Capítulo 14 – Consecuencias
Habían pasado cinco días desde el desastre ocurrido en la ciudad de Cautares.
Los da?os materiales habían sido… mínimos. Increíblemente, el mayor afectado de todo aquello había sido la Casa Sungley.
Cautares era una ciudad fronteriza, endurecida por a?os de conflicto constante con una de las mayores amenazas del continente: el Bosque Indomable. Para sus soldados, una manada de lobos de cueva no representaba más que un entrenamiento rutinario comparado con el nivel militar que la ciudad mantenía de forma permanente.
Los verdaderos damnificados de aquel ataque no fueron los muros ni las calles.
Fueron las familias.
Las familias de las sirvientas y de los soldados caídos.
Todas ellas fueron indemnizadas de por vida con lo que habría sido el sueldo completo de los fallecidos, además de una compensación extra por su compromiso. No solo habían dado su vida… habían luchado hasta el final para defender al joven heredero.
Entre los sobrevivientes, solo dos nombres permanecían.
Redda, quien había perdido un brazo.
Y Kael.
Este último aún no despertaba.
El mismo día de la catástrofe, sin vacilar y con una firmeza que desafiaba su propio estado físico, Redda entregó su informe completo ante el lord de la casa. Explicó cada una de sus decisiones y el motivo de su accionar, sin ocultar absolutamente nada.
Las cartas estaban sobre la mesa.
Ella sabía que sus se?ores estaban exaltados. Sabía que informar la situación implicaba un riesgo enorme, pero no hacerlo habría puesto en peligro la vida del joven amo. Aquella decisión le permitió espiar, recopilar información y confirmar qué casa noble había sido la responsable de orquestar el ataque.
Esa información fue vital.
Aun así, Redda se mantuvo firme hasta el final. Declaró sin titubeos que estaba dispuesta a aceptar cualquier castigo, incluso la muerte, si así lo decidían sus se?ores.
El lord no dudó.
La calma era lo primero que debía mantenerse en una situación desesperada. Agradeció profundamente que hubiera conservado la cabeza fría, que hubiera protegido al heredero y, sobre todo, que lo hubiera traído con vida.
Sin perder tiempo.
Sin descansar.
El gran se?or partió junto a un destacamento de sus mejores soldados rumbo a la capital, Taratios. No viajaba solo como noble para exponer un crimen… sino como el jefe de una familia que había sido atacada de manera cruel y deliberada.
Kael fue el segundo gran afectado de aquel ataque.
El uso excesivo de magia forzó su cuerpo a caer en una especie de trance profundo del cual aún no despertaba. Las sirvientas lo cuidaban día y noche sin apartarse de su lado, alimentándolo de manera forzada y vigilando cada uno de sus movimientos, por mínimos que fueran.
Varios healers acudieron para revisarlo, pero ninguno logró encontrar la raíz del problema.
Lamentablemente, Galen no se encontraba en el país… había tenido que viajar al Imperio Sacro.
El ambiente en los aposentos personales de los se?ores era pesado, triste y angustiante.
Caria y Laret observaban a su hijo con una mezcla de dolor y desesperación. No podían hacer nada. Solo mirar… y esperar.
—Mi se?ora —dijo Tana con cautela—, lo que pasó es una se?al. Sé que suena extra?o, pero que el joven amo haya podido ejecutar magia a esa edad dice mucho de su potencial. Siento que solo está durmiendo para recuperarse del enorme estrés que soportó.
—Ni yo mismo puedo creerlo —a?adió Enta—. Incluso en ese estado y en una situación tan desesperada… logró actuar como si entendiera perfectamente el peligro. Eso demuestra lo capaz y sobresaliente que es.
A pesar de escucharlos, Caria y Laret no dejaban de sentir dolor e impotencia.
—No me importa si es más fuerte que el mismísimo rey demonio —dijo Caria, con la voz quebrada—. No quiero que mi ni?o tenga que cargar, a esta edad, con problemas que nuestra familia arrastra desde hace a?os…
—Que nuestro hijo tenga que pagar por hechos ocurridos hace tanto tiempo… —a?adió Laret, apretando los pu?os— me llena de dolor y rabia. Juro que multiplicaré lo que sea necesario la seguridad de la casa. Esto no volverá a pasar. Y ahora sí… todas las casas involucradas en esto serán reducidas a cenizas.
Mientras los sirvientes intentaban animarlos y encontrar alguna solución, peque?os fragmentos luminosos comenzaron a aparecer en el aire.
Al principio eran apenas perceptibles. Dos… tres… nada que llamara la atención.
Pero pronto se volvieron decenas.
Ninguno de los presentes pudo ignorarlos cuando aquellas partículas de magia comenzaron a desplazarse lentamente, flotando en silencio, dirigiéndose todas hacia el cuerpo de Kael.
—?Qué está pasando? —exclamó Tana—. ?Por qué la magia se está concentrando así y viajando hacia el cuerpo del joven amo?
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Los padres clavaron la mirada en su hijo, con el corazón en la garganta, esperando cualquier se?al.
Tras unos minutos… el cuerpo del bebé se movió.
Un gesto leve.
Casi imperceptible.
Al notar aquel peque?o movimiento, el silencio en la habitación se volvió absoluto.
El bebé comenzó a agitarse con mayor claridad. Sus dedos se cerraron y abrieron torpemente, su pecho subió y bajó con respiraciones irregulares, y un leve gemido escapó de su garganta.
Entonces lloró.
Un llanto débil al principio, cargado de desesperación y confusión.
Caria reaccionó de inmediato. Su cuerpo se tensó y dio un paso al frente, dispuesta a lanzarse sobre su hijo sin pensarlo siquiera, pero Tana fue más rápida y la detuvo con firmeza.
—?MI SE?ORA! —exclamó, sujetándola—. ?ENTIENDO SU PREOCUPACIóN, PERO NO LO TOME AúN! ?DEJE QUE RECOBRE LA CONCIENCIA DE MANERA TRANQUILA!
Laret y Enta observaban la escena en silencio, con el corazón apretado y los ojos fijos en el peque?o cuerpo que poco a poco comenzaba a reaccionar.
Kael abrió los ojos.
Su mirada estaba desenfocada, nublada por el cansancio y el residuo de la magia que aún recorría su cuerpo. Aun así, pudo percibir el ambiente, las emociones, la tensión que llenaba la habitación.
No entendía todo… pero sabía exactamente qué debía hacer.
Solo había unas pocas palabras que podía pronunciar. Y eran las necesarias para cerrar aquel conflicto, para aliviar el dolor que envolvía a todos.
—Brrrrrrrr… pfff… ha ha ha ha ha ha ha… drrrrrrrr… —balbuceó Kael—. :D!!!!!!
La animosidad, la excitación y la felicidad propias de un bebé inocente brotaron sin filtros. Con aquella risa torpe y desordenada, Kael logró transmitir a los miembros de su familia que todo lo ocurrido no había sido en vano.
Tana, al verlo, soltó el aire que había estado conteniendo.
—Bueno, mi se?ora… —dijo con voz temblorosa— ya puede explotar…
—?Buaaaaaaaa! ?Mi ni?o! —gritó Caria—. ?Mi peque?o y hermoso ni?o!
Las lágrimas comenzaron a correr sin control. Mocosas, sollozos y risas se mezclaron mientras abrazaba con desesperación el peque?o cuerpo de su hijo, cubriéndolo de besos y caricias sin intención de soltarlo jamás.
Después de una gran batalla.
Después de cinco días de tortuosa espera.
Solo quedaba una madre, completamente rota, aferrándose a su hijo vivo.
Laret se unió al abrazo sin decir una sola palabra. Rodeó a ambos con sus brazos, cubriéndolos con todo el amor y la fuerza que poseía, como si su sola presencia pudiera protegerlos del mundo entero.
Tana observaba la escena con el pecho apretado, incapaz de moverse.
—Tranquila, Tana —dijo Enta en voz baja—. Cuando todo esto se calme… ya te tocará besar y apretar esos cachetes.
Al escuchar aquello, Tana no pudo soportarlo más. Toda la presión acumulada, todo el dolor contenido, se liberó de golpe. Rompió en llanto, apoyándose contra el pecho de Enta, dejando escapar cada emoción que había mantenido reprimida durante esos interminables días.
La alegría comenzó a abrirse paso poco a poco en la devastada Casa Sungley.
La peor preocupación había pasado.
Esa noche, Caria, Laret y todos los habitantes de la casa lograron dormir profundamente, sabiendo que su joven se?or estaba despierto… y animado.
Kael, por su parte, comenzó nuevamente a caer en el sue?o.
Kael pensamiento: la concha de la lora… me hubiera quedado dormido… quedé lleno de lágrimas, babas, besos y mocos… no esperaba haber dormido tanto tiempo, pero sí que estuvo buena la siesta…
// -- dormiste 5 dias todo el lugar estaba hecho un caos… almenos ya sabemos que en caso de alguna nueva catástrofe tu serás la prioridad… -- //
Kael pensamiento: eso no me hace feliz… personas inocentes murieron para salvarme… Redda estuvo dispuesta a morir por mí…
// -- y ke we? Bas a llorar we? Y hasta te pongo la cara de donkey kong como meme… deja de victimizarte y soluciona este problema… -- //
Kael pensamiento: ay, sí, qué muy vergas tú, que solo hablas… dime cómo lo soluciono…
// -- poniéndote bien macizo, bien mamado, ?qué más? Pinche escuincle pasado a miados… obtén la suficiente magia y fuerza para que hasta la mismísima diosa de este puto mundo le falten manos pa pelarte la berga… -- //
Kael suspiró dentro de su propio espacio mental, todavía agotado, pero con la mente funcionando a toda máquina.
—?Y tú crees que avancé algo en estos meses? —preguntó con duda, casi esperando que la respuesta lo contradijera.
// -- mi ciela… en este mundo es total y absolutamente imposible que un bebé maneje magia. Incluso en prodigios que llegan al nivel de leyenda se sabe que comenzaron a sentir la magia recién entre los cuatro y seis a?os, y es por eso que a los siete deben hacer la prueba del elemento. Literalmente, los ni?os conocen su magia ya sabiendo cuál es su elemento.
Tú ya puedes usar magia neutra teniendo tan solo unos meses. Y lo que pasó con ese super moco que lanzaste es la prueba de tu gran poder… -- //
—?El super moco? —repitió Kael, incrédulo.
// -- así es… hmmm, ?cómo lo explico para que lo entiendas? Imagina que eres un poderosísimo e increíble computador del a?o 1995, con un poderosísimo procesador Intel Pentium 75 MHz (P75) y unos titánicos e incontrolables 16 megas de RAM, corriendo un sistema operativo Windows 95 que tenía uno de los juegos más difíciles hasta el día de hoy… el Buscaminas. -- //
Kael intentó procesar la imagen mental, mezclando recuerdos de su vida pasada con la absurda comparación.
—Ajá… ?y qué hago con ese poderosísimo e indomable PC?
// -- pues ese PC, con esas características, es ahora tu cuerpo de bebé… y tu alma, o tu propio ser, equivale a una tarjeta de video NVIDIA 5090 TI SUPER 4K full DD + crack de Megaupload.
O, para alguien a quien le gusten los autos, imagina que tienes un poderosísimo e indomable Lada 2107, nunca taxi… y le pones un motor de camión.
Tu cuerpo no resistió tanta cantidad de magia concentrada. Lo mismo pasa con los ejemplos que te planteé: tecnologías base que, si les aplicas otro núcleo para procesar algo extremadamente fuerte, simplemente no lo soportan… -- //
Kael guardó silencio unos segundos.
—?Estás diciendo que soy un poderosísimo motor de camión 5090 TI SUPER que corre en un PC Lada 2107 nunca taxi?
// -- NAAAA, ya te pasaste de berga, maldito mocoso… pero ya entendiste la idea.
Tu alma posee un poder muy potente… pero tu cuerpo aún es inmaduro. A medida que crezcas tendrás que fortalecerlo si quieres que pueda soportar tu verdadero poder… -- //
Kael apretó los pu?os, incluso dentro de su mente. Las imágenes del ataque, los gritos, la sangre y los cuerpos caídos seguían presentes.
—No te preocupes por eso… dalo por hecho —dijo con firmeza—. No dejaré que algo como esto vuelva a pasar.
Aunque todavía no me recupero de lo que es ver a alguien morir… si con tal de salvar a las personas que están aquí, y que dan su vida por mí, tengo que hacerlo… seré capaz de lo que sea…
Y así, Kael volvió a dormirse.
Habían pasado cinco días desde que su cuerpo cayó en aquel profundo coma, pero esta vez el sue?o era distinto. No estaba vacío ni impuesto por el agotamiento absoluto. Esta vez dormía con convicción.
Con decisión.
Ya no era solo el cansancio de un cuerpo infantil incapaz de soportar semejante cantidad de magia. Era el peso de la realidad, de las vidas perdidas, de los sacrificios que otros habían hecho por él.
No volvería a pasar.
No permitiría que personas inocentes murieran de nuevo por su causa.
No permitiría que Redda, ni nadie más, tuviera que ofrecer su vida para protegerlo.
Mientras su respiración se estabilizaba y su peque?o pecho subía y bajaba con calma, la Casa Sungley permanecía en un silencio distinto al de días anteriores.
No era miedo.
No era angustia.
Era una tregua.
Esa noche, Caria, Laret y todos los habitantes de la casa pudieron descansar por primera vez desde la tragedia. El dolor seguía presente, las cicatrices no desaparecerían… pero su joven se?or estaba vivo.
Y decidido.
El desastre de Cautares no sería olvidado.
Las consecuencias ya estaban en marcha.

