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Capitulo 15: Recuerdos de una Madre II.

  Han pasado ya cuatro meses desde que llegamos a En'Arh.

  Desde la primera vez que cumplimos con el encargo de dar caza a los huargos en la ruta sur de En'Arh, Aragi y yo decidimos seguir trabajando aquí, al menos hasta poder tener suficiente dinero como para poder continuar con nuestro viaje.

  Nos volvimos algo famosos por tomar los encargos más peligrosos y poco seguros, gracias a ello pudimos juntar mucho más dinero comparado con nuestras primeras pagas.

  Durante el tiempo que usábamos como descanso luego de un día de trabajo empecé a escribir todo en un manual, en él relato todo aquello que hemos visto: fauna, flora, incluso características de aquellas razas diferentes a las nuestras.

  Pasamos las noches juntos en una habitación compartida, pagamos menos que tener dos habitaciones separadas y tampoco es incómodo para nosotros, al menos eso pienso yo.

  —Hoy fue un día completo, ?Verdad?—me preguntó Aragi con una toalla al rededor de su cuello tras volver de ba?arse.

  —Lo fue.—dije mientras escribía en el manual.

  —?Sigues con el manual? Veo que te mantiene motivada.

  —Eso es obvio, es como una prueba de nuestras aventuras juntos.

  —Ya veo, ?Qué tanto has anotado?

  —Pues... Información sobre los Nekomata y sobre los Dwerf.

  —?También anotaste sobre las bestias?

  —Si, sobre los Huargos, los Goblins, los Slimes, de momento eso solo, no hemos podido ver muchas bestias aquí. Tal parece que la distribución de la fauna varía dependiendo el lugar.

  —Ahora que lo mencionas es verdad, los huargos que se cazaban en los alrededores de nuestra tribu eran por lo general más grandes que los que hemos visto aquí.

  —Yo creo que es por el bosque en el que nuestra tribu está asentada. Es uno mucho más grande comparado con los que hay alrededor de aquí.

  —?Cuánto crees que nos falte para poder seguir de aventuras?—dijo Aragi tras sentarse en su cama.

  —No mucho, yo creo que con lo que ya tenemos solo nos hará falta un último encargo y podremos irnos.—afirmé mientras cerraba y guardaba el manual.

  —Genial, será una lástima despedirnos de los habitantes. Sobre todo de Alice, esa ni?a parece que me tomó cierto cari?o.

  Durante el tiempo que vivimos aquí, Alice pasó gran parte de ese tiempo junto a Aragi. No sé si sea por admiración o por algo más, pero de alguna forma ello me enfada.

  —Si quieres puedes quedarte con ella.—dije algo molesta.

  —?Por qué tanta agresividad?—me preguntó con tono juguetón— ?Celosa?—pude sentir el tono de burla y provocación en su voz.

  —?Quién estaría celosa de una ni?a? Yo no.

  —A mí no puedes mentirme.—dijo entre risas.

  —Tonto. Buenas noches.—dije antes de taparme y voltearme, dándole la espalda a Aragi.

  —Vamos no seas así, sabes que no te dejaría sola.—afirmó con un tono de voz amable.

  —?Lo dices enserio?—pregunté aún de espaldas.

  —Mírame a los ojos cuando me preguntes algo así.—su voz se sentía extra?amente cerca de mí.

  —?Lo dices enser-.—al voltearme vi a Aragi de cuclillas frente a mi cama, mirándome de cerca. Lo cual me sorprendió un poco.

  —Lo digo en serio.—me respondió con una expresión seria y amable.

  —Tonto, no te me aparezcas así.—dije con una peque?a y tímida sonrisa.

  —Haré lo que haga falta para evitar que te sientas sola—mencionó antes de volver a su cama—. Así que no hace falta que estés celosa o enojada.—de nuevo su voz denotaba un tono de burla.

  —?Quién está celosa y enojada?—repliqué.

  —No lo sé—divagó riendo—. Buenas noches Tsukihi.

  —Buenas noches tonto Aragi.

  Cuando el silencio reino la habitación pude escuchar la leve respiración de Aragi durmiendo.

  Mientras él dormía tan tranquilo, yo solo tenía una pregunta en mi mente: ?Estoy celosa de Alice? Y si es así, ?Por qué?

  Sé perfectamente que Aragi no me abandonaría, él no lo haría...

  No lo haría, ?Verdad?

  Las dudas no me dejaban dormir, me preguntaba si nuevamente me quedaría sola, si alguna vez Aragi decidiese quedarse en algún pueblo o ciudad que visitásemos, ?Quién soy yo para impedirlo?

  Mientras más pensaba en ello, más dolía mi pecho.

  Mientras más dudas rondaban por mi mente, más sentía que algún día me alejaría de él.

  ?Por qué tengo estos desagradables sentimientos?

  ?Por qué odio la idea de separarme de él?

  ?Solo somos amigos que crecieron juntos y que están en una aventura por la forma tan impulsiva de tomar nuestras decisiones o somos algo más?

  ?Por qué sugerí la idea de irnos en primer lugar?

  ?Por qué?

  ...

  ?A quién intento enga?ar?

  Sé perfectamente porqué quise irme con él.

  Aún recuerdo su rostro lleno de alegría el día que le propuse irnos de la tribu para recorrer el mundo. Su cara llena de felicidad por mis palabras, mis latidos en ese momento al verlo encima mío, no quiero olvidar ese momento.

  La ma?ana que llegamos a En'Arh yo estaba abrazando a Aragi al despertarme, ?Eso fue solo porque me movía en sue?os o fue porqué quería sostener su brazo?

  La respuesta ahora es muy clara para mí.

  No quiero separarme de él.

  Mis dudas no me dejaron dormir.

  No sé cuanto tiempo me mantuve despierta, Aragi seguía durmiendo y afuera aún era de noche.

  —?Aragi? ?Estás despierto?—pregunté en voz baja— Si no te despiertas te haré una broma como las que tú me hacías de peque?o—Aragi seguía durmiendo—. Yo te advertí.—salí de mi cama y en silencio me acosté a su lado.

  Ver la cara de Aragi tan de cerca en esta situación hace que mi corazón lata muy rápido. Puedo escuchar su suave respiración mientras duerme y los latidos de su corazón, tan serenos y tranquilos mientras que los míos están tan alterados y emocionados.

  ?Aragi siempre despertó estos sentimientos en mí? No lo sé, pero ahora mismo eso no me importa.

  Abracé a Aragi mientras dormía, suavemente posé mis manos sobre su pecho mientras miraba su rostro dormido.

  Creo que ahora entiendo porqué lo abracé aquel día, estar así con Aragi me llena de tranquilidad, me siento segura y en paz.

  Finalmente pude conciliar el sue?o.

  Mi mente poco a poco fue desvaneciéndose mientras que mi corazón bajaba el ritmo de sus latidos, hasta estar en sincronía con los de Aragi.

  Finalmente, estoy a salvo.

  ...

  Mientras dormía escuché el llamado de alguien.

  —Tsukihi...

  Ese llamado se siente tan cálido y cercano.

  —Despierta Tsukihi...

  Su voz se me hace conocida, juraría haberla escuchado miles de veces.

  —Tsukihi...

  Es cierto... Anoche me acosté a su lado, me pregunto que cara habrá puesto al verme junto a él.

  —Tsukihi, ?Estás despierta?

  —No seas tan escandaloso desde tan temprano, tonto Aragi.—respondí con un tono de broma.

  —?Oh con que esas tenemos, eh? ?Y se puede saber que hace la digna Tsukihi en mi cama abrazándome?—dijo con un tono presumido, es obvio que intenta provocarme. Pero esta vez es distinto.

  —Es que me siento segura mientras te abrazo—le respondí mientras lo miraba con una sonrisa en mi rostro y me aferraba un poco más a su brazo—. ?Acaso está mal?

  —?E-Eh?—su rostro ruborizado y atónito es digno de un cuadro de arte.

  —?Dormiste bien?—pregunté sin ningún tono particularmente burlón ni molesto, fue un sincera pregunta.

  —S-Si, dormí muy bien, ?Y tu?—preguntó con una tímida voz que demostraba su claro estado de nerviosismo.

  —Dormí tan bien que no puedes imaginarlo.—dije mientras me aferraba aún más a él.

  —E-Entiendo.—mencionó sin saber como reaccionar. Solo se me quedo mirando a los ojos.

  —?Y si nos quedamos así un ratito más?

  Lo único que hizo Aragi fue asentir y él también me abrazó. Quizá lo hizo por este momento tan particular, o quizá solo trata de ser bueno, la verdad no tiene importancia.

  Todas mis dudas fueron respondidas en el momento que sentí su abrazo... Me gusta Aragi, no sé desde cuando, pero esa es la verdad.

  Veo sus ojos mirándome fijamente. Su expresión avergonzada, moviendo los ojos y desviando la mirada sin saber a dónde mirar.

  Me aferré aún más a él, puse mi cabeza sobre su pecho y pude escuchar sus latidos alterados.

  Que divertido, anoche era yo quién estaba así de nerviosa.

  Levanté mi mirada, mi rostro estaba a pocos centímetros del suyo, podía sentir su agitada respiración.

  Nos miramos por unos momentos, estábamos tan cerca el uno del otro que pude distinguir mi rostro en el reflejo de sus ojos color escarlata.

  Le di una peque?a sonrisa y él, aún con su rostro ruborizado, también me sonrió con algo de timidez.

  No se durante cuanto tiempo nos mantuvimos así pero estoy segura que no fue mucho, nuestros corazones latían muy rápido y él se veía tan lindo con esa mirada perdida.

  Me estoy sintiendo tan relajada que me dan ganas de volver a dormir, ?Se enojará si me duermo ahora? Es obvio que no.

  Me relajé lo suficiente como para cerrar los ojos nuevamente.

  —Durmamos un ratito más.—susurré con los ojos cerrados.

  —De acuerdo.—me respondió con un rastro de timidez en su voz.

  Aragi me rodeó con sus brazos y puso su mano en mi cabeza, pude sentir como nuestros corazones latían en sincronía.

  Me siento en paz.

  Los minutos pasaron y, aunque dije que volviéramos a dormir, la verdad era que yo no estaba para nada dormida, solo fue una excusa para estar así un rato más.

  Conozco mis sentimientos por él, pero...

  ?Qué sentirá él por mí? Desde mi punto de vista solo estoy siendo egoísta al forzar esta situación, pero en cualquier momento él podría hacerme a un lado si quisiera. Aunque no es la primera vez que dormimos en la misma habitación, si es la primera vez que dormimos tan aferrados el uno al otro.

  ?Será que no me hace a un lado para no herir mis sentimientos? ?O será que él siente lo mismo que yo? Sinceramente, espero que sea lo segundo.

  ...

  Los minutos se volvieron segundos, los segundos se volvieron menos que suspiros y, en un abrir y cerrar de ojos, la ma?ana pasó de forma veloz.

  —?Tsukihi, Aragi, están ahí?—la voz de Mary se escuchaba al otro lado de la puerta, parece que nos quedamos mucho rato aquí dentro.

  —Si, aquí estamos, parece que hoy dormí de más y este torpe no me despertó.—fue una peque?a mentira piadosa de mi parte, le di un peque?o golpe a Aragi para que me siguiera la corriente.

  —No le hagas caso, yo traté de despertarla pero ella quería seguir durmiendo.—aunque no es del todo mentira aún así me molesta un poco.

  —Oh de acuerdo, cuando estén listos salgan, hoy tienen un trabajo especial de parte del alcalde.—dijo Mary desde detrás de la puerta.

  Salí de la cama de Aragi sin hacer mucho ruido.

  —?Qué clase de trabajo?—pregunté mientras me arreglaba la ropa que había quedado más arrugada de lo debido.

  —No lo sé, dijo algo así como una cacería especial.

  —Supongo que será nuestro último trabajo, ?Verdad?—me preguntó Aragi.

  —Eso creo.—respondí.

  —Cuando estén listos ya saben dónde encontrarlo.—dijo Mary antes de que sus pasos se alejaran de la habitación.

  —Bueno, parece que estamos cerca de decir adiós a En'Arh, quizá para ma?ana ya podamos irnos.

  —Es una pena.—dijo Aragi con un tono triste.

  —?Piensas en la peque?a Alice?

  —?Hum? ?Sigues celosa?—ahí está su tono provocativo habitual.

  —?Y si fuera así?—dije mientras me acercaba a él.

  —?Hum?—su mirada estaba confusa.

  —Pregunto, ?Y si realmente estuviera celosa? ?A quién elegirías?—mi pregunta fue como jugar sucio, porque ya sabía la respuesta que él me daría.

  —Te elegiría a ti.—respondió sin dudar.

  —Me alegro de escuchar esa respuesta.—dije con una sonrisa.

  Realmente me alegro...

  Tras prepararnos y salir de la habitación fuimos directamente a la entrada de la posada, ahí estaba la peque?a Alice.

  —Aragi, Aragi, ?Hoy irás de nuevo a cazar?—Alice sigue igual de cercana a Aragi como cada ma?ana, pero esta vez no me siento molesta.

  —Puede ser, quizá pronto tengas que decirnos adiós.—dijo mientras le acariciaba la cabeza.

  —?Por qué?—sus ojitos color ámbar brillaban como dos relucientes perlas.

  —En algún momento deberé irme, ?Lo sabes, verdad?

  Alice solamente asintió con la cabeza antes de irnos de la posada.

  Mirando atrás pude ver el rostro de la peque?a Alice con una expresión de tristeza, supongo que ya se hace a la idea de que partiremos pronto.

  Al llegar al ayuntamiento nos encontramos con el alcalde Frederik quién nos esperaba con un peque?o cartel sobre la mesa.

  Era un pedido de busca y captura.

  —Buen día Frederik, ?Qué trabajo nos tiene para hoy?—pregunté.

  —Bueno, esta vez es un trabajo especial.—dijo mientras nos acercaba un cartel.

  —?Un pedido de busca y captura?—preguntó Aragi mirando el cartel.

  —Si.

  —?Quién es? Nunca antes nos pediste hacer algo así.

  —Cierto, una cosa es cazar bestias... Otra es dar caza a alguien.

  —No tengan remordimiento alguno por alguien como él, por algo esta en busca y captura.

  —Mmm... Pero, ?Qué fue lo que hizo?—pregunté mientras miraba el cartel de reojo.

  —Trata de esclavas.

  Aragi y yo nos quedamos un rato en silencio, nos vimos a los ojos y tomamos el cartel. En el se veía a un hombre de mediana edad, aparentemente un humano.

  —?Dónde se supone que lo encontraremos?—pregunté.

  —Eso, no creo que se aparezca por aquí tan fácil.

  —Es alguien famoso en el bajo mundo, y según se le vio la última vez venia de camino a En'Arh—dijo Frederik mirando por la ventana—. Aún no di la noticia, no quiero que cunda el pánico.

  —Lo mejor será decirlo, al menos a los adultos, no queremos que a alguna distraída le pase algo malo.—mencioné mirando el cartel.

  —Mientras nosotros nos encargamos de esto, tu te ocupas de dar la voz de alarma. No quiero que nuestra última misión aquí sea una que acabe mal.—agregó Aragi.

  —?última misión?

  —Si, ya tenemos suficiente dinero como para seguir con nuestro viaje.

  —Ya veo, es una lastima.

  —Frederik, ?Quién te dio el cartel?—pregunté.

  —?Porqué lo preguntas?

  —Ayer no nos dijiste nada sobre este cartel, ?Acaso llegó hoy?

  —Así es, hoy vino un guardia de la Ciudadela y con él traía el cartel, me dijo que informásemos cualquier cosa que nos parezca extra?o.

  —Mmm... Ya veo.—divagué mientras volvía a mirar el cartel.

  —Nosotros nos pondremos en marcha, usted ocúpese de dar la voz de alarma.—dijo Aragi.

  —Eso haré.—nos respondió el alcalde antes de irnos.

  —?Crees que deberíamos avisarle a Mary al menos?—me preguntó Aragi algo preocupado.

  —?Lo dices por Alice?

  —Si ese hombre realmente se apareciera por aquí no podría vivir con la culpa de que algo les pudiera pasar a Mary o Alice.

  —De acuerdo, vamos a la posada antes de buscar por los alrededores.

  Al llegar a la posada decidimos hablar con Mary quién estaba parada detrás del mostrador.

  —Oh, ?Ya terminaron su encargo? Cuanta eficiencia.

  —No, aún no nos ponemos en marcha.—dijo Aragi mirando a los alrededores.

  —De hecho tengo que contarte algo.

  —?Qué es?

  A medida que le iba contando sobre nuestro nuevo encargo de hoy, en su rostro empezó a formarse una mueca de preocupación y finalmente una expresión de total terror.

  —No veo a Alice por ningún lado, ?Acaso salió?—cuando Aragi dijo esas palabras entendí el porque Mary estaba tan aterrada.

  —Hoy preguntó a que te referías cuándo dijiste que te ibas a ir, así que le dije que ustedes tal vez se iban ma?ana del pueblo y ella decidió ir a buscar unas flores a modo de despedida. Saben que Alice ve a Aragi como su hermano y quería que tuvieras un recuerdo de ella.—la voz de Mary temblaba ligeramente.

  —?A dónde fue?

  —Dijo que vio unas flores bonitas fuera del pueblo, hacía el norte, cerca del camino al bosque.

  —?Aragi!

  —?En marcha!—antes de siquiera decir nada él ya había salido corriendo y yo salí tras de él.

  Salimos corriendo en dirección a la salida norte.

  Pasamos de largo los puestos del mercado, las casas y la salida del pueblo a toda velocidad.

  En este pueblo nunca pasa nada malo y Alice al ser una chica muy diligente y confiable no es de extra?ar que su madre confiara que nada malo le pasaría.

  Pero esto es distinto.

  En el camino norte pudimos ver el prado al que llegamos la primera vez que Aragi y yo salimos del bosque, nos detuvimos al ver las colinas.

  Que raro... Si Alice salió hace poco, ?Cómo es que aún no la vimos?

  —Aragi, detente.

  —?Qué pasa?

  —Ya salimos al paso norte, y aún no vimos a Alice. ?No nos habremos equivocado? Quizá fue al paso sur.

  —Puede ser, no lo sé.—dijo Aragi quién estaba claramente nervioso.

  —Dividámonos.—propuse y al momento de hacerlo Aragi volteó a mirarme.

  —?Estás segura?

  —?Tienes una idea mejor? En el mejor de los casos no le habrá pasado nada y estará buscando flores para nosotros, en el peor caso... Bueno, no quiero ni imaginármelo.

  Tras pensarlo por un momento, Aragi asintió.

  Decidimos que yo buscaría por la zona norte mientras que él volvería al pueblo a preguntar si vieron a Alice, y si no tiene noticias de ella él ira a la zona sur. Luego de haber decidido eso él volvió al pueblo.

  —Ahora... ?Dónde diablos estará esa peque?a idiota?—susurré mientras intentaba concentrarme.

  Mientras miraba a todos lados y decidí correr por los prados lejanos al pueblo, aquellos que estaban cerca del bosque.

  —?Alice!—grité, esperando alguna respuesta. Pero no conseguí ninguna.

  Seguí recorriendo los prados, esta vez a mitad de camino del pueblo.

  —?Alice!—grite... Pero no hubo respuesta.

  Empezaba a impacientarme, en momentos como estos me gustaría poder usar magia o algún artefacto capaz de localizar gente.

  Decidí volver a la aldea, impotente de no poder conseguir ningún resultado.

  Mientras volvía decidí mirar a la lejanía, quizá me había saltado algo.

  Al norte, nada.

  Al este, nada.

  Al oeste... Algo.

  Y ahí la vi a la distancia, una chica de mas o menos la altura de Alice, un vestido blanco con volantes como los que suele usar Alice.

  Esa ni?a estaba en un prado rodeada de un montón de flores, cerca de la entrada al bosque. Corrí rápido en su dirección pensando que había encontrado a Alice, pero cuando me acercaba ella entró al bosque.

  —??Alice, dónde estás!? ?Es peligroso estar aquí sola!—grité con la esperanza de que ella me respondiera, pero no oí nada.

  La seguí dentro del bosque. Es raro, ella no sería capaz de ser más rápida que yo.

  —?Alice? ?Dónde estás?—nadie me respondió.

  Dentro del bosque mire hacía todos lados buscándola, y ahí la vi, nuevamente esa ni?a de vestido blanco.

  ?Era Alice? A la distancia se podía reconocer su vestido blanco, pero estando más cerca ese vestido parecía un tanto extra?o.

  —Alice... Ven, vámonos.—pero no me hizo caso, fue caminando hacía los árboles, casi como si me evitara.

  Hay algo raro aquí...

  ?Por qué estaría Alice tan lejos teniendo un prado de flores tan cerca de la entrada del pueblo?

  ?Por qué me evitaría y se adentraría más y más al bosque siendo ella una ni?a tan diligente y obediente?

  No... Hay algo raro aquí.

  —?Alice?—la duda se podía apreciar en mi voz.

  —...kihi...—escuché una voz femenina y joven, muy similar a la de Alice pero había algo en su ella que me hacía sentir incómoda.

  —?Alice? ?Qué haces aquí?—pregunté extra?ada.

  —Reco...gia unas flo...res—su voz sonaba extra?a sonaba entrecortada, pero era la voz de Alice.

  —?Por qué entraste al bosque?—hay algo raro en su forma de hablar y en su forma de actuar por eso decidí preguntar mientras me quedaba quieta, escuchando los sonidos a mi alrededor.

  —Quise... jugarte una bro...ma.—su voz cada vez se parece más a la de Alice y cada vez se entrecortaba menos.

  —?Ah si?—me puse a pensar que podría preguntar, una pregunta que solo una ni?a podría responder... Una pregunta que solo Alice podría responder—?Sabes que Aragi y yo nos vamos pronto verdad?

  —Si, lo sé.—su voz ya no se entrecorta. Es ahora o nunca.

  —Nos vamos porque nos queremos casar.—durante el tiempo que estuvimos en En'Arh me di cuenta que Alice tiene sentimientos por Aragi, no son sentimientos románticos como los míos, son más bien sentimientos como el que sentiría una hermanita sobreprotectora con su hermano. Así que decidí arriesgarme diciendo esa peque?a mentira pues sabía que ella reaccionaría de manera negativa incluso si supiera que nos iríamos del pueblo.

  —Lo sé, por eso juntaba flores. Iba a ser su regalo de bodas.

  Lo sabía, Alice jamás reaccionaría de esa manera. Ella haría un peque?o berrinche y diría algo como "Ni en tus sue?os" solo para molestarme.

  Desde que Frederik nos presentó el cartel de busca y captura sentía que había algo raro.

  ?Cómo puede ser que no atrapen a un simple humano? Más aún si tienen su rostro tan detallado.

  ?Cómo es posible que a Frederik le llegase información de que un esclavista de mujeres vendría a la aldea de manera tan conveniente? Información así solo podría conseguirse si alguien relacionado te la da.

  ?Un guardia le dio el cartel justo hoy? En el tiempo que estuve en la aldea me di cuenta de la buena relación que todos tienen entre sí, En'Arh es un pueblo peque?o y no es difícil recordar el rostro de cada habitante. Pero hoy no vi a ningún guardia.

  ?Por qué justo estoy sola cuando encuentro a Alice? Es casi como si hubiesen planeado separarme de Aragi solo para este momento exacto.

  En ese momento recordé una de las historias que Mary nos contó al poco de llegar a En'Arh, ella hablaba de una de las siete razas de Daemon capaz de enga?ar a la gente con suma facilidad, podía cambiar su aspecto y voz a voluntad con solo ver a alguien, era un cuento que usaban las madres para asustar a los más peque?os y ense?arles a no confiar en desconocidos... "El CambiaFormas" era el nombre del cuento.

  Solo necesitan ver a alguien y oír su voz para convertirse en ellos, pero no son capaz de imitar sus recuerdos ni de mantener la forma cuando el original muere. Ahora al menos sé que Alice está a salvo.

  Todo empieza a tener sentido, un CambiaFormas estuvo en la aldea desde hace poco tiempo al parecer y tomaba la forma de algún habitante, él fue quien le dio el cartel a Frederik con la esperanza de poder atrapar a alguien que quisiera ayudar con la búsqueda de Alice.

  Pero, ?Por qué a mi? Si sabe que soy una Oni debería de saber que no puede hacerme frente estando solo y cerca de mí sin contar que aún necesito una oportunidad para atraparlo.

  ?Estará solo o en compa?ía?

  —Vámonos Alice, tu mamá debe estar preocupada.—de momento debo tratar de tomarlo con la guardia baja.

  —De acuerdo, ven a ayudarme con las flores.—pude finalmente verla, estaba de espaldas hacía mí, y a sus pies había unas pocas flores.

  —Son muy pocas, ?De verdad necesitas mi ayuda?—de momento seguiré el juego, solo necesito acercarme.

  —Si, es que me lastimé las manos con las espinas mientras estaba juntándolas.—solo un poco más cerca.

  —?De verdad? Déjame ayudarte.—ahora mismo estoy justo detrás suyo.

  —Gracias.—dijo antes de darse vuelta.

  Cuando se volteó pude ver su rostro, uno completamente en blanco, sin ojos, sin boca, sin nariz. Yo estaba en lo correcto.

  Decidí dar un golpe con todas mis fuerzas pero al tocarla se desvaneció.

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  —Muy mal, muy mal, ?Cómo vas a golpear así a alguien tan peque?o? ?Acaso no tienes corazón?—dijo una voz masculina detrás mío.

  —Imbécil, ?Quién eres tú para decir cosas así, esclavista?—al girarme lo vi, era un hombre alto, quizá más alto que Aragi, con una gabardina café y un peque?o sombrero. Su rostro era completamente blanco— Espera a que te ponga las manos encima... ?Hum?—mis pies estaban congelados, hielo trepaba desde la planta de mis pies hasta casi la rodilla.

  —Pobre de ti Tsukihi, eres tan tonta que no te diste cuenta de la magia que había al rededor. Oh perdona, es que no percibes la magia por ser una Oni.—empezó a reírse de forma desagradable.

  —?Solo espera a que me libere de esto!—dije mientras forcejeaba sin éxito.

  —De nada sirve, ?Cuánto tiempo crees que lleva ese hielo trepando por tus piernas? Antes de romper el hielo te desgarrarás la piel y los músculos, peque?a idiota.

  —?Te arrancaré la cabeza yo misma!

  —Uhh que miedo—dijo con sarcasmo—. Inténtalo.

  Por mucho que forcejeara el hielo no parecía ceder, más bien parecía que mis piernas serían las que cederían primero.

  —?No creas que esto se acabo! ??Acaso te piensas que estoy sola!?

  —Si hablas por ese noviecito tuyo será mejor que te olvides. En el momento que ustedes se dividieron tu destino quedó sellado.—él no tenía rostro y eso hizo aún más desagradable el hecho de poder diferenciar una mueca en su inexistente rostro que se asemejaba a una macabra sonrisa.

  —?Mierda!—sin importar cuanto intentase romper el hielo nada parece funcionar, incluso mis pu?os no parecen ser suficientes llegando un punto en el que ya no sentía las piernas—?Aragi!—es la primera vez en mi vida que grito de ésta manera, siento como mi garganta duele.

  —?Si! ?Ese es la expresión que busco! La autentica desesperación en tu rostro es embriagadora. No importa cuanto grites jamás serás escuchada, ?Cuántas veces crees que eh hecho esto? Ya tengo un hechizo de silencio rodeándonos.—ese bastardo empezó a moverse de forma desagradable mientras se acercaba a mi.

  —?Quédate atrás! ?Puede que mis piernas estén congeladas pero solo necesito mis pu?os para matarte!

  —?Crees que no se eso?—una luz morada iluminó sus manos para luego lanzarme una especie manta de maná, casi translúcida.—La magia de parálisis es increíble, con ella podré dejar tu cuerpo paralizado y poder hacerte lo que yo quiera antes de llevarte como esclava mía.

  —?Mierda!—esa luz me cubrió por completo—?Hum?—pero no hizo efecto alguno sobre mi.

  —?Hum? Que raro, siempre funciona.

  —No sé que pasó, pero me alegro que tu plan no vaya como tu quieres.

  —Bah, da igual—con un movimiento de su mano mis manos empezaron a congelarse—. Es una lástima, no tengo tanto maná como para congelarte los brazos por completo y el haber usado la magia de parálisis fue una pérdida innecesaria de maná. Pero será suficiente para evitar que me golpees.—dijo mientras se acercaba a mi y se quitaba la ropa.

  —?Asqueroso! ?Ponme un dedo encima y usaré mis propios dientes para arrancarte la piel del cuello de ser necesario!

  —?Cállate!—él lanzó un poco de hielo contra mi, el hielo rozó mis labios apenas logrando congelarlos lo que me dificultó mover la boca.—Ahora si... Empecemos—él estaba justo enfrente de mí y con una de sus manos arrancó mi camisa, dejando expuesto parte de mi torso—. Que buen par.—dijo mientras miraba mis pechos.

  La sensación de asco e impotencia inundaban mi mente, intentaba con todas mis fuerzas romper el hielo de mis piernas, pero no me respondían.

  Intenté con todas mis fuerzas mover mis brazos, pero sentía como con cada contracción mi piel se desgarraba.

  él puso sus manos sobre mis pechos, intenté gritar e incluso morderle pero no podía siquiera abrir y cerrar mi mandíbula con facilidad.

  Aragi no está aquí, estoy sola nuevamente y, lo que es peor, a punto de ser violada.

  Esto no hubiera pasado si hubiera pensado con más calma y no hubiera sido tan impulsiva como siempre.

  Ahh... Ojalá le hubiera dicho a Aragi como me sentía...

  Mis lágrimas comenzaron a salir.

  —Ahhh... Te vez tan hermosa con esa expresión... Y yo me siento tan extasiado como si hubiera domado un animal salvaje.

  Su tono de voz me asquea.

  Su tacto me asquea.

  Estar en esta situación me asquea.

  Lo único que siento es un infinito dolor en mi pecho.

  Aragi... Perdóname por no ser más fuerte.

  —?Hnn nmm!—no importa cuanto intente, mi cuerpo casi no reacciona.

  —?Eres muy resistente, eh? Me recuerdas a un par de Onis que conocí hace casi diez a?os ?O fue hace más de diez a?os? No recuerdo.

  —?...?—me quedé en silencio durante un instante al escuchar sus palabras— "?Qué es lo que acaba de decir?"—fue lo que pensé.

  —Pero esa Oni era igual de atractiva que tú, eran una pareja algo joven, es una lástima que ambos murieran.

  —"?Qué?"—mi cabeza comenzaba a desvariar mientras aquellos pensamientos cruzaban mi mente.

  —?Mmm? Oh pero si tienes el mismo lunar bajo en el pecho que esa mujer.

  —"?Fuiste tú?"—dentro mía podía sentir como surgía un extra?o calor mezclado con el enfado que yo estaba teniendo.

  —?Acaso eres su hija? Lo lamento jeje.

  —"?Fuiste tú?"—rodeada solo de mis pensamientos dejé de escuchar todo a mi alrededor, solo estaba yo con mi voz dentro de mi mente.

  —Tu padre murió congelado mientras yo usaba a tu madre como juguete, y tu madre se mordió la lengua hasta morir luego de ver como su esposo perdía la vida justo frente a sus ojos.

  —"??Fuiste tú!?"—pensaba mientras podía sentir como la sangre que corría por mis venas circulaban a mayor velocidad al mismo tiempo que mi piel poco a poco se tornaba en un color rojizo.

  —Así que bueno... ?Perdón? jeje.

  —????FUISTE Tú!!??—grité con toda mis fuerzas mientras que mis brazos rompían el hielo que los retenía, desgarrándose en el acto; Mis piernas entumecidas rompieron el hielo que las habían congelado, arrancándome pedazos de piel; Y mi boca rompió el hielo que lo mantenía sellado, partiéndome un labio.

  —??Pero que mie-!?—mis manos se juntaron al rededor de su cuello dificultándole el habla.

  —????TU ERES EL HIJO DE PUTA QUE MATó A MIS PADRES!!??—mis dedos que aún tenían un poco de escarcha se clavaron en su cuello como si fueran cuchillos.

  —?Mierda!—dijo el esclavista mientras en su mano se juntaba una tenue luz celeste.

  él me apu?aló en el abdomen con una peque?a estaca de hielo que había creado al rededor de su pu?o, mientras que yo seguía ahorcándolo y clavando mis dedos más profundamente en su cuello.

  —?Mis padres eran buenas personas y tu los mataste!—él siguió apu?alándome pero cada vez de manera más lenta. Podía sentir como mi propia sangre salía de mi boca— ?Te mataré!

  Sentí como mis brazos se recubrieron de un extra?o aura formando un leve vapor, mis músculos se tensaron y mi piel se tornó de un claro color rojizo. Pude sentir como mis heridas sanaban por si mismas, y en ellas sentí un ardor indescriptible.

  Mis dedos finalmente atravesaron todo su cuello, entrando en su garganta.

  —?T-Tu... OniMusha...!—fueron las últimas palabras que dijo.

  Una vez que mis dedos atravesaron toda su garganta con fuerza separé mis manos, arrancándole el cuello mientras su cabeza cabeza salía volando y su torso quedaba partido en dos.

  Grite con todas mis fuerzas, cómo si de una bestia sin control se tratase, mientras su asquerosa sangre caía y empapaba todo mi cuerpo.

  Durante un momento quedé atónita, me sentía débil debido a la sangre que perdí.

  Casi sentía como si me fuese a morir ahí mismo, pero por pura voluntad me quedé de pie.

  Mis heridas habían sanado pero dejaron unas terribles cicatrices en mis brazos, mis piernas, una notable cicatriz en mi labio inferior y una horrible cicatriz en el abdomen.

  Atontada empecé a caminar hasta salir del bosque, caminé y caminé hasta llegar a En'Arh.

  Sentía como a cada paso que daba estaba por colapsar.

  Cuándo ingresé de nuevo a En'Arh todos se me quedaban mirando con expresiones aterradas en sus rostros y hablando entre ellos mientras caminaba.

  Supongo que cualquiera reaccionaría así si vieran a una mujer con el torso desnudo, cicatrices horribles y completamente empapada de sangre.

  Durante mi camino solo buscaba a una persona.

  —??TSUKIHI!?—escuché la voz de Aragi gritando con desesperación mientras se aproximaba a mí.

  —?Aragi, eres tú?—caí en sus brazos en el momento en que él se me acercó.

  —??Qué te pasó!? ??Quién te hizo esto!?—preguntaba Aragi mientras en su rostro pude diferenciar una expresión de enfado, nervios y miedo con peque?as lágrimas brotando de sus ojos.

  —Aragi...—puse mi mano en su mejilla manchándola de sangre— Te amo.

  Sentí como mi mente se desprendía de mi cuerpo.

  Cada músculo de mi cuerpo, cada fibra, cada nervio que yo tenía gritaba de dolor y de ardor.

  Incluso con ese inmenso dolor finalmente pude decir esas palabras que casi me quedo sin decirle.

  Si el esclavista hubiera tenido éxito yo jamás podría haberle dicho lo que sentía.

  Me alegro de estar nuevamente en sus brazos. Realmente me alegro.

  Mamá, papá, Shinichi me había dicho que su muerte fue a causa de un animal salvaje desconocido. Supongo que me mintió por mi propio bien, debí suponerlo... Ningún Oni perdería frente a un animal salvaje...

  ...

  ?Cuánto tiempo habrá pasado?

  No lo sé.

  ?Habré muerto en brazos de Aragi?

  No lo sé.

  Si morí... ?Aragi estaría triste?

  Que pregunta tonta, estoy segura que él lloraría durante días.

  Mi amado Aragi, quiero volver a verte y confesar mis sentimientos correctamente.

  Si este deseo mío tan egoísta se cumple, sería la persona más feliz que exista.

  ...

  Lentamente abrí mis ojos.

  Lo primero que vi fue el techo de nuestra habitación de la posada.

  Estaba acostada en mi cama y por la ventana pude ver claramente la luna, había anochecido.

  Sobreviví...

  ?Aragi? ?Dónde está Aragi?

  Al girar lo vi sentado en un silla durmiendo mientras sostenía mi mano.

  Pude notar sus párpados hinchados y rojizos, parece que estuvo llorando.

  Noté que tenía puesto un cambio de ropa. Tenía puesta una camisa y un peque?o short.

  ?Habrá sido Aragi? En la situación en la que estaba dudo que él permitiese a alguien más tocarme, así que supongo que si fue él.

  Suavemente deslicé mi mano de la suya.

  —??Tsukihi!?—parece que ese leve movimiento fue suficiente para despertarlo. ?Tan preocupado estabas como para despertarte al más mínimo movimiento? Sinceramente, eso me pone feliz.

  —Aragi...—cuando me di cuenta, el ya estaba abrazándome.

  —Tsukihi... Estoy tan aliviado...—escuche su voz sollozando, estaba llorando de nuevo.

  —Aragi.—susurré con voz tranquila.

  —?Si?—me dijo con una mirada preocupada y los ojos llorosos.

  —Acuéstate a mi lado.

  Aragi me miró y aunque al principio dudó, al ver mi cara y al escuchar mi tono de voz él aceptó y se acostó a mi lado.

  Nos vimos el uno al otro, puse mi mano en su cara.

  Su rostro mostraba diferentes sentimientos: alivio, culpa, felicidad, tristeza.

  Supongo que se estará sintiendo culpable de como acabé de esa forma.

  —?Recuerdas lo que te dije cuando caí en tus brazos?

  —No... Estaba muy alterado, y por un momento entré en pánico.

  —Entonces te lo repetiré. Aragi... Te amo.—dije con una sonrisa gentil y lágrimas en mis ojos.

  —Tsukihi...

  —Sé lo que estás pensando y no, no es una broma de mal gusto.—dije con una risita.

  —Tsukihi...

  —No soy tan mala como para bromear en esta situación...—divagué intentando no darle mucha importancia.

  —Tsukihi—él puso su mano sobre mi mejilla—. Yo también te amo.

  Escuchar esas palabras fue demasiado para mí, mis lágrimas confirmaban mi felicidad ante lo que acababa de escuchar.

  Quería decir algo pero en esta situación no sé bien el que.

  Supongo que las palabras sobran.

  No sé que fue lo que me impulsó...

  Quizá fue el sentimiento de verlo a él tras todo lo que ocurrió hoy...

  Quizá fue la emoción al ser correspondida...

  Pero lo próximo que recuerdo es estar besándolo.

  Sentía sus labios suavemente contra los míos, cuándo me detuve pude apreciar una expresión en su rostro que nunca antes había visto.

  Al ver esa expresión tan patética en su rostro solo pude reír.

  —?D-De que te ríes?

  —Tontito, te vez tan patético ahora mismo.—dije con una sonrisa mientras pasaba una mano por su mejilla.

  —Dijiste que no bromearías en esta situaci-.—puse un dedo en sus labios para impedir que siga hablando.

  —Es una expresión patética, pero amo todo de ti.—sonreí antes de volver a besarlo.

  él me abrazó mientras nos besábamos, sus brazos son más grandes que los míos pero él tuvo el cuidado de no apretarme mucho, quizá por mis cicatrices.

  Puse mi mano sobre su mejilla y lo acaricié suavemente. Acostados, puse mi pierna sobre su cadera y me giré hasta estar encima suyo. Recosté mi cabeza sobre su pecho y pude sentir sus fuertes latidos.

  Levanté mi cuerpo y me senté sobre él.

  Podía ver su expresión sonrojada. ?Yo estaré haciendo la misma expresión? No quiero saberlo.

  Debajo mía noté algo robusto, miré en dirección a mis caderas y me di cuenta de "qué" era esa sensación; al voltear a ver a Aragi él estaba desviando la mirada a otro lado avergonzado, él sabía que yo me había dado cuenta de cómo respondía su cuerpo.

  Pasé mis manos por su pecho hasta llegar a su mejilla, poco a poco fui acercándome a su rostro hasta volverlo a besar.

  Tomé sus manos y las puse sobre mis caderas, de manera instintiva el empezó a acariciar mi cintura. Cada cierto tiempo detenía mis besos para soltar un leve suspiro solo para después volverlo a besar.

  Esa sensación era adictiva y muy fuerte casi como una dulce toxina, como un peque?o y tóxico elixir concentrado sentí como cada parte de mi cuerpo vibraba. Sentía mi cuerpo arder, quizá del aún doloroso estado en el que me encontraba o quizá del extremo placer que sentía.

  Aragi y yo nos miramos el uno al otro, extasiados en el inmenso placer que corría por nuestros cuerpos. Lentamente le quité su camisa y empecé a besar su cuello, luego sus clavículas y luego sus pectorales.

  Cuando volví a besarlo él lentamente empezó a subir sus manos de mi cadera a mis pechos, a diferencia de la horrible experiencia de hoy, cuando Aragi me toca no siento rechazo alguno.

  él tenía puestas sus manos sobre mis pechos y suavemente empezó a acariciarlos, era una sensación agradable el que él me tocara. Sus manos pasaron por debajo de mi camisa, tocándome directamente mientras aún nos besábamos.

  Lentamente me saqué mi camisa, dejando expuestos mis pechos.

  Con una mano intenté cubrir la cicatriz de las apu?aladas que estaban en mi abdomen.

  Pero él sostuvo mi mano y acarició mi cicatriz suavemente.

  Aragi nunca me rechazaría, incluso si mi cuerpo tiene estas horribles cicatrices.

  —?No te desagradan?—pregunté con un poco de duda y miedo en mi voz.

  —Jamás lo haría.—su rostro mostraba una expresión de gentileza única.

  Aragi se sentó teniéndome frente a él, comenzó a lamer de forma suave mis pechos mientras yo solo soltaba unos ligeros gemidos.

  Intercalaba sus lamidos con besos mientras yo tenía mis brazos enrollados a su cuello.

  Nos separé durante un breve momento, tiempo en el cual yo me quité el short que traía puesto. Aragi hizo lo propio con sus pantalones, solo con ver el tama?o de su pene sabía que podría llegar hasta mi ombligo.

  Nos vimos a los ojos, lo empujé suavemente sobre la cama para que el esté recostado mientras yo me quedaba sentada encima suyo. Empecé a moverme de forma lenta, rozando nuestros genitales.

  La sensación que viajaba desde mi entrepierna hasta mi cabeza era incomparable.

  El rostro de Aragi mostraba un expresión llena de éxtasis.

  Cuando pensé que mi cuerpo estaba preparado para recibirlo dentro de mí, fue el momento en el cual usé mis manos para guiarlo.

  Una vez dentro lentamente comencé a bajar hasta llegar a la base, el dolor que sentí al romper mi himen fue casi insignificante comparado con el gran placer que sentí al estar conectada con él.

  Pude meterla toda y no me equivocaba cuando pensé que llegaba hasta mi ombligo.

  Durante unos segundos nos quedamos quietos en lo que mi cuerpo se adaptaba al suyo.

  De forma lenta y suave empecé a moverme. Pude sentir su calor dentro mío, el movimiento poco a poco fue aumentando.

  En cuanto más rápido nos movíamos más fuerte se oían mis gemidos, yo tapaba mi boca para no hacer ruido, pero Aragi decidió besarme.

  Todo mi cuerpo temblaba del placer y yo terminé por alcanzar el orgasmo, momento en el que caí sobre Aragi quién acarició mi cabeza.

  —Aragi...—le susurré al oído—. Aún no quiero que acabe.

  Esas palabras encendieron algún tipo de interruptor en Aragi, porque luego de decirle eso él me tomo en sus brazos, con un movimiento giramos y me puso abajo suyo.

  Ahora era él quien dominaba.

  Sus embestidas eras rápidas y rítmicas. Sentía su calor al cien por ciento.

  Ya no podía controlar mi voz y empecé a gemir más fuerte, Aragi me besó para impedir que haga ruido.

  Mientras aún me besaba él aumentaba la velocidad, sentía que en cualquier momento me desmayaría del placer.

  Mi cuerpo se contrajo con fuerza durante el orgasmo, lo abracé y enrollé mis piernas al rededor de la cintura de Aragi.

  Sentí un calor inmenso dentro de mí, era Aragi quien estaba llenándome con su esperma, mientras veía el fatigado rostro de Aragi lo besé.

  él se recostó a mi lado y de nuevo nos besamos. Ambos estábamos agotados, no solo por lo que acabamos de hacer, sino por todo lo que ocurrió en el día.

  —Nunca más nos separemos.—le dije mientras le daba un beso.

  —Jamás.—respondió Aragi con una cálida sonrisa en su rostro. Ambos caímos dormidos.

  ...

  Aragi me ama, y yo lo amo. Seguiremos juntos por mucho tiempo, después de todo nuestra aventura no hizo más que empezar, solo que ahora no como simples amigos, sino como pareja.

  ?Cuándo me habré vuelto tan cursi?

  Esta noche no la olvidaré jamás.

  ...

  Cuando desperté pude ver la luz del día a través de la ventana y a mi lado estaba Aragi aún dormido.

  Sonreí y le di un beso mientras descansaba.

  —?Hum?—parece que mis besos lo despertaron.

  —Buenos días dormilón.—le dije mientras acariciaba su cabeza.

  —Buenos días.—me dijo aún medio dormido.

  —Espero que hayas dormido bien.

  —Tuve la mejor de las noches acompa?ado del mejor de los sue?os.

  —?Ah sí? ?Y que so?aste?

  —Formábamos una familia.—sus palabras hicieron que algo dentro de mi se emocionara.

  —Tu... ?Tonto!—me abalancé sobre él y empecé a hacerle cosquillas.

  —?Jajaja! Oye detente.

  —Detenme.—dije con tono provocativo.

  —Si eso quieres...—Aragi me beso y poco a poco empezó a acariciar mi espalda.

  —Parece que el muchachito no tuvo suficiente...—dije mientras tocaba su duro y erecto pene.

  Ambos nos reímos y volvimos a besarnos.

  En la emoción del momento no nos dimos cuenta cuanto tiempo llevábamos en la habitación hasta que alguien tocó la puerta.

  —?Tsukihi, Aragi, están ahí?—era Mary quién nos llamaba, supongo que estaría preocupada por lo de ayer.

  —?S-Si!—dije con una voz extra?a, espero que no se haya dado cuenta.

  —...Perdón por molestarlos.—si se dio cuenta antes de marcharse.

  Aragi y yo nos quedamos viendo el uno al otro por un momento y no pudimos evitar reírnos.

  —"?S-Si!"—se burló Aragi.

  —?De quien crees que fue la culpa?—dije entre risas mientras lo veía.

  Ambos nos vimos y nos relajamos un momento.

  En el rostro de Aragi había una expresión de felicidad que jamás olvidaré.

  Aragi había traído ropa nueva que yo no había visto antes.

  —?Y esta ropa?

  —Era un peque?o regalo que quería darte, desde que llegamos hemos estado usando las mismas ropas que trajimos desde la tribu, y todos los conjuntos ya están desgastados—dijo Aragi mientras miraba la ropa—. Por eso quise que al irnos de aquí fuese especial.

  —Ya veo... Son bonitos—dije mientras me ponía la ropa—. ?Cómo se usa?

  —Deja que te ayude—las ropas eran un poco complicadas de ponerse, y Aragi me ayudó a cambiarme—. ?Qué tal?

  La ropa que ahora yo tenía puesta era un pantalón de cuero con un corsé y un camisón con volantes que tenía un gran escote que se veía aun más prominente debido al corsé de cuero.

  —?Me veo bonita?

  —Te vez preciosa.—afirmó Aragi con una gran sonrisa.

  —Tontito—dije un poco avergonzada—. Ahora es tu turno.

  Aragi había traído un nuevo conjunto para él también, ahora vestía un pantalón café, similar al que se usaría en alguna fiesta formal, una camisa negra remangada y un chaleco también negro.

  —?Y yo cómo me veo?—me preguntó Aragi.

  —Te ves elegante... Tanto que se ve raro en ti.—dije con una risita juguetona.

  —?Entonces me queda mal?—mencionó Aragi algo desilusionado.

  —Era broma tonto—dije mientras me acercaba a él—. Te queda bien.—le susurré mientras acariciaba su mejilla.

  Aragi me abrazó y decimos ordenar nuestras cosas.

  Durante ese tiempo le conté que el esclavista ya no sería un problema, evité entrar en los detalles más desagradables pero tarde o temprano se lo tendré que contar.

  Al bajar estaba Mary esperándonos junto a Alice.

  —Parece que no te pasó nada.—le dije a Alice.

  —Pero a ti si que te pasó algo.—dijo Mary con una tono preocupado.

  —No quiero entrar en detalles, pero antes de irnos tenemos que hablar con el alcalde.

  —De acuerdo... Solo quería asegurarme de que estuvieras bien.

  —No te preocupes por mí, cuando nos vayamos espero verlas a ambas en la salida del pueblo.

  —?A dónde irán?—preguntó Alice algo tímida.

  —Al sur, a Syhlppah.—respondió Aragi acariciando la cabeza de Alice.

  —?Tienen algo que hacer en la ciudad portuaria?—nos preguntó Mary.

  —Nop, pero es nuestra próxima parada.—dije con orgullo.

  —Oh bien, si tienes ese humor supongo que estás bien.—dijo Mary aliviada.

  —Bien, en marcha Aragi, primero con el alcalde luego nos vamos.

  —Maki...—dijo Mary antes de que saliéramos.

  —?Si?

  —Se ven bien con esas ropas.—afirmó con una sonrisa.

  —Gracias.—respondí, también con una sonrisa.

  Aragi y yo fuimos hasta dónde el alcalde y le expliqué que el esclavista estaba muerto. Nuevamente evite entrar en detalles, pero para comprobar que lo que yo decía era verdad tuvimos que ir los tres juntos al bosque dónde maté al esclavista.

  Ahí estaba su cuerpo hecho trozos, el alcalde quién nunca vio una escena así no pudo evitar vomitar, Aragi estaba impactado al ver dicha escena y su cara me decía que quería saber que es lo que pasó, pero eso tendrá que esperar.

  Al volver a En'Arh el alcalde nos dio una peque?a bolsa con la recompensa dentro, 55 monedas de oro las cuales eran de la recompensa del Esclavista.

  El alcalde nos dijo que recogería el cadáver del esclavista para luego enviarlo a las fuerzas de seguridad de La Ciudadela quienes se ocupan de los criminales más buscados.

  Cuándo Aragi y yo estábamos a las puertas del pueblo ahí estaban Mary y Alice quienes nos despidieron con un abrazo.

  Alice lloraba cuando abrazó a Aragi, de verdad que le tiene cari?o. Nos despedimos saludando a Mary y a Alice.

  Ahora estamos camino a Syhlppah, la ciudad portuaria.

  —Tsukihi.

  —?Si?

  —?Qué fue lo que pasó con el esclavista?

  —?Quieres toda la información o solo lo importante?

  —Toda.

  Durante nuestro caminata le fui contando todo lo que ocurrió, su rostro fue cambiando entre enojo, tristeza, odio y culpa.

  —No te eches la culpa.

  —Pero...

  —A partir de ahora no nos separaremos, ?Verdad?—extendí mi mano para que Aragi la tomase.

  —Es cierto, jamás te dejaré sola de nuevo.—Aragi tomó mi mano.

  Ahora estábamos tomados de la mano caminando a nuestro próximo destino.

  Fin Del Recuerdo.

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