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# Capítulo 4: Luz contra la Oscuridad

  # Capítulo 4: Luz contra la Oscuridad

  ## I. La Furia del Amigo

  En la habitación de Zack, la atmósfera era de abandono. Orfeo estaba sentado en la única silla junto a la chimenea, observando el entorno con desdén. El polvo se había acumulado en cada rincón; nada parecía haber sido limpiado o cuidado. La única luz provenía de la llama parpadeante, proyectando un brillo siniestro sobre la **Luna Negra**, que se apoyaba contra la pared.

  Zack estaba al borde de la cama, encorvado sobre un gran mapa extendido en una peque?a mesa de madera. Con un marcador metálico, trazaba rutas y anotaba cada detalle del plan.

  — ?Está instalado el chico? — preguntó Orfeo, con su voz firme como el hierro.

  — Sí... — respondió Zack, con su concentración inquebrantable en el mapa.

  — Eres un idiota. él necesita un padre, no un general. ?No seas un imbécil! — espetó Orfeo, con sus ojos rojos brillando en la penumbra.

  Zack soltó un suspiro pero no levantó la vista.

  — Confía en mí. él no necesita un padre. Y ciertamente no a mí.

  Orfeo esbozó una sonrisa amarga.

  — Por supuesto. Siempre tienes razón, jefe. Por eso nos llevamos tan bien.

  Zack comenzó a retomar su planificación:

  — Bien... ahora, siguiendo con...

  En un *flash*, el pu?o de Orfeo golpeó el rostro de Zack, lanzándolo violentamente a través de la pared. Astillas de madera y escombros volaron mientras el sol poniente ba?aba la destrucción en un naranja ardiente.

  Zack rodó por el polvo afuera, con la sangre goteando de su nariz. Escupió un hilo carmesí sobre la tierra y miró al cielo, con los últimos rayos de sol incendiando el horizonte.

  Orfeo se cernía sobre él, girando como una mariposa oscura. Sus túnicas ondeaban mientras clavaba su rodilla en la espalda de Zack.

  ***???CRACK!!!***

  El chasquido reverberó por el vecindario. Las ventanas se abrieron de golpe en se?al de alarma. Del bar de al lado, los cazadores saltaron de sus asientos: K, Alf, el Chico y Pacho entre ellos.

  Orfeo presionó a Zack contra el suelo, propinando golpe tras golpe a su rostro ya maltrecho. Cada pu?etazo enviaba gotas de sangre al aire, un eco de metal contra hueso que destrozaba el silencio.

  Los cazadores se lanzaron hacia adelante, con las espadas desenvainadas y una energía feroz irradiando de ellos.

  — ?No se metan en esto! — rugió Zack, con la voz ronca por la desesperación.

  Orfeo se inclinó, su susurro cargado de desprecio:

  — Dos a?os fuera y sigues siendo el mismo imbécil. Juraste que cambiarías... Voy a golpearte hasta que lo hagas.

  Con un solo impulso, Orfeo saltó hacia atrás y desenvainó su katana, su hoja brillando con un rojo infernal.

  — ?Levántate! Te daré ventaja. — Su voz era inconfundible, resonando en el ambiente frenético.

  Zack se puso de pie a gatas, escupiendo sangre, con los ojos hinchados pero resueltos.

  K y el Chico intercambiaron miradas preocupadas.

  — Orfeo, ?qué estás haciendo? — gritó K, debatida entre la decepción y la rabia.

  Orfeo permaneció en silencio, levantando su katana al cielo. De la hoja, un aura carmesí se elevó hacia el firmamento. El naranja del atardecer se mezcló con su poder, encendiendo el área con una luz amenazante.

  ## II. El Ascenso de los Emperadores

  — **?TéCNICA DE NIVEL 1 – SABUESO ESCARLATA!**

  Orfeo soltó un silbido agudo, como si invocara a un guardián ancestral. En un instante, el aire se espesó con un calor carmesí. Su energía se extendió en espirales de fuego, pintando la calle con corrientes de una paz febril. Cada respiración que siguió se volvió suave y acompasada, como si el peso de la tensión se hubiera disuelto en brasas.

  A su alrededor, los observadores sintieron que sus corazones se calmaban. El miedo dio paso a una extra?a quietud. El aura escarlata danzaba en el vacío, transformando la calle en un refugio improbable, un oasis de calidez y silencio en medio del caos.

  Los ojos de Zack se abrieron de par en par al comprender la se?al.

  — Dios mío...

  Levantó la **Luna Negra** al cielo y rugió:

  — **?VEN A Mí, LUNA NEGRA!**

  Su comando oscuro resonó, y un torbellino de energía oscura estalló de su cuerpo, elevándose, palpable: el Vacío mismo clamando a los cielos. Venas de ébano trazaron su piel, comenzando desde las comisuras de sus ojos y bajando por sus brazos. El poder del Vacío se fusionó con la llama escarlata de Orfeo, dando a luz a un maelstrom viviente.

  Un aura pútrida y furiosa brotó, salvaje y melancólica, esparciendo el caos por el aire. Gradualmente, la gente comprendió el horror: Zack estaba liberando el poder de sus Ojos Negros, el Vacío mismo derramándose en furia viva. Los ojos se agrandaron, los corazones se congelaron; porque cuando la esencia de la oscuridad toma forma, no queda nada más que el miedo.

  Las paredes de las casas vecinas temblaron y el suelo se agrietó. Los cazadores retrocedieron, atónitos. El entorno se convirtió en un remolino de sombras y llamas, la promesa de una tormenta ancestral.

  Zack sonrió —una sonrisa salvaje y magnética— listo para enfrentar lo desconocido.

  ## III. El Duelo de Titanes

  Zack y Orfeo estaban frente a frente, sus ojos ardiendo con odio y angustia. El aire vibraba con tensión mientras las paredes de las casas temblaban y el suelo se fracturaba bajo el peso de su confrontación titánica.

  A su alrededor, los residentes observaban con agonía. K y el Chico mantenían su distancia; sabían que no podían intervenir. Ese duelo trascendía cualquier poder humano. El llanto de los ni?os se elevó al unísono, un lamento penetrante que atenazaba cada corazón.

  En un abrir y cerrar de ojos, Zack y Orfeo levantaron sus hojas: **Luna Negra** contra la Katana Escarlata. En un borrón veloz, se convirtieron en sombras en el remolino, intercambiando golpes feroces. Cada ataque dispersaba chispas oscuras y destellos carmesíes, demasiado rápidos para que los cazadores los siguieran. Su único recurso era levantar escudos humanos, proteger las casas y mantenerse con vida.

  Por un momento, el acero presionó contra el acero: hoja contra hoja. Zack sonrió, y Orfeo le devolvió la sonrisa con amarga satisfacción.

  — Luchas limpio... siempre justo. Por eso morirás joven — se mofó Orfeo.

  — Nunca aprendes... — comenzó Zack, pero Orfeo no esperó. Golpeó el suelo con el pie, levantando una nube de polvo que cegó a Zack por un instante.

  Aprovechando el momento, Orfeo propinó una patada brutal al estómago de Zack. Los huesos crujieron mientras salía volando hacia atrás, tosiendo sangre y abriendo fisuras en la tierra bajo él.

  Antes de que Zack pudiera recuperarse, Orfeo desapareció y reapareció a su lado. Saltando alto, gritó:

  — **?TéCNICA DE NIVEL 2 – COYOTE ASCENDENTE!**

  Un rugido de energía ámbar estalló de la Katana Escarlata, inundando la calle con caos y desorientación. Los sentidos de Zack lo traicionaron: su visión se nubló, los sonidos se fundieron en un rugido ensordecedor.

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  Entonces Orfeo golpeó hacia abajo, clavando su hoja en el pecho de Zack y clavándolo al suelo. Con un segundo golpe devastador, clavó su rodilla en el cráneo de Zack, hundiéndolo aún más en la tierra.

  — **???AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!!**

  Orfeo se cernía sobre él, implacable. Estaba decidido, a cualquier precio, a darle una lección a su viejo amigo. ?Pero por qué?

  El grito de agonía de Zack se mezcló con el siseo distante de la niebla. La calle, ahora un campo de batalla de sombras y luz febril, esperaba el siguiente movimiento en este impresionante duelo de aliados convertidos en adversarios.

  ## IV. El Emperador del Trueno

  Orfeo retrocedió unos pasos, observando a Zack tirado en el suelo, con el cuerpo lacerado y sangrando.

  — ?Si no te tomas esto en serio, vas a morir! — bramó Orfeo, su voz resonando en las paredes de piedra. — No estoy bromeando, viejo amigo: ?levántate! ?Ten el valor de mirarme a los ojos y dime por qué rompiste tu promesa!

  El sol poniente desgarró las nubes negras, lanzando rayos naranjas que, por primera vez en a?os, abrieron una grieta sobre el distrito. La niebla negra se disipó, revelando un cielo vibrante.

  Un hombre entre la multitud levantó a su hijo asustado, se?alando hacia arriba:

  — ?Así que este es el cielo? Es tan hermoso, hijo mío...

  El ni?o, que había estado llorando, estalló en una sonrisa de pura maravilla: un milagro nacido de la luz.

  Zack levantó la cabeza, sus ojos negros brillando ahora con el reflejo del horizonte ardiente. Con lenta determinación, se puso de pie.

  — Gracias, Orfeo. Realmente te necesitaba... Te extra?é, amigo.

  Orfeo estalló en una sonrisa y levantó el pulgar:

  — Lo sé, bastardo inútil.

  Zack se pasó la mano por la cara, su voz temblorosa pero sincera:

  — Soy terrible con la gente. Chico, K... los amo a ambos, aunque no sepa cómo demostrarlo. No es excusa, lo sé. Pero me aterra perderlos porque fui débil... cometí ese error antes y no lo volveré a cometer.

  K sacudió la cabeza, afectuosa e impaciente:

  — Eres un idiota, Zack. Te amo, pero tienes que abrirte a nosotros. Entiendo tus responsabilidades con el distrito y los cazadores, pero no puedes cargarlo todo solo.

  Zack se dio un ligero golpe en el costado de la cabeza, un gesto de frustración contenida:

  — Lo sé, K. Lo siento, Chico. Lo haré mejor.

  El Chico, impaciente como siempre, resopló:

  — Eres raro, Viejo. ?Me estás avergonzando! ?Oye, Tío, termina esta pelea de una vez para que podamos beber juntos!

  Los cazadores estallaron en una risa cálida, y la calle se llenó de abrazos y besos compartidos bajo el cielo color sangre.

  Orfeo miró a K y al Chico, con una amplia sonrisa iluminando su rostro:

  — ?El Tío les va a dar una paliza a la antigua!

  Luego volvió a levantar el pulgar.

  — No te enojes conmigo, hermanita. Una promesa es una promesa.

  K se sonrojó, apretó el pu?o y le dijo a Orfeo que se callara mientras todos a su alrededor estallaban en carcajadas.

  Zack fijó sus ojos en Orfeo, con una determinación de acero en su mirada.

  — Terminemos con esto.

  Y así, bajo el cielo ardiente, dos amigos se prepararon para terminar el duelo que daría forma a sus destinos.

  — **???LUNA NEGRA!!!**

  El rugido de Zack hendió el aire como un preludio a la tormenta. Su espada salió disparada hacia el cielo mientras un torrente de energía oscura brotaba de su cuerpo —tangible, ascendente—: el Vacío mismo clamando a los cielos. El suelo tembló bajo cada testigo. Allí nació el poder indomable de su líder: Zack, el **Emperador del Trueno**.

  Orfeo apretó los pu?os y gritó:

  — ?Aquí vamos!

  Blandió su Katana Escarlata, liberando una ola de llama carmesí que lamió las paredes del vecindario.

  Zack miró hacia arriba, su voz suave y gélida contra el viento:

  — **?EMPERADOR DEL TRUENO!**

  El cielo respondió. Nubes color sangre se partieron como cicatrices, hendidas por rayos negros. La fusión del aura escarlata y la sombra desgarró el firmamento, forjando un portal de luz y oscuridad. Rayos de electricidad pura cayeron en cascada alrededor de Zack en estruendos rítmicos, como tambores de guerra. La multitud —cazadores y civiles por igual— elevó sus voces en éxtasis, cada trueno un grito de adoración.

  La Luna Negra bebió cada rayo, canalizándolo en venas de electricidad oscura que se enroscaban alrededor de la figura de Zack. El aire a su alrededor crepitaba con chispas vivas, brillando bajo el peso del Vacío.

  Con los ojos fijos en Orfeo, que mantenía su guardia alta y su cuerpo tenso, Zack cantó:

  — **?TéCNICA DE NIVEL 1 – EL THOR!**

  En el momento de la invocación, el trueno resonó con furia cósmica, anunciando la ira controlada del Emperador del Trueno.

  En una fracción de segundo, un rayo golpeó el suelo junto a Orfeo. Antes de que nadie pudiera parpadear, Zack se había teletransportado junto con la descarga, materializándose detrás de su amigo con una velocidad inhumana, imposible de rastrear a simple vista.

  La **Luna Negra** se estrelló contra la columna de Orfeo con un crujido atronador. El impacto lo lanzó al cielo mientras Zack esbozaba una sonrisa fría. Luego levantó su brazo en solemne invocación:

  — **?TéCNICA DE NIVEL 1 – EL THOR!**

  Desde las nubes carmesíes de arriba, un gigantesco rayo negro —de trescientos metros de largo— desgarró los cielos y se estrelló contra Orfeo. El rugido ensordecedor obligó a todos a cubrirse los oídos, y el siseo de la electricidad pura ondeó a través de In Medias Res. El grito de Orfeo desgarró el aire, seguido de choques incesantes, cada golpe como martillazos implacables.

  — **?Haaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!**

  Su rugido animal se convirtió en un bramido herido.

  — **?TéCNICA DE NIVEL 3 – ECLIPSE ROJO!**

  El cielo se transmutó en un mar rojo sangre. La energía oscura de Zack se agotó, y el sol moribundo brilló con una furia carmesí final. Un escalofrío colectivo recorreu a la multitud: algo monstruoso aún persistía.

  Zack sintiu una fractura interna, tembló de frío y una palabra resonó en su mente:

  **?MUERTE!**

  Bramó:

  — **?TRUENO!**

  Esquivó un golpe descendente de Orfeo y reapareció en lo alto, envuelto en electricidad crepitante. Girando como un torbellino, Zack se zambulló y se encontró con Orfeo ascendiendo, su hoja lista para cercenar su cabeza en un solo golpe fatal: un momento de tensión perfecta — *Game Over*.

  Sus ojos se encontraron en um instante congelado. Orfeo colapsó en el suelo, su cuerpo magullado y quemado. Tanto el aura negra de Zack como la energía escarlata de Orfeo pulsaban sobre él. Arriba, Zack flotaba en el cielo, una figura imponente envuelta en rayos negros.

  Descendió de nuevo, su voz baja:

  — **?TRUENO!**

  **FIN DEL CAPíTULO**

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