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Un sentimiento desconocido.

  Kaelion y Nymeria se alejaron de la multitud, la conversación sobre zharet aún resonando en sus mentes. Kael, sin embargo, se quedó junto a Lyra. Ambos se miraban en silencio, las palabras pesando más que la música de la fiesta.

  De pronto, Lyra tomó aire, como si quisiera sacar algo que llevaba mucho tiempo guardado.

  â€”Kael… —su voz temblaba un poco—. Gracias.

  Kael la miró sorprendido.

  â€”?Gracias? ?Por qué?

  Lyra bajó la mirada, sus mejillas enrojecidas.

  â€”Por haber estado conmigo desde que nos conocimos… por no juzgarme… por ser mi amigo. No sabes lo que significó para mí.

  Por un momento, Kael quedó en blanco. Su lado bromista se desvaneció y, sin pensarlo, la abrazó. Su voz sonó cálida, sincera, como nunca antes:

  â€”No tienes que agradecerme nada… lo hice porque sabía que eras alguien genial, alguien especial… y porque necesitabas ayuda. Para mí, Lyra… tú eres la persona más importante.

  Las palabras atravesaron el corazón de Lyra como una flecha de luz. Sintió un calor extra?o, sus ojos se llenaron de lágrimas… y entonces, algo nuevo nació en ella. Su corazón se aceleraba, sus manos temblaban y cada segundo en los brazos de Kael la hacía sentir más vulnerable y feliz al mismo tiempo.

  De pronto, asustada de sus propios sentimientos, se apartó con brusquedad.

  â€”?Lo siento! Fue muy cursi…

  Kael sonrió con ternura, quitándole importancia.

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  â€”No te preocupes. Yo estaré aquí siempre, cuando lo necesites.

  Lyra se limpió las lágrimas y respiró hondo.

  â€”Venga… vamos a disfrutar del día, antes de regresar a casa.

  Kael asintió y salieron juntos a la fiesta, como si nada hubiera pasado.

  Pero alguien los había observado. Desde la distancia, la reina Serenya los miraba con atención. Cuando Lyra se quedó un momento sola, ella se acercó, con una sonrisa cálida.

  â€”Dime, peque?a… ?qué es lo que te pasa? Puedo verlo en tus ojos.

  Lyra bajó la mirada, nerviosa.

  â€”No lo sé…

  Serenya rió suavemente.

  â€”Lo que sientes es amor.

  Lyra abrió mucho los ojos, negando de inmediato.

  â€”?No! Eso no puede ser… él es mi amigo… —pero su voz temblaba, como si dudara de sí misma.

  La reina simplemente acarició su mejilla y se fue, dejándola aún más confundida.

  Esa noche, Lyra se recostó en su cama, incapaz de dormir. Una y otra vez, el recuerdo del abrazo y las palabras de Kael inundaban su mente. ?De verdad estaba enamorada? ?Era eso amor?

  Al otro lado del palacio, Kael, con los brazos tras la cabeza, miraba al techo. En silencio, pensaba en ella, y en algo que había sentido desde hacía tiempo:

  â€”Ojalá… algún día… Lyra me vea como algo más que su amigo.

  La luna brilló sobre el reino, iluminando dos corazones que, aunque no lo sabían, acababan de dar su primer paso hacia algo mucho más grande.

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