El choque entre Lyra y el Ghoul estaba a punto de alcanzar su clÃmax cuando, de repente…
Un murmullo suave, imposible de entender, atravesó el aire.
El Ghoul se detuvo en seco, sus ojos ardiendo con desconcierto. Sus movimientos, antes imparables, quedaron suspendidos, como si una fuerza invisible hubiese atrapado su cuerpo.
El silencio cayó.
Todos miraron hacia la misma dirección.
Allà estaba Nymeria.
De pie, con la mano extendida hacia el Ghoul, sus labios pronunciando un canto arcano que parecÃa resonar en cada piedra de las ruinas. No era un hechizo que nadie reconociera. Era algo más antiguo. Algo prohibido.
El Ghoul gru?ó, intentando liberarse, pero sus movimientos eran torpes, casi desesperados.
—Tú… ?qué eres…?
Nymeria no respondió. Su mirada estaba fija en Lyra.
Caminó hacia ella con pasos lentos, firmes, y se detuvo frente a su figura herida. Se inclinó, sus ojos resplandeciendo con una calma inquietante.
—Lyra… —su voz se quebró con un matiz de ternura y gravedad—. Ha llegado el momento de que conozcas la verdad.
Lyra, jadeando, apenas pudo levantar el rostro.
—?La… verdad…?
Nymeria colocó una mano en su pecho, justo sobre su corazón.
—Tu madre nunca te abandonó. Ella murió protegiéndote. Y fue tu padre… tu propio padre… quien causó esa tragedia.
Los ojos de Lyra se abrieron de golpe, las lágrimas surgiendo sin que pudiera contenerlas.
—?Eso… no puede ser…!
Nymeria continuó, implacable.
—él… es el creador del Nexo. El verdadero arquitecto de todo este horror. Su cerebro alimenta al Nexo mismo, dándole vida. No solo eso… tu sangre lleva un legado más antiguo de lo que imaginas.
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La sala pareció oscurecerse, como si las palabras mismas invocaran sombras.
—Eres descendiente de Arkaelion, el Dominio Viviente —dijo Nymeria solemnemente—. Un guerrero de la era de los Ghouls, un ser cuyo poder rivalizaba con las fuerzas primordiales. Tú, Lyra… eres su nieta lejana. Su herencia arde en ti, esperando a despertar.
Lyra quedó paralizada, la espada temblando en su mano.
—?Yo… descendiente… de alguien as�
Nymeria la sostuvo con fuerza de los hombros, mirándola directo a los ojos.
—Y ahora, debes decidir. ?Seguirás siendo consumida por tus dudas, o aceptarás el fuego que te pertenece?
Antes de que Lyra pudiera responder, Nymeria pronunció palabras en un idioma que ninguno de los presentes reconoció. Sonaban antiguas, imposibles de replicar, como si cada sÃlaba cargara un poder divino.
La llama de Lyra comenzó a rugir, creciendo más allá de todo lÃmite conocido. Su espada estalló en una llamarada blanca, sus ojos se encendieron como soles diminutos. El suelo bajo sus pies se resquebrajó, las paredes de las ruinas temblaron, y un aura devastadora envolvió todo el lugar.
—??AAAAHHH!! —Lyra gritó, su cuerpo liberando oleadas de fuego incandescente.
El Ghoul, liberado del extra?o hechizo, retrocedió con una mezcla de sorpresa y emoción.
—??Eso es!! ??Esa es la llama que esperaba ver!!
El aire ardÃa, las ruinas se iluminaban como si un sol hubiera nacido en su interior. Nymeria cerró los ojos un momento, susurrando apenas:
—Perdóname, Lyra… pero esta batalla será el inicio de tu destino.
Y entonces, sin más espera, Lyra se lanzó de nuevo al combate.
La colisión fue brutal, una erupción de poder que sacudió los cimientos de las ruinas y retumbó hasta la base misma de Nymeria. Piedras, columnas y muros enteros se derrumbaron mientras las llamas se expandÃan sin control.
El fuego de Lyra y las brasas negras del Ghoul se encontraron en un estallido que parecÃa capaz de borrar todo lo que existiera a su alrededor.
El combate que definirÃa el futuro acababa de comenzar.

