En el momento que Olivia abrazó a Silas, quiso decirle a él y a todos quienes los rodeaban que había cambiado de opinión y continuarían su viaje juntos hasta el final. Lo único que se lo impidió fue el temor de que ella misma pudiera convertirse en un obstáculo más que una ayuda. Si fuera una maga experimentada las cosas serían diferentes.
Pero no, era una bruja que no había despertado sus poderes todavía y para él no debía ser más que una molestia.
Ahora que lo pensaba, apenas habían hablado esa noche y él ni siquiera le había dicho adiós. Era cierto que se había interpuesto entre ella y su padre pero Olivia temía que se tratara más de la animadversión que sentía hacia el conde.
Observó cómo las luces de los sirenios en el agua se hacían cada vez más tenues a medida que se alejaban a la orilla.
Su misión había sido cumplida. Podía sentirse satisfecha por eso.
–Olivia –su padre le posó una mano en un hombro y ella saltó como si la hubiera quemado.
–?No me toques!
En la mirada del conde se mezclaban el dolor y la indignación.
–?Llevo casi un mes buscándote! ?No había rastro de ti! ?Era como si te hubieras desvanecido en el aire! ?Ponte en mi lugar!
–?En tu lugar? ?En serio? ?Cuándo te has puesto tú en el mío? Y por más preocupado que estabas... ?aun así te tomaste el tiempo para venir al lago y visitar a tu otra hija!
Olivia se?aló con un gesto acusatorio a Numi, parada entre Mantok y Yaritza. La joven sirenia bajó los ojos.
El conde se restregaba la frente como haciendo un esfuerzo de no perder la calma y luego su voz se suavizó.
–No había visto a Numi en meses... tenía que...
Olivia sentía un fuego nacer en el centro mismo de su pecho que amenazaba con expandirse y quemarla entera.
–?Ella siempre supo! ?Siempre! ?No te das cuenta de lo cruel que has sido? Hace un a?o me enteré de que mi madre estaba viva y además que no era aquella quien yo creía. ?Ahora resulta que tengo una hermana!
–?Todo fue para protegerte!
–?Hasta cuándo? ?Hasta cuándo vas a protegerme? ?Qué estabas esperando? ?Qué tiene que pasar para que me dejes vivir? ?Cuántos a?os? ?Hasta la familia real desaparezca? ?Hasta que el reino colapse? ?Hasta que las quimeras vuelvan a poblar estas tierras?
–No pensaba esperar tanto tiempo. Todo cambió cuando el rey exigió que te casaras con el príncipe. Estoy seguro que él sospecha... y por ese te quiere.
–?Podrías habérmelo dicho, no tenías razón para no hacerlo! Simplemente no confiaste en mí. ?Soy la futura Guardiana del Círculo! Podrías haberme compartido tus preocupaciones conmigo.
–Tendría que haberlo sabido, lo admito, me he equivocado. Se me fue todo de las manos. Pero ahora Olivia, volvamos a casa. Aquí en el pueblo no puedo protegerte. Debes volver a Rocasombra y encontraremos juntos la manera de hacerle frente.
?A casa? ?Era Rocasombra de verdad su casa? Barthra le había dicho que el hogar era donde uno se sintiera querido. Ella no se sentía así. Por más que su padre insistiera que lo había hecho todo por su bien, en Rocasombra era una prisionera.
–?Y Barthra? –preguntó.
–?Barthra?
–?Sé muy bien que la expulsaste! ?A una mujer de su edad! ?No tienes corazón!
–Daephennya...
–Ella me ha contado toda la verdad.
–?La verdad? No seas inocente, Olivia. ?Por qué crees que el talismán dejó de funcionar justo cuando me viste llegar?
–?Ella quería mostrarme lo que de verdad eras!
–?Soy un padre tratando de evitar que su hija sea usada! ?Ella no quiere tu bienestar! ?Ella quiere usarte! Todavía no estoy seguro pero sí sospecho que el rey sabe acerca de ti y ella es la culpable.
Mantok carraspeó.
–conde, perdone que me meta.
–Hasta ahora lo has hecho sin pedir permiso–le replicó mordaz el conde pero el viejo jefe sólo sonrió.
–?Por qué no se quedan unos días? ?Cuál es el apuro?
–Mi apuro, Mantok, es la maldita elfa que aunque se encuentra presa en su bosque tiene sus hilos esparcidos por todo el reino.
–Daephennya no tiene ningún poder aquí –replicó Mantok orgulloso –. Al rey siempre lo podemos ignorar. Estamos dentro del Círculo, después de todo.
–El Círculo no está libre de riesgo. Hasta ahora la paz ha sido mantenido por voluntad de la familia real pero eso puede cambiar de la noche a la ma?ana.
–No subestime a los sirenios. Al fin y al cabo, fue gracias a ellos que se dio fin a la última guerra.
El conde negó con la cabeza.
–Los viejos trucos no servirán. No pondré a la Tribu bajo riesgo.
–Podemos defendernos. A simple vista parecemos gentiles pueblerinos pero aprendemos desde jóvenes acerca el delicado equilibrio entre las razas.
–Ese equilibrio se resquebrajará cuando alguien se entere que dejaste ir a la quimera.
–?Deja a Silas en paz! ?Se ha ido! –las lágrimas se desbordaron de los ojos de Olivia y todo el aire escapó de sus pulmones –. ?No quiero volver a Rocasombra!
Alaric se volvió hacia ella.
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–?Y cuál es tu plan? ?Quedarte aquí? ?Poner en peligro a todo el mundo? ?Mantok, Thalassa, Yaritza, Numi?
–?Por mí está bien que se quede! ?Podremos conocernos mejor! –saltó Numi ansiosa recobrando el ánimo.
–?Numi, por favor, esto no te incumbe! –para la sirenia la voz de su padre sonó muy brusca y salió corriendo en dirección al agua –. ?Numi!
–Iré yo, esto no es mi asunto –dijo Yaritza con una voz seca pero antes de dirigirse detrás de su hija agregó –. Con usted, mi se?or, sólo se pueden esperar excusas.
–?Perfecto, que todo el mundo se enoje conmigo! –exclamó Alaric mirando hacia el cielo –. ?Puesto que soy un blanco fácil!
–Lamento haber estropeado tu reunión familiar –se burló Olivia y salió corriendo en sentido contrariando.
–?Olivia! ?Olivia!
La muchacha se internó entre las rocas, lo cual no era fácil de hacer ya que aun no había amanecido y la luz de la luna no era tan fuerte como para encontrar un camino. Pero no le importaba, su cuerpo estaba hirviendo, necesitaba que la dejaran sola, pensar, vaciar su cabeza de todas las voces que no fueran la suya.
La voz de su padre, quien continuaba llamándola, se iba acercando. Desesperada, dio un salto entre dos rocas que se encontraban a un metro una de otra pero calculó mal y sintió cómo su cuerpo se precipitaba a lo que parecía ser una muerte segura. Dejó salir un grito de terror. Al final, Lady Olivia de Rocasombra, la primera bruja de Terrarkana, iba a terminar con sus sesos esparcidos sobre las rocas del lago.
De repente, su cuerpo dejó de caer y sintió que flotaba. Estiró su brazo hasta sentir enseguida la superficie fría de la roca. Se había salvado por poco y de milagro.
–Me alegra encontrarla sana y salva, mi Lady –dijo una voz de hombre detrás suyo.
–?Eldrin! ?De verdad eres tú!
El viejo mago movió su mano e hizo girar el cuerpo de Olivia hasta que esta volvió a quedar parada sobre ambas piernas. A continuación, juntó sus palmas y las separó de golpe estirando sus brazos hacia ambos lados. Una breve brisa se levantó y sacudió las ropas de ambos. Peque?os destellos se produjeron alrededor de ellos. La muchacha comprendió que el mago acababa de crear un escudo protector.
De repente, su padre se apareció al lado de ellos. Olivia observó como su rostro se deformaba de horror al encontrar a Eldrin junto a ella. Intentó atravesar el escudo pero fue repelido por este. Comenzó a mover la boca como si gritara pero por el mismo efecto del escudo Olivia no podía escucharlo. El conde comenzó a golpear el escudo desesperadamente la fuerza del mismo lo hizo caer. Detrás de él, Olivia vio aparecer a Mantok que observaba la escena con un aire de confusión que no debía ser común en él. El viejo se acercó al conde para ayudarlo a levantarse. Parecía que no se había hecho gran da?o.
Eldrin observaba todo en silencio con un aire impasible.
–No entiendo –dijo la muchacha mientras veía cómo su padre se ponía a gritar de nuevo sin que sirviera de nada.
–Su padre y yo tuvimos un desacuerdo –respondió Eldrin.
–Fuiste tú, me ayudaste a salir del castillo –Olivia se sintió un poco decepcionada de que al fin y al cabo había recibido ayuda.
–Pero fue su determinación lo que hizo todo esto posible. Ahora ha descubierto la verdad acerca de su padre.
–?Tú también lo sabías? –preguntó ella dolida.
–Sí, pero no podía ir en contra de los deseos de su padre. Ahora que usted ha dado el primer paso, he venido a auxiliarla. Como verá, podemos hablar tranquilos.
–?Quiénes vienen ahí? –Olivia vio varias sombras que se movían hacia ellos. De repente, Mantok y su padre cayeron arrodillados y fueron rodeados por un peque?o grupo de magos que Olivia reconoció enseguida pues pertenecían a la Orden de Rocasombra –. ?Eldrin? ?Qué es todo esto?
Para su sorpresa, Eldrin se arrodilló e inclinó la cabeza, de la misma manera que los caballeros de sus historias se inclinaban ante el rey.
–Su padre le ha mentido toda la vida. No deje que continúe controlándola. Yo y mis subalternos estamos dispuestos a jurarle lealtad a usted como futura reina y llevarla hasta la capital. No tiene que casarse con el príncipe si no quiere. Podemos seguir un camino más directo.
–?Directo?
–Su madre quería que usted accediera al poder por medio del matrimonio pero yo, en cambio, confío en sus poderes, Mi Lady.
–Pero, Eldrin, yo no tengo poderes...
–Están ahí. Los he visto. Desde que era ni?a me he pasado estudiando su Código. Intenté miles de veces idear nuevos patrones para despertarlos yo mismo pero los humanos, incluso los Maestros, tenemos nuestros límites.
–?Estudiaste mi Código? ?Y nunca me dijiste nada? ?Por qué?
–Realmente no quería enemistarla con su padre. Mi deber estaba con Rocasombra primero –Eldrin volvió a bajar la cabeza –. Pero al ver que pasaban los a?os cada vez más empezaba a dudar acerca de las decisiones de mi Se?or. Este viejo mago le pide perdón ahora. Pero, además, necesitaba entender su poder para lograr instruirla como se debía. La magia que usan los humanos es una fantochada en comparación con los poderes que usted podría dominar algún día. Delante de su padre, yo no podía más que ense?arle a leer los Códigos y algunos peque?os trucos pero ahora puedo asumir mi rol como corresponde y pagar mi deuda con usted.
–No soy más que una mitad elfa.
–No se desprecia, Mi Lady. Usted es mucho más que eso. A diferencia de su madre, la Se?ora Daephennya, usted es libre de la maldición del Dragón. Los humanos, aunque defectuosos, portan dentro de su Código la sangre de Némertyss y Yorgad. Usted, además, porta la sangre del rey Willondal. Es la primera vez en la historia de Terrarkana que una persona desciende de la ninfa y ambos reyes. Cuanto más domine los códigos, más será capaz de hallar los patrones que le permitirán acceder a su poder.
–Esto es demasiado, Eldrin. La ninfa y los reyes... desaparecieron hace siglos. No queda nada de ellos.
–Recuerde lo que le ense?é: todo permanece en los Códigos. Basta con saber leerlos. La historia de todo ser vivo está escrita en su cuerpo. Estudiando con atención, uno puede encontrar huellas, trazos, rutas hacia el pasado, la memoria colectiva que reside en cada uno de nosotros. Pero muy pocos llegan a tal nivel. Sin el Sello del Dragón, creo que incluso usted podría acceder el poder de creación.
–?Para qué?
–?De creación, Mi Lady, creará criaturas de la nada como su abuelo!
–?Para eso me quieres, Eldrin, para crear un ejército? –preguntó Olivia y el asco se hizo patente en su voz ya que el mago lo miró confundido.
–?Mi Lady?
–?A dónde piensas llevarme?
–Pensaba volver al bosque.
–?Con la madre que me abandonó?
–?Pero, mi se?ora, su madre hizo lo mejor para usted,
–Suenas igual que Daephennya. ?Desde cuándo has estado complotando con ella? ?Desde cuándo has querido usarme?
–?Usarla, nunca, mi Se?ora, sino servirla!
–?Mi padre, mi madre y ahora tú! ?No hay nadie en este mundo a quien le importe de verdad!
Eldrin se levantó. Su mirada ya no era la de un fiel servidor sino que se había endurecido para parecerse a la de un padre cuya descendencia no quiere acatar su voluntad.
–Ya veo que necesitará un tiempo que no tenemos por ahora. Tomaré entonces la decisión por usted. Perdóneme, mi se?ora, espero que algún día lo entienda.
Levantó su mano hacia ella, dejando bien en claro lo que se disponía a hacer.
Nada más verlo, Olivia sintió como el calor que la sofocaba explotaba dentro de su propio cuerpo. Estuvo a punto de caerse pero algo la sostuvo. Miró hacia Eldrin pero no había sido él.
él ya se había parado y la miraba pasmado. Olivia se miró las manos. Su piel pálida estaba brillando. Peque?as chispas saltaron y fueron seguida por llamas rojas que se exparcieron sobre ellas pero sin quemarla. Se sentía tan asombrada como debía de estarlo el mago pero el susto no fue suficiente como para que su ira se apagara.
Algo la tomó por la espalda. Sintió que la escena en la que se encontraba se hacía cada vez más lejana como si alguien la arrastrara hacia el fondo de una habitación y ella observara todo desde lejos. Se veía a sí misma envuelta en llamas, con la cabeza en alto, tan decidida como nunca se había visto. Sus ojos azules parecían brillar con más intensidad, como dos zafiros reflejando la luz del sol.
Se escuchó una voz profunda que retumbó hacia el cielo.
–Bastardo arrogante.
Eldrin la miró pasmado.
–?Quién eres?
El viejo mago tenía los ojos fijos en ella pero Olivia no había dicho nada. Sin embargo, parecía ser que la voz había nacido de ella misma.
–Tú no eres Olivia, tu esencia es distinta –dijo el mago.
–Tú mismo lo has dicho –dijo la voz –. Todo permanece en los Códigos.
Olivia observó sin poder hacer nada cómo su propia mano se levantaba y apuntaba hacia el mago.
Un destello la cegó al tiempo que la una poderosa llama emergía de su mano en dirección al mago y rompiendo el escudo en a?icos.
Lo último que escuchó fue a su padre gritar su nombre.
Y la oscuridad cayó sobre ella.

