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Un viejo conocido.

  El descanso había terminado.

  Las luces en los pasillos de ADAS parpadeaban mientras los jóvenes regresaban a sus salas de entrenamiento. Sin embargo, antes de que cualquiera pudiera dar un paso, una alarma retumbó con fuerza, haciendo vibrar el suelo.

  Por los altavoces, la voz de Goliat irrumpió con tono grave:

  > —?Todos atentos! Estamos siendo atacados… por ghouls.

  Los alumnos se miraron entre sí, el miedo reflejado en sus rostros. En cuestión de segundos, corrieron hacia las puertas exteriores.

  Minutos después, un rugido colectivo rompió el silencio: una horda inmensa de ghouls avanzaba desde las colinas.

  Zolat volvió a hablar, esta vez sin el menor rastro de compasión:

  > —Se cancela el entrenamiento. Si quieren volver, tendrán que derrotarlos a todos.

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  Si no… morirán aquí.

  Las palabras pesaron como plomo.

  Kira dio un paso atrás, temblando. Kael la miró, y la molestia lo recorrió como fuego.

  > —Entonces lucharé —susurró, con una calma que ocultaba furia.

  En ese momento, una carcajada resonó en el campo. Eisvars apareció caminando entre las filas, girando su lanza con arrogancia.

  > —?De verdad, zolat? ?Crees que perderé contra un grupo de ni?os?

  Noli rió por lo bajo, sin apartar la vista de Kael.

  Pero Kael no reía. Había algo que no cuadraba.

  Los ghouls no atacaban en manada… no de ese modo.

  Se concentró, agudizando su percepción.

  Un escalofrío le recorrió la espalda al entenderlo.

  > “Esto no es un ataque al azar… los están cazando.”

  Un líder. Alguien los estaba guiando.

  Pero no tuvo tiempo de pensar más: Eisvars ya estaba en medio del combate, desatando un vendaval de energía. Cada golpe suyo levantaba el polvo y hacía temblar el suelo, mientras los demás observaban.

  Kael prefirió guardar energía —algo en su interior le gritaba que esto apenas comenzaba—.

  Noli cruzó los brazos, indiferente, mientras Kira, paralizada, apenas lograba mirar el poder de Eisvars sin sentir miedo.

  Los minutos pasaron.

  El ejército de ghouls cayó uno tras otro, hasta que el último se desplomó con un chillido metálico.

  Eisvars sonrió con soberbia.

  > —?Eso era todo? Patético.

  Pero en ese instante, Kael y Noli lo sintieron.

  Un temblor en el aire.

  Una presencia oscura, densa… demasiado cercana.

  Kael giró la cabeza, su instinto rugiendo.

  > —?Eisvars, cuidado…!

  Y antes de que pudiera terminar, una sombra gigantesca descendió del cielo.

  Fin del capítulo 83.

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