Mi primer recuerdo es despertar en mi caba?a a los 5 a?os, estaba solo sin nadie a mi alrededor, salí fuera y vi a distintos adultos, ni?os también, pero de entre todos solo sabía el nombre de uno solo.
—Shinichi.—esas fueron las primeras palabras que recuerdo decir.
—Oh joven Aragi, ?despertaste bien?—quien respondió a ese nombre era un Oni anciano, vestido con ropas blancas y gruesas, similares a algún abrigo.
Shinichi es el Oni más anciano y el líder de la tribu.
Pese a que yo no recordaba nada antes de eso y solo sabía su nombre, fue él quien me crio, quien me ense?ó lo poco que conocía.
Quise preguntar sobre quienes eran mis padres pero siempre evitaba el tema, en el fondo yo sabia cual era la respuesta, así que preferí no pensar en ello.
El tiempo pasó rápidamente, durante los a?os que viví bajo la tutela de Shinichi entendí el funcionamiento de nuestras costumbres: Los Oni nacemos con una gran capacidad física y una fuerza gigantesca, somos capaces de partir árboles únicamente con nuestras manos y correr a grandes velocidades con la fuerza de nuestras piernas, cazamos nuestros propios alimentos y fabricamos nuestra propia ropa, somos muy auto suficientes. Pero también somos incapaces de generar magia y muy susceptibles al da?o de ésta.
Debido a nuestra naturaleza tribal no usamos ninguna arma mas allá de nuestros propios pu?os y piernas, todos los Oni desde temprana edad estamos acostumbrados a los conflictos directos, es costumbre para nosotros el resolver problemas por medio de violencia y, tras solucionar la disputa, reír y pasar tiempo juntos como si nada hubiera sucedido. Pocas son las veces en las que los pu?os no son suficientes, y si la disputa es algo realmente serio suelen discutirlo con palabras y siempre ante la presencia de Shinichi.
A medida que los a?os transcurrían me fui dando cuenta de lo familiar y cercano que son los Oni entre sí, todos se conocen pese al número relativamente alto de habitantes y el gran tama?o de la tribu.
Los Oni tenemos muchos trabajos dentro de la tribu: Los cazadores se juntan en peque?os grupos de parejas cuando salen a cazar; Los guardias están siempre en la puertas de la tribu, listos para cualquier posible problema, son quienes pasan mas tiempo entrenando; Los artesanos son quienes se ocupan de las creaciones de los muebles, ropas y de la estructura de las viviendas de los habitantes, son muy minuciosos a la hora de realizar su trabajo razón por la cual prácticamente no hay fallos en sus creaciones.
...
El tiempo pasó rápido mientras yo aprendía y conocía cada centímetro de la tribu.
A la edad de 10 a?os fue cuando conocí a Tsukihi, tuve lo que se podría decir fue una "mala" primera impresión de ella, era una chica con una personalidad muy fuerte y marcada, era temperamental y muy agresiva. Su cabello era largo y negro y su mirada era intensa como la de una fiera.
Aún recuerdo sus palabras cada vez que nos cruzábamos: "Oye idiota, quítate de en medio." entre otras formas vulgares que ella tenía para referirse no solo a mi, si no a toda la tribu.
Se podría decir que su forma de hablar y su clara falta de respeto a la autoridad fue lo que me atrajo de ella en primer lugar.
Cada vez que intentaba hablarle, por su forma tan hostil de tratar a todos, siempre recibía negativas o miradas de desprecio por su parte.
"?Qué quieres, idiota?" eran las palabras que recibía cuando intentaba conversar con ella.
Su mirada penetrante, su aspecto desenfadado, su carácter dominante, todo eso me cautivó desde la primera vez que la vi.
Un día finalmente me armé de valor y decidí hablarle.
—?Oye, Tsukihi!—fueron las palabras que iniciaron lo que podría definir como una acalorada relación entre nosotros.
—?Qué quieres?—Tsukihi me respondió con una fría mirada.
—Me llamo Aragi, quisiera saber si podríamos ser amigos.—pregunté con los ánimos en las nubes.
—No.—su respuesta fue rápida y tajante como una cuchilla cortando una manzana.
—Pero, ?Por qué?
—Porqué yo lo digo.—respondió Tsukihi antes de girarse y lentamente apartarse de mi.
Sabía que no sería fácil acercarme a ella, pero eso no me detendría.
Yo tenía una buena relación con Shinichi, y si había alguien que sabría por qué ella era así de distante tendría que ser él razón por la cuál decidí ir a hablarle para intentar saber algo de Tsukihi.
—Shinichi.
—Oh, Aragi. ?Necesitas algo?
—Si, es sobre Tsukihi.
—Oh, claro, esa ni?a irrespetuosa—cuándo Shinichi hablaba de Tsukihi, yo podía notar una expresión cansada en su rostro—. ?Qué pasa con ella?
—Quiero acercarme a ella, pero no sé cómo.
—Olvídalo Aragi, no es alguien con quien quieras relacionarte.—dijo Shinichi con un tono serio en su voz.
—Pero, ?Por qué?
—Mira, su situación es... un tanto complicada, si quieres hablar con ella será mejor que dejes que pase el tiempo.—Shinichi dejó de hablar por un momento, y tras suspirar se alejó.
Las palabras de Shinichi solo me dejaban con más intriga, quería saber que es lo que ocurría con Tsukihi, mientras la noche se acercaba yo le daba vueltas a la situación en mi cabeza, "?Cómo puedo acercarme a ella?" era lo que me preguntaba constantemente.
Al caer la noche decidí dar una caminata a lo largo de la tribu, caminar de noche se volvió una rutina para mí, dar caminatas me relaja y fue durante mi caminata que vi a Tsukihi entrar a su casa.
Movido por la curiosidad y mi impertinencia fue que lentamente me acerqué a una ventana para escuchar lo qué Tsukihi hacía, a día de hoy sé qué no fue la mejor forma de enterarme de su situación, pero mi forma de actuar tan compulsiva fue lo que me llevó a comprender el porque de su actitud y a darme cuenta de las razones que ella tenía para ser así.
Al escuchar atentamente que es lo que ocurría dentro solo pude oír lamentos y llantos ahogados, Tsukihi lloraba mientras se aguantaba las ganas de gritar fuertemente. Al asomarme ligeramente a la ventana que daba a su habitación y verla ahí, noté que estaba acostada mordiendo una almohada con fuerza mientras que por su rostro caían lágrimas.
—Mentirosos—eran las palabras que Tsukihi balbuceaba en voz baja mientras seguía llorando—. Dijeron que no me dejarían sola. Mentirosos.—repitió mientras seguía llorando.
Decidí dejar de mirar, estando fuera me senté en el suelto mientras escuchaba como la débil voz de Tsukihi poco a poco bajaba de volumen hasta que finalmente solo hubo silencio; pude oír su débil respiración, se había quedado dormida.
—Así que eso era.—fueron las palabras que pasaban por mi mente.
Aún con la mente confundida me levanté y fui a mi caba?a, al llegar me dirigí a mi habitación y me desplomé en la cama.
"Parece que ambos estamos solos, ?eh?" Era lo que pensaba mientras estaba acostado intentando conciliar el sue?o. "Espero poder llevarme bien con ella" fue lo último que pensé antes de caer dormido.
Tras esa noche decidí acercarme de forma menos agresiva, cada día intentaba saludarla para que ella no esté siempre a la defensiva.
No sé si fue por mi insistencia o quizá fue porque en verdad pude acercarme a ella, pero un día simplemente me respondió.
—?Bien! Tú ganas, seamos amigos—me dijo Tsukihi con un tono irritado—. ?Feliz?
—Absolutamente.
Aún recuerdo su cara de molestia en cuanto respondí eso con una sonrisa en mi rostro.
Día a día solíamos hablar, más por mi parte que por la suya. Siempre era entretenido estar con ella, caminar con ella, bromear con ella, incluso a veces teníamos peque?as peleas y siempre era yo quién perdía.
Poco a poco fuimos capaces de hablar correctamente, ella ya no me trataba de forma distante ni era tan agresiva. Incluso podría jurar que un día una de mis habituales bromas le hizo sonreír.
—?Sonreíste?
—?Qué?
—Juraría que has sonreído.—dije con una sonrisa en mi rostro.
—Imaginaciones tuyas.—respondió mientras desviaba la mirada.
Desde ese día poco a poco entramos aún más en confianza, las horas se volvieron segundos, los días se volvieron minutos, y casi sin darnos cuenta los meses pasaron. Para mí ya era normal verla con la guardia baja, a veces incluso era ella quien me gastaba bromas a mi.
Tras un a?o siendo amigos ya no quedaba ni una pizca de la Tsukihi que alguna vez conocí. Esa chica agresiva y mal hablada se había convertido en una persona que mostraba abiertamente una sonrisa y un sentido del humor un tanto peculiar.
Reading on this site? This novel is published elsewhere. Support the author by seeking out the original.
Al principio ella me atrajo por su forma tan única de ser, quería ser su amigo, quería pasar tiempo con ella. Pero ahora que ya conseguí mi objetivo... ?Por qué será que quiero seguir con ella?
Un día, estando tirados en el suelo luego de una peque?a ri?a que habíamos tenido, entre agotadas risas y jadeos cansados fue ella quien rompió el hielo.
—Oye Aragi.—me preguntó Tsukihi con una sonrisa en el rostro mientras miraba al cielo.
—?Sí?—pregunté mientras reía.
—?Aquel día, por qué quisiste hablar conmigo?
Guardé el aliento por un momento al escuchar su pregunta.
—No lo sé.
—No me mientas, solo responde.
—No miento, desde siempre me atrajo el cómo eras, ya sea tu personalidad tan temperamental, o la clara falta de respeto hacía la autoridad. Me gustaba el hecho de pensar que algún día podríamos ser cercanos, búrlate si quieres pero no me arrepiento de haberte conocido.—mis palabras salían de mi boca sin atisbo de duda. Mientras reía, y trataba de recuperar el aliento, pude notar como Tsukihi se quedaba en silencio, al girar mi cabeza en su dirección noté que estaba algo ruborizada.
—Tonto.—me dijo con una sonrisa en el rostro mientras desviaba la mirada.
Fue ese el momento dónde me di cuenta del porque incluso ahora quería estar a su lado: "Ahh... Estoy enamorado" fueron los pensamientos que rondaron mi mente aquel día.
En esa ocasión nos quedamos acostados mientras hablábamos, desde temas tan tontos como nuestros colores favoritos hasta temas más interesantes como nuestros sue?os a futuro.
La noche caía y aún estábamos echados en el césped mirando el cielo qué poco a poco perdía su luz y daba paso a la noche.
—?Qué te gustaría hacer en el futuro?—me preguntó Tsukihi mientras miraba al cielo.
—Poder salir de la tribu.—respondí.
—?Quieres ser cazador?
—No, no es eso. Quiero salir de la tribu, ir a explorar y conocer el mundo.—Tsukihi quién escuchaba atentamente mis palabras soltó un suspiro de asombro.
—No esperaba que tuvieras tal sue?o.
—?Esperabas algún sue?o tonto?
—?Quieres que responda?—preguntó mientras me miraba con una sonrisa burlona.
—Tsukihi—entre risas y bromas finalmente dije algo que me había guardado durante mucho tiempo—, desde que nos conocimos nunca me preguntaste sobre mis padres.—ella guardo silencio y luego respondió.
—Eres como yo—su voz sonaba calmada—. Sé que estás solo, al igual que ocurre conmigo—Tsukihi guardo silencio por un breve instante—. Y sé que un día me escuchaste llorar.—esas palabras fueron como una lanza atravesando mi corazón.
—?Puedo explicarlo!—exclamé de forma alterada mientras me levantaba rápidamente.
—Cálmate y escúchame—en su voz no había ni una pizca de resentimiento, así que siguiendo sus palabras me calmé y volví a sentarme—. El día en el que viniste a hablar conmigo por primera vez, cuando me pediste ser amigos, fui a hablar con el Anciano. Le pregunté sobre porque alguien como tú estaría interesado en hablarme, en ese entonces nadie en la tribu, salvo el Anciano, me hablaba. Fue entonces cuando me contó sobre ti, me contó que no tenías familia y que estabas solo. Debo admitir que tenia sentimientos encontrados, por un lado estaba feliz de no ser la única que estaba sola y por otro estaba molesta porque pese a que tú estabas solo podías comunicarte con el resto de la tribu, les agradabas.—un peque?o silencio acompa?ó esas ultimas palabras.
—No sé como reaccionar.—dije un poco consternado.
—A lo que voy es que no necesitas sentirte mal por haberme escuchado si es eso lo que te molesta.
—?Cómo lo supiste?
—Tengo buen oído, y esa noche pude escucharte mientras te movías fuera de mi ventana, fue algo extra?o el que alguien me espíe—me dijo con un tono sarcástico mientras se levantaba—. Pero ya no pienses en ello, ?Sí?—Tsukihi extendió su mano a mi dirección— A partir de ahora nada de secretos.
—De acuerdo, nada de secretos.—con aquel gesto, tomé su mano y me levanté.
Tras esa noche, Tsukihi y yo conseguimos volvernos más cercanos. Pasábamos los días juntos casi todo el tiempo, nuestra confianza era tal que a veces pasábamos tardes enteras en la casa del otro, y con el pasar de los a?os, incluso cenábamos juntos.
Pese a lo que yo creía saber, Tsukihi era muy buena cocinando. Recuerdo su rostro presumido mirando mi cara la primera vez que probé su comida, desde entonces yo intenté mejorar mis dotes culinarios pero ella siempre estaba un paso por delante de mí. Derrota tras derrota, intento tras intento, siempre con el mismo resultado: ella era la vencedora.
—?Nunca te rendirás, no?—me dijo con una sonrisa presumida en su rostro.
—Conseguiré que aprecies mi comida.
—?De qué hablas? Cocinas... Bien.—divagó con un tono de duda mientras tenía una sonrisa en su cara.
—Deja de reírte.—exclamé ya agotado mientras Tsukihi reía.
El tiempo pasó muy rápido casi sin darme cuenta, a su lado los días parecían meras y efímeras brisas.
Pasaron cinco a?os, fue un día tranquilo como cualquier otro, yo ya tenía 15 a?os y ella 16. Estando en mi casa yo recostado en el frío suelo y ella en mi cama leyendo un libro que Shinichi le dio, sin nada que hacer ella dijo algo que no me esperaba.
—Aragi.
—?Hum?
—?Quieres salir de la tribu e ir a explorar el mundo?
Las palabras de Tsukihi fueron como un rayo atravesando mi pecho. La miré por unos breves instantes y de forma rápida, levantándome del suelo, salté en su dirección poniéndome sobre ella.
—??Lo dices en serio!?—yo no podía evitar la emoción que sentía y sin darme cuenta estaba sobre ella.
—S-Si—dijo Tsukihi con una mirada sorprendida. Yo estaba muy feliz, estoy seguro que mi rostro solo mostraba felicidad en ese momento—. ?Puedes salir de encima mío?—me dijo con una voz extra?a, al mirarla estando ella debajo de mí la vi con el rostro enrojecido y mirando a otro lado.
—S-Si... Perdón.—mi euforia por salir de la tribu no me había dejado pensar correctamente y por impulso de abalancé sobre ella, pidiendo perdón me aparté.
—De saber que te pondrías así hubiera usado otras palabras—susurró mientras se acomodaba la ropa. Yo solo pude guardar silencio de la vergüenza—. Venga, prepara tus cosas, nos vamos hoy mismo. Con esas palabras volví a mis sentidos y de un grito lleno de firmeza exclamé.
—?Si se?ora!—al ver mi reacción Tsukihi sonrió.
—Te espero cerca de las puertas al anochecer.
Tras eso Tsukihi se fue de mi casa y mientras yo pensaba que cosas preparar para el viaje, un pensamiento surgió en mi mente: "?Los demás sabrán que nos vamos?"
Luego de preparar todo lo necesario en un bolso de mano, esperé a que la noche caiga y fue entonces cuando me fui en dirección a las puertas de la tribu.
Cuando estaba llegando alguien me agarró por la espalda poniendo su mano en mi boca y me llevó hacía un lado oscuro, cerca de las puertas.
—?Tienes todo listo, Aragi?—era Tsukihi.
—Ujum—asentí mientras ella sacaba su mano de mi boca—. ?Había necesidad de ser tan ruda?
—Sip, nadie sabe que nos vamos así que debemos ser lo mas discretos posibles.
—?Nadie? ?No le dijiste a Shinichi que nos vamos?
—Nop.—una sonrisa pícara se dibujó en su rostro.
—?Por qué?
—Porqué así es más emocionante.—dijo con una mirada llena de felicidad mientras se encogía de hombros.
—Jeje.
—?Qué?—preguntó Tsukihi con un tono de curiosidad al verme reír.
—Es que te pareces a tu yo de hace cinco a?os, esa peque?a Tsukihi sin respeto a la autoridad.—divagué de forma burlona.
—?Y? ?Algún problema?—preguntó con un tono algo molesto.
—No, para nada. Después de todo esa fue la razón por la que me agradaste en primer lugar.—respondí lleno de confianza.
Tsukihi no dijo nada, por la poca luz no la pude ver pero estoy casi seguro de que estaba sonrojada.
Ella tomo mi mano y sin más palabras fuimos en dirección a una peque?a apertura en uno de los laterales de la tribu, un punto ciego donde había un agujero por el cual podríamos cruzar si íbamos agachados.
—No me digas que ya lo tenías planeado...—dije al ver que cerca del agujero habían cajas que tapaban el agujero y hierba alta que dificultaba el notar dicho agujero.
—Jeje.—rio Tsukihi con el rostro mas presumido que podría haber hecho.
Tras eso, seguimos el camino que Tsukihi había estado haciendo y tras unos minutos caminando agachados salimos de la tribu.
Pude apreciar la noche y con una sonrisa en mi rostro nuestra aventura comenzó.
Fin del Recuerdo.

