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Capitulo 3

  Pasaje subterráneo – Refugio improvisado del grupo de Byd

  El ambiente era silencioso, solo interrumpido por el eco de gotas cayendo desde algún lugar de las tuberías viejas. Larssen, sentado en una caja metálica, miraba con atención a Byd, Michael y Dave. Delante de él, un proyector portátil creado por Dave iluminaba un peque?o mapa holográfico de la ciudad.

  —Aquí —dijo Larssen se?alando con su dedo—. Uno de los puntos donde Claymore solía ocultarse. No es una base como tal… más bien un punto de transferencia, una sala de espera entre universos. Si aún está aquí, debe estar rotando entre lugares como este.

  Michael lo miró, brazos cruzados, con el ce?o fruncido. —?Y por qué nos das esto?

  Larssen alzó la vista, serio. —Porque quiero un trato.

  Byd se inclinó ligeramente. —?Qué tipo de trato?

  —Integración —respondió sin rodeos—. Quiero que me den protección. Ser parte de su grupo. No me interesa Ragknar ni Claymore, no más. Sé demasiado, y ahora soy un objetivo. Pero también puedo ofrecer demasiado.

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  Dave frunció el ce?o. —Eso suena más a chantaje que a propuesta.

  Larssen giró su mu?eca y reveló un peque?o artefacto brillante, un módulo de almacenamiento cristalino.

  —Aquí hay coordenadas de otras posibles zonas usadas por Claymore, información sobre asesinatos en la ciudad y atentados en preparación. Datos que podrían cambiar todo.

  Michael dio un paso al frente. —?Y por qué deberíamos confiar en ti?

  Larssen se encogió de hombros. —No deberían. Pero aquí estamos. Y créanme: lo que hay en este dispositivo vale más que cualquier rastro que tengan ahora.

  Byd guardó silencio. Pensaba. No era idiota. Sabía que tener a Larssen podía volverse en su contra… pero también sabía que podían usarlo, al menos mientras fuera útil.

  —Tendrás protección —dijo finalmente—. Y acceso limitado a la información del grupo. Pero si haces algo sospechoso, cualquier cosa… se acaba.

  Larssen sonrió, por primera vez con honestidad. —Eso me basta.

  —Ahora… —intervino Dave— háblanos de esos asesinatos.

  Larssen activó el módulo. Aparecieron múltiples rostros, ubicaciones, patrones.

  —Todos estos casos tienen un patrón común: se?ales de energía cristalina alterada. Pero en todos, el asesino… no dejó rastro alguno de su cristal. Como si su presencia estuviera apagada o artificialmente ocultada. Eso no es cosa menor.

  —?Estás diciendo que hay alguien matando con cristales, sin dejar rastro de que tiene uno? —dijo Michael, frunciendo el ce?o.

  —Exacto —respondió Larssen—. Y si quieren evitar que eso escale, van a necesitar más que fuerza. Van a necesitar a alguien que sepa cómo piensan las sombras.

  Byd cerró los ojos un segundo. El grupo de Maenut iba por justicia… ellos, por estrategia. Y ahora tenían a una pieza peligrosa dentro de su tablero.

  Solo el tiempo diría si fue la jugada correcta.

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