home

search

Capitulo 6: Recuerdos de una Madre I.

  Mis padres eran personas amorosas, recuerdo que ellos me consentían mucho y me dejaban tener mis caprichos.

  "?A dónde quieres ir hoy Tsukihi?" eran las palabras que mamá me decía antes de que saliéramos a dar un paseo por la tribu...

  "?Que te gustaría hacer hoy Tsukihi?" eran las palabras que me decía papá cuando estábamos aburridos en casa...

  Mis padres eran cazadores, pese a que ellos solían estar la mayor parte del tiempo conmigo, también salían a cazar cuando su deber lo exigía.

  Recuerdo la cálida sonrisa de mamá antes de irse, o el calor de la mano de papá cuando me acariciaba la cabeza antes de despedirse.

  "No te preocupes, volveremos. No te dejaremos sola mucho tiempo." Fue lo último que me dijeron antes de marcharse.

  Más nunca volvieron.

  —Peque?a Tsukihi, tengo... algo que decirte.—esas fueron las palabras que el líder de la tribu me dijo al día siguiente, su voz sonaba un tanto nerviosa.

  En sus manos estaba la mochila que había llevado mi mamá antes de irse.

  Lo próximo que recuerdo es gritar, llorar y golpear el pecho del líder mientras él me abrazaba y decía "Lo lamento."

  Mis padres habían muerto durante su cacería al cruzarse con una bestia que nunca antes habían visto. Pese a que yo quería saber más Shinichi nunca respondió a mis preguntas, supongo que era lo mejor.

  Mi sexto cumplea?os fue tres días después de enterarme de ello. Nunca más festejé mi cumplea?os, solo usaba ese día como aniversario de sus muertes.

  Nunca más me relacioné con nadie en la aldea, solo salía de mi casa para ir donde el líder y que me dé algunos alimentos para no morir de hambre. Algunas veces intentaban hablar conmigo pero yo solo los ignoraba o les respondía de forma grosera.

  No sé cuanto tiempo pase así, supongo que unos pocos meses pero la gente de la tribu ya no intentaba comunicarse conmigo, así como yo los ignoraba ellos me ignoraban a mí.

  Durante el día me quedaba en casa recordando las últimas palabras de mis padres, y de noche lloraba sus pérdidas. A veces solía pasar noches sin dormir por miedo a que en mis sue?os los viera una y otra vez diciendo esas palabras, y agradecía las noches donde caía dormida del cansancio púes de ese modo no tenía la necesidad de llorar.

  Los a?os pasaron, yo crecí pero incluso así no me relacionaba con nadie. Ya estaba acostumbrada a ese estilo de vida, simple y sin preocupaciones, pero algún día eso terminaría... Y ese día fue uno como cualquier otro, un ni?o Oni me preguntó con mucha energía si quería que seamos amigos y yo le dije que no.

  Me preguntaba porque alguien intentaría hablarme si ya todos sabían como era yo, así que durante mi visita al líder de la tribu le pregunté sobre él.

  —Oh, supongo que te refieres al joven Aragi. Es un muchacho un tanto especial y, al igual que tú, él no tiene a nadie esperándolo en casa.

  —?Sus padres también murieron?—pregunté sin mucha emoción en mi voz.

  —No, su caso es distinto al tuyo, sus padres lo dejaron aquí antes de marcharse en una peregrinación.

  —?Lo abandonaron?—pregunté mientras recogía los alimentos que Shinichi me entregaba.

  —Si.—la mirada de Shinichi parecía no ser del todo sincera. Aún así no era algo de mi incumbencia.

  Tras eso me fui nuevamente a mi casa, la noche caía y durante el camino en mis pensamientos solo estaban las palabras del líder, había alguien como yo, alguien que estaba solo. No pude evitar compararlo conmigo y alegrarme de no ser la única que pasaba por esto, pero al hacerlo recordé las palabras de mis padres y mis lagrimas empezaron a brotar.

  Había pasado ya un tiempo sin que llorase, pensaba que podía soportar el vivir sola, pero en ese momento al compararme con ese chico simplemente no pude evitar llorar, dejé las cosas sobre la mesa y me dirigí a mi habitación, lloré más fuerte que nunca, grité más fuerte que nunca mientras tapaba mi boca con la almohada, solo me lamentaba mientras poco a poco perdía el conocimiento.

  Antes de caer dormida podría jurar que vi a alguien asomarse ligeramente por la ventana, pero ya no sabía si era la realidad o parte de mi imaginación.

  Desde esa noche decidí hacer un peque?o altar para rememorar a mis padres, pensé que así podría aligerar mi mente, aunque sea solo un poco.

  Cada ma?ana que me levantaba, miraba el altar y velaba por mis padres, parecía funcionar porque ya no volví a llorar y yo estaba un poco más calmada. El hecho de poder tener un lugar especifico para ellos pareció ser una buena idea.

  ...

  Cada vez que salía de casa en dirección a donde se encontrara el líder, estaba ese chico esperando para hablarme, día a día me preguntaba si quería ser mi amigo y día a día lo rechazaba.

  Su insistencia rápidamente se tornó en una molestia, pero por alguna razón yo estaba un poco feliz, feliz de que alguien me hablara, feliz de que alguien quisiera ser mi amigo.

  Un día, luego de tanta insistencia, simplemente le dije que sí. Su rostro lleno de alegría me resulto un poco molesto y a la vez tranquilizador, fue una emoción curiosa.

  Nuevamente nos presentamos, y desde entonces podría decirse que nuestra relación de amistad surgió.

  Al principio su actitud era un tanto molesta, era obvio que él no entendía lo que era el espacio personal porque constantemente estaba muy cerca mío y pese a eso, no era algo que me incomodase del todo.

  Día a día pasábamos el tiempo juntos, él solía hablar mucho pero no me resultaba desagradable. Pocas eran las veces que yo llevaba la conversación pero no me importaba, él era alguien con quien cualquiera podría sentirse cómodo hablando, si bien no paraba de hablar y su forma de expresarse podría ser un tanto rara, era muy fácil quedarse absorto en sus palabras.

  —?No sabes mantener esa boca cerrada, no?—dije con un tono de burla y provocación.

  —Bueno, siempre es divertido hablar con alguien que te agrada.—una sonrisa se dibujo en su cara al decir esas palabras.

  —Entiendo.—respondí eso pero en realidad no lo entendía.

  No entendía como alguien como él podría considerar que hablar conmigo fuese divertido, pero era suficiente para mí.

  Sin notarlo poco a poco fui abriéndome más a él, nuestras conversaciones eran más variadas, incluso divertidas.

  No recuerdo cuando dejé de tratarlo de forma fría y empecé a tratarlo de forma más amigable, pero es extra?amente satisfactorio el que ya pueda hablar con tranquilidad cuando él está cerca.

  Sus bromas a veces eran pesadas, pero siempre resultaban ser divertidas.

  Recuerdo un día que me reí por una tontería que hizo y él sonreía de forma triunfante al ver que su gracia tuvo un efecto positivo en mí. Era molesto si, pero no llegaba a ser desagradable.

  ...

  El tiempo pasó y yo dejé de tener mis ataques, quizá fuera gracias a Aragi y su compa?ía, o quizá fue por el paso del tiempo, pero yo me sentía más tranquila conmigo misma.

  Cada ma?ana les rezaba a mis padres en el altar, y casi podría sentir sus cálidas palmas sobre mi cabeza.

  —Mamá, Papá, los extra?o, pero me alegra decirles que ya no sufro por las noches. Aragi puede ser un tanto molesto a veces pero no es alguien malo, estoy segura que él les agradaría; que papá le hablaría de tonterías sin sentido, que mamá prepararía comida deliciosa si él viniese a casa... Estoy segura...—mis lágrimas poco a poco empezaron a brotar, pero esta vez no fue un dolor desagradable el que pasaba por mi pecho, sino uno más cálido, me sequé las lágrimas y salí de casa. pocos metros fuera él me esperaba cómo siempre hace—Hola Aragi.—le salude mientras me acercaba.

  —Hola Tsukihi.—me dijo con una cálida sonrisa.

  ...

  Los meses pasaron.

  Nuestra relación resultó ser muy cercana al pasar el tiempo, constantemente nos encontrábamos peleando en peque?as ri?as solo para terminar exhaustos en el suelo riendo.

  Quien diría que terminaríamos de esta forma, yo misma me doy cuenta de nuestra cercanía.

  —Jamás pensé que terminaríamos así.—dije riendo mientras recuperaba el aliento.

  —?A golpes?—preguntó Aragi de forma burlona.

  —No, idiota—respondí con una peque?a risa—. Jamás pensé que terminaríamos en tan buena relación. No tenía fe en que nos llevásemos así de bien.

  —?Lo dices por alguna razón en especial?

  —Sinceramente, pensaba que eras un poco molesto—afirmé de forma burlona—. Pero me alegro de que terminásemos siendo amigos. Te lo agradezco.

  —No me agradezcas.—respondió Aragi con una sonrisa.

  Riendo, hablando, peleando, bromeando, este tiempo siendo amiga de Aragi me hizo realmente feliz.

  El tiempo pasó y tras un a?o siendo cercanos ya estoy convencida de que ser amigos fue la decisión correcta.

  Me acostumbré a su presencia y a su actitud positiva, quizá me contagió esa forma suya de ser porque ahora ya no tengo reparos en hablar con más gente, incluso el líder de la aldea se encontraba sorprendido.

  Constantemente nos encontrábamos recorriendo toda la aldea corriendo, jugando y peleando, recuerdo que una vez quisimos gastarle una broma al líder pero nos salió mal.

  —Les hacen falta más de 20 a?os para gastarme una broma a mí.—dijo Shinichi con un tono burlón.

  —Te dije que era mala idea.—me susurró Aragi mientras estábamos parados, castigados dentro de la casa del líder.

  Unauthorized use of content: if you find this story on Amazon, report the violation.

  —Shh, ya se me ocurrirá algo.—susurré mientras pensaba.

  —Más les vale no estar pensando en nada tonto.—dijo Shinichi mientras nos miraba con sospecha.

  No recuerdo como pasó o qué fue lo que hicimos esa vez, pero terminamos huyendo de la casa de líder.

  —?Intenta atraparnos, anciano!—exclamé mientras Aragi y yo corríamos riendo.

  —Es la primera vez que te escucho decirle "anciano".—dijo Aragi con sorpresa mientras recobrábamos el aliento tras correr toda la tribu.

  —Será su nuevo apodo.—afirmé entre risas.

  Nuestros días eran simples y sin preocupaciones. Fácilmente podrían haber sido los días más felices de mi ni?ez.

  ...

  Los a?os pasaron. Aragi me había contado su sue?o, él quería salir de la tribu y explorar el mundo, mentiría si dijera que me parecía un sue?o tonto ya que una parte de mí también quería explorar el mundo, pero otra parte de mí no quería que nos pasase lo mismo que a mis padres.

  Las veces que nos veíamos solíamos hablar del futuro y cada vez que el tema surgía yo intentaba persuadirlo para que cambiase su sue?o, pero era él quién cada vez estaba mas cerca de persuadirme a mi.

  —Cada vez que hablas de salir a explorar el mundo me dan ganas de salir también.—dije con un suspiro agotado.

  —Sería divertido viajar contigo, estoy seguro de ello.

  Las palabras de Aragi me resultaban extra?amente tranquilizadoras, si algún día saliésemos de la tribu no dudo de que él estaría feliz.

  A la edad de 13 a?os invité a Aragi a mi casa, en una de sus regulares bromas me dijo que no creía que yo fuese capaz de cocinar por mi propia cuenta así que lo desafié a un duelo de cocina.

  —No te arrepientas si pierdes.—exclamó Aragi con voz orgullosa y tono desafiante.

  —?Cuándo eh perdido frente a ti?—dije riéndome con tono de burla.

  —?Siempre hay un primera vez!—sus palabras casi parecían un grito de auxilio y yo no pude evitar reírme pero el resultado fue el esperado, yo gané. Verlo en el suelo derrotado, con el orgullo hecho trizas me resultó extra?amente encantador.

  —No te sientas mal—dije de forma burlona—. "Siempre hay una primera vez" ?Verdad?

  —Un día te demostraré que yo cocino bien...—afirmó con un tono de derrota pero con gran determinación.

  —Si claro, sigue so?ando.—le dije mientras me reía de él.

  Cada vez que comíamos juntos competíamos por ver quien cocinaba mejor, si bien su comida no era desagradable era obvio por sus expresiones al probar mis platos que era yo quien cocinaba mejor.

  Nuestras competencias se volvieron regulares, más de lo que ya eran, ya fuese por la comida o por quién era mejor a nivel físico. Solíamos realizar carreras ante los ojos del resto de la tribu para que hayan testigos de nuestros resultados, pero siempre ganaba yo.

  Shinichi nos dijo que era normal que yo ganase. Extra?ada le pregunté el porqué, resulta que las Oni mujeres tenemos mayor fuerza que los hombres, permitiéndonos ser mas agresivas a la hora de cazar; y los hombres en su lugar son considerablemente mas resistentes que las mujeres, pudiendo soportar grandes cantidades de da?o.

  Esa es la razón por las cuales tanto los guardias como los cazadores suelen ir en parejas de hombre-mujer. Recuerdo nuestras caras de asombro.

  ...

  Con el pasar de los a?os me fui acostumbrando a la presencia de Aragi a mi lado, desde mi punto de vista habíamos pasado ya 4 a?os siendo amigos, yo tendría 15 y él 14. ?Quién diría que el tiempo pasaría tan deprisa?

  Una noche en casa se me ocurrió una loca idea, quería cumplir el sue?o de Aragi incluso si era necesario huir de la tribu, pero sabía que el Anciano no nos dejaría ya que éramos demasiado jóvenes, así que durante las noches solía salir y recorrer las calles de la tribu viendo que zonas eran las menos visibles y, tras unos arbustos y unas cajas grandes, vi un peque?o rincón fuera de la vista de cualquiera, fue entonces que decidí que este sería el punto por el cuál nos iríamos.

  Durante meses estuve agrandando lentamente la brecha del hueco, no podía ser muy ruidosa por las noches o me descubrirían, así que fui paciente y tras un a?o logré hacer que aquel peque?o hueco fuese un peque?o túnel cuyo tama?o era perfecto para que nosotros pudiésemos salir. Pero solo para asegurarme decidí salir sola únicamente para estar segura de que el túnel era idóneo para nuestra salida.

  Tras seguir el túnel pude salir sin ninguna dificultad, los guardias no se dieron cuenta pero yo ya estaba fuera de la tribu, la emoción nubló mi mente y decidí adentrarme al bosque yo sola.

  No recorrí mucha distancia pero camine lo suficiente para darme cuenta de que si saliésemos tendríamos que estar bien preparados.

  Estando entre los árboles del bosque una sensación de paz me abrumó, ?Será este el sentimiento que tenían mis padres al salir de cacería?

  Tras unos cuantos minutos volví a aquel túnel que yo misma había hecho y, tras ingresar nuevamente a la tribu, oculte el hueco con las cajas y algunas malas hierbas para que diese la ilusión de que no había nada fuera de lo normal.

  Dentro de poco será mi cumplea?os numero dieciséis, quería pasar mi último cumplea?os en esta tribu antes de proponerle a Aragi el irnos de aquí. Y así fue, durante mi cumplea?os numero dieciséis Aragi estaba conmigo rezando frente al altar de mis padres.

  —Ya no tienes tus pesadillas, ?verdad?

  —No.—negué con la cabeza.

  —Me alegro.—susurró Aragi con un tono aliviado en su voz.

  —Oye, gracias por pasar estos a?os conmigo.

  —No te me pongas cursi ahora.—bromeó Aragi con un tono burlón en su voz, no pude evitar darle un golpe.

  —Idiota, lo digo de verdad. Gracias.

  —Tonta, no necesitas agradecerme nada.—dijo Aragi con una voz suave mientras miraba a otro lado, podría jurar que sus orejas se habían enrojecido.

  —Jeje, vayamos a tu casa, quiero leer un libro que el Anciano me dio.

  —?Mi casa? Pensé que preferirías pasar tu cumplea?os aquí.

  —Es que tu cama es mas cómoda para leer.

  —?Y dónde se supone que me sentaré yo?

  —En el suelo.—afirmé mientras me dirigía a la puerta riendo.

  Aragi se quejó un poco pero aún así aceptó.

  En su casa mientras yo fingía leer el libro, pensaba en cómo le propondría a Aragi el irnos. Así que simplemente hablé sin pensar.

  —Aragi.

  —?Hum?

  —?Quieres salir de la tribu e ir a explorar el mundo?

  Durante unos instantes Aragi no dijo nada, por un momento pensé que su cerebro se había quedado frito y cuando bajé el libro para ver su reacción, él ya estaba encima mío.

  —??Lo dices en serio!?

  —S-Si—afirmé mientras Aragi tenía la mirada perdida, parece que una propuesta tan simple fue muy efectiva en él. Debí suponerlo... En el breve momento en el que recobré mis sentidos, me di cuenta que él estaba encima mío, muy cerca de mí—. ?Puedes salir de encima mío?—dije con una extra?a voz mientras miraba a otro lado, es la primera vez que yo actuaba de esta forma tan tímida.

  —S-Si... Perdón.

  —De saber que te pondrías así hubiera usado otras palabras—dije mientras me acomodaba la ropa—. Venga, prepara tus cosas, nos vamos hoy mismo.

  —?Si se?ora!—Aragi sonaba muy contento, algo que hizo que yo sonriese.

  —Te espero cerca de las puertas al anochecer—tras eso me fui a mi casa a ordenar mis cosas en mi mochila, aún faltaba para el anochecer, así que tras ordenar todo lo necesario decidí despedirme de mis padres—. Mamá, papá, hoy me voy de la tribu. Decidí ir a explorar el mundo junto a Aragi, él puede ser muy tonto a veces pero su confianza y forma de ser no me desagradan en lo más mínimo. Gracias a él es que pude recuperarme de sus muertes, los amo.—dije con una peque?a lagrima cayendo por mis mejillas.

  Tras eso recé una última vez frente al altar y salí de casa.

  Esperé en un punto ciego donde los guardias no podrían verme, y cuando se hizo de noche vi a Aragi viniendo en mi dirección, por los nervios me olvidé decirle el plan, así que lo único que se me ocurrió fue agarrarlo por la espalda sin que él me viera y traerlo al punto ciego.

  —?Tienes todo listo, Aragi?

  —Ujum—asintió Aragi mientras sacaba mi mano de su boca—. ?Había necesidad de ser tan ruda?

  —Sip, nadie sabe que nos vamos así que debemos ser lo mas discretos posibles.

  —?Nadie? ?No le dijiste a Shinichi que nos vamos?

  —Nop.—sonreí.

  —?Por qué?

  —Porqué así es más emocionante.—afirmé con una sensación de adrenalina en mi pecho.

  —Jeje.

  —?Qué?

  —Es que te pareces a tu yo de hace 5 a?os, esa peque?a Tsukihi sin respeto a la autoridad.—mencionó de forma burlona.

  —?Y? ?Algún problema?—sus palabras me molestaron un poco.

  —No, para nada. Después de todo esa fue la razón por la que me agradaste en primer lugar.

  Esas palabras me tomaron con la guardia baja, menos mal que la oscuridad juega a mi favor, porque estoy segura de que estaba sonrojada.

  Tomé su mano y sin más palabras fuimos en dirección a la peque?a apertura en la que estuve trabajando todo este tiempo.

  —No me digas que ya lo tenías planeado.—dijo Aragi sorprendido.

  —Jeje—sus palabras me llenaron de orgullo, tras usar el túnel y salir de la tribu caminamos un poco hacía los árboles en los que yo estuve—. Bien. Aquí es donde empieza nuestra aventura ?Verdad, Aragi?—pregunté pero Aragi estaba distraído mirando el paisaje. El rostro de Aragi mostraba una expresión de felicidad indescriptible.

  Mamá, Papá, esta es la primera vez en 10 a?os que me siento tan feliz.

  Deséennos suerte en nuestro viaje.

  Fin del recuerdo.

Recommended Popular Novels