En el interior de la secta, los sonidos de espadas se escuchaban.
*Clin clin*
Un instructor adulto y que parecía entrar a los 30 a?os estaba mirando entrenar a sus junior: una mujer y un hombre. La batalla no era pareja, incluso era injusta, después de todo el hombre solo usaba una mano, pero la mujer temerosa aún así perdía el enfrentamiento.
—Parece que ya llegaron —dijo el instructor, luego miró a Maribel— Hmph.
?Que indigno que alguien sin cultivo entre aquí.?
Se guardó sus comentarios.
?Aunque muchos inician a esa edad, así que podría ser un talento.?
Empezó a escanear el físico de Maribel, pero al posar sus ojos sobre el muchacho que lo seguía... su corazón se perdió un latido.
—?C-cómo? esto es imposible... —el anciano se levantó y fue a recibirlos.
"En todos los a?os que llevo siendo entrenador privado, nunca vi algo así... no, ?en toda mi vida de cultivador, siempre escuché que esto era imposible!"
Su corazón tembló mientras lo examinaba, su mente se aceleró cuando se acercó. Exclamó en sus adentros.
?Alguien que no es mayor de 15 a?os, nada menos que un ni?o. ?Cómo me lo trajo el destino? parece un sue?o. Una ilusión del cielo.?
él detuvo su tren de pensamiento. Debía haber otra explicación.
—Mm... ?Probablemente un experto en cubierto? entonces...—miró a Maribel con otros ojos.
—Volví chicos. Ya regresé instructor —Amara saludó.
Parecía más calmada de lo que ellos esperaban que estuviera. Todos sabían lo mucho que quería un duelo con Maribel.
—Buenos días Instructor —Maribel juntó las manos eh hiso una reverencia—Buenos días Elena y Richard. ?No está Sofía?
—Hola.
Respondieron distraídamente los dos antes de continuar peleando.
?Parece que hay algo de tensión ahí. Quiero decir, una tensión de muerte.?
Pensó Maribel, un poco preocupada.
—Uh... ?Por qué parece que Elena ve su vida pasar ante sus ojos?
Amara levantó una ceja.
—?Esa es una expresión de donde vienes?
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—Si, se dice que cuando las personas mueren rememoran todo lo que vivieron, o al menos lo más importante para ellos.
—Eso... no tiene sentido, si haces eso en una pelea estás muerto.
—Pues por eso mismo... —Maribel rodó los ojos.
—?Oh! entiendo... Bueno, no importa. Iniciemos el duelo de una vez —dijo apuntando a la zona de espadas— el tema de contactar a tus examinadores podemos atenderlo una vez terminado el entrenamiento. No quiero desperdiciar mis puntos de contribución tras hacerte entrar.
Maribel entendía su razonamiento, aunque tenía prisa aún debería tener unos días.
—Bueno. Aether ?Podrías esperarme cerca del instructor?
—Si.
El ni?o corrió al tocón de madera a la izquierda del instructor. Su cola se agitaba.
—Entonces... ya mencioné que no se pelear aún... ?Verdad?
Amara sonrió. —Es muy tarde para decir eso. —se abalanzó con fiereza, la espada en mano.
El instructor se tensó, listo para detener ese asesinato. Amara desvió el golpe a último momento, quedándose en inmóvil; cuando él iba a declarar a la ganadora, Maribel levantó la espada y dijo.
—Gané.
—...
Los cuatro espectadores, menos Aether, estaban confundidos.
—Cómo?... ?En qué momento? No te vi hacer nada.
Maribel sonrió. —Basta con mirarte, apuntar es solo para enfocar mi habilidad.
El anciano instructor estaba confundido.
Amara tomó aliento. Retrocedió saltando y sin previo aviso continuó la pelea. Sus movimientos eran extremadamente lentos y pausados, también se tambaleaba por todos lados.
Maribel se dejaba alcanzar, esquivando a último momento.
Amara comenzó a lanzar cortes amplios al aire, aún así no impactó. Pronto un fallo en sus pies la hiso tropezar y soltar su espada. Con una mirada perdida comenzó a vomitar descontroladamente.
—Yo... creo que me pasé...
Maribel tomó a Amara del brazo y desactivó su poder, devolviéndole simultáneamente el equilibrio y coordinación motora.
Amara se levantó. Su cuerpo se estabilizó y podía caminar con normalidad.
—ESO... ESO ES TRAMPA —gritó entre dientes, aguantando las nauseas persistentes.
—Te hubieras quejado antes... —dijo Maribel con ironía en la voz —Si necesitas otro duelo está bien. Pero si no uso mi poder, mi vida podría estar en riesgo, así que solo lo usaré de una manera que sí te permita pelear.
Amara levantó la vista del suelo, se limpió la boca y preguntó.
—?En serio? ?Qué más puedes hacer?
Maribel sonrió oscuramente, abrió la boca. Pero se lo pensó dos veces
—Mi habilidad es muy versátil, te lo explicaré en otra ocasión. Me gustaría pedirte que vayas más despacio conmigo, es mi primera vez.
Amara soltó una risa contenida, tapándose la boca con las manos
Maribel ladeó la cabeza, explicó preocupada.
—La primera espada que desenvainé es una espada de un solo filo, pero no corté nada con ella. No hagas un curso de palabras en doble sentido.
Hasta que el sol estaba en el zénit la pelea no paró, el interés del instructor estaba hirviendo.
?Ella tiene una fuerza considerable pese a no tener cultivo, sin mencionar su velocidad de aprendizaje. Ese físico debe ser la razón de su protección.? el anciano miró a Aether de reojo.
Elena le pidió un duelo a Maribel, intentando escapar un poco del asedio de Richard, pero perdió miserablemente. Incluso él sintió que era mejor pelear con Maribel.
El instructor sonrió.
?Parece tener una afinidad con la manipulación mental, pocas veces se encontró a un mago así, las técnicas siempre se las llevaban a la tumba. Si alguien así se hiciera leal a su secta...?
Aether no había dejado de mirar la pelea.
Maribel sabía que el ni?o estaba analizando cada detalle. Ella suspiró, sabía que emborrachar a sus enemigos no sería productivo, ni para ella ni para el lobezno.
—Entonces, ya estamos con el sol sobre nosotros ?Qué tal si comemos?
Maribel lo decía en parte porque tiene hambre y en parte porque así su petición se cumpliría antes.
Amara se acercó y le susurró.
—Te pago el almuerzo y el de tu ni?o si me dices cuál es tu habilidad.
Maribel lo pensó un momento. Luego otro más. Hiso una línea en el suelo y alteró su significado para que lo entendiera Amara.
Esa simple línea la dejó en shock: [las cosas ilusorias de la vida.]
Nadie entendía el porqué ella estaba atónita.

