Maribel despertó. El frío acompa?aba las ma?anas cuando se levantaba de la cama. Aether se revolcaba en su ausencia. El sol estaba bloqueado por las cortinas.
Hasta que él despertaba, ella no tenía motivación de iniciar su día, pero ya había despertado.
Se dirigió al estante de pergaminos. Rebuscó entre las cosas que habían, encontrando un peque?o pergamino oculto en un cajón.
No había nombre ni portada. Ella examinó el libro. Abrió la primera y última página, sin nada sobresaliente. Era solo un peque?o escrito, pero ella sintió el pergamino impregnado en qi.
Entrecerró los ojos, aburrida.
—Es una pena que aquí solo encuentre cosas de espiritualidad. Siento que me volveré filósofa… —tomó la escritura. —veamos qué dice este.
El pergamino era de papel, ni de cerca tan blanco como ella recordaba. La escritura era a mano, decía:
[Aquí escribo las etapas de mi ascenso al poder alcanzadas hasta la fecha, para poder cumplir todos mis caprichos y formar un gran harén de bellezas. Alégrate, lector, porque estás contemplando la escritura de un futuro dios. Lo escribiré lo más neutral posible, para que vean mis gran talento.]
Maribel rodó los ojos. El sistema parecía burlarse en silencio, no dijo nada, pero percibió la emoción llegó.
1. Refinamiento del cuerpo
[El inicio del camino. Me tomó un gran esfuerzo al inicio, pero logré fortalecerme gracias a un elixir que le robé a un superior cuando se distrajo después de salvarme de un monstruo.]
[Se fortalece el cuerpo para soportar el qi espiritual. Por meses sentí que me estallaba la cabeza. Dividido en subniveles: carne, huesos, médula y sangre. Meta: alcanzar la perfección física y energética. Pero ?Quién necesita demorarse siendo yo? Duración: de tres a diez a?os para un mortal promedio. Yo lo alcancé en solo dos.]
2. Refinamiento del Qi / Condensación del Qi
[El cultivador comienza a absorber energía espiritual del entorno. Aprende a circularla por los meridianos y purificarla. Su cuerpo empieza a superar los límites humanos —fuerza, sentidos, longevidad—. Equivale al nivel de los discípulos externos o novatos de esta secta, y pronto dejaré este nivel. Soy un genio que llegó a este punto en solo seis a?os, no como esos tres que llegaron recientemente y recibieron todos los recursos como si fuera agua corriente. ?El verdadero genio soy yo! Si los cielos me vieran, lo sabrían.]
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Maribel levantó una ceja.
Podía sentir el resentimiento y la envidia impregnados en esas últimas líneas. No hacía falta mucha indagación para adivinar a quiénes se refería: los mortales que habían llegado casi al pico del refinamiento de qi en tan poco tiempo.
?Así que existía la etapa de refinamiento corporal... no lo sabía. Espera ?Qué pensaría ese sujeto de mi si me conociera??
Continuó leyendo.
3. Establecimiento de la Fundación / Fundación Dorada
[Se forma la base espiritual que sostendrá todo el cultivo de qi posterior. Me costó mucho reunir lo necesario. El qi se vuelve estable y denso, y el cuerpo debe resistir su poder. Representa la transición entre mortal y cultivador real: las armas convencionales ya no pueden da?arme. Mi vida útil aumentará a 300 a?os. En esta etapa demostraré mi verdadero potencial con técnicas avanzadas de manejo del qi. Al fin podré usar habilidades, y los ancianos de la secta se lamentarán de haberme menospreciado. Solo los perdonaré si comen sus zapatos.]
—?Eh? ??No se supone que alguien pueda usar habilidades antes de este nivel?! pero Richard las usa... ?o las espadas no cuentan?
Se miró a sí misma, luego recordó algo.
La reacción anormal a la sangre que ella derramó en la caravana, el alivio cuando se lavó y no había cicatriz.
—Juraría que sí me hice da?o... solo me curé rápido. Tal vez todos piensan que estoy en la fundación dorada.
Ella suspiró. Quemó el pergamino.
—De todos modos, no importa. No quiero volver a sentir lo que escribió ese tipo.
Las orejas del lobezno se movieron, pero se quedó en la cama.
Maribel giró apenas. Aunque él fingía dormir, ella detectaba su actividad mental.
Ella caminó hasta la cama, destapando por completo al ni?o.
Abrió las cortinas, dejando que la luz inundase sus ojos.
—Ya me voy de cacería, así que vuelve a tu residencia. Si necesitas algo, puedes tomarlo ahora mismo.
él negó con la cabeza, aparentemente somnoliento.
Se levantó y tomó cosas de un cajón. Trabajó por un momento, dándole la espalda a Maribel.
Cuando terminó de ajustar algo, dio media vuelta y mostró lo que tenía a Maribel.
—Mira: un hombrecito. —dijo sonriendo. —lo hice con mi piedras, pero tenía mucho sue?o anoche, así que lo terminé hoy.
Ella parpadeó sorprendida.
—?Oh? ?Qué bonito!
Amarradas con alambres, las piedras espirituales tenían forma de un hombre. Si fuera más peque?o, a Maribel le gustaría tenerlo como llavero.
—Te lo doy, puedes llevarlo como un adorno. —dijo el ni?o.
Maribel asintió, gratamente sorprendida.
—Gracias.
??Qué hago?... se que esas piedras son inútiles para ambos, pero siguen siendo terriblemente valiosas. Es como si me regalaran una escultura hecha de diamantes, no puedo ir exhibiéndolo.?
Pasó una cuerda de fibra de hojas por la figura y la colgó a su cintura, como un amuleto.
—Ya me voy, ?sí? No te metas en problemas.
—No lo haré, papá me rega?a si lo hago. —respondió el ni?o.
Ella sonrió.
Al salir, Maribel bajó la colina y se quitó el amuleto, aunque con desgana. Lo miró por un momento, extra?amente reticente.
No era bonito, pero sentía que quería mostrarlo.
Ella suspiró y dejó colgarlo de su cintura.

