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Capítulo 6: Espíritus Similares

  Cáliban observaba la escena con serenidad, disfrutando lentamente de su comida mientras sus ojos se mantenían fijos en el conflicto que se desarrollaba ante él. Uno de los brabucones del grupo tenía sujeta a una figura demacrada, un joven de cabello negro que parecía estar al borde de la extenuación

  —Escucha, ambos sabemos que no vas a pasar el examen. Sin embargo, si no pones resistencia... podríamos ayudarte a aprobarlo —dijo uno de los bravucones, con una sonrisa arrogante. —?Qué te parece? no es una mala oferta, ?Verdad?

  Cáliban arqueó una ceja, sorprendido por la propuesta. Durante el viaje, el profesor había mencionado que cada a?o llegaban jóvenes incautos a presentarse al examen. Algunos de los estudiantes de a?os superiores aprovechaban la ocasión para chantajear a los más débiles, ofreciéndoles la promesa de entrada a la Academia a cambio de favores. Sin embargo, esto no era más que una falacia, la prueba cambiaba con cada generación, y era imposible que alguien tuviera acceso a las respuestas o pudiera valerse de trucos de a?os anteriores.

  El joven de cabello negro, con ropa harapienta y un cuerpo visiblemente desnutrido, se encaró a los brabucones. Su figura mostraba claros signos de sufrimiento… ojeras profundas, cabello quebradizo, piel pálida y un aire general de agotamiento. Sin embargo, lo que más llamó la atención de Cáliban fue la mirada en sus ojos, a pesar de su apariencia destrozada, había una chispa de determinación que no se dejaba apagar.

  Cáliban lo observó con cierta lástima. Podía intuir que el joven no tenía más recursos que su propia voluntad, y eso, de alguna manera, le resultaba bastante familiar. A pesar de todo, el chico no vaciló, aún cuando su cuerpo parecía querer rendirse, sus palabras fueron firmes, casi desafiantes.

  —No necesito "ayuda" de gente como ustedes, ?Daré todo lo que tengo, aunque no tenga nada!

  —?Mira James! Parece que tendremos que darle una paliza a este moco-

  El sonido de un golpe seco y resonante, como un golpe de martillo contra una roca, cayó sobre la mandíbula del bravucón. El estudiante cayó al instante, su cuerpo se desplomó al suelo sin decir una palabra más, como si se hubiera desconectado de la realidad. Cáliban quedó impresionado. No solo por la rapidez y eficacia del golpe, sino por el hecho de que, a pesar de las evidentes condiciones desfavorables en las que el joven se encontraba, había logrado noquear a su oponente con una facilidad desconcertante.

  En medio de la conmoción, los demás agresores reaccionaron rápidamente.

  —?Rápido! ?Vengan a ayudarme! —gritó uno de los chicos, se?alando al joven con un gesto desafiante.

  La situación, que al principio parecía una simple confrontación, se había convertido en una amenaza colectiva. Varios estudiantes de las mesas cercanas se levantaron al llamado, rodeando al joven con una creciente multitud. Cáliban observaba todo en silencio, sosteniendo su mirada fija en el grupo de atacantes, mientras sostenía su vaso con agua,

  ?Llamar a otros para pelear en conjunto contra alguien que está en desventaja física… realmente no entienden nada sobre el honor o coraje? —pensó, frunciendo ligeramente el ce?o.

  Cáliban, aunque ajeno por naturaleza a las disputas ajenas, no pudo evitar sentir una creciente fascinación por el joven en el centro de la pelea, mientras seguía comiendo con calma, sus ojos no podían dejar de observar la escena. El joven, aparentemente desnutrido y con una complexión frágil, estaba rodeado por un grupo de estudiantes más grandes, cada uno con un Aura que indicaba que su nivel de poder era superior al suyo. Por lo que podía percatarse, el joven estaba usando Aura de 1 estrella, mientras que sus oponentes exhibían la potencia de 2 estrellas. Era una diferencia considerable, pero lo que realmente le llamó la atención fue la discrepancia entre la teoría y la realidad, pues el profesor había mencionado que la mayoría de los estudiantes desbloqueaban su aura después del primer a?o de estudio, lo que sugería que el joven, si aún no era un estudiante oficial, estaba en una situación poco común.

  ??Acaso está usando esta energía por puro instinto?? —pensó Cáliban, mientras reflexionaba sobre lo que veía.

  La curiosidad de Cáliban creció aún más, y un impulso lo llevó a usar una de sus técnicas más antiguas y poderosas: Mirada Celestial. Durante su vida pasada como Avalon, había perfeccionado el uso de varias habilidades oculares, dos de las cuales se destacaban por su poder y versatilidad: La Mirada Celestial y Los Ojos Carmesíes. La primera le otorgaba la capacidad de ver más allá de lo visible, penetrando en las capas más profundas de la realidad, y permitiéndole percibir detalles invisibles a simple vista. Con esta técnica, Cáliban podía observar incluso el flujo de la energía interna de un ser vivo, entre otras cosas.

  Concentrando su mirada hacia el joven, Cáliban enfocó su visión en el centro de su pecho, donde, según su experiencia, se encontraba el núcleo de su energía. La visión de la energía interna de la persona era siempre reveladora, pero lo que vio a través de su técnica fue mucho más asombroso de lo que había anticipado.

  Tres energías diferentes se arremolinaban en el interior del joven, como si fueran corrientes en un remolino, fusionándose en un delicado equilibrio. Cáliban se sorprendió al ver que estas energías no sólo coexistían, sino que estaban en completa armonía, girando y fluyendo en una perfecta sincronía, no era algo común, ni siquiera entre los practicantes más avanzados. Intrigado, Cáliban observó con más detenimiento.

  ?Fascinante… esto no debería ser posible? —pensó, sintiendo que algo más profundo estaba sucediendo en el interior de ese joven.

  Cáliban, aún sorprendido por la complejidad de lo que estaba presenciando, no podía evitar sentir una creciente fascinación. En el mundo en el que había caído, el uso de varias formas de energía era un concepto poco habitual. En un plano mortal como este, no existían leyes primordiales que gobernaran las energías como en los planos superiores. Los usuarios de poder generalmente sólo dominaban una forma de energía. Algunas personas excepcionales, según los registros de la casa de los Especiales, podían acceder a dos tipos de energías, pero el concepto de alguien que pudiera manejar tres, era completamente inaudito.

  Dirigió su visión hacia el núcleo del joven, concentrándose profundamente. Lo que vio fue aún más desconcertante. El núcleo del joven no era simplemente oscuro. Era negro, sí, pero un negro que parecía absorber todo a su alrededor, sin dejar escapar ni un rayo de luz. No era una oscuridad común.

  ?Incluso si estuviera en una habitación completamente sellada, sin una abertura por donde entrara luz, nunca se vería tan profundo...? —pensó Cáliban, sin dejar de mirar. La energía que emanaba de su núcleo no era solo densa, sino absolutamente pura, como si todo lo que lo rodeaba fuera incapaz de penetrar en su existencia.

  Decidió adentrarse más, queriendo entender el origen de esa energía. La técnica le permitía explorar más allá de los límites físicos del cuerpo del joven, pero lo que descubrió lo dejó sin palabras. Entre las capas de energía, algo se movía, algo distinto. No era una energía mortal, no una simple manifestación de aura o de poder primario. Era una Ley Existencial, una energía primordial que desbordaba cualquier concepto conocido. La pureza de esa energía era tan intensa que su solo contacto con el núcleo del joven hacía que el resto de las energías a su alrededor parecieran casi irrelevantes en comparación.

  De repente, una figura oscura surgió del núcleo del joven. Era un ser envuelto en sombras, con grises que brillaban con una intensidad aterradora. Cáliban, por un instante, se sintió incapaz de reaccionar. La visión le hizo dar un paso atrás, deteniendo su técnica al instante, el agotamiento fue inmediato, el esfuerzo mental y la intensidad de la energía a la que había accedido fueron más de lo que su cuerpo pudo soportar en ese momento. La Mirada Celestial se desvaneció, y Cáliban tuvo que tomar aire con dificultad.

  ?No es posible, este sentimiento, ese poder es…?

  En ese momento tuvo una sensación rara, expandió sus sentidos todo lo que pudo, aunque no tenía poder, sus instintos sensoriales podían darle una vaga idea del nivel del rival, así que trato en enfocarse en el nivel del joven de pelo negro, pero esta vez no pudo ver nada.

  ?Ese extra?o poder… ?Sin duda es eso!?

  Mientras tanto, el joven, en medio de la multitud, se sentía completamente vulnerable. Había agotado la poca energía que le quedaba en ese golpe, el cual no había tenido el efecto deseado. Ahora, rodeado y sin capacidad para moverse, solo podía pensar en una cosa.

  ?He agotado lo poco que me quedaba de energía en ese golpe… parece ser que esta vez recibiré una golpiza horrible…?

  Las voces de los estudiantes aumentaron, y algunos ya se acercaban, confiados de que su victoria estaba asegurada. El joven estaba de pie, pero sus pensamientos eran todo lo contrario a su apariencia de firmeza, estaba al borde de la desesperación, sabiendo que no podría defenderse mucho más. Pero en su interior, algo seguía ardiendo, algo que ni siquiera él comprendía del todo.

  Lentamente, un pu?o se dirigía a su cara, el joven cerró los ojos, aceptando los golpes que le propiciarían los bravucones, de todas formas, no había nada que él pudiera hacer. Hambriento, sin energía para responder, incluso podía sentir que se desmayaría antes de que el golpe conectara. Estaba usando las pocas fuerzas que tenía para mantenerse de pie, pero sorpresivamente, el pu?o no alcanzó a llegar a su cara. Cáliban había interceptado el ataque, devolviéndolo a su agresor, haciendo que perdiera el conocimiento. Había decidido meterme en su pelea, lo ayudó a derribar el resto de los estudiantes, la destreza que mostraba en combate era igual a la de un maestro. Los ojos del joven no parpadearon en ningún momento para no perderse del combate sin igual… luego de unos pocos minutos, cuando todos los agresores se encontraban en el piso, el joven le preguntó a Cáliban.

  —Tú… ?Quién eres?

  —Ahora no, primero….

  Cáliban, con una calma casi desinteresada, observó al estudiante que había iniciado la pelea. El joven no dejó que el dolor o la sangre que le manchaba la nariz afectaran su orgullo, a duras penas, se levantó, pero su voz seguía cargada de furia.

  —?Malditos! ?Le diremos al director para que los expulsen de la prueba!

  —No lo sé. ?Usted qué opina, profesor? —dijo, mientras su mirada se dirigía hacia un rincón oscuro de la habitación, como si esperara algo más grande que una simple respuesta.

  En el mismo instante, una presencia pesada se hizo notar. La atmósfera en la sala se tensó de inmediato, y todos los ojos se dirigieron hacia el rincón oscuro.

  —?Vaya! Parece que me has notado.

  Una sombra se movió con calma, y de entre las tinieblas emergió una figura imponente. El Profesor Yannes apareció ante todos, su era silueta altiva y su rostro impasible. Un escalofrío recorrió a los estudiantes caídos. Uno de ellos, al reconocer al profesor, no pudo evitar la exclamación que salió de su garganta.

  —?Mierda! ?Es el profesor Yannes!

  —?Profesor, ellos nos atacaron primero! Estábamos intentando mostrarles la academia, y entonces… —el estudiante que había comenzado la pelea intentó defenderse.

  Pero el profesor elevó su energía para silenciar a los estudiantes, estos no podían hacer más que temblar frente a él, sus palabras dictaron sentencia.

  —?Creen que no sé lo que estaban haciendo? ?Váyanse de aquí antes de que los reporten para que los expulsen! ?Los espero en mi despacho más tarde para darles un castigo! ?Largo!

  Los estudiantes, al ver la rápida caída de sus compa?eros y la intervención del profesor, se levantaron con una agilidad sorprendente. Sin embargo, lo que parecía una amenaza para ellos se convirtió en una estampida de huida. Cáliban, con la mirada tranquila, observó cómo se disipaba la multitud, fue entonces cuando un paso firme se dirigió a él.

  —El director te estaba buscando y me envió a mí, pero no esperaba que ya te hubieras metido en problemas tan rápido, estoy impresionado.

  —?Impresionado?

  —No es por la pelea, sino por tu… habilidad para resolver las cosas con tan poco esfuerzo —respondió el profesor, observando el desastre que había quedado tras la pelea—en cualquier caso, el director desea que te presentes en su despacho tan pronto como tengas tiempo, necesita discutir tu recompensa por intervenir en la emboscada de los bandidos…

  Cáliban asintió, pero su mirada se desvió hacia el joven desnutrido, que aún permanecía inmóvil, como si temiera que cualquier movimiento pudiera desencadenar otro conflicto.

  —Gracias profesor, iré en cuanto termine de hablar con mi compa?ero…

  El profesor Yannes observó con lástima al joven, pero comprendió que la situación ya había sido controlada, y no quería entrometerse más de la cuenta.

  —Bien, entonces me despido, tengo unos castigos que dar…

  Cáliban observó al joven desnutrido, que parecía estar por levantarse y marcharse. Con una sonrisa cálida, aunque algo cansada, se acercó al muchacho.

  —?Te gustaría comer algo? —preguntó con calma.

  El joven, cubierto por la desconfianza de a?os de miseria, lo miró de reojo. Su mirada no mostraba sorpresa, pero sí cierto recelo. El hambre, sin embargo, estaba por encima de todo.

  —No tengo nada para pagarte… —respondió con una voz vacía, como si todo gesto de amabilidad fuera una trampa que eventualmente lo traicionaría.

  —No te exigí ningún pago —dijo, levantando la mano en un gesto amistoso.

  El joven lo miró unos segundos más, sopesando la oferta, hasta que la necesidad de comida se impuso a sus temores. Sin decir nada más, aceptó.

  El joven, que había estado sin comer durante lo que parecían semanas, comenzó a devorar los platos sin pensarlo. Cada bocado lo tomaba como si fuera su última oportunidad, y Cáliban no hizo ningún comentario al respecto. No era la primera vez que veía tal hambre, y tampoco era la primera vez que alguien aceptaba su ayuda sin saber qué esperar.

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  ?Parece que llevaba tiempo sin comer…? —pensó Cáliban, sin cambiar su expresión.

  El joven, después de dar una enorme bocanada de aire, se limpió la boca con la manga, como si intentara disimular su necesidad.

  —Gracias por la comida —dijo finalmente, levantándose. —Te prometo que te lo pagaré en cuanto consiga trabajo…

  Antes de que pudiera dar un paso, Cáliban, con un tono algo más serio, lo detuvo.

  —Dolor de espalda, no poder avanzar de estrellas, dolor al usar Aura, no poder aprender ningún arte marcial o habilidad, tener pesadillas, espasmos, dolores en el corazón….

  El joven se detuvo en seco. Su cuerpo, que parecía listo para escapar, se paralizó, y un aire de desconcierto recorrió su rostro. La sorpresa, mezclada con miedo, se dibujó en sus facciones.

  —?Cómo sabes…?

  Cáliban se inclinó ligeramente hacia él, sus ojos brillaron con una ligera intensidad.

  —Si quieres saber, acompá?ame, te aseguro que no te arrepentirás…

  El joven, desconcertado, pero demasiado intrigado para negarse, dudó por un momento antes de regresar a la mesa. Sin pronunciar una sola palabra, Cáliban mordió su dedo, y con la sangre, trazó un símbolo que el joven no reconoció, pero que se iluminó ligeramente.

  —?Conoces esta runa? —preguntó Cáliban con calma, mientras mostraba la marca en su palma.

  El joven lo miró, confundido.

  —?El juego de la verdad? ?En serio quieres eso?

  —Bueno… digamos que es similar…

  Con destreza, Cáliban comenzó a modificar la runa. Cada trazo parecía más complejo, más intrincado, mientras el joven observaba, sin poder evitar admirar la habilidad con la que Cáliban manipulaba la sangre. El "juego de la verdad" era una técnica poderosa, comúnmente usada para obligar a una persona a revelar información. Ambos debían poner su sangre en la misma runa y, al estrecharse las manos, el compromiso quedaba sellado.

  Sin embargo, la marca que Cáliban había dibujado parecía diferente. Más poderosa. No era simplemente una pregunta y respuesta; era algo mucho más profundo.

  —?Qué has hecho con la marca? —preguntó el joven, incrédulo —Conozco esta runa, pero nunca había visto algo como eso…

  —No te preocupes, esta marca funciona de la misma manera, solo que es más poderosa que la que ya conoces

  Cáliban extendió la mano esperando una respuesta, el joven no estaba seguro de qué responder. Miró a Cáliban con una mezcla de desconfianza y necesidad. La curiosidad era más fuerte que el miedo, así que, finalmente, aceptó la propuesta.

  Con una rápida acción, el joven también dibujó la misma marca en su propia mano y extendió la palma. Al tocar la de Cáliban, una energía invisible los envolvió, y de repente, un peque?o destello de luz roja brilló entre ellos. La atmósfera cambió; el espacio alrededor de los dos se distorsionó, creando una cúpula oscura, y una cadena roja se materializó, conectando los corazones de ambos.

  —??Qué es esto?! —exclamó el joven, alarmado.

  —Tranquilo —dijo Cáliban, con una voz que resonó en la mente del joven. —Es un hechizo arcaico, nos permite compartir recuerdos y pensamientos, pero... hay una regla, si cualquiera de los dos le revela información a alguien más, la cadena se romperá, y el infractor perderá la vida.

  La cara del joven reflejo muchas emociones, primero miedo, luego incógnita, después asombro y finalmente aceptación.

  —?Esto también te afecta a ti? —preguntó, con sus ojos llenos de dudas.

  Cáliban asintió lentamente, su rostro mostrando una seriedad inusitada.

  —Así es, si trato de divulgar información tuya, moriré.

  —Entiendo…

  Sin más remedio, continuó con el juego, no le quedaba de otra de todas formas.

  —Bueno, qué tal si nos presentamos primero…

  El joven suspiró con cansancio.

  —Bueno… mi nombre es Joseph Sephir, provengo de la ciudad….

  Pero antes de que pudiera terminar de presentarse, un dolor invadió su pecho, haciéndolo sacar un grito de dolor mientras se caía de la silla. Cáliban lo miró con lástima.

  —Y eso es lo que pasa cuando alguien miente… yo quiero ser sincero Joseph, pero si vas a mentir tan descaradamente, no puedo hacer nada…

  Joseph, aún en shock por el proceso que acababa de vivir, asintió lentamente. Se quedó en silencio por unos momentos, como si estuviera buscando las palabras adecuadas. Finalmente, respiró hondo.

  —Quiero saber tu historia, y te ofrezco contar la mía, si vamos a compartir esta conexión, debemos ser sinceros el uno con el otro, ?Qué dices?

  Joseph se levantó, se sentó de nuevo y se aclaró la garganta. No le gustaba la idea de compartir información más allá de lo que debía, pero no le quedaba de otra.

  —Mi nombre verdadero es Joseph Der Loke... —comentó con una voz temblorosa, pero clara.

  Mientras Joseph hablaba, la oscuridad a su alrededor cobró vida. Las imágenes de su pasado comenzaron a formar un paisaje visible ante sus ojos.

  —??Qué sucede?!

  —No te preocupes mucho, la zona oscurecida tomará recuerdos de nuestra mente para poder ver juntos las escenas.

  —?Qué clase de magia…?

  —Pronto lo sabrás de todas formas, así que continúa...

  Joseph tomó aire, aunque seguía asombrado por la magia rúnica, tenía que continuar.

  —Provengo de un continente diferente al otro lado del mar. Mi padre quería luchar contra la corrupción de la corona, él sospechaba que el rey estaba siendo controlado por un demonio y como castigo mataron a toda mi familia. En un último esfuerzo, mi hermano mayor trató de ayudarme a escapar del continente, en un barco que nos transportaría fuera de allí, pero los guardias reales llegaron en el momento exacto.

  Los recuerdos de Joseph moldeaban el espacio, se podía ver y oír tan vívidamente, que parecía que lo estaban viviendo en carne propia… tal vez era así. La escena que tomó forma era el recuerdo de un peque?o Joseph, usando una manta para cubrirse de la lluvia. Los truenos formaban estruendos tan grandes como el barco que los esperaba, la noche era oscura, un hombre joven con túnica llevaba de la mano a Joseph con el que subiría a bordo, fue cuando uno de los guardias que vigilaban el barco gritó:

  —?Se?or Wismer! ?La caballería real se acerca, nos han descubierto!

  —Maldita sea… alguien debe habernos traicionado —susurró el hombre joven.

  Ante los recuerdos dolorosos, Joseph le explicó a Cáliban.

  —él era mi hermano mayor, Wismer Der Loke… el día que se supone que huiríamos del lugar, habíamos comprado un barco. El capitán nos sacaría del lugar, usamos los últimos ahorros de la familia para financiar el viaje… pero ese día ocurrió algo más

  El recuerdo continuo, Wismer podía ver a lo lejos a la caballería, los últimos guardias que eran leales a la familia Loke defendieron con sus vidas el barco. A la distancia, un conglomerado guardia con casco miró directamente a Joseph, su mirada se quedaría grabada en su alma para siempre, pues era el encargado de exterminar a los restos de los Loke. Wismer tuvo que tomar una decisión, si se arriesgaba un segundo más, acabarían con el legado de su familia. Tomó al peque?o Joseph de la cabeza, con ojos firmes que sostenían lágrimas, y le dijo:

  —Joseph, Joseph, mírame… no tengas miedo, ?Está bien?, tu hermano mayor está aquí y no dejará que esos hombres te lastimen…

  Wismer volvió a ver al capitán con ojos llenos de tristeza.

  —?Capitán! ?Nosotros vamos a retrasar a los guardias! ?Zarpe de una vez!

  Joseph estaba luchando por contener las lágrimas por los recuerdos, su pu?o lleno de ira y desesperación apretaba con tal fuerza, que sus u?as se incrustaron en la palma de su mano, haciendo la sangre correr.

  La pelea fue intensa, Wismer usó toda su energía para contrarrestar a la caballería. Fue ahí cuando el general que se mostraba indiferente ante la batalla finalmente entró… Wismer luchó con todo su poder para vengar a su familia.

  —??Por qué nos traicionaste, Arnel?! ?Mi padre confiaba en ti! —rugió con furia.

  El general retiró su casco lentamente.

  —?No lo entiendes, Wismer? Tu padre dejó de ser útil hace mucho tiempo, para el rey… y para mí….

  El talento de Wismer con la espada era notorio, los estoques y esquives que usaba eran de un nivel maestro, lamentablemente, Arnel era más fuerte… cortando el brazo de Wismer, haciéndolo caer de rodillas, el peque?o Joseph podía sentir la mirada de su hermano a la distancia,. El barco había logrado escapar de la bahía, Wismer miró a su peque?o hermano con lágrima en los ojos, su voz se podía escuchar como un susurro en el viento en aquella noche de tormenta.

  —Eso es hermanito, avanza… no mires atrás, y ten una mejor vida una vez que llegues al nuevo continente, ?Sí?... por favor… no nos olvides, ni olvides lo mucho que te amamos...

  El final de la visión fue lo más desgarrador. La imagen de la cabeza de Wismer cayendo frente a los cuerpos de sus soldados, Joseph, como un ni?o, presenció la muerte de su hermano.

  —?Llegaste al continente en ese barco? —pregunto veía la imagen con lastima, tratando de ser lo más respetuoso posible.

  —Si… el barco se perdió en la tormenta, haciendo que naufragáramos en la costa, solo yo sobreviví… fui un ni?o de la calle, tuve que hacer numerosos trabajos para poder comer… para poder vivir, dormía en las calles. Un día se me presentó la oportunidad de presentar el examen para la academia, estudie muy duro, aun cuando tuve que robar libros porque no querían dejarme entrar en la biblioteca, ya sabes, por mi aspecto… después de caminar durante días, finalmente llegué aquí, lo demás ya lo sabes…

  Con un dolor palpable, Joseph terminó su relato. Pero mientras lo hacía, sus ojos brillaron con una determinación fría, casi implacable.

  ?Parece ser que ambos tuvimos una vida horrible…?

  Cáliban observó, sin mover un músculo, el sacrificio que su compa?ero había vivido. Sabía que, de alguna manera, ambos compartían una tragedia, aunque diferente en contexto. La traición, la pérdida, el dolor; todos esos sentimientos conectaban a los dos jóvenes de manera inexplicable.

  —?Qué edad tenías cuando pasó?

  —Tenía ocho a?os cuando mi hermano… dio su vida para protegerme… y aun después de todo estos a?os… aún no puedo hacer nada… si tan solo tuviera el poder…

  Los ojos de Cáliban se iluminaron de rojo.

  —?Qué harías?... sí tuvieras el poder para vengarte —preguntó, con una intensidad que parecía penetrar en el alma del joven.

  Joseph lo miró, desconcertado al principio. Pero entonces vio algo extra?o en la mirada de Cáliban, como si él también compartiera el mismo deseo.

  —Espera, tú… ?Por qué me lo preguntas? —dijo Joseph, sin saber qué esperar.

  Fue entonces cuando Cáliban, con una mirada profunda, reveló algo que cambiaría para siempre la vida de Joseph. Miró fijamente su figura, durante unos instantes, pudo ver algo detrás de él, era la sombra de un enorme ser con unos intensos ojos rojos.

  —?Quién eres tú?... —pregunto sin aliento.

  La voz de Cáliban cambio, ya no era la de un adolescente, sino la de un ser primordial. Una voz grave y ominosa llegó a los oídos de Joseph.

  —Mi verdadero nombre es Avalon, quinto discípulo del gran dragón primordial Avalos…

  De la misma manera que en los recuerdos de Joseph, la historia de Avalon se contaba sobre la oscuridad… su historia como semidiós, sobre sus hermanos y la traición de Karrigan. Le mostró paisajes que en su vida nunca so?aría con ver, le contó sobre el mundo fuera de este, sobre los planos existenciales y los universos. Mientras las imágenes pasaban, la cara de Joseph deslumbraba un asombro gigante, veía mundos enteros, razas extra?as, técnicas desconocidas y mucho más.

  Joseph estaba en silencio, pero no podía contener su asombro.

  —?Por qué me dices todo esto?

  —Porque yo también tengo una deuda que saldar… y si quieres vengarte, yo también puedo ayudarte, pero necesitas algo más que deseo y dolor para hacerlo…

  —?Cómo podría ayudarte?... soy solo un débil-

  —Escucha atentamente, dentro de ti, hay un poder muy especial…

  —Creo que te equivocas conmigo, desde que nací he estado maldito…

  —?Y si te dijera que no es una maldición? Que es algo mucho más poderoso que una simple maldición.

  —?De qué hablas?

  —Dentro de tu cuerpo existe una poderosa energía arcana, tan poderosa como para exterminar mundos, incluso universos… en tu interior puedo ver remanentes de una Ley universal, sospecho, que es La Ley de la Oscuridad.

  —Escucha, solo porque pueda usar magia oscura, no significa que…

  —No, idiota, no es solo magia —La voz de Cáliban resonó en el aire con una autoridad tranquila y casi inquietante —no te habría dicho nada de esto... poder invocar una fracción del poder de un atributo no es lo mismo que poder dominar su ley. No es lo mismo un ser que usa su poder para invocar un rayo de luz, a convertirse en la luz misma… examine tu cuerpo con mi mirada celestial, una oscuridad profunda que no permite que ni el más mínimo rayo de luz penetre, ese es el poder que tienes…

  —Si es así… ?Entonces por qué no puedo usarlo? O ?Por qué mi cuerpo está en este estado? Ni siquiera puedo usar Maná o Aura correctamente… me costó mucho llegar a usar Aura de una estrella.

  —No puedes usarlo porque no tienes las técnicas esenciales para cultivarlo —Cáliban hizo una pausa, sus ojos destellaron con una mirada profunda y casi penetrante —Tu cuerpo lo rechaza porque no está entrenado para soportar algo de tal magnitud.

  Cáliban parecía leer cada una de sus dudas. No era una suposición, no era una adivinación. Simplemente, sabía lo que Joseph sentía, lo que pensaba, y por eso, sus siguientes palabras llegaron como un susurro que, sin embargo, retumbó en lo más profundo de su ser.

  —Si me sigues, si entrenas conmigo, te aseguro que podrás ascender. —La propuesta de Cáliban llegó con una certeza tan absoluta que Joseph no pudo evitar detenerse a pensar en las posibilidades. —Ayúdame, y te ayudaré a conseguir el poder para vengarte del general Arnel. Con ese poder, será tan fácil como aplastar una mosca, pero a cambio, sígueme, conviértete en mi subordinado, y te ense?aré todo lo que necesitas para desatar el verdadero poder que llevas dentro…

  Joseph no sabía cómo reaccionar. La lucha interna comenzó a tomar fuerza. ?De verdad podía confiar en él? Este ser parecía tener una agenda propia, un propósito oscuro, pero su oferta era una tentación poderosa. Venganza. El solo pensamiento lo llenó de una furia antigua, una rabia que había estado enterrada bajo a?os de sufrimiento, pero que ahora cobraba fuerza de nuevo. ?Venganza? ?Poder? ?Realmente podría obtenerlo todo si aceptaba esta oferta?

  El rostro de Joseph se tensó, pero la imagen de su hermano, su madre, su padre, y la brutal traición del general Arnel lo golpearon como un pu?o. Los recuerdos de la cabeza de su hermano cayendo al suelo con la fría indiferencia de la tormenta le inundaron la mente. ?No se merecían venganza?.

  Joseph se levantó de la silla, su cuerpo aún temblaba por su debilidad, pero la determinación comenzaba a nacer en su interior. Era su oportunidad. Ya no podía quedarse atrás, ya no podía seguir siendo el ni?o indefenso que había sido cuando todo lo había perdido.

  —En memoria del ni?o que murió cuando tenía ocho a?os, Joseph Der Loke... —dijo con la voz grave, pero firme. Su mirada brillaba ahora con una intensidad renovada, un fuego encendido por la desesperación y la furia. —Y en honor de este chico que has ayudado… aquel que nunca recibió una oportunidad, yo, Joseph Sephir, juro por la memoria de mi familia que te serviré…

  Las palabras fluían de su boca con un peso que no había sentido nunca antes. Cada palabra era una declaración de intenciones, un vínculo que sellaba su destino.

  —Y yo, juro que te ayudaré a conseguir tu venganza.

  Cáliban sonrió levemente, como si la decisión de Joseph ya estuviera escrita. Entonces, con un movimiento casi ceremonial, Cáliban a?adió una marca en el pecho de ambos, un símbolo de juramento, de compromiso, de destino compartido.

  La marca se fundió con su piel, una energía oscura que sellaba la promesa que acababan de hacer. En ese momento, el espacio oscuro que los rodeaba se comprimió, volviendo todo a la realidad con un leve suspiro, como si nunca hubiera existido.

  —Entonces... ?Qué haremos primero, maestro? —Joseph preguntó, pero la duda en su voz se había desvanecido, reemplazada por una nueva determinación.

  —No necesitas llamarme maestro, solo Cáliban… —Su voz era baja, pero llena de autoridad —Primero, tengo asuntos que atender con el director ?Te gustaría acompa?arme?

  La propuesta fue directa y sin rodeos. Joseph asintió sin dudar.

  —Claro. Pongámonos en marcha.

  Ambos se levantaron, dejando atrás los platos y la se?ora que los había atendido. La puerta se cerró detrás de ellos, y en el aire flotaba una sensación de anticipación, el destino de Joseph, la venganza, el poder, y el oscuro camino que había elegido, todo comenzaba a desplegarse ante él. El futuro estaba al alcance de su mano. Y no tenía intención de dejarlo escapar.

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