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Capitulo 11

  El refugio del grupo de Byd olía a metal viejo y desesperación. Byd estaba solo, sentado frente a la pantalla táctica que Dave había dejado encendida, con los datos de Sinclair parpadeando. El hecho de que Maenut se hubiera ido solo ardía en su conciencia, pero Byd se obligó a ignorar el sentimiento en favor de la lógica.

  —La rabia es un lujo que no podemos permitirnos —murmuró, cerrando los ojos.

  Unos pasos silenciosos resonaron en el túnel. Larssen emergió de las sombras, su rostro apenas iluminado por la luz tenue del monitor.

  —El ni?o está actuando por impulso —dijo Larssen, sin rodeos—. Es exactamente lo que el jefe e incluso Claymore en el pasado esperaba.

  Byd giró su silla, su expresión dura. —?El Jefe? ?El de Sinclair y el del resto?

  Larssen sonrió, la mueca no llegaba a sus ojos. —Mi lealtad, por ahora, reside en mi supervivencia. Pero tengo información que tú necesitas, Byd. Mientras Maenut se distrae con todo eso de la venganza, nosotros podemos actuar en el tablero real.

  Byd asintió. —Dime tus planes. ?Cómo planeas usar a todo este grupo para nuestro beneficio?

  —Sinclair es la carnada, no el objetivo. Su misión es acabar con Maenut. Si Maenut muere, y es público, la red del Jefe gana más vistas y nuestros objetivos se sentirán más confiados para salir de la oscuridad. Mi plan es dejar que Maenut lo agote, mientras nosotros nos preparamos para interceptar a Wrooxie, Psycked o muchos de los agentes que trabajan para el Jefe.

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  —Una jugada de ajedrez usando como carnada a mi hermano —replicó Byd, la frialdad en su voz no ocultaba el peso de sus palabras—. Y si Maenut muere, ?Qué ganas tú? Dejando de lado lo que pueden ganar todos ellos claro.

  —Si Maenut muere, nosotros perdemos el activo más poderoso. Mi supervivencia depende de que él esté vivo, lo mismo puedo decir de Taenut.

  Byd se puso de pie, cruzando los brazos. —Háblame de Taenut. Supe lo de la bomba que tuviste que armar.

  Larssen endureció la mirada. El recuerdo parecía evocar una sombra real en el rincón. —El alterno. Sí. Cuando trabajé con Claymore, él estaba allí. Taenut era... la mano derecha de Claymore. No por lealtad, ni siquiera por habilidad. Claymore confiaba genuinamente en él.

  —?Qué tipo de relación tenían?

  —Era muy compleja y rara. Taenut veía a Claymore como un padre. Mientras que Claymore parecía usarlo más a su beneficio por su habilidad y potencial, pero en momentos parecía demostrar que si lo apreciaba en serio. Yo lo odiaba por su frialdad, pero lo respetaba por su disciplina y ahora mismo, me siento casi que orgulloso de él. Ver que pudo salir adelante después de todo esto.

  —?Entonces por qué no hablas con él? —preguntó Byd.

  —No se si ese chico quiera verme de nuevo. El Taenut que ustedes tienen ahora o el que al menos tiene el grupo de Maenut, ese Taenut que salta para proteger a Maenut, ya no es el mismo. El dolor de perder lo que para él era lo más cercano a una familia y la muerte de tu padre lo han... limpiado. Está en una cruzada personal por la redención.

  Byd procesó la información. Si Larssen decía la verdad, Taenut era muy diferente a como el pensaba.

  —Bien. Ahora, volvamos a la estrategia —dijo Byd, se?alando la pantalla—. ?Dónde atacará Sinclair si Maenut no lo sigue?

  —El complejo de fábricas. Lo sé por experiencia. Pero no busques solo a Sinclair y a los demás agentes. Busca al que maneja a todos esos idiotas, el que Bob y Kael rastrean. Es la figura principal dentro de esto. El Jefe. Si atacamos esa conexión mientras Maenut distrae a Sinclair, ganamos terreno.

  Byd asintió, su rostro ya sin emoción. Maenut se arriesgaba por venganza; él, por el futuro. A veces, la estrategia más fría era la única forma de proteger lo que quedaba.

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