El silencio pesado de los últimos días se había disipado. En la base oculta, ahora tranquila, Nymeria sonrió con ese aire enigmático que siempre llevaba consigo y, con las manos entrelazadas detrás de la espalda, soltó:
—Tengo una sorpresa para ustedes.
Kael, que estaba tumbado en el suelo mirando el techo, se incorporó con un bostezo.
—Si es comida gratis, acepto.
Lyra puso los ojos en blanco, cruzando los brazos.
Kaelion respondio—No me interesa. No tengo nada que ver con ustedes, no necesito un hogar.
Pero Nymeria caminó lentamente hacia ella, inclinándose lo suficiente para clavarle los ojos color plata.
—Precisamente porque no tienes un hogar, deberías aceptar. —Su voz era suave, pero tan firme que Lyra no pudo replicar.
Kaelion, apartado del grupo, se giró hacia la ventana rota.
—Yo tampoco me quedaré. No necesito su compasión.
Nymeria suspiró como si ya conociera la respuesta antes de escucharla.
—Está bien, Kaelion. Haz lo que quieras.
él salió de la sala sin mirar atrás. El silencio quedó roto solo por el murmullo del viento entrando.
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Media hora después, mientras Kael devoraba un trozo de pan que había encontrado quién sabe dónde, una pantalla flotante de Nymeria se encendió frente a ellos. Mostraba a Kaelion… dando vueltas en círculo por el mismo pasillo de la base.
—?E-es en serio? —Lyra se llevó la mano a la cara, reprimiendo la risa.
—?Lo sabía! —Kael golpeó la mesa entre carcajadas—. ?Sabía que no se había ido!
Nymeria, divertida, amplió la pantalla para mostrar cómo Kaelion se detenía en cada esquina, cruzado de brazos, mirando hacia un costado como si estuviera “analizando el terreno”.
—Lleva media hora haciéndolo —comentó Nymeria con un brillo travieso en los ojos.
Cuando Kaelion por fin regresó a la sala, con el ce?o fruncido, todos lo miraron con sonrisas mal disimuladas.
—?Qué? —gru?ó él.
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Kael no aguantó más y soltó una carcajada sonora.
—?Hermano, pareces un gato perdido buscando su caja de arena!
Incluso Lyra se permitió una risita breve, aunque trató de ocultarla con la mano. Kaelion apretó los dientes, pero en el fondo, no podía negar lo evidente.
—Me quedaré… —admitió al fin, cruzando los brazos con dureza—. Solo para volverme más fuerte. Y porque quiero saber más del pasado de mis padres.
—Oh, claro —respondió Nymeria como si ya lo hubiera planeado todo—. Lo tendrás.
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La reina ghoul se puso seria. Caminó hacia el centro de la sala, juntó las manos y empezó a trazar símbolos con un aura antigua y luminosa. Las paredes vibraron, el suelo tembló y el aire mismo pareció doblarse.
Kael levantó una ceja.
—?E-esto es normal?
—No respires profundo, podrías explotar —dijo Lyra con toda calma, solo para molestarlo.
—??Q-qué?! —Kael tragó saliva nervioso, mientras Nymeria mantenía su concentración.
De pronto, todo cambió. El temblor cesó, y una luz cegadora envolvió el lugar. Cuando los protagonistas salieron al exterior, ya no estaban en la base arruinada…
Sino frente a un mar cristalino.
Una playa infinita se extendía bajo un cielo despejado, el agua brillaba con tonos turquesa y la arena blanca estaba intacta, pura, como si ningún humano hubiera tocado ese lugar jamás.
El sonido de las olas rompía suavemente contra la orilla, trayendo consigo una brisa salada que despeinó a todos.
Kaelion se quedó en silencio, mirando el horizonte con los ojos abiertos.
Lyra frunció los labios, pero no pudo evitar relajar los hombros.
Kael sonrió con todo el rostro, levantando los brazos como un ni?o peque?o.
—?ESTO Sí QUE ES VIDA!
Nymeria respiró profundo, dejando que el aire marino la envolviera.
—Bienvenidos a sus vacaciones.
Y con esa frase, la tensión de los últimos días se esfumó, dando inicio a algo distinto.
Un descanso, bromas y… quizás, recuerdos que aún esperan ser revelados.

