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Capítulo 23 - ¿Quién es el monstruo?

  Tan solo fue una sola palabra de Lucian, y el grupo completo se preparó tanto mental como físicamente. No se habían reunido solo para vacacionar y descansar; había un motivo clave... un motivo preventivo.

  El ambiente dentro de la sala cambió de inmediato. Las conversaciones se apagaron, los cuerpos se tensaron, y cada uno de los presentes asumió que aquello no sería una charla ligera.

  Garbard dio un paso al frente, con el ce?o fruncido y la voz grave.

  —Bien... haré un recuento de los hechos ocurridos —dijo, cruzando los brazos—.

  // resumen de garbard //

  Las anomalías comenzaron cuando salimos al sur por parte del territorio costero... donde los muros divisorios entre el bosque y la ciudad y pueblos remotos están separados...

  Había marcas de da?os no hechos por monstruos o animales... era casi como si hubieran probado su fuerza para ver la resistencia del muro...

  Directamente en ese mismo momento Kael fue secuestrado. Los bandidos tenían órdenes estrictas de mantenerlo vivo, para después llevarlo a un punto desconocido y entregarlo a la casa Termant y las otras casas cómplices...

  Al desbaratar estos planes y aplicar justicia, aumentó el resentimiento en algunas casas nobles y otras que apoyaron el juicio.

  En la mansión Termant se encontraron documentos incriminatorios y clasificados por nosotros como altamente secretos... información solo para los presentes... y esta es que posiblemente el Imperio Sacro haya incentivado este ataque.

  Las sospechas crecen aún más porque, según la información recabada del último viaje de Galen, el Imperio ha estado intentando investigar a detalle algunos eventos ocurridos en el Bosque Indomable. Se han estado enviando escuadrones de investigadores a este bosque, aún con objetivo desconocido, pero hasta podría estar altamente relacionado con el desplazamiento de criaturas altamente peligrosas hacia nuestro territorio...

  // fin del resumen de garbard //

  Un silencio pesado se asentó tras sus palabras.

  —No es normal que hayan tenido que pelear con un Racatros de Fuego —dijo Laret, con los brazos cruzados—, y encima, unos meses después, que nos llegara casi a la ciudad un Racatros de Tierra. Esto claramente es algo extra?o.

  —En base a esto —continuó Garbard—, este último a?o hemos estado coordinando e investigando a fondo este problema. Galen y Lucian han sido cruciales... ahora bien —giró el rostro—, Lucian, ?qué encontraste?

  Lucian dio un paso al frente. Su expresión era seria, cansada, como alguien que había visto demasiado en poco tiempo.

  —Bien, como sabrán, me adentré por unos meses en el Bosque Indomable, buscando pistas para saber si había algo relacionado con estos eventos... —comenzó.

  // informe de lucían //

  Tras un mes buscando pistas, logré dar con una expedición de misioneros del Imperio Sacro. Había guardias sacros de nivel avanzado, pero no comandantes... estaban intentando llegar al corazón del bosque...

  Utilizaban una gran cantidad de métodos de camuflaje y olores para despistar a la mayoría de bestias; al parecer, su único objetivo era encontrar algo...

  Con un poco de esfuerzo y dedicación, logré que una manada de orcos se diera cuenta de los misioneros y comenzaran un ataque.

  Gracias a eso, logré escabullirme en su campamento y robé toda la información posible... luego quemé el campamento...

  Aquí tengo toda la información, pero como decía... es realmente preocupante...

  // Fin del informe //

  Garbard tomó los documentos y comenzó a revisarlos con detenimiento. A medida que avanzaba, su expresión se tornó más tensa, más oscura.

  —Aquí dice que estaban investigando el actuar y las rutas de movimiento de los Teastrar, tanto humanoides como animales...

  Caria ladeó ligeramente la cabeza, pensativa.

  —Recuerdo que en clases de biología hablaron de ellos... pero no los recuerdo bien —dijo, con duda.

  Liora tomó la palabra, con un tono más seguro.

  —Según algunos exploradores, los Teastrar son como los guardianes del Bosque Indomable... su magia es de tipo vida pura, mucho más que la de los elfos. Ellos se encargan de que el bosque no se expanda ni se reduzca... mantienen reforestado el lugar y mantienen a raya los conflictos dentro del bosque...

  Lucian asintió lentamente.

  —Según el reporte y lo que escuché que hablaban los misioneros, buscaban la manera de interpretar la naturaleza de los Teastrar para poder dominarlos y controlarlos.

  Freya apretó los pu?os, con el rostro pálido.

  —Eso suena brutalmente horrible...

  Laret la miró de reojo.

  —Lo dices con más peso del que se espera.

  Freya levantó la mirada, seria.

  —Por supuesto. Los Teastrar son vitales para el bosque. Si los sacan de ahí o los matan... podríamos decir que el reino completo... no, el continente completo desaparecería...

  —??Tan poderosos son?! —exclamó Ken, claramente alterado.

  Enta respiró hondo antes de hablar.

  —Los Teastrar son poderosos, pero sé a lo que se refiere la se?ora Freya... según las antiguas historias y los libros más antiguos... cuando el mundo estaba recién creciendo... y la diosa estaba plantando las semillas de sus hijos, fue ahí que el Bosque Indomable apareció...

  Se hizo un silencio expectante.

  —No por gracia de la diosa —continuó Enta—, sino por la fuerza de la corrupción de dos semillas que había plantado...

  —?Dos...? —murmuró Ken.

  —Esas dos semillas debían brotar para crear dos nuevas especies. Al corromperse, crearon dos entes únicos... —repitió Enta, con la voz cargada de gravedad.

  // primer libro del génesis //

  Xenroach no nació: fue producido.

  Su existencia es la consecuencia directa de un desastre sagrado, un error imposible dentro del orden divino. En su origen hubo una Semilla de la Diosa, un núcleo de vida pura que normalmente daría forma a una nueva especie, Sin embargo, esta semilla —ya sea por intervención externa, presencia demoníaca o un desequilibrio en el mundo— se vio corrompida antes de florecer.

  De esa corrupción total emergió un único ser. No una raza. No un linaje.

  Un accidente viviente: Xenroach.

  Apariencia

  Su cuerpo es una contradicción ambulante entre creación divina y putrefacción espiritual.

  La estructura base se nota "pensada" para ser majestuosa: torso amplio, postura erguida, alas que en otro destino habrían sido radiantes.

  Pero la corrupción retorció todo: ahora sus alas son membranas oscuras, enormes, ruidosas, que parecen hechas de ceniza sólida.

  Sus cuatro brazos —dos donde deberían estar, y otros dos surgidos como un desvío aberrante de energía— representan el colapso de la forma perfecta en estructuras útiles pero grotescas.

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  Su cabeza, afilada y coronada por cuernos que parecen cristal roto, guarda una boca repleta de dientes que nunca deberían existir en algo nacido de una diosa.

  Es un ser alto, pesado y silencioso, cuya sombra es más temida que su figura real.

  Xenroach emana una sensación contradictoria:

  Hay algo antiguo y sagrado en su núcleo.

  Pero ese brillo está cubierto por capas y capas de oscuridad, como si su alma estuviera atrapada bajo toneladas de lodo espiritual.

  A su alrededor el aire se siente más frío, más denso. La vida evita acercarse. Incluso los demonios sienten repulsión y curiosidad al verlo.

  Xenroach no es malvado por decisión:

  es malvado porque su nacimiento fue una distorsión.

  No piensa como un humano ni como un demonio.

  Su mente funciona como un eco roto de lo que habría sido un espíritu divino:

  Entiende conceptos como jerarquía, protección y territorio...

  Pero los interpreta de forma distorsionada.

  Alguien podría creer que actúa con calma o intención, pero en realidad sigue un instinto primitivo nacido de una divinidad torcida.

  Habla poco, si es que habla.

  Sus sonidos son ecos cavernosos, similares a fragmentos de un idioma antiguo que ya no existe.

  Propósito en la historia

  Como ser único creado por la corrupción de una semilla divina, Xenroach representa:

  El extremo oscuro de la Creación.

  La prueba viviente de que hasta la obra de una diosa puede fallar.

  Un recordatorio de que la corrupción del mundo puede tocar incluso lo sagrado.

  // fin del libro //

  


  


  Ken tragó saliva, claramente afectado por la lectura.

  —Oye... lo relatas como si fuera una amenaza potente —dijo, sin ocultar su inquietud.

  Laret frunció el ce?o.

  —Pero según lo que menciona Enta... habría otra semilla.

  Freya asintió lentamente.

  —Así es. Fueron dos semillas —dijo, con voz firme—. La segunda semilla fue Antalo.

  // segundo libro del génesis //

  Antalo — La Monta?a que Respira

  Antalo no es un monstruo.

  Es una geografía viviente.

  Nació igual que Xenroach: de una Semilla de la Diosa corrompida...

  Pero en su caso, la corrupción no distorsionó un cuerpo, sino el concepto mismo de escala. La Semilla estaba destinada a engendrar una majestuosa raza.

  Pero la corrupción la volvió inestable, caótica, desbordada.

  El resultado fue un ser cuyo tama?o excedió toda intención divina.

  Tama?o y presencia

  Antalo es tan grande como una monta?a joven. No una colina, no un gigante:

  una cordillera viviente, con una espalda que podría confundirse con un acantilado, y una silueta que se mezcla con las nubes.

  Cuando se mueve, el mundo entero lo siente:

  La tierra tiembla como ante un terremoto.

  Las aves huyen en bandadas antes de que su sombra siquiera aparezca.

  El viento cambia de dirección, como si el aire evitara rozarlo.

  Su cabeza, de forma angulosa y predatoria, emerge desde la neblina como un mito que tomó forma. Los rasgos de su rostro son una mezcla de criatura y relieve: grietas que parecen cicatrices, colmillos que podrían ser estalactitas, ojos que brillan como faros en una tormenta.

  Su "piel" parece hecha de roca viva, capas de placas gruesas que recuerdan a la corteza de la tierra misma.

  En algunos puntos, la corrupción se manifiesta como masas de carne oscura fusionadas con piedra, generando una apariencia híbrida entre organismo y terreno.

  Cada exhalación de Antalo libera una nube densa, como vapor volcánico.

  Y su rugido... no es un sonido.

  Es una onda sísmica.

  A diferencia de Xenroach, Antalo es casi incognoscible. Su mente opera a un ritmo lentísimo, como si cada pensamiento tardara minutos en formarse. No siente emociones peque?as como ira o miedo; solo impulsos inmensos, comparables a desastres naturales:

  Movimiento: arrasar bosques sin intención.

  Despertar: provocar avalanchas y tormentas.

  Confusión: detonar desprendimientos de tierra o caos ambiental.

  Antalo es un evento, no un personaje.

  Su aparición marca momentos críticos en la historia, como si la tierra misma intentara advertir de un desequilibrio.

  Para muchos pueblos, Antalo es:

  Una deidad falsa.

  Un castigo divino.

  O una prueba que solo el mundo más fuerte puede soportar.

  Su tama?o monumental lo vuelve imposible de matar por medios normales, y su existencia es tan antigua que incluso los demonios más viejos se refieren a él con superstición.

  


  


  Freya cerró lentamente el libro imaginario del que parecían surgir aquellas palabras, y levantó la mirada hacia los presentes.

  —El Bosque Indomable no es tocado por ninguna raza, ni siquiera por los demonios —dijo con solemnidad—, porque perturbar este bosque no le trae beneficios absolutamente a nadie... solo destrucción.

  Su voz era firme, pero había algo más debajo: respeto... y temor.

  —Claro, se cree que son simples mitos y cuentos —continuó—, pero los hechos y las evidencias están ahí. Los Teastrar no están por juego; ellos mantienen a esos monstruos casi divinos dormidos, y su energía fortalece a las demás bestias, haciendo que ese bosque tenga ese nombre para siempre...

  Holley, que había permanecido en silencio, habló con cautela.

  —Se supone que estos son relatos del Génesis de la creación de nuestro mundo... pero si esas bestias existieron, ?cómo las encerraron...?

  Garbard dejó escapar una breve risa seca.

  —Ja... pues el que los encerró tiene un nombre muy especial... —dijo, mirando a todos con intención.

  Laret y Caria reaccionaron al mismo tiempo, con los ojos abiertos de par en par.

  —?Kael...? —dijeron al unísono.

  Garbard asintió.

  —Así es. Después de a?os de destrucción y dolor provocados por esas bestias, se dice que los Velkas usaron su fuerza para suprimir a las dos criaturas, y con la ayuda de la diosa fueron selladas hasta el día de hoy.

  El ambiente se volvió aún más denso.

  —Kael, la Luz del Legado, fue bendecido por la diosa —continuó Garbard—, y usando el poder de los caídos, logró sellar a las bestias.

  Durante unos segundos, nadie habló.

  Hasta que, por fin, Rowan emitió una palabra. Su voz rompió el silencio como una hoja afilada.

  —En resumen, el Imperio Sacro está intentando controlar a los Teastrar, con un motivo desconocido... pero es altamente peligroso, porque podría liberar a estos dos monstruos.

  Todos lo miraron al unísono, expectantes, conscientes de que ahora vendría la resolución.

  —Bien —continuó Rowan—. El plan está listo.

  Su tono no admitía réplica.

  —Esto no es algo que podamos solucionar de un día para otro. Probablemente tome a?os... muchos a?os. Hay que prepararse a fondo para esto. Estamos frente a una posible catástrofe mundial.

  Rowan giró la mirada con firmeza.

  —?Lucian!

  Lucian se enderezó de inmediato.

  —?Su majestad?

  —Prepara a todas las sombras —ordenó Rowan—. Su misión será deshacerse de todos los misioneros que lleguen al Bosque Indomable. Debemos hacer que mueran como si el bosque los matara.

  Algunas miradas se endurecieron, otras se desviaron.

  —Lord Garbard —continuó Rowan—, mantenga la frontera en máxima alerta. Si necesita soldados o recursos, estaremos mil cien por ciento dispuestos a entregarlos para mantener la frontera segura. La estabilidad de Cautares es prioridad máxima.

  —?A la orden, su majestad! —respondió Garbard sin dudar.

  Rowan respiró hondo antes de continuar.

  —Todos los presentes aquí saben muy bien que el Imperio Sacro no ayudó en la Gran Guerra. De haber participado, muchas vidas se habrían salvado. Pese a eso, su ejército es lo menos problemático... el verdadero peligro son sus Arzobispos imperiales, que están a nuestro mismo nivel de poder.

  Su mirada se volvió fría.

  —No es como preparar una ofensiva e invadir el Imperio. Por ahora mantendremos la inocencia y dejaremos que intenten meter sus narices en el bosque.

  Hizo una breve pausa.

  —Odio en el alma tener que hacer esto, pero cuando los peque?os cumplan siete a?os... habrán cumplido con su descanso ciudadano. Después de eso, entraremos de lleno en prepararnos para un posible desastre.

  Rowan giró hacia Freya y Liora.

  —Freya, Liora... ustedes serán las informantes personales. Tendrán que viajar a los otros tres reinos para abordar este tema con los otros héroes y los líderes que estén al mando.

  —Sí, su majestad —respondieron ambas al unísono.

  —Y Galen será nuestro puente de información entre el Imperio y nosotros —a?adió Rowan.

  Freya dio un paso al frente, visiblemente tensa.

  —?Rowan! —dijo—. Entiendo la presión, pero por favor... no fuerces a Galen. Entiendo la necesidad del reino de Taratios, pero también es tu amigo, tu compa?ero... y mi esposo. Si da un paso en falso, podrían matarlo.

  Rowan sostuvo su mirada unos segundos.

  —Entiendo tu preocupación —respondió finalmente—. En cuanto la situación se vuelva demasiado peligrosa, lo daré por muerto para que no puedan buscarlo. No permitiré que nuestro amigo salga afectado por esto...

  Sus palabras no eran frías... eran una promesa dura, tomada desde la responsabilidad.

  Y así, los planes y proyectos comenzaron a prepararse para una nueva y posible amenaza que podría llegar en un futuro no muy lejano...

  El silencio volvió a caer sobre la sala, pesado y denso, como si cada palabra dicha hubiese dejado una marca invisible en el aire. Nadie habló de inmediato. No hacía falta.

  La magnitud de lo que acababa de plantearse era demasiado grande como para responderla con una simple frase.

  Cada uno de los presentes entendía que aquello no era una amenaza inmediata... pero sí una sentencia a largo plazo.

  A?os de preparación.

  A?os de vigilancia.

  A?os caminando sobre una cuerda floja, esperando que el mundo no se quebrara antes de tiempo.

  Rowan permaneció de pie, con la mirada firme, pero el cansancio asomando en sus ojos. No era el cansancio del cuerpo, sino el de quien carga decisiones que podrían condenar o salvar continentes enteros.

  Nadie cuestionó sus órdenes.

  Nadie pidió aclaraciones.

  Porque todos sabían que, a partir de ese momento, ya no se trataba de si el peligro existía... sino de cuándo decidiría despertar.

  Y así, mientras los ni?os aún descansaban ajenos al peso del mundo, los adultos comenzaron a mover piezas invisibles, preparando al reino para una amenaza que no rugía, no marchaba, no declaraba guerra...

  Pero que, si llegaba a liberarse, no distinguiría entre culpables e inocentes.

  El Bosque Indomable seguiría respirando.

  Los Teastrar continuarían vigilando.

  Y las sombras empezarían a moverse, silenciosas, entre raíces y hojas.

  Porque cuando los dioses fallan...

  son los mortales quienes deben cargar con las consecuencias.

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