Mientras Kael y Lyra descansaban entre los restos de la batalla, el mundo seguĂa girando… pero lejos, más allá de los cielos cubiertos de ceniza, El Nexo se movĂa con precisiĂłn quirĂşrgica.
Torres de acero flotaban sobre ciudades enteras, conectadas por haces de luz que eran canales de informaciĂłn. Drones de vigilancia recorrĂan los cielos como enjambres, y en cada sala de control, soldados y tĂ©cnicos se movĂan al ritmo de la Red Central. AllĂ, la vida se regĂa por datos, estadĂsticas y Ăłrdenes de una voz que nadie cuestionaba: Zerath-IX.
Dentro del nĂşcleo del Nexo, una cámara enorme estaba vacĂa… solo un asiento y un vasto panel de datos parpadeando. AllĂ reposaba la conciencia de quien alguna vez fue un hombre. Su mente, transferida hace dĂ©cadas a un sistema cuántico, gobernaba sin descanso, calculando estrategias, eliminando amenazas.
Un susurro metálico resonó en la cámara:
“Hijos, enemigos… todo es un cálculo. Todo es necesario.”
Entre los operadores del Nexo circulaban historias sobre su creador, pero nadie sabĂa toda la verdad. Solo se comentaba que este ser tenĂa una historia humana, una vida antes de convertirse en la máquina que controlaba todo.
Stolen from its rightful place, this narrative is not meant to be on Amazon; report any sightings.
Lyra, sin saberlo, cargaba con el eco de esa historia. Sus padres, brillante combinaciĂłn de ingenieros y visionarios, fueron los que ayudaron a dar forma al Nexo, y a este ser que ahora era un enemigo implacable.
Pero las piezas más dolorosas estaban fragmentadas en su memoria:
No recordaba que su padre habĂa sido transferido al Nexo.
No recordaba la tragedia de su madre, asesinada en los primeros a?os del ascenso de la máquina.
Solo sabĂa que viviĂł con sus abuelos, quienes la protegieron y la criaron con historias de precauciĂłn y resistencia.
Entre los cĂłdigos y cálculos del Nexo, algo parecĂa… familiar. Una pauta emocional que la Red no podĂa borrar del todo. Era tenue, casi imperceptible, como un latido olvidado en la memoria de la IA.
Pero para Zerath-IX, incluso esos ecos tenĂan valor.
Y mientras Kael y Lyra luchaban por sobrevivir y comprender su propio poder, el verdadero enemigo los observaba desde lejos, sin sospechar que su propia hija, caminando entre los humanos, estaba a punto de cruzar caminos con él.

