Un silencio pesado llenĂł la sala. La niebla que exhalaba el hielo se extendĂa como un manto, cubriendo las grietas del suelo destruido.
Noli dio un paso al frente, su mirada fija en el cuerpo cristalino del ghoul frente a Ă©l. Ice sonriĂł con esa expresiĂłn vacĂa, como si el frĂo hubiera borrado cualquier rastro de humanidad que alguna vez tuvo.
—Prepárate… no pienso contenerme —dijo Noli, su voz baja, con una calma que solo precede a la furia.
Las luces parpadearon, y de pronto, el aire se volvió pesado. La temperatura descendió tan rápido que el vapor escapó de la boca de ambos. Ice extendió su brazo, y una lanza de hielo se formó en su mano, puntiaguda y pura.
Noli imitó el movimiento, y una lanza idéntica emergió en la suya.
Los dos se miraron, comprendiendo el mensaje: el duelo habĂa comenzado.
El primer choque fue tan rápido que las cámaras de vigilancia apenas pudieron seguirlo. Zolat observaba desde la sala de control, sus ojos entrecerrados mientras analizaba cada movimiento.
—Ahà está… —murmuró—. El poder de Noli no es el hielo… es la copia. Dentro de su dominio, todo lo que entra… puede ser copiado, y noli habia copiado las habilidades de eisvard.
Kael, observando desde otra pantalla, frunciĂł el ce?o.
—?Copiar poderes…? ?Hasta ese punto? —susurró.
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—Sà —respondió zolat, sin apartar la vista—. Pero no es gratis. Noli y Eisvar vendieron sus verdaderas habilidades y su alma por ese contrato. No tienen idea del precio que pagarán.
De vuelta en el campo helado, las lanzas chocaban una y otra vez, cada golpe generando un estallido de escarcha.
El aire era un torbellino blanco, un infierno gélido.
Ice retrocediĂł unos pasos, sonriendo.
—Usas mi poder, humano. Pero no eres hielo. No lo sientes… solo lo imitas.
—Quizás —respondió Noli, dejando escapar una sonrisa arrogante—. Pero si puedo copiarlo, también puedo superarlo.
Entonces lo hizo.
GolpeĂł el suelo con el pu?o, y una lĂnea azulada se expandiĂł en todas direcciones. En un instante, estalactitas emergieron del suelo y las paredes, formando una prisiĂłn de hielo que atrapĂł a Ice en su interior.
El ghoul mirĂł alrededor, sorprendido, pero en lugar de asustarse… comenzĂł a reĂr.
—Tonto… el hielo no me detiene… yo soy el hielo.
Con un rugido helado, el cuerpo de Ice se fragmentó en miles de trozos, cada uno derritiéndose en vapor antes de reaparecer detrás de Noli.
Su voz resonó por toda la cámara:
—Dentro de este frĂo… yo soy eterno.
Noli apenas alcanzĂł a girarse antes de ser impactado por un muro de hielo que lo lanzĂł contra la pared. El golpe resonĂł como un trueno.
Kira, observando desde la pantalla de la sala, llevĂł una mano a su boca, asustada.
Kael solo apretĂł los pu?os.
Noli se levantĂł, escupiendo sangre, una sonrisa torcida en el rostro.
—Interesante… —murmuró, levantando su mano—. Entonces veamos si puedes resistir esto.
La temperatura cayó aún más. Las cámaras comenzaron a fallar, el vidrio del visor de zolat se agrietó.
El aura de Noli se volviĂł azul oscuro, casi negra.
El hielo en el suelo se deformĂł, cambiando de color a un tono violáceo. Un cĂrculo de energĂa se formĂł bajo sus pies.
—No puede ser… —dijo zolat, alarmado—. ?Ese idiota está intentando abrir su dominio aquĂ!
Las luces se apagaron por completo.
Y en ese instante, solo se escuchĂł un eco.
El de los pasos de Noli caminando entre un bosque de cristales.
Cada fragmento reflejaba su rostro, cada sombra mostraba otra versión de él mismo.
—Bienvenido a mi mundo —susurró Noli, su voz multiplicándose en mil ecos helados—.
“Dominio espejo: Santuario de la Fractura.”
Ice mirĂł a su alrededor. No habĂa salida.
Por primera vez, su cuerpo temblĂł, y no era por el frĂo.
El capĂtulo termina con ambos preparando su ataque final, sus auras chocando, congelando el aire mismo.
El siguiente golpe decidirá quién quedará en pie… o si ambos se destruirán en el proceso

