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Capitulo 41: Preparativos previos.

  Aragi y Maki caminaban hacia Al'Midas para comprar el vehículo. Durante su caminata Aragi notaba a su hija cabizbaja.

  —?Quieres hablar sobre Ryuji?

  —Así está bien papá, supongo que solamente es el shock inicial.

  —Llevan juntos desde siempre, comprendo que estés así de impactada.

  —?Alguna vez pasaste por algo similar con mamá?

  —Si.—la respuesta de Aragi fue contundente.

  —?Cuándo?

  —El día que nos dejó.—la melancolía se podía sentir en la voz de Aragi al decir esas palabras.

  —Oh... ?Nunca antes se habían separado?—preguntó Maki con un tono de voz comprensivo, tratando de alivianar la atmósfera.

  —No, porque las pocas veces que lo hicimos siempre pasaba algo malo. Desde entonces jamás me separaba de tu madre y siempre trataba de que estemos cerca.

  —Ya veo... Ryuji y yo llevamos juntos desde peque?os.

  —Lo sé, una de mis esperanzas al dejarte con Shinichi fue que tuvieras a alguien en quién pudieras confiar.

  —Y lo lograste—sonrió Maki mientras lo mencionaba—. Ryuji es cómo un hermano para mí, siempre estuvo ahí cuándo necesitaba un apoyo o incluso en cosas tontas cómo hacer nuestras bromas y apuestas... Me cuesta concebir el hecho de ya no estar a su lado.

  —Por cómo lo dices casi parece que estuvieras enamorada de él.—rio Aragi, pues el tono de su voz era claramente en broma.

  —No seas tonto papá—rio Maki ante las palabras de su padre—. Claro que amo a Ryuji pero no de esa manera, somos hermanos de distintos padres, pero hermanos al fin y al cabo.

  —Lo sé, lo sé... ?él dijo que no volvería?

  —No, dijo que vendría cuándo tuviera todo preparado, cuándo creyera que podría ayudarnos.

  —Es un buen chico.

  —Sin duda lo es.

  Durante lo que quedaba de camino a Al'Midas ambos siguieron hablando del tiempo que estuvieron separados.

  Maki hablaba sobre su infancia junto a Ryuji, el cómo ambos jugaban y peleaban todo el tiempo. El cómo a veces bromeaban con el resto de la tribu o le hacían bromas a Shinichi.

  Aragi no pudo evitar reír, pues a sus ojos los comportamientos que Maki tenía de ni?a le recordaban a su madre. Al comentárselo Maki también empezó a reír.

  Aragi habló sobre el parecido que ella tenía con Tsukihi, el cómo ambas tenían esa peculiar manera directa de ser. Tsukihi era sarcástica, presumida y audaz; Maki era exactamente igual a ella.

  En su curiosidad Maki le preguntó si también tenían un parecido físico a lo que Aragi negó con la cabeza, si bien era su hija, en lo que respecta a físico Maki tenía un aire más a su padre. Tsukihi era algo más baja que Maki y tenía menos definición muscular.

  —Supongo que mamá tampoco las tenía grandes.—mencionó Maki entre risas mientras se miraba el pecho.

  —Pfff.—las palabras de Maki tomaron con la guardia baja a Aragi quién no pudo evitar reír.

  —?De que te ríes papá?

  —Bueno... Digamos que no heredaste del todo los genes de tu madre.

  —No me digas que mamá las tenía grandes...

  —Bien, no lo diré—Aragi se reía—. De hecho me sorprende que eso te moleste.

  —En realidad no lo hace... No del todo supongo.

  —Decir eso es lo mismo que decir que te molesta.

  —Si si, ya entendí mamá las tenía grandes. Fin de la conversación.

  —Estoy de acuerdo.

  Ambos siguieron caminando en silencio con tranquilidad, Aragi tenía una sonrisa en el rostro y Maki una expresión de duda.

  —?Y bien?—preguntó Maki.

  —?Y bien qué?

  —?Qué tan grandes eran?

  —Jajaja.—Aragi comenzó a reír de manera ruidosa.

  —No seas así papá ?Tengo curiosidad! Es sólo eso.

  —Sin dudas heredaste mis gustos... Mira ya llegamos.

  —Más te vale responder a mi pregunta luego.

  —Si, si.—respondió Aragi entre risas mientras ambos entraban a Al'Midas.

  Caminando por el gigante mercado tecnológico, ambos vieron con más detenimiento todo lo que allí había. Con educación Aragi se acercó a una de las tantas dependientas para preguntarle dónde estaba el concesionario, a lo cuál la dependienta los guio.

  El concesionario al que fueron tenía a la vista unos cuantos vehículos, ya sean a dos, tres o cuatro ruedas; incluso habían aquellos voladores.

  Cuándo entraron los recibió un Dwerf.

  —?Bienvenidos! ?En qué puedo ayudarlos?

  —Buen día—saludo Aragi—. Venimos a comprar un vehículo.

  —?Claro que si! Acompá?enme—el Dwerf los guio a través del concesionario—. ?Hay algún modelo que necesiten en particular?

  —Bueno... Será un viaje largo así que necesitamos uno que aguante un largo viaje.

  —?Para cuantos pasajeros?

  —Más de cuatro.

  —Comprendo, les recomiendo ésta belleza.—el Dwerf se detuvo frente a un vehículo de seis ruedas y de tama?o imponente.

  —Vaya... ?Aguantará un viaje largo?

  —?Por supuesto que lo hará! ésta preciosidad es un todo-terreno de última generación, tiene capacidad para hasta ocho pasajeros sin comprometer la comodidad individual una vez dentro del vehículo.—el Dwerf se veía orgulloso de la máquina pues sus ojos resplandecían de confianza.

  —?Cuánto cuesta?—preguntó Maki mientras miraba el vehículo de arriba a abajo.

  —Cincuenta monedas de plata.—respondió el Dwerf con una sonrisa.

  —?Vale ese precio?—preguntó Maki con cierta malicia.

  —?Claro que lo vale!

  —?Tiene algún mecanismo de defensa? Si es tan caro yo supongo que tendrá alguna manera de defenderse.

  —Bueno... No. éste modelo no está capacitado con complementos bélicos, pero cumple con las exigencias que ustedes me piden.

  —Entonces sólo sirve para transporte.

  —Si lo dices así lo haces ver cómo que es una máquina de mala calidad.—el Dwerf se cruzó de brazos con cierta indignación.

  —Sólo soy recelosa, quizá tratas de vendernos una máquina de menor calidad a un mayor precio.—Maki se encogió de hombros.

  —Jamás haría algo así—el Dwerf negó con la cabeza—. Yo mismo cree los planos de esta preciosidad y de manera personal supervisé la creación de todas y cada una de las máquinas que están aquí.

  —Mmm... Casi me convences... Vamos di algo más.

  —Bueno... Tiene refrigeración incorporada.

  —Nos lo llevamos.—padre e hija hablaron al unísono al oír esa última parte.

  El Dwerf se veía contento de haber cerrado el trato y guio a ambos al interior del local.

  Allí había una Aracne detrás del mostrador.

  Al ser la primera vez que Maki se encontraba con una Aracne cara a cara no pudo evitar fijar su mirada en su parte arácnida.

  —?Hay algo que la moleste?—preguntó la Aracne.

  —No, sólo es mi primera vez viendo una.

  —?Una Aracne?

  —Si—afirmó Maki con la cabeza—. No quise ser irrespetuosa.

  —Tranquila, no me molesta. ?Vienen a hacer un pago?

  —Si—afirmó el Dwerf—, ellos compraron el VK-11.

  —Oh, buena elección.—dijo la mujer mientras escribía sobre la pantalla translúcida.

  —Supongo que ese es el nombre de la máquina.

  —Sip—afirmó la Aracne—. Bien, anoten el nombre del propietario aquí si son tan amables.—una hoja de papel cristalino se deslizó en el mostrador.

  —Adelante Maki—Aragi animó a Maki a firmar—, es tuyo.

  Maki mostró su ID y firmó en la hoja para hacer la transacción del dinero justo depués.

  Luego de que los papeles estén en orden, la Aracne le dio a Maki un nuevo papel enrollado.

  —No lo pierdas, es la titularidad del VK-11.

  —Gracias.—Maki tomó el recibo junto a una serie de papeles en dónde ponía su nombre en todos y cada uno de ellos.

  —?Bien!—afirmó el Dwerf con ánimo— La máquina estará fuera de la Ciudadela a través de la salida norte dentro de dos horas.

  Tras finalizar la transacción Maki y Aragi salieron del concesionario y luego de Al'Midas. Ambos se veían contentos con la compra realizada.

  —Papá, ?Crees que el vehículo será bueno?—preguntó Maki mientras miraba sus papeles.

  —Si, desde el principio sabía que era una buena máquina.

  —?Es fácil de manejar?

  —Si, no te preocupes por ello.

  —Hablas cómo si ya hubieras manejado.

  —Es que lo hice.

  —?Con mamá?

  —No—negó Aragi con la cabeza—. Pero me hubiera encantado manejar a su lado.

  —No te preocupes papá. Mamá puede que ya no esté aquí... Pero aún estoy yo, aunque se que no es lo mismo.—Maki sonaba algo melancólica.

  —No digas tonterías—Aragi puso la mano sobre la cabeza de su hija—. Eres nuestra hija, y sé que a tu madre no le gustaría que estemos con este humor.

  —Si...—Maki sonrió.

  —Aprovechemos nuestro tiempo y cuéntame, ?Qué hay entre tu y tu amiga?

  —?Flare?

  —Sip. Y no me digas que 'sólo' son amigas.

  —Es que sólo somos amigas.

  —No creas que es fácil mentirle a éste viejo—Aragi se se?aló a sí mismo con una sonrisa presumida—. Ningún amigo tendría una noche íntima si no hubiera algo más entre ellos, si sabes a lo que me refiero.

  —Si, entiendo que dices. Pero nuestro caso es distinto.

  —?Lo dices por el alcohol?

  —Ujum.

  —?Recuerdas lo de anoche?

  —?Cómo podría olvidarlo?

  —Entonces el alcohol no las obligó a hacer nada, sólo les dio más libertad para actuar estando entonadas.

  —?Eso crees?

  —Flare no estaba borracha, ?Acaso su actitud hacía ti fue negativa anoche? ?Y que dices hoy al despertar? Si a ella de verdad le hubiese molestado habría puesto distancia entre ustedes. ?Acaso lo hizo?

  —Bueno...—Maki pensó un poco, y tras hacerlo recordó lo de la ma?ana antes de salir de la habitación— Supongo que tienes razón.—respondió mientras tocaba con suavidad sus propios labios.

  —?Lo ves?—Aragi se veía complacido.

  —?Crees qué es raro?

  —?El qué?

  —Que me sienta atraída hacia mujeres.

  —Bueno, a mí me gustan las mujeres.—respondió Aragi con un tono juguetón y una sonrisa mientras se encogía de hombros.

  —Vamos papá, sabes que no me refiero a eso.

  —Lo sé, lo sé—Aragi reía mientras acariciaba la cabeza de su hija una vez más—. Cada uno se siente atraído a lo que le gusta, nadie es quién para decirte qué es lo que te debe de gustar. Ya sabes... Hay un antiguo dicho que tu madre y yo escuchamos en nuestros viajes: "Somos los pastores de nuestras acciones, y nos hacemos cargo de sus consecuencias ya sean buenas o malas".

  —?Y eso que significa?

  —Que tú decides que hacer, ya sea a quién odiar o a quién amar.—Aragi le dio una amplia sonrisa a su hija.

  —Papá, gracias.

  —No hay nada que agradecer, soy tu padre y cómo tal apoyaré aquello que te haga feliz.

  —Y estoy feliz con ello.

  —Mira parece que estamos llegando a la estatua de Kiraya.

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  —Cierto.

  Cuándo Maki y Aragi se acercaron vieron a Miir y a Flare sentadas en una banca, esperando.

  Flare parecía un poco embobada mirando la estatua mientras que Miir se mantenía un tanto impaciente.

  —Ey.—dijo Miir al verlos.

  —Mmm...—Aragi miró a Flare un momento.

  —?Ocurre algo Aragi?—preguntó Flare con cierta duda al notar su mirada.

  —?Recuerdas que me preguntaste sobre el tama?o de tu madre?—le susurró Aragi a Maki.

  —Si.—susurró Maki.

  —Bueno, era algo más grande que el de tu noviecita.—respondió Aragi con cierto tono presumido en su voz.

  —?De verdad?—Maki miró a Flare, ella por su lado miraba a ambos con una expresión de confusión— Sin duda heredé tus gustos papá.

  —?De qué hablan y por qué me miran así?

  —De nada.—padre e hija respondieron al unísono.

  —Oye Aragi—habló Miir, interrumpiéndolos—, ?Consiguieron el vehículo?

  —Si, lo hicimos.

  —Perfecto, en marcha pues.—dijo Miir mientras se levantaba.

  —Estará listo en dos horas.

  —Pues nada, a esperar pues.—Miir volvió a sentarse.

  —Pfff.—Flare se rio al ver a Miir.

  —?Y Alice?—preguntó Maki al no verla en ningún lado.

  —Estará hablando con los proveedores aún, ya llegará.

  —Entonces sólo queda esperar.—Maki y Aragi se sentaron.

  Durante el tiempo que estuvieron esperando sentados Maki y Flare fueron a una banca aparte a hablar a solas, mientras que Aragi y Miir se quedaron en el mismo lugar.

  Ninguno tenía nada que decirle al otro, ni tampoco querían iniciar una conversación pues sabían que sólo llevaría a problemas.

  Por su parte Maki y Flare parecían tener una conversación bastante más agradable que ellos.

  —Tú hija está interesa en Flare.

  —Lo sé.

  —?No te molesta?

  —No.

  —Ya veo.

  La conversación terminó de manera incómoda.

  El ambiente entre ellos parecía ser cada vez más tenso, sobre todo por parte de Miir.

  —?Por qué lo hiciste?—preguntó Miir con cierto desprecio en su voz.

  —No tenía otra opción.—la voz de Aragi parecía afligida.

  —Si la tenías.

  —No, era Tsukihi o las Hadas. Y yo tomé una elección: la mujer que amaba.

  —Tardé diez a?os en reparar tu error.

  —No tengo el derecho de pedir tú perdón, pero quiero que sepas que hubiera preferido que las cosas terminasen de manera distinta. Sólo quería que entendieras eso.

  —Yo tampoco aceptaría tus disculpas. Pero si puedo llegar a entenderte.

  —En mi posición tu habrías elegido a las Hadas en lugar de a Tsukihi.

  —Por eso digo que puedo llegar a entenderte... Más no perdonarte.

  —Lo comprendo.

  —Bien.

  Tras volver a estar otros minutos en silencio, Maki y Flare volvieron a su lado. Pero ésta vez ellas se sentaron juntas.

  Aragi y Miir volvieron a sus actitudes normales una vez ellas se acercaron.

  —?De qué tanto hablaron?—preguntó Miir.

  —Bueno, solucionamos unas cuantas dudas.—respondió Flare.

  —?Ambas están conformes?—le preguntó Aragi a Maki.

  —Si, lo estamos.

  —Entonces si ese es el caso, no hay nada que temer.

  —Veo que todos están aquí.—dijo Alice quién vino caminando desde detrás de ellos.

  —Si, ya tenemos el vehículo pero aún debemos esperar.

  —En mi caso ya hablé con los proveedores. Tendrán los pedidos en unos minutos.—Alice se sentó junto al resto.

  —?Cuánto costará?

  —Treinta monedas de plata.

  —?Habrá suficiente para el largo viaje?

  —Sip.

  —Bien, sólo queda esperar hasta la hora prometida.—dijo Miir mientras ponía sus manos detrás de su cabeza y se reposaba sobre la banca.

  —?Nuevo estilo?—preguntó Aragi al ver a Alice pues ella ahora tenía ropa distinta a su habitual uniforme laboral.

  —Así es, aproveché la ocasión para sacar algunas de mis prendas guardadas. ?Te gusta?—Alice vestía un suéter ligero y debajo una camisa negra mangas largas con un elevado cuello; sus ajustados pantalones vaqueros remarcaban sus caderas de manera disimulada al mismo tiempo que le daban cierto aire juvenil.

  —Te ves bien.—afirmó Aragi.

  —Me alegro que te guste.—sonrió Alice.

  Mientras esperaban Alice notó cómo Flare y Maki estaban más apegadas de lo usual, no tanto cómo una pareja lo estaría pero si más de lo que unos simples amigos. Maki y Flare hablaban entre sí mientras reían.

  Miir y Aragi mantenían el silencio entre ellos, habiendo una extra?a atmósfera incómoda. Alice al estar sentada justo en medio de ambos podía sentir dicha atmósfera con mayor pesadez.

  Notando la incomodidad de Alice, Miir decidió comenzar a hablar con ella, conversaciones normales sin ningún fin en particular. Lo que sea con tal de que Alice no esté incómoda por la situación entre ella y Aragi pues Alice no tenía nada que ver en su disputa personal.

  El tiempo transcurrió con relativa velocidad, los proveedores de Alice llegaron con unas cuantas cajas grandes lo cuál sorprendió al resto pues eran bastantes, tras el pago se acercaron a inspeccionarlas.

  —Son muchas más de las que creía.—dijo Miir al verlas.

  —?Entrará en el vehículo?—preguntó Flare.

  —Sin problemas—negó Aragi con la cabeza—, la máquina es bastante grande.

  —Es verdad—reafirmó Maki con la cabeza—. Ya lo verán cuándo lleguemos a ella.

  —De mientras podríamos ir llevando las cajas, ?No creen?—sugirió Alice mientras tomaba una de las cajas con ambos brazos.

  —Deberíamos—Maki tomó dos de las cajas, una con cada brazo—. El tama?o es enga?oso, pesan más de lo que parecen.

  —Sip.—afirmó Alice con una sonrisa.

  Aragi también tomó dos de las grandes cajas, mientras que Miir hacía flotar algunas con su magia y Flare tomaba las restantes, dos en cada brazo.

  Todos comenzaron a caminar a la salida norte y, por lo que notaron, sería un camino largo.

  El tiempo transcurría y, pasado el medio día, lograron llegar a la salida norte.

  —No pensé que costaría tanto.—dijo Maki al dejar las cajas en el suelo.

  —?Cansada?—preguntó Flare con un tono burlón en su voz.

  —?Yo? ?Cansada?—Maki tomó de nuevo las cajas— Para nada, en marcha.

  Entre risas todos pasaron por las puertas de la salida norte para momentos después ir al elevador, una vez fuera y estando a un lado del camino dejaron las cajas en el suelo.

  —Bien, sólo queda esperar al vehículo.—dijo Aragi mientras miraba su brazal.

  —?Tardará mucho?—preguntó Alice.

  —No, ya casi es la hora.

  —Llevar las cajas tomó su tiempo.—dijo Maki quién estaba sentada en el suelo.

  —Bueno, estábamos cerca de la entrada sur y caminamos por toda la Ciudadela hasta la salida norte, es normal que tardásemos.—rio Aragi.

  —No le veo lo gracioso papá.

  —No me mires así, sólo digo la verdad.

  —Oh, son ustedes.—una voz se escuchó desde detrás de todos.

  —?Un Dwerf?—preguntó Miir al verlo.

  —Oh, es el que nos vendió el vehículo.—mencionó Maki al verlo.

  —Así es—afirmó el Dwerf—, creí verlos caminando con unas cajas y aquí están.

  —Así es, todo esto es lo que llevaremos.—afirmó Aragi.

  —Por fortuna compraron el VK-11. Les facilitará las cosas.

  —Hablando de la máquina, ?Dónde está?

  —Allí.—el Dwerf se?aló al cielo, desde lo alto bajaba una gigantesca máquina voladora y al aterrizar se abrió una compuerta de la cuál salió el vehículo.

  —Vaya...—dijeron Maki y Aragi sorprendidos.

  —No esperaba un despliegue aéreo para ser sincera.—dijo Alice al ver el vehículo.

  —Ten, ahora es todo tuyo.—el Dwerf le entregó las llaves a Maki.

  —Gracias.—tras agradecerle, el Dwerf se fue por el elevador mientras que la máquina voladora se retiraba quedando solo el vehículo.

  —Bueno, a guardar todo.—dijo Aragi mientras recogía las cajas.

  El VK-11 era un enorme vehículo todo-terreno de color negro grisáceo; en la parte delantera contaba con rugosas ruedas de caucho negro reforzadas con mithrilita mientras que en la parte trasera contaba con dos pares de ruedas igual de grandes; la máquina poseía un gran maletero en dónde todas las cajas fueron puestas y aún así sobraba un poco de espacio; en el centro se encontraban dos pares de puertas: las delanteras dónde iban el conductor y el copiloto, y las traseras que eran más largas pues daban a un interior para seis personas; los asientos se notaban cómodos a simple vista, pues estaban hechas de un material similar al más fino algodón pero con la suavidad de la espuma.

  Maki ingresó a la cabina del conductor y Aragi a la del copiloto, el resto ingreso y se sentó en la comodidad de los asientos.

  —Ahhh...—suspiraron todos una vez acomodados.

  —No esperaba ésta comodidad...—dijo Miir mientras se ponía aún más cómoda.

  —?Verdad?—respondió Maki— Bien, ?Cómo funciona ésta máquina?—se preguntó mientras miraba la llave y la consola de comandos que estaba al lado del volante.

  —Espera—Miir salió de su cómoda fantasía—. ?No sabes manejar?

  —Aprenderé ahora.—de manera instintiva Maki puso las llaves en la hendidura y todo el vehículo se encendió. Diferentes luces alumbraban la consola al mismo tiempo que la cabina, una gran vibración se sintió en todos los asientos.

  —Ahh...—suspiraron Flare y Alice con cierto placer.

  —Dejen sus ruidos raros, ?Realmente es seguro?—Miir parecía la única preocupada.

  —?Primera vez?—preguntó Aragi con una sonrisa presumida.

  —Grr.—Miir se veía con cierta molestia por el comentario de Aragi.

  —No te preocupes Miir—Alice la calmó—, los vehículos actuales son automáticos. El conductor solo debe conectar su brazal y el vehículo hará el resto...

  —Oh... Ya veo.—Miir se recostó en su asiento.

  —Bien Maki—Aragi miró a su hija—. Haz los honores.

  —?Por supuesto!—al lado del volante había un cable de color blanco, Maki lo tomó y lo conectó a una hendidura en su brazal.

  El vehículo hizo un sonido similar al acorde de algún instrumento y una pantalla surgió de la consola.

  Aragi anotó algo en dicha pantalla y el vehículo comenzó a moverse.

  —?Qué fue eso papá?

  —El lugar al cuál vamos, el vehículo necesita saber nuestro destino para emprender el viaje.

  —Oh...

  —Ahora sólo queda relajarse.—Aragi se recostó en su asiento.

  —Si...

  En su cómodo asiento Maki miró por la ventana. La velocidad del vehículo iba en aumento al mismo tiempo que aquello que Maki veía por la ventana se tornaba ligeramente borroso debido a la aceleración.

  Llegado cierto punto el vehículo dejó de acelerar, pues había alcanzado la velocidad idónea tras lo cuál la mantuvo.

  Mirando la carretera a través del polarizado cristal, Maki se mantuvo atenta.

  Aragi miraba cómo su hija tenía una sonrisa de oreja a oreja y él también sonrió.

  Fin del capitulo 41.

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