció, las venas brillaron, y de pronto el agujero en su pecho se cerró por completo.

  â€”Imposible… —susurró Nymeria, con ojos llenos de asombro.

  Guardó todo con prisa y se marchó. Pero en su apuro, olvidó cerrar un frasco. La materia líquida, como atraída por un imán, se deslizó hasta el cuerpo de Kael, fundiéndose con él. Su corazón aún no latía… pero ya faltaba poco.

  ---

  En un lugar desconocido

  Un hombre caminaba bajo la lluvia, un paraguas negro en su mano. Su silueta era elegante, pero peligrosa.

  No pertenecía ni al Nexo ni a los ghouls.

  Pero buscaba algo. O a alguien.

  â€”Los que derrotaron al ghoul… —murmuró.

  Sus labios dibujaron una sonrisa inquietante.

  ---

  Regresando a Kaelion

  Kaelion pasaba el día entero meditando, aunque todavía perdía el control de vez en cuando. El ghoul jugaba con él, lo atormentaba.

  Lyra escuchaba historias de Tunder, sobre antiguas batallas contra los ghouls, y aprendía más de ese mundo.

  Cuando la noche cayó, un golpe sonó en la puerta.

  Tunder abrió y se encontró con Nymeria. Su rostro estaba serio, molesto.

  â€”?Qué significa esto? Están llegando tarde y se juntan con alguien que ni conocen.

  El viejo cazador no se alteró.

  â€”No te preocupes, mujer. —Sacó una tarjeta metálica y se la mostró. Era su licencia como antiguo cazador de ghouls.

  Nymeria la tomó, la inspeccionó con detalle. Tras unos segundos, su mirada cambió.

  â€”…Es auténtica.

  Suspiró, y con algo de vergüenza inclinó la cabeza.

  â€”Perdona mi desconfianza.

  Luego se giró hacia los chicos.

  â€”Ma?ana tengo cosas importantes que hacer. Debemos regresar a la base.

  Lyra y Kaelion intercambiaron una mirada. Algo no estaba bien.

  Tunder, observando a Nymeria retirarse, notó la sombra en sus ojos. Ella estaba preocupada. Mucho más de lo que mostraba.

  ---

  ?? Fin del capítulo.

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