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Capitulo 10

  El edificio donde se ocultaban era tan imponente como silencioso. Cada pared estaba hecha de mármol negro pulido, y las luces del atardecer se filtraban por los ventanales con una quietud inquietante. En la cima, un salón decorado con cortinas carmesí, símbolos tallados y un trono que parecía sacado de una historia olvidada, esperaba él.

  Sinclair subió solo, sin sus habituales escoltas. Llevaba aún parte del polvo de la explosión en su abrigo, un corte limpio adornaba su mejilla, y el olor a humo persistía en su ropa.

  Frente al trono, la figura encapuchada —su jefe— observaba en silencio la ciudad desde una gran ventana. Solo el sonido de sus propios pasos resonaba entre las columnas.

  —Fallé —dijo Sinclair con voz baja pero firme—. No logramos eliminar al objetivo. Uno de los dos sobrevivió y el otro… apenas.

  El jefe no se movió, ni lo miró. Solo habló con su tono profundo, oscuro, como si saliera desde dentro de la tierra.

  —La bomba no era para matar. Era para medir. Para ver si nos observaban… y lo estaban haciendo. No es un fracaso, Sinclair. Es una confirmación.

  Sinclair bajó la cabeza por un instante.

  —?Y entonces?

  El jefe finalmente lo miró, su rostro aún oculto por la sombra de la habitacion.

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  —Encárgate de la consecuencia. Si uno de ellos está herido, el otro estará sediento de sangre. Dásela. Llévalo al límite. No lo mates aún… pero hazlo entender que nada de lo que haga evitará lo inevitable.

  La orden quedó suspendida en el aire.

  —Hazlo solo —a?adió el jefe—. Si necesitas ayuda… es porque no eres digno.

  Sinclair asintió, su mirada ahora afilada, determinada. Dio media vuelta y desapareció por las sombras, dejando a su jefe nuevamente en silencio, solo con el atardecer quemando el horizonte.

  Mientras tanto…

  —??Qué demonios pasó allá?! —gritó Bob en la sala de entrenamiento, arrojando un archivo lleno de fotografías de la explosión.

  Todos estaban reunidos: Sarah, Karen, Kael, Dave, Michael y Byd… incluso Larssen, en una esquina fingiendo no saber nada.

  —Fue una trampa —dijo Maenut. Su voz era seca, su mirada apagada—. Estábamos siguiéndolo. Todo parecía bien. Hasta que la multitud se esfumó y todo voló por los aires. Si Taenut no me empujaba…

  El silencio cayó sobre todos. Taenut estaba vendado, sentado al fondo, intentando ocultar el dolor físico… y el emocional.

  —?Quién fue? —preguntó Sarah—. ?Lo vieron?

  —No, pero sé quién lo planeó —respondió Maenut, levantando la mirada—. Fue Sinclair. Todo esto fue un juego para él.

  Karen apretó los pu?os.

  —?Y ahora qué? ?Vamos todos?

  Maenut negó.

  —Iré solo.

  Todos lo miraron.

  —?Qué? —dijo Dave.

  —Iré solo. Esta vez no es una investigación. No es una misión de reconocimiento. Esto… es personal.

  —Eso no es inteligente —intervino Michael—. Podrías…

  —Me da igual. Este tipo montó una bomba en una calle concurrida. Me usó como se?uelo. Lastimó a Taenut… y se burló de todos. No puedo dejarlo seguir haciendo lo que quiera.

  Bob lo miró, sin discutir. Sabía que nada lo haría cambiar de opinión.

  —Entonces prepárate —dijo finalmente—. Pero no irás sin saber todo. Lo que descubrimos… lo que él puede hacer…

  Maenut asintió.

  En su interior, sentía la rabia arder como nunca antes. No solo por la herida a su amigo. No solo por la trampa. Sino porque, por primera vez, alguien estaba jugando con su mundo… como lo hacía YourFace en el universo anterior.

  Pero esta vez, no dejaría que nadie lo rompa todo otra vez.

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