**Perspectiva de Víctor**
Días después...
Han pasado unos días desde que el profesor Neakan aceptó crear mi poción y, desde entonces, no he logrado entablar una conversación con Kanea.
—?Víctor, ya terminaste de limpiar? —pregunta la recepcionista.
—Ehh... claro, yo solo—
—No te preocupes. ?No es hora de que vayas a tus lecciones para aventureros?
—S... sí, disculpa.
—Ve.
Al salir de las instalaciones, me dirijo a la clase de magia de Neakan. Al ingresar, todos tienen expresiones de aburrimiento. Si se piensa detenidamente, los jóvenes aquí no parecen estar de acuerdo con lo que se ense?a; a pesar de su importancia para sobrevivir frente a otros aventureros.
—Hola, chicos, por favor, siéntense —dice Neakan con una expresión seria, que contrasta con sus clases anteriores.
Con esas palabras, nadie objeta ni comenta. La tensión en el aire aumenta, y todos elevamos nuestro nivel de atención por encima de lo habitual. Neakan, como si esa fuera su intención, nos observa a cada uno y dice:
—Hoy hablaremos de maná. ?Alguien quiere compartir lo que sabe?
La chica de lentes levanta la mano y dice:
—Según lo que se conoce y lo que usted ha contado, el maná es una fuerza natural que está en todas partes, pero no interactúa con nada; solo con nosotros y algunos animales que tienen cierto grado de afinidad o inteligencia, al menos hasta donde se sabe.
—Muy bien, ni?a. ?Alguien más sabe cómo interactúa con nosotros?
—Simple. Dependiendo de la persona, puede ser un mago, guerrero, invocador o tanque —responde un ni?o desde las últimas filas.
—Ok. Y dentro de lo que dijeron, ?en dónde entra el poder de los clérigos?
Con esas palabras, cada joven se queda en silencio. Al observar esta reacción, Neakan da un paso al frente y dice:
—Ese poder se conoce como poder divino, y es lo único que se ha comprobado.
—?Comprobado? —pregunto, curioso.
—Ja, bueno, siempre hay historias y rumores que no encajan en la noción de los magos y alquimistas como nosotros; van en contra de toda nuestra naturaleza... Pero aquí, ?quién cree que ganaría entre un mago y un guerrero?
—Bueno, es simple, el guerrero es mejor en combate que un mago —dice un chico.
—Eso sería dentro de un ambiente controlado, pero en el campo de batalla las cosas no son tan sencillas. Los magos pueden ser malos en combate, pero compensan esa debilidad con su amplio dominio del maná. Cada uno es experto en su área y deficiente en otra, pero si conoces tu debilidad, puedes compensarla.
Tras esas palabras, un aura azul envuelve a Neakan y en cada uno de sus dedos aparece un peque?o tornado que, con un ligero movimiento de su mano, dispersa a nuestro alrededor, como si con ese gesto pudiera demostrar la magnificencia de la magia. Luego continúa:
—A pesar de que existen pociones que pueden ayudar a crear o potenciar sus núcleos para mejorar la capacidad de maná, son de difícil acceso. Sin embargo, no se recomiendan hasta llegar a cierto nivel. ?Alguien sabe por qué?
—Porque se puede da?ar su capacidad o, mejor dicho, a largo plazo no serían beneficiosas —responde la ni?a con lentes.
—?Y qué más?
Un silencio acompa?a la respuesta de todos.
—La experiencia... cada persona tiene su "camino". Pero si se trata de avanzar, a pesar de los da?os a largo plazo, la experiencia no es algo que se pueda obtener.
—Profesor, usted dijo que los sanadores tenían sus propias historias sobre cómo adquirieron su poder. ?Conoce alguna?
—Yo...
Al terminar esa serie de historias, cada persona en la clase comienza a salir, y Neakan dice:
Support creative writers by reading their stories on Royal Road, not stolen versions.
—Víctor, ven conmigo.
—Claro, dígame.
—Aquí está lo que pediste... ni?o. Hice algunas pruebas para saber si estabas listo, así que tengo una idea de lo que hace. ?Estás seguro de que, a pesar de todo lo que he dicho, lo harás? No te preocupes, si la tomas bien, no notarás su aroma —dice mientras saca de su túnica tres pociones de color verde brillante y las coloca sobre el escritorio.
—No se preocupe, estoy seguro.
—Si tú lo dices, pero... deberías avisarle a Kanea que te asista si algo sale mal. Ella es buena en su control de maná, a pesar de que recién está desarrollando sus nervios de maná, y en caso de que suceda algo, podrá cuidarte. Su magia sanadora se está desarrollando de manera aceptable —explica Neakan con una mirada aprobatoria, moviendo las manos.
Al tomar la poción entre mis manos, una sensación cálida recorre mi mano hasta llegar a la cabeza. Esta poción representa la oportunidad de lograr cambiarlo todo.
—Ni?o, la experiencia es más importante que el poder. Mis ojos han visto a muchos que creen que solo por ser guerreros o tanques pueden desafiar a magos o monstruos, y todos terminaron... bueno, ya lo sabrás.
—Lo entiendo, muchas gracias.
Yo lo sé, lo he visto, pero es algo que no puedo expresar en voz alta. Ahora lo único que puedo hacer es intentar.
—Kanea está en la sala de al lado; está practicando magia sanadora para desarrollar sus nervios de maná.
—?Perdón?
—Lo que te dije.
—... —miro a Neakan con una expresión confundida.
—Ahh, ni?o, deberías hablar con ella. Si se lo pides, estará dispuesta a ayudarte.
—?Yo?
—?Ve! Estoy ocupado con unos experimentos —responde Neakan con gesto de fastidio.
—Yo...
—?Ve!
Al llegar a la puerta adyacente, veo un grupo de chicos, un poco más grandes que yo, sentados en el suelo, con manos que expulsan una luz tenuemente verde en dirección a una planta marchita. Perdiéndome en esa luz hipnótica, recuerdo que, a pesar de que sin nervios no se pueden realizar hechizos de niveles medios y avanzados, la magia sanadora no es lo mismo. Es una magia simple; solo se usa para curar lesiones leves, por lo que es útil para desarrollar los nervios. Les exige esfuerzo, pero no hasta el punto de provocar el vacío de maná; esa magia incluso la usan guerreros e invocadores. Al regresar la mirada a la maga, con un gesto más, se pone de pie y comienza a salir de la sala. Al verme, Kanea baja la cabeza.
—Kanea, yo...
Sin dejarme terminar, ella acelera el paso, así que me apresuro y me interpondo en su camino. Sin quererlo, ella choca conmigo al alzar la mirada; su rostro se sonroja y dice:
—Yo... yo.
—Lo lamento, no quería molestarte, pero necesito tu ayuda. Tu maestro dijo que podías apoyarme.
—Ejem... yo... claro, está bien. ?Cuándo sería?
—En la tarde, cuando todos se hayan ido.
—Pero, ?cómo vamos a...?
—Está bien, el recepcionista ayudará con eso.
—De acuerdo —responde Kanea con una sonrisa que parece un poco incómoda.
Después de esperar unas horas a que todos salgan, me dirijo a la sala de combate para empezar. Dentro, veo a Kanea sentada en el suelo, jugando con sus manos mientras me espera. Al verme, ella se pone de pie.
—Hola, demoraste.
—Me distraje, disculpa.
—No te preocupes. Ahora, ?qué quieres que te ense?e?
—Yo...
—?O prefieres que te ayude a practicar?
—No, necesito que me asistas en esto —digo mientras busco en mi bolsillo una de las pociones que tengo.
—?Eso es una de las pociones que estaba preparando mi maestro?
—?Sabes lo que es?
—No del todo, mi maestro solo dijo que era un potenciador.
—Sí... es algo así. Lo que necesito es que estés cerca, solo por si acaso.
—Espera, mi maestro dijo que ese tipo de cosas son perjudiciales a largo plazo —responde, mostrando preocupación.
—Por favor, solo necesito que estés cerca.
Al escuchar eso, su expresión se detiene y, quizás para reunir fuerzas, suelta un suspiro y continúa:
—Yo sé lo que hiciste. Esas serpientes son buenas para esquivar a los humanos.
—Si lo sabes, ?por qué...? —pregunto, mirándola con desconfianza.
—Porque regresaste. ?Sabes cómo eran las cosas antes?
—Sí, según Emma, era un lugar hostil y los aventureros se llevaban la peor parte.
—Eso es muy simple. Debiste ver que no era solo un lugar hostil. Es por eso que quería decirte esto y ofrecerte mi ayuda. Por eso te debo mi gratitud —dice Kanea mientras acaricia su mano.
—Kanea, yo...
—Solo quería decir eso. Ahora... según mi maestro, eso es malo a largo plazo. ?A pesar de ello, quieres seguir?
—Lo necesito.
—De acuerdo.
Con esas palabras, indico a Kanea que se siente frente a mí para poder comenzar.
—No puedo evitar volver a preguntar, ?estás seguro?
—Sí, solo debes observar lo que suceda y si colapso, solo tendrás que sujetarme para continuar, pero solo entonces. ?De acuerdo?
—De acuerdo, pero si algo más sucede, no dudaré en llamar a mi maestro o a Akeeva.
Al pensar en lo que Akeeva me haría si se enterara de lo que estoy a punto de hacer, no puedo evitar sentir un escalofrío.
—Yo... espero no llegar a eso.
Destapo la poción y un aroma putrido comienza a mezclarse con el ambiente. Al ver a Kanea, sus manos están cubiertas con la otra mano, y no puedo evitar que una sonrisa se escape de mí.
—?Apesta! —exclama Kanea, mirándome con una expresión de "?en serio vas a tomar eso?".
—Está bien, con el tiempo te acostumbrarás.
—No creo poder acostumbrarme a eso.
—?A tu salud!
Con esas últimas palabras, tomo de un solo sorbo la poción. Al hacerlo, una sensación cálida comienza a dirigirse a mi estómago. Entre respiros tranquilos, la cara de Kanea es lo único que puedo ver antes de que la poción comience a hacer efecto. Con ese último pensamiento, el ardor en mi estómago se intensifica con cada segundo. Esa sensación comienza a extenderse por todo mi cuerpo, como si vidrio comenzara a moverse en mi interior. Sé lo que pasará ahora. No debo perder el conocimiento. Si lo hago, perderé la oportunidad de dar un gran paso. Debo calmar mi respiración, pero la sensación, quizá debido a que mi cuerpo no está acostumbrado al dolor, comienza a difuminar mi conciencia. Pero antes de llegar a eso, una mano cálida se posa en mí, como un hilo que me mantiene consciente, y mi cuerpo comienza a reaccionar. Mi corazón se acelera y, de pronto, cada sensación se siente más intensa. Cada peque?a brisa comienza a percibirse cien veces más que antes; ese es el efecto de las hojas del árbol de abel. Luego, lo siento: el maná comienza a fluir hacia mi cuerpo mucho más que antes, como si tratara de llenar algo que no debería estar vacío. Esa es la sensación que estaba buscando. Si lo mantengo, aunque sea un poco más, ?podré dar el siguiente paso!
?Te gusta mi historia? ?Invítame a un café! ?

