***Punto de vista de Víctor***
Semanas después...
Desde ese día, me esfuerzo por mantenerme ocupado: ayudo en la recepción de las oficinas de Akeeva, visito a la bebé y practico la creación del núcleo de mana, aunque sin muchos resultados. Evito al asistente de Akeeva y, al salir de visitar a la bebé, asisto a otra clase de aventureros. Al llegar, mis compa?eros y yo nos encontramos con Nirha, cuya mirada inexpresiva se destaca en el interior de las instalaciones. Como el resto, nos dirige hacia su sección. Al entrar, encontramos sillas perfectamente alineadas frente a un escritorio. Nirha nos pide que tomemos asiento, y al hacerlo, comienza a hablar:
—Hoy me toca ense?arles conceptos y estrategias teóricas, como en clases pasadas. Pero, para variar y adelantar algunas cosas, hablaremos de los dragones caídos, que en estas últimas semanas han sido parte de muchas conversaciones. Nunca falta el grupo de chicos que cree que podrá vencer a esas criaturas... Así que díganme, ?tienen alguna duda sobre ellas? —dice mientras nos observa detenidamente.
Al hacer esta declaración, una chica con lentes le pregunta:
—?Puede explicarnos todo lo que sabe sobre los dragones caídos?
Con esa petición, Nirha comienza a compartir lo que yo había conversado con Akeeva, pero de pronto, la misma chica hace una pregunta interesante:
—Pero si son tan poderosos, ?por qué no se han propagado por todo el mundo?
—Simple. Si bien son poderosos, pueden ser cazados bajo condiciones específicas por cazadores extremadamente experimentados. Además, estos dragones, a diferencia de otras criaturas, solo pueden poner un huevo una o dos veces al a?o, dependiendo del tipo de dragón, y siempre cazan solos.
Con esas palabras, la clase sobre dragones y sus tipos continúa por una hora más. Sin embargo, en un giro inesperado, otro chico, con la misma energía que el profesor Falu, pregunta:
—?Los dragones son la cima de la cadena alimenticia?
—... Supongo que en algún momento tienen que saberlo, y será bueno que tengan claro lo que se encontrarán al menos una vez en la vida —responde Nirha, con un temblor casi imperceptible—. A pesar de que son increíblemente fuertes, solo hay una clase de monstruos a los que solo los aventureros experimentados pueden enfrentar. Se llaman los Vacíos... Son seres que, al igual que los dragones, tienen escamas que les otorgan una gran protección contra ataques completamente mágicos, pero a diferencia de ellos, son de color oscuro y se desgastan lentamente. No hay otra debilidad o oportunidad conocida de ganar si te encuentras con ellos ahora. Según quienes han luchado contra ellos, tienen una forma humanoide y garras extremadamente afiladas.
Nirha nos mira con una seriedad mucho mayor a la habitual.
—Pero, entonces, ?cómo es que no se han propagado? —pregunta la chica de los lentes.
—Nadie lo sabe... Son criaturas que no conocemos, ni siquiera cómo se reproducen. Incluso los pocos aventureros que han tenido encuentros con ellos dicen que esas garras atrapan; no podrás soltarte. Consumirán tu mana sin dejar una sola gota.
Con esas palabras, el grupo cae en un sombrío silencio. Recuerdo que, a pesar de poseer una vasta red de información y haber experimentado mucho, Akeeva nunca ha enfrentado a esas criaturas para obtener una idea clara de ellas. Es lógico, ya que actualmente su población es muy limitada; sin embargo, dentro de unos a?os, cuando todo explote, se darán cuenta de que en el cuello, cerca de la Barvilla, hay un lugar donde esas malditas escamas no pueden protegerse bien. Y si no evitan ser atrapados, pueden acabar con ellos en un instante.
Stolen story; please report.
Con esas palabras, Nirha cambia de tema y comienza a hablar sobre cómo podrían evitar a los dragones caídos si se encontraran con ellos. Al finalizar la clase, todos empezamos a salir. Al ponerme de pie y salir junto con los demás, Nirha me llama. Al llegar, ella dice:
—Tú eres Víctor, ?verdad?
—Sí.
—Akeeva me dijo quién eres y que querías entrar en la clase de aventureros... ?Podrías recibir un consejo?
—Claro, no veo por qué no.
—La venganza no es algo bueno. Eres joven, puedes reconstruir sin importar qué tan destruido te sientas... Yo conocí a Benicio; créeme, puede que no haya podido compartir todo contigo, pero sé que si estuviera aquí, te ayudaría en la medida de lo posible para que salieras del lugar en que te encuentras. él era así, así como me lo ense?ó y evitó que yo persiguiera un camino que solo me destruiría, tanto como lo consumió a él —dice Nirha mientras acerca su mano a mi hombro.
—Gracias, lo tendré en cuenta —respondo, manteniendo una sonrisa.
Al quitar su mano de mi hombro, le agradezco por sus palabras y me dirijo a la puerta. Al voltear, ella asiente con la cabeza de manera melancólica. Al caminar por las calles, ya casi al anochecer, logro ver a ni?os corriendo. Sin querer darle más importancia a las palabras de Nirha, empiezo a apurarme para poder comer en el restaurante antes de que se llene.
Al llegar, me encuentro con Akeeva, sentada en el mismo lugar de siempre. Me mira y me pide que me siente. Al hacerlo, ella dice:
—Hablaste con Nirha, ?verdad?
—Sí.
—?Te molesta que le haya contado sobre ti?
—No, nunca te pedí que lo guardaras como un secreto, y tengo la sensación de que no eres de las personas que cuentan todo lo que les dicen. Incluso quienes les cuentas, no creo que digan algo.
—Ah, ni?o, a veces creo que eres demasiado perspicaz para tu edad.
—Supongo que sí, pero te debo pedir que no quiero que se haga una tormenta en un vaso de agua.
—No te preocupes, ni?o, pero eso no es de lo que quería hablar. Hay una chica de 13 a?os que quiere recoger algunas plantas en los alrededores. Le dije que tenía un chico que te podía ayudar —dijo Akeeva mientras se cruzaba de brazos.
—Gracias, es justo lo que necesitaba escuchar hoy. ?Cuándo sería eso? —le pregunto sin querer ocultar mi emoción.
—La chica dijo que dentro de unos días, debía preparar algunas cosas para recoger las hierbas que quería, y debo decirte que debes tener extremo cuidado con ella; es una de las asistentes de un viejo amigo que es muy importante para mí.
—De acuerdo, estaré listo, no te preocupes. Pero, ?quién es ese amigo?
—Claro, te lo diré cuando las vacas vuelen. Sé que no debería decirte esto, pero aun así, si metes la pata, te mataré y no volverás a salir hasta que termines la clase de aventureros, ?de acuerdo? —dijo Akeeva, poniendo las manos en la mesa.
—Qué graciosa, y claro, claro —respondí de manera teatral.
—?Bien! Te lo diré, pero después de que la ayudes; no quiero darte una presión más innecesaria. ?Ahora, vamos a comer! —dijo Akeeva mientras llamaba al mesero.
Con esas palabras, comenzamos a comer sin más conversaciones. No puedo evitar pensar que en estos días será tiempo suficiente para preparar unas cuantas cosas antes de poder encontrar las plantas que necesito. Al degustar el menú de hoy, salimos del restaurante y ella me acompa?a hasta llegar a mi habitación. Al despedirnos, ella dice:
—En unos días debes estar atento.
Con esa última recomendación, regresa sobre sus pasos. Al cerrar la puerta, el silencio, junto con el sue?o, susurra las palabras que había dicho Nirha. Con ese recuerdo, sacudí la cabeza y me dejé caer sobre la cama, permitiendo que el sue?o me alcanzara.
Con ese último pensamiento, los días pasaron de manera rápida...
Al estar frente a las puertas de la ciudad, recuerdo lo que dijo Akeeva antes de salir:
—Cuida de la chica, si no, no regreses... Además, deberás ir a la puerta; ella te encontrará ahí. También deberás llevar lo que ella te dé y regresar antes de que caiga el sol... Supongo que nada más —dice mientras revisa unos documentos.
Con un par de escalofríos por esas palabras, trato de tranquilizarme al revisar los alrededores. Finalmente logro ver a una chica de constitución delgada y alta, y con una mochila un poco grande para ella. Al llegar frente a mí, la chica dice:
—Tú eres Víctor, ?verdad? —pregunta con una mirada algo enojada.
—Sí, ?me podrías decir tu nombre?
—Qué fastidio, no puedo creer que tu jefa me haya mandado a alguien que no puede usar mana —dice mientras me acerca la mochila.
Mientras trato de ocultar mi enojo, respondo:
—No te preocupes; la ruta en la que vamos no tiene tanto riesgo y, además, los lugares a donde vamos son seguros. Alguien como yo puede protegerte —digo con una sonrisa.
—Supongo que no puedo pedir más... Dime, mi nombre es Kanea. Soy una futura maga, así que no soy buena en combate. Así que si pasa algo, no esperes a que te ayude.
—No te preocupes, ese es mi trabajo.
—Claro, y no sé qué más te dijo Akeeva, pero lo que vamos a recolectar son hierbas medicinales y algunas plantas que mi maestro usará para experimentar, así que debemos tratarlas con mucho cuidado cuando las recolectemos, ?de acuerdo?
—Claro.
Con esas palabras, tomo la mochila que Kanea me entrega, y al alzar la mano, los guardas de seguridad comienzan a abrir las puertas. Con esa acción, recuerdo la única vez que estuve cerca de la muerte y a Benicio... Sacudiendo la cabeza, acelero el paso para ponerme cerca de Kanea y comenzamos a caminar en dirección al bosque.

