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Capítulo 3 -Un poco acerca de este mundo

  Mientras Caria y el bebé se preparaban para dormir, el ambiente de la mansión había caído en una calma tibia y silenciosa, interrumpida solo por el crepitar distante de las antorchas y el suave murmullo de las sirvientas retirándose. En contraste, Laret y Galen se dirigían hacia la salida principal para despedirse, avanzando por los largos pasillos de piedra pulida que reflejaban la luz nocturna con un brillo apagado.

  Al llegar al carruaje, Laret rompió el silencio.

  —?Y cómo va todo en Taratios? —preguntó, cruzándose de brazos mientras observaba a Galen acomodarse la capa.

  Galen soltó un suspiro cansado antes de responder, como si el peso del reino viajara siempre con él.

  —Sin muchas novedades. Las grandes casas nobles mantienen su actitud neutral, y los grandes comandantes están a cargo de mantener el control en las ciudades y pueblos menores… —explicó—. El rey Rowan no ha parado de trabajar en la reconstrucción y fortificación de gran parte de los pueblos. Se le veía bastante deprimido; su más grande anhelo era estar en estos momentos cerca de su reina, la cual está embarazada.

  Laret asintió lentamente, procesando la información.

  —Ya veo… —murmuró, pensativo—. Oye, ?no es como si hubiera una coordinación orquestada por alguien? La reina Isadora, Freya y Liora darán a luz pronto. La nueva generación que sucederá a los héroes parte dentro de la misma línea temporal —agregó con una breve risa—. Ja.

  Galen sonrió apenas, con una expresión cargada de resignación y comprensión.

  —Somos seres vivientes que pertenecemos a la naturaleza de este mundo —respondió—. Nuestra naturaleza y sentimientos apuntan a lo mismo que todos los seres vivos: heredar nuestro legado a la nueva generación. Supongo que quedamos bastante coordinados porque recién hace un a?o la estabilidad del reino logró concretarse y, por fin, pudimos decir: ahora podemos descansar.

  —Tienes razón… —admitió Laret, bajando la mirada un instante—. Solo espero que los próximos a?os mantengamos esta estabilidad…

  El semblante de Galen se endureció un poco, y su voz perdió el tono liviano.

  —Sabes bien cuál es nuestra situación —dijo—. No sabes el dolor que me provoca que tengamos que estar más pendientes del estado del reino que de nuestros propios hijos… Ojalá nos perdonen. Dentro de los próximos a?os estaré viajando mucho al Imperio Sacro…

  Laret chasqueó la lengua, incómodo.

  —Te toca uno de los trabajos más desagradables…

  —?Qué le vamos a hacer? —respondió Galen, encogiéndose de hombros—. El Imperio jamás soltaría a uno de los healers más capaces de todo el continente… —sonrió de lado—. Diablos, soy demasiado genial… yo me amo…

  —?Ya vas a empezar? —replicó Laret, negando con la cabeza.

  Ya junto al carruaje, Galen se detuvo antes de subir. Se giró una última vez, con una expresión distinta, más seria, como si hubiera algo importante que aún no había dicho.

  —Puede que el próximo a?o vengamos unos meses —comentó—. Hay algo que creo que a Freya le gustaría investigar…

  Laret arqueó una ceja.

  —Serán bienvenidos. Me aseguraré de que su estadía sea placentera el tiempo que necesiten —dijo—. ?Y qué sería lo que le interesaría investigar a Freya?

  Galen lo miró directamente a los ojos.

  —Tu hijo.

  El corazón de Laret dio un salto.

  —???! ??Mi hijo?! ??Qué tiene?! ??Algo malo?! —exclamó, avanzando un paso.

  Galen levantó una mano para calmarlo.

  —Tranquilo… —dijo con voz firme—. Pero cuando le apliqué magia curativa a Caria, pude ver la armonía perfectamente equilibrada de absorción mágica que tenía tu peque?o bebé. Hay algo en él que lo hace especial, y de seguro Freya lo descifrará.

  —?A qué te refieres con absorción mágica? —insistió Laret—. Oye, no te vayas, explícamelo bien. ?Espera!

  —No seas impaciente —respondió Galen mientras cerraba la ventana del carruaje—. ?Nos vemos el próximo a?o!

  El carruaje se puso en marcha y desapareció por el camino iluminado tenuemente por antorchas. Laret permaneció allí unos segundos, observándolo partir, con el ce?o fruncido y la mente llena de preguntas.

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  —Pues bueno… —murmuró para sí—. Probablemente mi padre llegue ma?ana… Terminaré los documentos pendientes y prepararé todo para ma?ana… Será un día importante.

  Al día siguiente, los ruidos y vítores se alzaban por toda la ciudad como una marea incontenible. Trompetas, gritos de júbilo y el golpeteo rítmico de botas resonaban entre las murallas: el gran se?or había vuelto con sus soldados, tras una extensa cruzada de control y limpieza en los bordes del gran Bosque Indomable.

  Las calles estaban llenas de gente; algunos agitaban telas, otros levantaban a sus hijos para que pudieran ver pasar a los guerreros. El aire olía a polvo, acero y cansancio… pero también a alivio.

  En la mansión, todo era movimiento contenido. Sirvientas iban y venían, corrigiendo detalles, enderezando cortinas y puliendo superficies que ya estaban impecables. Todos se preparaban para recibir a su se?or y, por sobre todo, al actor principal de aquel gran baile: el recién nacido, listo para conocer al gran se?or y abuelo que regresaba victorioso.

  —Tana, prepara mi ropa… —ordenó Caria, con voz firme.

  La mujer se giró de inmediato, sorprendida.

  —?Está segura, mi se?ora? —preguntó con preocupación—. Aún es muy pronto para que intente caminar…

  Caria sonrió con determinación, mientras apoyaba una mano sobre el borde de la cama.

  —Tranquila. Con la curación que me realizó Galen ayer me siento muy bien —respondió—. Debemos recibir a nuestro se?or como corresponde, y por sobre todo, que sepa que la madre de su nieto es lo suficientemente fuerte para estar presente cuando le dé el nombre.

  “NO MAAAMEN, ke biba el patriarcado opresor.

  Por lo que estoy escuchando, sin duda soy el nieto de un gran se?or de una casa poderosa. Y para que lo traten de esta manera… o es muy cruel y violento o… un gran y poderoso se?or que se hace cargo de dirigir y proteger su dominio. Por la tranquilidad y firmeza con la que hablan de él, de seguro debe ser lo segundo.

  Ahora bien, en este momento soy solo un bebé. Está claro que la tradición aquí es que el se?or de más alto rango se encargue de poner el nombre a las nuevas vidas.”

  Mientras Caria era ayudada a vestirse por algunas sirvientas, Tana se encargó de cambiar de ropa al bebé. Sus manos se movían con cuidado experto, ajustando telas suaves y acomodando cada pliegue con una sonrisa creciente.

  —Este peque?o y sabroso caramelo quedará hermoso con esta ropa >///< <3 —dijo, visiblemente emocionada—. Como cuidadora principal, reclamo mi derecho de pellizcar esos cachetes bien vestidos y comerme a besos a este peque?o y sabroso ni?o que se ve hermoso con esta ropa de bienvenida. ?KYAAA!

  “??Si existe un infierno donde se torture continuamente a los pecadores, me gustaría ir allí para descansar…!!

  Clasifico a mi nuevo padre Laret como un padre sudamericano en toda su ley. Literal, es como si hubiera ido a comprar cigarros: está viendo cómo me torturan y no hace NADA.”

  Con todos los preparativos hechos, avanzaron lentamente por el pasillo principal de la mansión. Las paredes altas y decoradas con tapices parecían observarlas en silencio. Caria caminaba con cuidado, sosteniendo al bebé en brazos, mientras Tana se mantenía a su lado, atenta a cada paso.

  —Vamos despacio, mi se?ora… —advirtió Tana—. Cualquier cosa me avisa y le daré soporte.

  —Te lo agradezco, Tana —respondió Caria con suavidad—, pero estoy bien. Nunca me había sentido tan bien. Mi peque?o terrón de caramelo, por fin conocerás a tu abuelo… —susurró, mirando al bebé—. Tu abuelo es el gran se?or de estas tierras…

  “Cuando dijo eso, rápidamente intenté poner cara de asombro y expectación para que se motivara a contarme más. Era la única manera que tenía para recabar información…”

  Y valió la pena.

  El resumen de este lugar sería el siguiente: el gran se?or de esta tierra —mi abuelo— es Garbard. Un lord de alto renombre y respeto, muy fiel a sus ideales y convicciones, con un gran sentido del honor y la justicia, respetuoso y protector de su pueblo. A lo largo de toda su vida la ha dedicado a mantener la ciudad fronteriza de Cautares lo más estable posible.

  Cautares limita directamente, a lo largo de todo el reino, con el Bosque Indomable. Un bosque impenetrable y, como su nombre lo dice, un lugar imposible de conquistar debido a la cantidad de especies salvajes y, por sobre todo, poderosas que habitan en su interior.

  Debido al embarazo de mi madre y a los requerimientos de mantenimiento y gobernabilidad tanto de esta ciudad como de las otras, ellos estaban a cargo de administrar la ciudad, mientras mi abuelo se aventuró con los mejores caballeros a realizar un control de las fronteras de punta a punta para asegurar que su pueblo estuviera a salvo.

  Esto último sonó demasiado rápido y expedito…

  Jas, jas… oh, qué sarcástico soy.

  Le tomó casi un a?o realizar este control fronterizo.

  A la berga, no me imagino cómo debió ser… día y noche peleando con monstruos que, por lo que entiendo, algunos eran casi del tama?o de una casa… O sea que, como futuro heredero, voy a tener que agarrarme a madrazos con esas webadas… puta vida…

  Tras abrirse las grandes puertas del salón principal de la mansión, el espacio se reveló amplio y solemne, iluminado por la luz que entraba desde los ventanales frontales. Las columnas de piedra clara se alzaban imponentes, y los estandartes de la casa colgaban inmóviles, como testigos silenciosos del momento.

  Frente a esas puertas, aguardando con paciencia contenida, se encontraba Laret.

  —Las sirvientas me avisaron… —dijo apenas las vio aparecer—. ?De verdad estás bien?

  Caria avanzó unos pasos más, con el bebé bien asegurado entre sus brazos, y lo miró con una sonrisa decidida.

  —Tranquilo, no pasa nada —respondió—. Me siento con tanta fuerza que en estos momentos tengo tanta confianza que podría pararme frente a esa maldita alima?a de Cerva y romperle la cara a golpes.

  Tana abrió los ojos, escandalizada, y negó con la cabeza.

  —Ay, mi se?ora, no piense en esos comandantes del se?or demonio —dijo—. De seguro ahora se están revolcando en su desgracia…

  “?AY, no mamen! Ya están hablando cosas interesantes que no sé cómo preguntar…

  ?Cerva? ?Comandantes del rey demonio…?

  ?Qué carajos pasó aquí?

  Sea lo que sea, al parecer mi madre es bastante poderosa yyy… ?agarró a golpes a esa tal Cerva?”

  Mientras se acomodaban y tomaban posiciones dentro del salón, el ambiente se cargó de expectación. Desde el exterior comenzaron a escucharse voces cada vez más cercanas, mezcladas con pasos firmes y el sonido metálico de armaduras.

  De pronto, las puertas principales de la mansión se abrieron de par en par.

  Una voz potente, entrenada para imponerse incluso sobre el bullicio de una multitud, anunció desde afuera:

  —?Con ustedes, el gran se?or Garbard ha vuelto a su dominio!

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