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-El Dia Empieza Mal-

  Nyla se movía constantemente sobre su cama, como si algo invisible no la dejara dormir en paz.

  Sonidos y colores borrosos aparecían una y otra vez en su mente... como fragmentos de cosas que alguna vez conoció, pero que ahora no podía recordar con claridad.

  Su cabeza daba vueltas.

  No podía dormir bien y lo peor de todo...

  ...era esa incomodidad constante que no sabía explicar.

  Hasta que un invasor metálico decidió declarar la guerra.

  BEEEEP. BEEEEP. BEEEEP.

  —.........

  ??En serio?! ?Esta cosa me tiene harta!

  BEEEEP.

  Nyla se sentó sobre la cama con el cabello cayendo sobre su rostro.

  A pesar de haberse dormido temprano, su expresión lucía cansada... como si el descanso nunca hubiera sido suficiente.

  BEEEEP.

  —Hayyyyy...

  Refunfu?ó furiosa. Si ya estaba estresada por el colegio... el reloj solo lo empeoraba.

  ?CLACK!

  El despertador quedó hecho trizas en la mano de Nyla.

  Un silencio invadió el cuarto.

  Solo unas peque?as gotas rojas cayeron lentamente desde su mano al suelo.

  ...

  Joder... me estreso demasiado.

  Debo controlarme... aunque me cansa aguantar de más.

  Nyla respiró hondo, todavía con el rostro cansado.

  ...genial.

  Muy bien.

  Excelente manera de empezar el día.

  Abrió un ojo, mirando al techo.

  Perfecto. Ahora tengo que comprar otra alarma nueva.

  Otra cosa más a la lista de hoy... refunfu?ó.

  Desvió su mirada, mirando la cama.

  Cinco minutos.

  No es mucho pedir...

  ?Verdad?

  La cola se movió perezosamente, como si también estuviera negociando con la realidad.

  Entonces, desde otra habitación-

  —?NYLAAAA! ?VAS A LLEGAR TARDE!

  El mundo volvió a arruinarse.

  Nyla suspiró, enojada, sentándose lentamente en la cama, el cabello desordenado y las orejas aplastadas contra la cabeza.

  ─...odio las ma?anas.

  ─Bueno, diez minutos es más que suficiente.

  ─Aunque...

  Se quedó en silencio.

  Luego bajó la mirada hacia su mano.

  Aún sangraba levemente.

  ...Más vendas, como siempre.

  Me las pongo tan seguido que ya debería comprarlas por montón.

  Ojalá no piensen que soy una deprimida.

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  Nyla soltó una peque?a risa, como si el comentario fuera solo una broma pasajera.

  Nyla se levantó de la cama para alistarse lo suficiente.

  Así está bien.

  Ni que fuera una cita.

  —Además, ?para qué tanto peinado? —murmuró mientras salía del cuarto.

  Nyla se dispuso a salir de su cuarto.

  Mientras se frotaba el rostro por el cansancio, chocó contra algo peque?o, perdiendo el equilibrio.

  ?Auch!

  Nyla terminó en el suelo.

  Como si no fuera suficiente con su mano... ahora el golpe de la caída también le dolía.

  ─......

  Su ce?o se frunció de inmediato.

  ─?Lily, que te di—!

  La peque?a figura con la que había chocado se acercó a gran velocidad.

  ─?L-lo siento! ??Hermanita, estás bien?!

  Nyla se quedó en silencio un instante.

  Aún en el suelo.

  Con el estrés subiendo... apretándole el pecho.

  Respiró hondo.

  Una vez.

  Y otra.

  No quería...

  No quería desquitarse con ella.

  ─Lily...

  ─H-hermanita... —murmuró Lily, al borde del llanto—.

  ─?L-lo siento! —sollozó.

  Ese peque?o sonido rompió algo dentro de Nyla.

  Todo el enojo que había acumulado desde que despertó...

  se desinfló de golpe.

  Se incorporó lentamente y la abrazó con suavidad.

  ─No llores, mi peque?a.

  Su voz ya no tenía rabia.

  Solo cansancio... y cari?o.

  ─Estoy bien... solo no vuelvas a hacer eso, ?ok?

  ─?Sí! ?Lo prometo! —respondió Lily, determinada.

  Nyla sonrió cálidamente al ver esa expresión tan seria en un rostro tan peque?o.

  ─?Y por qué tan emocionada, Lily? —preguntó, curiosa.

  ─?Eh? ?Acaso no sabes? ?Esta semana es mi cumple! ?Voy a cumplir siete a?os! —dijo Lily, saltando de emoción.

  —?Ah, verdad! ?Cómo podría olvidarme del cumplea?os de mi peque?a? —sonrió Nyla, despeinándola mientras aún la abrazaba.

  La escena fue interrumpida por una voz desde la cocina.

  —?Nyla! ?Ya está la comida! ?Apresúrate o llegarás tarde a la escuela! —dijo Kaelya desde la cocina.

  Nyla frunció levemente el ce?o, algo molesta por cortar el momento.

  —Lily, voy a ir a comer. Tú ve a descansar un poco, ?sí? —dijo mientras comenzaba a bajar las escaleras.

  —Bueno... que tengas un buen día, hermanita —respondió Lily.

  Antes de que Nyla pudiera alejarse del todo, Lily ladeó la cabeza y la observó con atención.

  —?Por qué estás despeinada? —preguntó.

  Genial, primera crítica del día.

  —No estoy despeinada —respondió Nyla.

  —Sí lo estás —replicó Lily.

  —Eso no es despeinada —dijo Nyla ya desde las escaleras—, es... estilo libre.

  Le hizo una mueca y sacudió su cabello a propósito antes de seguir su camino.

  Je...

  Me encanta verla feliz.

  Mientras disfrutaba de la comida, Nyla sintió de pronto unas manos acercarse por detrás.

  Su madre comenzó a peinarle suavemente el cabello.

  —??Um!? —Nyla giró la cabeza de golpe.

  —Hola, dulzura —dijo su mamá con total tranquilidad.

  —?Qué haces? —preguntó Nyla, confundida.

  —?Pues qué más crees que hago? Peinar todo este desastre —respondió sin ningún remordimiento.

  Nyla se dejó peinar, aunque hacía un leve esfuerzo por parecer molesta... muy leve.

  —Nooo... —dijo, fingiendo estar devastada.

  —Sí. Debes peinarte el cabello. Si no lo haces pareces más una gata salvaje —comentó su madre con una sonrisa.

  ??Gata salvaje!? ?Yo?

  Nah... exageración pura.

  Su madre sonrió victoriosa, conocía demasiado bien a su hija.

  —?Ves? Es verdad lo que dije, no me puedes negar —a?adió, peinándola con paciencia.

  —Pero igual me queda bien el cabello despeinado —se excusó Nyla.

  —Bueno, es verdad... pero estás yendo a un colegio, no a una fiesta —comentó su madre.

  —Je... es verdad. Bueno, lo intentaré... aunque ya le agarré costumbre a no peinarme mucho —admitió Nyla.

  De pronto, sintió cómo su madre se detenía.

  —?Pasa algo, mamá?

  Su madre solo suspiró, preocupada.

  —?Otra vez te heriste?

  Su mirada cayó directamente sobre la mano vendada de Nyla.

  Nyla, incómoda, guardó silencio.

  Como si la respuesta fuera demasiado obvia.

  —Nyla... ya te dije que no debes sobreesforzarte... o vas a salir herida... y mucho.

  —No es por eso exactamente... —respondió Nyla, en voz baja.

  —?Entonces qué es? —preguntó su madre, frunciendo ligeramente el ce?o.

  Nyla intentó mantener la calma.

  Pero no sabía qué decir.

  —Nyla... puedes confiar en mí —dijo con suavidad—. ?Puedes decirme qué es lo que te pasa?

  Al escuchar esas palabras, Nyla sintió como si algo pesado cayera sobre su pecho.

  Abrió la boca.

  Quería hablar.

  Quería decirlo.

  Quería explicar ese dolor extra?o... ese miedo sin forma... ese cansancio que no desaparecía.

  Pero las palabras...

  no salieron.

  Se atoraron en su garganta, como si decirlas las hiciera reales.

  Sus dedos se tensaron ligeramente sobre la mesa.

  —Yo... yo estoy bien, mamá.

  Mentira.

  Y lo sabía.

  Pero era más fácil sonreír... que explicar algo que ni ella misma entendía.

  Nyla terminó su desayuno rápidamente y se dispuso a lavarse para luego dirigirse a la puerta.

  Bueno... un nuevo día por vivir, por lo menos.

  Me pregunto qué podría suceder hoy.

  Seguro nada interesante... o sí, quién sabe.

  —?Adiós, mamá! ?Ya me voy! —anunció Nyla.

  —Adiós, cari?o. Cuídate, ?ok? —respondió su madre desde la cocina.

  —Sí, claro que lo haré.

  Nyla salió de casa.

  Al abrir la puerta, una ventisca fría la golpeó de inmediato, trayendo consigo un aire nada prometedor.

  Su cuerpo se tensó por reflejo.

  El frío le recorrió la piel, causando una leve punzada de dolor.

  Probablemente por su estado fisico...

  Nyla hizo una peque?a mueca y se acomodó rápidamente la chamarra gruesa, cubriéndose un poco más de lo necesario.

  —En serio... um, bueno... qué más da —murmuró mientras ajustaba su mochila.

  Sin darle demasiada importancia a lo que la rodeaba, Nyla continuó su camino hacia el colegio, con esa mezcla de actitud positiva y de "mejor no pensar demasiado" que siempre la caracterizaba.

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