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Capitulo 12: Subasta en el laberinto (Parte 3)

  Con todos los frentes aparentemente concluidos, un silencio tenso se extendió por la cueva… hasta que fue roto por un grito desgarrador.

  El sonido sacudió el aire como un trueno.

  Risa cayó de rodillas, llevándose las manos a la cabeza. Un símbolo oscuro comenzó a formarse en su frente, trazado por hilos de aura que no le pertenecían. Sus ojos cambiaron de tonalidad, perdiendo el brillo consciente que los caracterizaba. El aura salvaje que la rodeaba se mezcló con otra más fría, más calculadora.

  —Lo logré —dijo Gemine con voz tranquila—. El desgaste era suficiente. Ahora… eres mía.

  El cuerpo de Risa se irguió de golpe. Su postura ya no era la de alguien luchando, sino la de un arma desenvainada. El aura combinada explotó hacia afuera, obligando a todos a retroceder...

  —No… —Dijo Yui, sintiendo cómo el viento a su alrededor se volvía pesado—. Ese flujo… ya no es solo de ella.

  Gemine avanzó unos pasos, con las manos cruzadas a la espalda.

  —No se contengan por mí —dijo con tono casi burlón—. Ella ya no puede oírlos. El sello es perfecto. Incluso debilitada, su cuerpo responde mejor que nunca.

  Athena alzó el brazo de inmediato.

  — ?Reagrupación! —ordenó—. No la ataquen sin pensar. Tenemos que liberarla.

  El grupo, exhausto, apenas podía mantenerse en pie. Mina respiraba con dificultad, Nerfex apoyaba una mano en la pared para no caer, Yui sentía el peso del desgaste en cada músculo. Aun así, nadie apartaba la vista de Risa.

  —Hay dos opciones —dijo Yui con voz firme, aunque cargada de tensión—. O la hacemos reaccionar… o eliminamos a Gemine.

  El silencio que siguió fue pesado.

  —Aguantar contra Risa así… —Dijo Mina—. En este estado… es casi imposible.

  Gemine chasqueó los dedos, indiferente. Sacó una poción y se la lanzó a Vanos.

  —Recupérate. Invoca más —ordenó—. Yo solo observaré el final.

  Vanos bebió sin protestar. El aura a su alrededor volvió a agitarse.

  Entonces, cuando la presión parecía insoportable, un círculo luminoso se desplegó bajo los pies del grupo. Una energía cálida los envolvió, cerrando heridas, despejando la fatiga.

  — ?Muévanse, que no pienso llegar tarde a una masacre! —gritó una voz desde lo alto.

  Pociones cayeron desde la entrada de la cueva.

  —Nyx, experta en pociones —se presentó con una sonrisa rápida.

  —Morgana, magia defensiva —a?adió otra figura, levantando un muro translúcido.

  —Aris —dijo un guerrero apoyando su lanza en el suelo—.

  —Friden, soporte curativo —cerró el último, extendiendo su aura sanadora.

  La esperanza regresó al campo.

  Se movió con una velocidad brutal, obligando al grupo a esquivar más que a responder. Sus golpes eran precisos, cargados de una fuerza que ninguno quería enfrentar de lleno. Athena disparó flechas de contención, no para herir, sino para desviar. Mina bloqueó un ataque, siendo lanzada varios metros atrás, pero se levantó de inmediato.

  — ?Risa! —gritó—. ?Míranos! ?No somos tus enemigos!

  Risa no respondió. Sus ojos estaban vacíos.

  Yui avanzó un paso, esquivando una ráfaga de aire cortante.

  —Sé que estás ahí —dijo con claridad—. Escúchanos. Esto no es lo que tú quieres

  Risa abre la boca y comienza a cargar energía, lanza una bola de energía hacia Yui, Morgana crea una barrera mientras Yui la refuerza con su escudo de aire mucho más comprimido pero no es lo suficiente

  Risa giró sobre sí misma, liberando un corte de aire que recorrió la cueva. Aris interceptó el ataque con su lanza, clavándola en el suelo y usando el asta como punto de apoyo para redirigir la onda. El impacto lo hizo retroceder varios metros.

  — ?No intenten vencerla! —Ordenó Yui—. Aguanten. Solo… aguanten.

  Gemine observaba con interés creciente.

  —Curioso —comentó—. En lugar de atacarla, la rodean. ?Esperan que despierte sola?

  —Esperamos que recuerde quién es —respondió Athena sin apartar la vista de Risa.

  La bestia avanzó de nuevo. Esta vez fue Mina quien dio un paso al frente, cruzando los brazos y recibiendo el impacto de lleno. El golpe la lanzó hacia atrás, pero rodó y volvió a levantarse, con la respiración agitada y una sonrisa tensa.

  —Vamos, Risa —dijo, escupiendo sangre—. ?Eso es todo?

  El aura de Mina se intensificó, volviéndose más densa, más pesada. Cada golpe recibido parecía fortalecerla, no debilitarla.

  —Recuerda porque te uniste a la diosa Mora —continuó Yui, avanzando un paso—. Lo hiciste porque querías salvar a tu hermano

  Risa parecía recibir los gritos de sus compa?eros pero Gemine se levanta y da un golpe de látigo al suelo que volvió a afectar a la bestia

  — ?Estas esperando algo para atacar, Vanos?

  —Lo siento es que tu bestia no conoce aliados y hasta extermina a los míos

  Risa vuelve a concentrar una increíble aura delante de ella, parecía que lo destruiría todo con ese ataque

  —El grupo prepara la mejor defensa de la noche mientras intentan hacerla reaccionar pero el lanzamiento parece inevitable

  —No lo resistirán, es nuestro turno de compensar

  Risa lanza su ataque pero Indora con su habilidad redirige el ataque hacia ella mientras Soren creaba una defensa solida y firme, ambos resisten un ataque mortal a duras penas

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  — ?Recuperen a su amiga y terminen con esto! —Gritó Indora

  —Tengo suficiente fuerza para darle un muy buen golpe, trasládame frente a ella— Dijo Mina

  Kimara asintió

  — ?Está muerta que esta haciendo! —Gritó Aris

  Yui se encontraba frente a frente con Risa.

  —Risa sé que no te conozco el mismo tiempo que los demás, estoy segura que tu y yo seremos muy buenas amigas así que por favor necesito que regreses no solo por nosotros si no por tu hermano que acabamos de rescatar

  Risa con un grito al aire casi derramando lagrimas

  Sus garras temblaban violentamente. El aire se comprimió a su alrededor, formando una presión brutal que hizo crujir el suelo bajo los pies de Yui. El golpe descendió con toda la fuerza acumulada… y se detuvo.

  Apenas a unos centímetros del pecho de la elfa.

  El impacto nunca llegó.

  El brazo de Risa quedó suspendido en el aire, rígido, mientras su cuerpo entero comenzaba a convulsionar. Un gemido ahogado escapó de su garganta, quebrado, humano.

  —No… —murmuró con voz rota—. No quiero…

  Las lágrimas cayeron con más fuerza.

  El sello comenzó a resquebrajarse.

  Gemine retrocedió un paso, incrédula.

  —No… eso no debería…

  Risa cayó de rodillas. El aura explotó hacia adentro, implosionando. El símbolo se quebró como cristal y desapareció.

  Cuando el polvo se asentó, Risa yacía inconsciente, en su forma original

  El silencio fue absoluto.

  Gemine miró a su alrededor. Sus monstruos habían desaparecido. Vanos estaba arrodillado, no podía creer la caída de Gemine, con el látigo caído a su lado.

  —Así que… —Dijo, con una risa seca—. Así termina.

  Athena dio un paso al frente, apuntándole con una flecha blanca cargada.

  —No. Así empieza tu juicio.

  Por primera vez, Gemine no respondió.

  El brazo de Risa cayó sin fuerzas. Sus rodillas cedieron y su cuerpo se desplomó hacia adelante. El sello se rompió por completo en un estallido silencioso, desvaneciéndose como ceniza al viento.

  Risa volvió a ser solo Risa.

  Yui la sostuvo antes de que tocara el suelo, se arrodilló junto a Risa, tomando su mano con cuidado.

  —Volviste —Dijo con una voz cálida.

  —Siento haberte preocupado—Susurró Risa

  La batalla había terminado.

  Y quienes creían tenerlo todo bajo control… habían perdido incluso la dignidad.

  La tensión que había dominado la cueva comenzó a disiparse poco a poco, como un humo espeso que finalmente encuentra una salida. El eco de pasos firmes y coordinados rompió el silencio: antorchas, armaduras y emblemas del gremio aparecieron desde los túneles laterales.

  La seguridad del gremio de Akron había llegado.

  — ?área asegurada! —gritó una voz autoritaria—. ?Nadie se mueva!

  Las fuerzas del gremio rodearon la cueva con precisión, cerrando cada posible vía de escape. Varias unidades se posicionaron junto a las jaulas, otras aseguraron a los civiles inconscientes y un grupo avanzó directamente hacia los responsables.

  Vanos fue el primero en ser inmovilizado. Dos guardias le sujetaron los brazos mientras un tercero anulaba sus artefactos mágicos.

  — ?Así termina todo…? —murmuró con una risa amarga—. Vaya noche.

  Gemine no opuso resistencia; observó la escena con frialdad, aunque sus ojos delataban frustración. Al ser rodeada, una sonrisa torcida se dibujó en su rostro.

  —Tráfico de esclavos, manipulación mental, conspiración contra el gremio —enumeró un oficial—. Están bajo arresto

  Mientras los criminales eran retirados, el grupo de Mora finalmente pudo relajarse.

  Athena se dejó caer sentada contra una roca, soltando el arco con un suspiro largo.

  — ?Siempre las misiones “controladas” terminan así? —dijo, mirando el desastre a su alrededor.

  —Yo diría que esta fue bastante tranquila —respondió Mina con una sonrisa cansada, apoyándose en su arma—. He tenido peores resacas.

  Risa, aún apoyada en Yui envuelta en una capa, soltó una risa suave, aún temblorosa.

  —Prometo seguir el plan la próxima vez— Susurró Risa

  —Eso estaría bien —agregó Yui, con una leve sonrisa—. El factor sorpresa casi nos mata.

  Nerfex apareció desde una sombra cercana, estirándose como si acabara de despertar de una siesta.

  —Hey, nadie murió —comentó—. Yo llamo a eso un éxito rotundo.

  —Actuamos justo a tiempo—Dijo Soren

  —Lo hicieron —respondió Athena—. Sin ustedes, habría sido mucho más complicado contener ese último ataque

  A su lado, Indora, aún con vendajes visibles, asintió con seriedad.

  —Se podría decir que no fallaste nuevamente—bromeó Mina.

  —No digas eso o los rumores seguirán creciendo je—Siguió la broma Indura

  El ambiente se llenó de comentarios cruzados, risas suaves y bromas nerviosas, la tensión liberándose poco a poco.

  —Definitivamente —comentó Nerfex—, no pienso volver a un laberinto en una buena temporada.

  —Eso dijiste la última vez —replicó Athena.

  Risa los observó a todos, con los ojos aún húmedos, pero con una expresión distinta. Por primera vez en mucho tiempo, respiraba sin sentir ese peso constante en el pecho.

  —Gracias… —dijo en voz baja—. A todos.

  Nadie respondió de inmediato. No hizo falta. El grupo permaneció unido, mientras la seguridad del gremio terminaba de asegurar la cueva y se llevaban a los culpables.

  La noche, por fin, comenzaba a cerrarse.

  El ambiente en la cueva ya no era de combate, pero la tensión no se había disipado del todo. Mientras los soldados del gremio aseguraban los últimos perímetros y los sanadores terminaban su trabajo, el grupo de la diosa permanecía reunido cerca de una de las paredes de piedra.

  Soren, el jefe del gremio, estaba sentado sobre un bloque derrumbado. Tenía los brazos vendados y el rostro cansado por el desgaste de aura, pero mantenía la espalda recta. A pesar de la derrota, seguía teniendo una presencia difícil de ignorar.

  Athena le pregunta a Soren.

  —Soren… —dijo con voz firme—. Hay algo que no entiendo. Tú conoces los riesgos de una habilidad como Domar. ?Cómo es posible que hayas caído ante ella?

  El jefe del gremio levantó la mirada lentamente. Sus ojos reflejaban cansancio, pero también algo más profundo.

  —Porque no tuve opción.

  Todos guardaron silencio. Incluso Risa, que estaba sentada cerca de Yui, dejó de moverse.

  Soren exhaló despacio.

  —Hace tiempo empecé a notar algo extra?o en el gremio. Kil—… la recepcionista principal… empezó a comportarse de manera diferente. No era torpeza, ni cansancio. Era como si sus gestos fueran… automáticos. Programados.

  Yui asintió levemente.

  —Yo también lo noté, por eso me centré en su aura

  —Eso fue lo que me hizo sospechar —continuó Soren—. Pensé que alguien se había infiltrado. Y una noche… la encontré.

  Risa comenta.

  — ?Gemine?

  —Si —respondió—. No fue un enfrentamiento directo. Fue una advertencia. Me hizo ver lo suficiente como para que entendiera que sabía demasiado… pero también que tenía algo que yo no podía permitir que tocara.

  Athena apretó ligeramente el arco.

  — ?Qué?

  Soren cerró los ojos por un instante, como si reunir fuerzas para decirlo le costara más que cualquier batalla.

  —Kilia.

  El nombre cayó como una piedra.

  —La recepcionista no es solo una empleada —dijo—. Es la persona que… me devolvió algo que había perdido. Yo era solo un hombre atrapado en su escritorio y en sus informes, la última vez que sentí satisfacción fue en el campo de batalla pero esos días habían terminado para mí. Ella llegó… con su manera directa, su risa, su insistencia absurda por hacerme comer algo caliente cada día.

  Nerfex no lo podía creer.

  — ?Ustedes…?

  —Sí —respondió Soren—. En secreto. Queríamos decirlo cuando todo fuera más estable. Cuando fuera seguro.

  Su mano tembló ligeramente.

  —Gemine lo sabía.

  Yui sintió un nudo en la garganta.

  —Ella la tomó —continuó Soren—. No físicamente… al principio. La marcó. La hizo su ancla. Y luego me lo dejó claro, con esa sonrisa burlona suya…

  Soren alzó la mirada, imitando sin querer el tono que tanto detestaba.

  —“Si no me das vía libre, Soren… la próxima vez que la veas no sabrás ni quién es.”

  Risa apretó los pu?os.

  —Eso es…

  —Cobarde —dijo Soren—. Pero efectivo. Yo domino la tierra. Puedo resistir ataques, romper monta?as, proteger una ciudad… pero no de protegerla, todo pasó delante de mí y no pude verlo hasta que fue demasiado tarde

  Athena bajó la cabeza un segundo.

  —Cualquier habría hecho lo mismo.

  —Sí pero se supone que la ciudad de Akron esta primero, pero yo…—respondió con dolor—. Pensé que de esta forma… podría encontrar la forma de romper su habilidad Pero ella lo tenía todo controlado.

  Yui dio un paso adelante.

  —No fallaste —dijo—. Elegiste proteger a quien más te importa en esta vida.

  Soren la miró, sorprendido.

  —No lastimaste a nadie y tampoco lo permitiste, de eso estoy segura.

  —Hiciste lo correcto —respondió Yui—. Y eso importa.

  El jefe del gremio cerró los ojos, dejando escapar un suspiro largo, como si por primera vez desde hacía semanas pudiera soltar un peso invisible.

  —Si hoy Kilia sigue viva… es gracias a ustedes.

  Athena asintió con suavidad.

  —Entonces ahora ya podrás formalizar y tendremos que celebrarlo.

  —Tendrá que ser una fiesta muy grande ya que será la unión de este tipo duro con una bella flor—dijo Nerfex

  —No podrá faltar la bebida—continuo Mina

  Y por primera vez desde que todo comenzó, Soren sintió que Akron estaba en buenas manos.

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