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Esperanzas.

  El filo rojo hecho de sangre vibraba en la mano de Kaelion, a punto de hundirse en el pecho de Lyra. Ella lo miraba con ojos heridos, sin fuerzas, pero con la esperanza de que él no lo hiciera.

  Un segundo antes de que el golpe descendiera… Kaelion giró la mu?eca, dio media vuelta con un rugido y lanzó el arma con toda su fuerza.

  El proyectil atravesó el aire como un rayo carmesí y se incrustó directamente en el ojo del Ghoul ancestral. Un estallido de sangre negra manchó las rocas, seguido de un rugido aterrador que hizo temblar toda la caverna.

  Kaelion cerró los ojos por un instante, sus pensamientos ardiendo:

  "Solo diez minutos más… diez minutos para sacar a Lyra de aquí. Aguanta, por ella."

  Su cuerpo cambió. No era la furia ciega del ghoul ni la desesperación de un humano. Era algo más.

  Entró en el estado de Fluir.

  Su respiración se calmó. Su corazón y su poder se alinearon en un único propósito: acabar con ese maldito monstruo.

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  —?Aquí termina, bestia! —gritó, con una voz que mezclaba humanidad y ghoul.

  Con una agilidad imposible, corrió por el brazo gigantesco del monstruo. Cada paso era firme, ligero, casi danzante, como si el aire mismo lo impulsara.

  El ghoul, enfurecido, lanzó un manotazo brutal.

  Kaelion ya lo había previsto.

  Se lanzó en una voltereta acrobática, esquivando el ataque por centímetros, para caer de frente al ojo herido. Con un rugido visceral, materializó otra vez el arma de sangre y la hundió con ambas manos en la herida abierta.

  El grito que escapó de su garganta no era solo suyo. Era la ira acumulada de a?os, la soledad, el dolor… un rugido humano mezclado con el alarido de un ghoul.

  La energía se expandió como una onda de choque.

  El ghoul tambaleó, derrumbándose con un rugido que desgarró la tierra.

  Kaelion, exhausto, cayó junto a él. Apenas podía mover los brazos, pero aun así cargó a Lyra en su espalda. Sus pasos eran torpes, arrastrados, pero avanzaba.

  Lyra, medio inconsciente, abrió los ojos un instante.

  —…Gracias por ayudar, Kaelion… él estaría contento…

  Y se desmayó, dejándolo en silencio.

  Kaelion bajó la cabeza, con un nudo en el pecho.

  "?De verdad estaría orgulloso…? ?De verdad… soy como él?"

  El eco de esas palabras lo acompa?ó hasta que el suelo volvió a temblar.

  El ghoul ancestral se movió.

  Su cuerpo destrozado se irguió con un crujido espantoso.

  Seguía vivo.

  Kaelion, con el corazón en la garganta, apretó los dientes y comenzó a correr. No podía perderla a ella también.

  El monstruo levantó su garra, listo para despedazarlos.

  Pero justo antes de que cayera… una sombra apareció entre ellos.

  Un brazo fuerte detuvo el golpe con facilidad sobrehumana.

  Una figura imponente se alzó frente al ghoul, mirándolo con calma y desafío.

  Era Zharet,.

  El más fuerte.

  Los ojos del ghoul brillaron con una intriga desconocida.

  Kaelion, jadeando, sintió el alivio atravesar su pecho.

  Por fin… habían llegado refuerzos.

  El capítulo cerró con la imagen del coloso ancestral midiendo a Zharet… y la esperanza encendiéndose otra vez en Kaelion.

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