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Un dia más, solo uno más.

  La calma de la ma?ana se sentía densa. El aire en la base de Zharet estaba cargado con una tensión extra?a, como si el propio mundo contuviera la respiración.

  Los chicos, que días atrás habían reído y jugado sin parar, ahora se reunían en la gran sala central, observando un enorme mapa holográfico del Nexo.

  Zharet, con los brazos cruzados, explicaba la estrategia mientras zolat revisaba los sistemas de comunicación de ADAS.

  —Entraremos desde el frente. —su voz era firme, pero serena—. Es la ruta más expuesta, pero también la que nos da mayor margen de maniobra. Somos muchos y podemos cubrirnos entre nosotros.

  —Eso suena peligroso —murmuró Kira, observando los puntos rojos que marcaban las fuerzas enemigas.

  —Lo es —respondió Nymeria, que acababa de llegar. Su voz se escuchaba cansada, pero segura—. Pero no estaremos solos.

  Las puertas se abrieron de golpe, dejando entrar un resplandor azul que hizo vibrar la habitación.

  De entre el brillo surgieron Lumenox y Elyos.

  —Perdón por llegar tarde —dijo Lumenox con su sonrisa confiada—. Tuvimos un peque?o contratiempo… una ballena gigante con mal genio.

  Elyos, en su forma de criatura, emitió un suave rugido antes de hablar con voz profunda:

  —Los océanos también están en movimiento. Algo se está levantando en todas partes.

  Kira miraba fascinada a Elyos. —Es increíble… nunca había visto una criatura tan majestuosa.

  —Gracias, peque?a —respondió Elyos inclinando levemente su cabeza—. Pero lo importante no soy yo, sino el enemigo que se avecina.

  Mientras tanto, Lumenox ya estaba formando el “Trío Caos” junto a Kaelion y Eisvar.

  —Yo digo que quien destruya más enemigos gana el primer turno de la comida —propuso Eisvar.

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  —?Y si empatamos? —preguntó Kaelion.

  —Entonces se decide a golpes —respondió Lumenox con una sonrisa traviesa.

  —Nymeria suspiró desde el fondo—. ?Por qué siento que acabo de firmar mi propia sentencia?

  ---

  Más tarde, todos estaban reunidos alrededor de la mesa principal. Zolat observaba los rostros jóvenes que lo rodeaban; valientes, pero aún inexpertos.

  —Escuchen —dijo con seriedad—. Esto no será como los entrenamientos. El Nexo no tendrá piedad. Y si caen… no habrá segundas oportunidades.

  El silencio llenó la sala, roto solo por la voz despreocupada de Kael, que estaba recostado en el suelo con los brazos detrás de la cabeza.

  —?Por qué tanto drama? Si está Zharet con nosotros, todo va a salir bien.

  Un fuerte golpe en la cabeza lo hizo incorporarse.

  —?Ay! ??Qué fue eso?! —gritó Kael, sobándose.

  Zharet lo miró con una expresión de fastidio. —Por hablar sin pensar. No contarán conmigo.

  —?Eh? ?Qué? ?Por qué? —preguntó Kael confundido.

  —Por un contrato —respondió Zharet, dándole la espalda.

  La palabra flotó en el aire.

  —?Contrato? —repitió Kira.

  Fue zolat quien tomó la palabra, con un tono más grave.

  —Se llaman Cadenas Eather. Son vínculos del alma. Puedes hacerlos contigo mismo o con alguien más. Si lo haces con otra persona, ambos deben cumplir el trato… o el que falle, muere.

  Los chicos se miraron unos a otros, impresionados.

  —?Y si lo haces contigo mismo? —preguntó Noli.

  —Entonces no hay límites… —continuó zolat—. Puedes mejorar tu fuerza, tu poder o incluso tu esencia espiritual, pero el precio depende de lo que ofrezcas. No puedes entregar algo sin valor. Si no das una parte real de ti, la cadena no se forma.

  —?Y qué pasa si el contrato se rompe? —susurró Kira.

  —El alma se desgarra —respondió Zharet, sin dudar.

  Kael bajó la mirada, pensativo.

  —Entonces… ?qué diste tú, Zharet?

  Zharet sonrió apenas.

  —Lo entenderán una vez ganemos la guerra.

  ---

  Durante el resto del día, todos trabajaron en silencio, afinando planes, revisando rutas y preparando suministros.

  Kael ayudaba a zolat con el equipo, mientras Nymeria discutía con Elyos sobre el terreno marítimo del Nexo.

  La tensión crecía, pero también lo hacía la determinación.

  Al caer la noche, Kael observó el cielo desde la colina junto a la base.

  —Un día más —susurró—, y todo cambiará.

  Kira se acercó en silencio, dejándole una ración de comida.

  —?Tienes miedo? —le preguntó suavemente.

  —Sí —admitió Kael con una sonrisa triste—. Pero también ganas de terminar esto.

  ---

  Muy lejos de allí…

  En lo profundo del Nexo, tres figuras se reunían alrededor de un enorme cristal rojo.

  Eran los Comandantes del Nexo, sus rostros ocultos por máscaras.

  —Zharet es un problema —dijo una voz grave.

  —No lo es —respondió otra, más aguda—. Está atado por su propia elección.

  El tercero, una figura delgada con ojos brillantes, activó una pantalla holográfica que mostró una imagen antigua:

  Zharet y zolat, de pie frente a un altar, sellando un pacto.

  —él eligió no intervenir. Y ese pacto lo ata.

  Los tres guardaron silencio, observando la imagen.

  Luego, el más alto habló:

  —Entonces que venga la guerra.

  —Que venga —respondieron los otros dos.

  El cristal carmesí pulsó con fuerza, iluminando el lugar como si el propio Nexo respirara.

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