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Especial halloween. (Atrasado)

  El viento soplaba con suavidad en las Tierras Libres. Las hojas anaranjadas danzaban entre las luces flotantes que Nymeria habĂ­a colocado la noche anterior para celebrar algo nuevo para todos: Halloween.Era una festividad antigua, traĂ­da de otras tierras, que Nymeria habĂ­a querido revivir. Un dĂ­a de risas, dulces y disfraces. Un dĂ­a donde nadie debĂ­a pelear.

  La vĂ­spera, Nymeria habĂ­a explicado con paciencia quĂ© significaba aquella tradiciĂłn:—Se celebra la noche del 35 de octubre —decĂ­a con entusiasmo—. La gente se disfraza, come dulces y sale a pedir caramelos o a disfrutar de los juegos. Es un dĂ­a para divertirse… sin importar nada más.

  A la ma?ana siguiente, los chicos se reunieron frente a la base de Nymeria, emocionados por lo que serĂ­a su primera celebraciĂłn de Halloween.

  Lyra fue la primera en aparecer. Llevaba un vestido blanco rasgado, el rostro pálido y el cabello suelto y oscuro.—?QuĂ© tal? —preguntĂł sonriendo—. Soy la Llorona.Kael silbĂł divertido.—No sabĂ­a que los fantasmas podĂ­an ser tan bonitos.Lyra rodĂł los ojos, aunque sonriĂł.

  Kaelion llegĂł despuĂ©s, sin disfraz alguno.—Yo paso —dijo cruzándose de brazos—. No pienso ponerme esas tonterĂ­as.Pero Nymeria, que ya lo esperaba, levantĂł una ceja y con un chasquido de dedos hizo aparecer un traje… de hot dog.—Te advertĂ­ que habrĂ­a consecuencias.—?Ni en un millĂłn de a?os me pondrĂ© eso!—Oh, sĂ­ lo harás —replicĂł ella divertida—. Y no podrás quitártelo hasta que termine el dĂ­a.Kael estallĂł en carcajadas.—?Te ves delicioso, Kaelion! —bromeĂł, conteniendo la risa.Kaelion lo fulminĂł con la mirada.—RĂ­ete todo lo que quieras, payaso asesino.—Por cierto —a?adiĂł Kael mostrando su disfraz, con el rostro blanco y una sonrisa pintada de rojo—, soy Jeff the Killer.—Muy apropiado —murmurĂł Lyra.Nymeria, en cambio, eligiĂł algo más clásico: un vestido oscuro, un sombrero puntiagudo y una escoba.—Supongo que soy una bruja… aunque, segĂşn tĂş, Kael, no necesito disfraz —dijo mirando al chico.Kael la mirĂł con una sonrisa culpable.—Ups… ?lo escuchaste?—Baila —ordenĂł ella con una sonrisa maliciosa.Y Kael, sin poder resistirse a su magia, comenzĂł a moverse torpemente. Kaelion no pudo contener la risa.—De acuerdo, admito que eso fue bueno.Nymeria sonriĂł satisfecha.—Ahora que todos están listos… ?vámonos a Ciudad Festival!

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  El viaje fue largo, pero valiĂł la pena.Cuando cruzaron la colina, la vieron: Ciudad Festival, un lugar donde las luces danzaban en el aire y la mĂşsica se mezclaba con las risas de miles de personas.Faroles flotantes en forma de calabazas iluminaban los caminos, y los edificios estaban cubiertos de telara?as encantadas, calaveras sonrientes y cintas anaranjadas.

  Lyra abriĂł los ojos con asombro.—Es… hermoso.—SĂ­ —dijo Kael—. Casi parece un sue?o.Nymeria sonriĂł con orgullo.—AquĂ­ la gente viene a olvidar sus penas, aunque sea por una noche. Nadie pelea, nadie se odia. Ciudad Festival es un santuario… quien rompa la paz aquĂ­, será desterrado de Aetherion para siempre.

  Caminaron entre los puestos decorados. HabĂ­a dulces de todos los colores, comidas con formas terrorĂ­ficas y olores deliciosos por todos lados.—?Miren esto! —exclamĂł Kael se?alando un cartel—. Caramelo de ara?a.Lyra arrugĂł la nariz.—?Eso se come?—Claro, es gelatina con sabor a miel y polvo de azĂşcar. —Nymeria rió—. A la gente le encantan los nombres raros.

  Stolen novel; please report.

  Entraron al restaurante más popular del lugar: Comedor El Tieso.El nombre provocĂł carcajadas inmediatas.—?QuiĂ©n le pone asĂ­ a un restaurante? —dijo Kaelion entre risas.—Ya verás por quĂ© —respondiĂł Nymeria guiándolos dentro.

  El lugar era enorme, iluminado por velas flotantes. Las mesas estaban decoradas con calabazas y los platos brillaban con un tenue resplandor. El aire olĂ­a a especias dulces y carne asada.

  â€”?QuĂ© van a pedir? —preguntĂł Nymeria tomando el menĂş.Lyra, divertida, se?alĂł un plato.—Yo quiero “dedos de esqueleto”.—Suena… nutritivo —bromeĂł Kaelion—. Yo tomarĂ© la “carne de fantasma”.Kael levantĂł la vista del menĂş.—Yo quiero algo dulce… “helado de ojo”, suena perfecto.—Y yo ya sĂ© quĂ© pedirĂ© —dijo Nymeria gui?ando un ojo al camarero—. Lo de siempre.

  Cuando la comida llegĂł, los platos parecĂ­an salidos de un cuento de terror… pero el sabor era celestial.Kael sonriĂł con la boca llena.—Esto está tan bueno que da miedo.Lyra soltĂł una risa suave.Por un momento, todos olvidaron el peso del pasado. Solo eran amigos disfrutando una noche tranquila.

  DespuĂ©s salieron a jugar.Kael se obsesionĂł con el juego de Atrapa al fantasma, que consistĂ­a en atrapar una gallina disfrazada.—?Te juro que esta cosa vuela! —gritĂł tras su tercer intento.Finalmente lo logrĂł, ganando una pistola de agua.Lyra ganĂł el juego de disparar a patitos, usando su punterĂ­a del Nexo.—Eso fue trampa —protestĂł Kaelion—, ya tenĂ­as práctica.—?Te molesta que una chica sea mejor que tĂş? —replicĂł ella divertida.Kaelion bufĂł y se fue al juego más difĂ­cil: lanzar una pelota a diez metros para que entrara en la boca de un esqueleto.FallĂł dos veces, pero a la tercera, lo logrĂł.—?SĂ­! —gritĂł alzando su premio, un cuchillo que lanzaba peque?as descargas.Nymeria, divertida, aceptĂł el reto de jugar los tres juegos… y los ganĂł todos al primer intento.—Supongo que alguien tenĂ­a que ense?arles cĂłmo se hace —dijo con una sonrisa triunfante.

  Rieron, comieron, caminaron por las calles iluminadas hasta llegar al final del recorrido:una mansiĂłn cubierta de hiedra y niebla. En el letrero, brillaban las palabras: La Casa Embrujada.

  â€”Vamos —dijo Kaelion con una sonrisa desafiante—. ?QuĂ© tan aterrador puede ser?Nymeria cruzĂł los brazos.—Les advierto… no es una casa comĂşn.Pero el grupo ya habĂ­a entrado.

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  Dentro, el aire era frĂ­o y olĂ­a a cera y madera vieja.Velas azules iluminaban pasillos llenos de cuadros cuyos ojos parecĂ­an moverse.—Esto se siente muy real… —susurrĂł Lyra, aferrándose a Kael.Una risa lejana resonĂł en el pasillo.Puertas que se abrĂ­an solas, sombras que cruzaban las paredes. Kaelion dio un salto cuando algo le rozĂł el hombro.—No fue nada, solo el aire —intentĂł convencerse.Hasta que un esqueleto colgante se moviĂł bruscamente frente a ellos.Kael gritĂł:—?Eso sĂ­ fue algo!Todos salieron corriendo entre risas y gritos.

  Al llegar a la salida, jadeando, los cuatro se miraron.—Jamás habĂ­a corrido tan rápido —dijo Kaelion.—Y pensar que no querĂ­as venir —le respondiĂł Lyra riendo.Nymeria los observĂł con una sonrisa tranquila.—AsĂ­ deben recordarse… riendo, juntos, sin miedo.

  De fondo, el cielo se te?Ă­a de tonos violetas y naranjas. Las luces de la ciudad flotaban como luciĂ©rnagas, y la mĂşsica llenaba el aire.Era un momento perfecto.Un respiro en medio de un mundo que habĂ­a sufrido demasiado.

  Kael mirĂł el horizonte.—Ojalá este dĂ­a no terminara nunca.Nymeria respondiĂł con voz suave:—Mientras lo recuerden, nunca terminará.

  Y asĂ­, entre risas, luces y el dulce aroma de caramelo de ara?a, Aetherion viviĂł una noche de paz.Una noche que, por primera vez en mucho tiempo, los hizo sentir verdaderamente vivos.

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