**Punto de vista de Víctor**
Después de despedirme de Emma, decido dar un paseo por las calles, tratando de acostumbrarme a este nuevo peso que siento en mi interior. Al cruzar unas cuantas calles, veo a Neakan corriendo hacia mí, acompa?ado de Kanea, con una evidente preocupación reflejada en sus rostros. Cuando llegan frente a mí, con la respiración agitada, me miran y Neakan dice:
—?Es verdad? ?Ahhhh! ?Lograste integrar el mana en tu cuerpo?
—Sí... lo logré. Si quieres comprobarlo, mírame bien.
Al soltarse de mí, Neakan me examina de pies a cabeza, con una expresión de miedo que nunca antes había visto en su rostro. Me toma de la mano y comienza a caminar.
—?Ven! Debemos ir a mi casa para revisarte con más detenimiento.
—?Por qué tanta urgencia? ?Hay algo mal?
—?Estás loco! Lo que acabas de hacer es algo imposible. Hay reglas, caminos... límites.
Intento obtener más información, pero no logro conseguirlo. Con cada paso, el camino que cruzamos es lo único que acompa?a nuestro andar; incluso Kanea mantiene la cabeza agachada, evitando mi mirada. Al llegar a la casa de Neakan, me hace sentarme en la sala. él se sienta frente a mí, mientras Kanea empieza a revisar toda la casa en busca de algunas hierbas que debe quemar. Al hacerlo, un aroma dulce inunda la habitación. Tras unas cuantas respiraciones, el olor comienza a relajar todo mi cuerpo. Al ver a Kanea, Neakan comienza a hablar.
—?Cómo te sientes?
—Bien, me siento un poco pesado, pero nada más.
—Muévete un poco, agita la mano.
—?Lo ves? Solo es algo extra?o, pero es una sensación a la que puedo acostumbrarme —le digo mientras sacudo los brazos.
—Ni?o tonto, ?sabes por qué se tarda casi cinco a?os en considerarse alguien que puede manejar el mana?
—Sí, porque ese es el tiempo estándar para crear el núcleo y los nervios de mana. Con ello, al igual que con el cuerpo, puedes manejar los movimientos de manera consciente. Con esos dos factores, se puede contener y manipular el mana.
—Pero, ?sabes por qué se tarda tanto?
—Teóricamente, el mana responde a intenciones, por eso demora en doblegarse a las personas.
—Y hay teorías. Una de ellas indica que el cuerpo tarda en acostumbrarse a esa energía extra?a. Otras sugieren que nuestra capacidad para aceptar el mana no es 100% compatible con él, por lo que se demora tanto, como si te estuvieras acostumbrando a cargar un peso extra durante toda la vida. Inicias poco a poco para que el cuerpo no lo resienta en el futuro. Ahora imagina que no solo tendrás que cargar ese peso, sino que tu cuerpo ya lo está manipulando mucho antes de que se adapte a él.
—Pero no siento nada malo, ?mira? —muevo las manos de manera teatral.
—Sí, lo veo. Ese mana no se está moviendo dentro de ti. Eso desafía en gran medida el límite del proceso normal... Supongo que esa cantidad es suficiente para crear el núcleo... ?lo sabes, no?
—Sí, el núcleo es solo una impresionante condensación de mana, una cáscara, de cierta manera. Para una persona común, esa cantidad de mana lo elevaría a un nivel diferente; por eso tardas más en desarrollarlo. A diferencia del nervio, que es solo el mana filtrado de los núcleos.
—Viendo lo que has hecho, tu cuerpo lucha con algo que no entiendo. Hay grandes cantidades de esa cosa extra?a, pero, al igual que cualquier persona, tu cuerpo no quiere morir y por eso logra mantener un equilibrio. Pero es algo delicado, frágil.
—Pero lo hecho, hecho está. ?Qué se supone que debo hacer?
—?Lo hueles?
—Sí, es un aroma dulce.
—Es mucho más que eso. Es una mezcla de algunos tipos de hierbas que te ayudarán a relajar el cuerpo y mantener el mana en calma. Eso es algo que necesitas, porque creo que ese equilibrio se puede romper con una mezcla de emociones fuertes y variables aisladas.
El ambiente que provocan esas palabras es melancólico, pesado y al mismo tiempo tiene un movimiento imperceptible; Kanea aprieta los pu?os.
—?Y eso es todo? Supongo que no es para tanto —digo tratando de aliviar el ambiente.
The story has been illicitly taken; should you find it on Amazon, report the infringement.
—?Ya tomaste la otra poción?
—Sí.
—Eso es bueno. Ya iniciaste, solo queda continuar. Deberás enfocarte en ese núcleo rápidamente o, si no, podrías morir.
Dando un respiro, asiente a esas palabras... esas palabras que siempre me han acompa?ado desde que toda mi familia calló, incluso hasta el momento de mi regreso en esta vida.
—...
—También, antes de dormir, cada día deberás encender estas hierbas. Te mantendrán estable, ?de acuerdo?
—?Por qué?
—?Por qué? ?Qué?
—?Por qué me ayudas?
—Me gusta ver cómo florecen las nuevas flores, pero lo que más me agrada es observar cómo nace una flor rara, a pesar de lo efímero que sea.
—Víctor, yo... —dice Kanea.
—Estaré bien. Esto es solo una motivación más para crear el núcleo.
—Bueno, está bien. Ahora debemos comer algo. ?Vamos!
—Ok —respondo lo más relajado posible, alzando las manos.
—?Vamos! —exclama Neakan, levantando las manos, tal vez con la misma intención de relajar el ambiente.
Al salir de la casa de Neakan, Kanea me mira y dice:
—?También entrenas tu cuerpo constantemente?
—Sí, lo hacía toda la semana antes, pero ahora que tengo el mana dentro, tal vez baje el ritmo para poder acostumbrarme a esta sensación.
—Yo creo que no deberías hacer eso... Todos los pasos que diste te trajeron hasta aquí; sería mejor no arriesgarte y continuar con lo que has estado haciendo —agrega Neakan a la conversación mientras se pone al frente de nosotros.
—Supongo que te haré caso. Ya hemos llegado hasta aquí.
—De acuerdo, ahora, ?qué quieren comer?
Con esas palabras, nos dirigimos a nuestro restaurante habitual cruzando las calles. Kanea continúa animadamente preguntando sobre mi rutina de ejercicio, lo que hago fuera de la escuela de aventureros y cuándo iremos a otra misión que no termine tan cerca de la muerte. Al voltear a ver a Neakan, veo que ha sacado un cuaderno disimuladamente mientras no le miramos.
—?Qué? Ya te dije lo que debía; el tiempo es investigación, no lo puedo evitar.
—Sí... sí... ?Cómo no te olvidas de comer?
—Eso es debido a ella.
—Y a su cuerpo; después de todo, el cuerpo busca vivir —agrega Kanea, sacando la lengua alegremente.
Al llegar al restaurante, la misma sensación aterradora me invade. Al abrir la puerta del lugar, me dispongo a buscar el origen de la sensación. Lo veo sentado, solo en una silla, comiendo tranquilamente. Sin poder evitarlo, vocalizo su nombre.
—Sylqu.
—?Qué?... ?Oh! Ya lo conoces, supongo que es lógico; tienes una relación estrecha con Akeeva y él es su mano derecha —dice Neakan mientras ubica a Sylqu.
—?Oh! Es el maestro Sylqu. ?Holaaaa! Ha pasado tiempo —continúa Kanea, alzando la mano para llamar su atención.
—Si la última vez fue cuando creaste tu núcleo, ?cómo va eso? —responde Sylqu.
—Bien, ya he logrado crear los nervios, bueno, parcialmente —digo.
—Sí, lo veo, estás creándolo muy rápido; eres todo un prodigio. —Gracias —agrega Kanea mientras hace una reverencia en se?al de respeto.
—?Por qué pones esa cara? ?Ah! Con ese mana tal vez ya lo puedes sentir. ?Ven, vamos! —dice Neakan, mirándome de manera curiosa.
Neakan me empuja para acercarnos y saludar a Sylqu. Al acercarnos, él me nota, y al mirarme directamente, el miedo recorre todo mi cuerpo, seguido de temblores; cada palabra que pronuncia es amortiguada por el latido de mi corazón. El miedo da paso a la ira, la ira por no poder detener lo que sucederá y el papel que él podría tener en el futuro.
—Oye, relájate, Sylqu. Si le ense?as, creo que se relajaría... Creo que está a punto de desmayarse.
—Supongo que sí. Desde que nos conocimos actúas así. Déjame ense?arte —con esas palabras, Sylqu muestra un collar oculto debajo de su camisa. Al ver lo que cuelga de él, una leve aura oscura emana de una especie de escama circular, ligeramente agrietada y doblada, se?al de que el tiempo ha pasado por eso al igual que por el dragón caído, pero de forma más siniestra y aterradora. Esa escama es se?al de que viste y tuviste contacto con un vacío y lograste sobrevivir, y al solo pensar en eso, la ira me embriaga; ira por recordar todo lo que esas malditas bestias me quitaron sin poder hacer nada. Sin darme cuenta, mi respiración se acelera y mi pu?o, guiado por mi ira, se aprieta.
—Calma, ni?o, es solo una escama de un vacío; con el tiempo te acostumbrarás. Además, en la escuela te lo ense?arán —dice Neakan mientras me empuja para relajar el ambiente y sacarme de mi estupor.
—Yo... yo...
—No te preocupes, el miedo es algo normal. Yo lo manejé mejor, pero tú no estás mal —Kanea me tira del cachete intentando que reaccione.
—?Segura? Según recuerdo, te caíste mientras gritabas que alejaran esa cosa de ti —dice Neakan, alzando una ceja.
—?Maestro! —grita Kanea tratando de callar a Neakan.
—Yo estoy bien, fue solo el shock. Es la primera vez que lo veo —respondo, levantando la mano en se?al de que estoy bien.
—Vaya... Solo unos cuantos minutos y eres impresionante —dice Sylqu mientras guarda el collar.
—Sí, Kanea tardó un día y eso me parecía rápido; eres raro, ja —agrega Neakan mientras pide un plato de comida.
—?Maestro!
—Bueno, bueno, ahora, Sylqu, tú entrenas con la espada, ?verdad?
—Sí, ?por qué?
—Este chico está entrenando el cuerpo y su condición es única. Creo que un poco más de entrenamiento ayudaría a evitar accidentes. ?Crees que le puedas ayudar?
—...
—Yo no creo —trato de negarme.
—Está bien, lo haré con gusto —dice Sylqu, inclinando la cabeza en se?al de respeto.
—?Genial! —agrega Kanea—. Ahora, ancianos, ?deberíamos comer?
Con esas palabras, pedimos comida para poder pasar este momento algo incómodo. Al salir del restaurante, Neakan y Sylqu se despiden para organizar todo, mientras Kanea y yo comenzamos a caminar de regreso a la casa de Kanea.
—Oye, ?seguro que estás bien?
—Sí, claro, es solo que...
—?Por qué te ense?aron esa escama?
—Bueno, ahora que lo dices, sí es algo "curioso".
—Es simple: por estas zonas, es seguro que en algún momento te encontrarás con un vacío. Por ello, en algún momento de tu entrenamiento, deberás estar en contacto con una parte de ellos para acostumbrarte a la sensación y tener una oportunidad de escapar.
—Vaya, es...
—Extra?o, lo sé, pero es mejor que morir sin la oportunidad de sobrevivir.
—?Puedo preguntarte algo?
—?Claro! —responde Kanea alegremente.
—?Qué sabes de Sylqu? ?Por qué tiene esa escama? —digo mientras aprieto el pu?o, tratando de disimular la ira que crece al recordar ese collar y su significado... los vacíos.

