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Capítulo 7 - Despertar

  Tarde en la noche, cuando la mansión reposaba en un silencio profundo y todos dormían, el peque?o Kael permanecía despierto, recostado en su cuna, con los ojos abiertos y la mente inquieta. La habitación estaba tenuemente iluminada por la luz de la luna que se filtraba a través de las cortinas, proyectando sombras suaves sobre los muebles. A su lado, en una cama especial preparada para ella, la sirvienta nocturna dormía plácidamente, ajena al torbellino de pensamientos que ocupaba la mente del bebé.

  Kael no podía conciliar el sue?o.

  En su interior, una sensación pesada se le aferraba al pecho, una mezcla de frustración y determinación que no lograba disipar.

  No puedo evitar sentir pesar por las palabras que dijo mi nuevo abuelo... —pensó—. No saco nada con lamentarme ahora y seguir como un cobarde... tengo que sobreponerme a esto y mejorar...

  Ese pensamiento era importante, lo sabía. Sin embargo, había algo más que reclamaba su atención con urgencia.

  Pero ahora el otro problema es este calor... este calor que no logro explicar...

  ?Qué está pasando?

  Todo había comenzado cuando aquel hombre, Galen, emitió aquella luz usando su magia. Luego, cuando su abuelo lo tomó por primera vez en brazos, esa sensación interna se había intensificado. Desde entonces, el calor no había hecho más que crecer, expandiéndose lentamente, como si algo despertara dentro de él.

  Recuerda... este mundo tiene magia y cosas bien raras...

  Y este calor... siento como que lo puedo mover...

  Con extrema concentración —algo inusual incluso para un adulto, y casi absurdo para un bebé de apenas semanas—, Kael comenzó a enfocarse en esa sensación. No tenía control sobre su cuerpo, sus movimientos eran torpes y limitados, pero su mente trabajaba con claridad.

  Poco a poco, empezó a experimentar.

  Al principio, el calor respondía de manera errática, deslizándose sin forma definida por su interior. Pero con cada intento, Kael fue comprendiendo mejor su naturaleza, como si estuviera aprendiendo a mover un músculo invisible. Tras varios esfuerzos fallidos, algo finalmente cambió.

  —Casi lo logro... —murmuró en voz baja—. Estoy dirigiendo mi calor a la palma de mi mano...

  En la diminuta palma de su mano comenzó a formarse una tenue luz azulada, débil pero inconfundible. Era suave, casi frágil, pero estaba ahí, flotando como una peque?a chispa viva.

  —?LO PUEDO SENTIR! —exclamó mentalmente, eufórico—. ?Es magia! ?Peque?a, pero lo es!

  —Y ahora... ?qué berga hago, la concha de la lora...?

  Con la poca fuerza y movilidad que poseía, Kael intentó lanzar ese extracto de magia al aire. Su brazo apenas se movió, y la luz permaneció adherida a su mano.

  —?Ay! ?No se despega de mi mano! —se quejó—. ?Espera...!

  Con extremo cuidado y una paciencia que no coincidía con su apariencia infantil, comenzó a guiar el peque?o núcleo mágico hacia la punta de su dedo índice. El proceso fue lento, pero constante, y cuando finalmente lo logró, una sonrisa orgullosa se dibujó en su rostro.

  —Lo logré... —susurró—. Si apunto con mi dedo, quizás podría lanzarlo...

  —Oh, sí... lo haré épicamente, como si mi dedo fuera la punta de una pistola... ohhh, qué genial soy...

  Se detuvo un segundo, reconsiderando.

  —Neeeell, perro... ese tipo de lanzamiento es de perkines.

  —Aquí va mi lanzamiento de magia especial. La llamaré... LANZAMIENTO DE MOCO.

  Juntando los dedos, como quien de manera descarada se saca un moco para lanzarlo, Kael impulsó el peque?o extracto mágico hacia el techo de la habitación. Al contacto, la magia no explotó con fuerza destructiva, sino que estalló en una expansión de luz blanquiazul, tenue y hermosa, que iluminó la habitación por unos segundos antes de desvanecerse lentamente.

  —?NAAAMBRE, socio! —celebró—. ?Soy la mera berga!

  —?Mi explosión luminosa de moco fue todo un éxito!

  


  


  En ese instante, tras realizar su primer experimento consciente con la magia, algo cambió. En lo profundo de su ser, un umbral invisible fue cruzado.

  Se completó el prerrequisito.

  Una peque?a ventana translúcida comenzó a proyectarse frente a Kael, flotando en el aire, visible solo para él.

  // -- Requisitos completados -- //

  // -- Abilidad única desbloqueada -- //

  // -- Asistente personal Activado -- //

  —??Qué berga es eso?! —reaccionó Kael, sobresaltado.

  Al formular la pregunta, la peque?a pantalla respondió de inmediato, manifestándose con palabras claras.

  // -- Soy tu habilidad única de viajero trascendental, soy tu asistente de conocimiento -- //

  // -- Como mi nombre lo dice, puedo ayudarte a entender y conocer la información del mundo en el que te encuentres, otorgándote la guía necesaria para que puedas abordar mejor las problemáticas que se te planteen en el día a día -- //

  Kael frunció el ce?o, poco impresionado.

  —?Un asistente personal con mucho conocimiento...?

  —Naaambre, qué porquería de habilidad. Hubiera preferido volar, hacerme invisible o tener superfuerza...

  // -- ?Que acaso no sabes que el conocimiento es poder, mendigo escuincle pasado a miados? -- //

  —?Y encima me insultas, mendiga asistente llorona! —replicó Kael, indignado.

  // -- ?Y acaso no se te ocurrió que con mi conocimiento podrías crear una máquina para volar, un artefacto para hacerte invisible o un método de entrenamiento para hacerte más fuerte? -- //

  Kael se quedó en silencio unos segundos.

  —Ahhh... pos no lo pensé...

  —Pues bueno, soy tarado, y como tú me perteneces o eres parte de mí, también eres un sopenco o una sopenca...

  // -- Nomás vengo adoptando mi conocimiento y existencia y ya tengo dudas existenciales por culpa de un mocoso hediondo a miados... -- //

  —Disculpe usted —respondió Kael—, pero no puedo controlar mi vejiga aún, así que se aguanta los olores a miados.

  —Hubiera preferido un DeepSeek, un Gemini o un ChatGPT... me tratarían más lindo que tú...

  // -- Ya mejor duérmete, mendigo mocoso cachetón. Hay mucho que hacer. Si te quieres hacer fuerte, podemos comenzar por entrenar tu núcleo mágico, ya que aún no puedes entrenar tu cuerpo -- //

  —?Y cómo haremos eso? —preguntó Kael.

  // -- Fácil. Cuando estemos en un lugar seguro, haremos la mayor cantidad de... "lanzamientos de mocos" posible para estimular tu producción de magia -- //

  —Uy, ya me prendiste, preciosa —respondió Kael—. ?Me gustó esa estrategia!

  // -- Yo no tengo sexo, animal. Solo soy una entidad extensión de tu poder... -- //

  —Pues me vale berga, do?a. Prefiero tratarte como entidad femenina.

  —No sería raro que dijera: "Así es, tengo un poder que se llama asistente... es un macho recio que está dentro de mí"...

  // -- Ni Mary Jane se atrevió a decir tantas mamadas, pibe... bueno, dejémoslo así... ay no, ya se me está pegando tu humor... -- //

  Y así, la nueva habilidad de Kael comenzó a tomar forma poco a poco, nutriéndolo con información conforme surgían preguntas en su mente, ayudándolo a comprender cada vez más este nuevo y extra?o mundo.

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  Y así pasaron cinco meses, colmados de cuidados, paciencia y un afecto constante que envolvía al peque?o Kael. Durante ese tiempo, la mansión se convirtió en un espacio de rutina y calma, donde las sirvientas se encargaban de mantener la habitación impecable, aireada y cálida, adaptándola siempre a las necesidades del joven amo.

  Aquella tarde, mientras el sol descendía lentamente, ti?endo el cielo de tonos dorados y anaranjados, Tana paseaba al peque?o Kael por los jardines de la mansión. El aire era fresco, cargado con el aroma de la hierba recién cortada y de las flores que crecían a los costados de los senderos de piedra. A cierta distancia, caminando con paso firme y mirada atenta, Enta escoltaba a ambos, vigilando cada rincón con la naturalidad de quien estaba acostumbrado a proteger.

  Tras un rato de paseo, Tana dejó a Kael en una peque?a cuna portátil, acomodándolo con cuidado para que pudiera descansar. Luego, ella y Enta se sentaron en una banca del jardín, bajo la sombra de un árbol frondoso, dispuestos a conversar con tranquilidad mientras el ni?o dormitaba.

  Kael, aunque con los ojos cerrados, permanecía mentalmente despierto.

  —Bien, bien... —pensó con entusiasmo—. Estos últimos meses han sido verdaderamente chocantes.

  —Hagamos un repaso de todo lo acontecido, mi guapa y sensual asistente.

  // -- Pues bien, comencemos desde el inicio de la historia de tus padres -- //

  Kael ordenó sus pensamientos, como si repasara un viejo libro cuya información ya conocía, pero necesitaba reorganizar.

  —Uno de los cambios más trascendentales de este mundo ocurrió con la cruzada que involucró a mis padres y a sus amigos...

  Todo había comenzado con un atentado y un intento de golpe de Estado en el Reino de Taratios. Una facción de nobles asesinó al rey Domen e intentó tomar el poder. Sin embargo, el levantamiento fue rápidamente repelido por otra facción, liderada por su abuelo, Garbard, fiel aliado del rey.

  Junto a sus seguidores, Garbard logró derrocar a los nobles traicioneros y destruir sus linajes, erradicando de raíz la amenaza. Posteriormente, Lord Garbard dejó a cargo de forma temporal a la nobleza de la ciudad de Filagoria, mientras él mismo se encargaba de criar al príncipe Rowan, asegurando su educación y formación como futuro gobernante.

  Mientras todo esto ocurría, del otro lado del continente comenzaba a gestarse un resentimiento profundo, acompa?ado de una ambición desmedida. El rey demonio, Fentossias, impulsado por su deseo de conquista, comenzó a planear la dominación de todo el continente.

  —Cuando mi padre y Rowan cumplieron dieciocho a?os —continuó Kael—, se embarcaron en una cruzada junto a la mitad del ejército de Cautares, Taratios y Filagoria.

  Ese ejército marchó primero por el Reino élfico, luego por el Reino Bestia y finalmente por el Reino Enano, consiguiendo aliados en cada territorio. Su objetivo era claro: enfrentar al ejército del rey demonio. La gran guerra estalló finalmente en la frontera entre el Reino Demoníaco y el Reino Enano.

  Kael hizo una pausa mental, consciente de que había detalles importantes que no podían pasarse por alto.

  —Hay puntos muy importantes que destacar aquí...

  —Si el Reino Demoníaco quería invadir otros reinos, ?por qué no atravesó el Bosque Indomable e invadió directamente el Reino Humano?

  La respuesta no era sencilla, pero sí fascinante.

  —Si no existiera el Bosque Indomable, esa habría sido la opción más lógica —reflexionó—. Intentar penetrar las fortificaciones enanas es casi un suicidio...

  —?Y por qué? Pues porque el Reino Enano no está bajo tierra porque sí.

  En realidad, todo el Reino Enano se encontraba bajo una gigantesca cordillera monta?osa. Una muralla natural de proporciones colosales, cubierta de nieve eterna y picos afilados, que se extendía a lo largo del territorio.

  —En palabras simples —pensó Kael—, sería como si Argentina y Chile fueran uno solo y la Cordillera de los Andes abarcara todo ese territorio... una muralla impenetrable de monta?as heladas.

  Pese a lo absurdo del intento, y debido a cómo estaba distribuido el mapa, aquella seguía siendo la mejor opción para los demonios.

  —Porque cruzar el Bosque Indomable sí que sería un suicidio absoluto.

  Ese bosque existía desde el origen mismo del mundo y se había mantenido intacto gracias a la presencia de bestias salvajes y gigantescas. Criaturas capaces de aniquilar ejércitos enteros si su territorio era perturbado.

  Kael continuó hilando los acontecimientos.

  —?Y por qué realizar una travesía tan descomunal solo para llegar al Reino Enano?

  La respuesta se encontraba más allá.

  —La gran cordillera que cubre al Reino Enano termina en una monta?a masiva que se erige en el centro del continente...

  —Esa monta?a se llama el Monte de los Dioses.

  Según antiguos escritos, la diosa creadora de este mundo y de todas sus especies descansaba en la cima de esa monta?a. Nadie había logrado llegar jamás. Quienes lo intentaban morían congelados o eran asesinados por algún dragón que custodiaba el lugar.

  —Y según mi sexy asistente —a?adió con humor—, nadie podría llegar tampoco porque esta monta?a casi alcanza las primeras capas de la atmósfera, superando los diez kilómetros de altura.

  Por esa razón, alcanzar la cima era, simplemente, imposible.

  Kael retomó el hilo principal de la historia.

  —Volviendo a la guerra...

  Con la llegada del ejército aliado a las puertas de la frontera del Reino Enano, se libró la gran batalla sobre la tierra estéril y muerta del Reino Demoníaco. Fue allí donde los nombres de los héroes comenzaron a forjarse, grabándose para siempre en la historia.

  Fue en aquella tierra marchita, bajo un cielo ennegrecido por el humo y la corrupción demoníaca, donde los nombres de los héroes comenzaron a ser pronunciados con reverencia.

  Kael repasó uno a uno, con la solemnidad de quien entiende que esas figuras no eran solo leyendas, sino personas reales que habían cambiado el curso del mundo.

  Laret Sungley – El Espadachín del Alba

  Dirigió la ofensiva final en el frente demoníaco. Su precisión con la espada y su temple inquebrantable fueron decisivos en el enfrentamiento contra el propio Rey Demonio, a quien asestó el golpe final. En los momentos en que la moral de las tropas flaqueaba y la derrota parecía inevitable, fue su liderazgo el que sostuvo a los soldados, manteniéndolos en pie hasta el último instante.

  Caria – El Pu?o Carmesí de Taratios

  Fue la primera en romper las filas demoníacas durante el asalto a la fortaleza negra. Su combate cuerpo a cuerpo abrió la brecha que permitió la entrada del ejército aliado. Su furia era tal que incluso los demonios mayores retrocedían ante ella, temiendo la brutalidad de sus golpes.

  Freya Val'Thir – La Maga de la Luz Eterna

  Freya fue la maga más brillante de la Gran Academia y la única de su era en dominar el elemento fuego en su forma pura.

  Su magia no solo destruía: purificaba.

  En el campo de batalla, sus llamas celestiales consumieron ejércitos enteros del Reino Demoníaco, reduciendo la oscuridad a cenizas sagradas y limpiando el maná corrupto que infestaba la tierra.

  Galen – El Monje de la Luz

  Durante las batallas más cruentas, fue quien mantuvo con vida a los héroes principales. Su magia sanadora salvó incontables vidas y neutralizó maldiciones demoníacas que habrían condenado a cualquiera. Galen fue el alma silenciosa de la cruzada: sin él, no habría habido héroes que regresaran.

  Liora – La Danzarina del Viento

  Su habilidad para sincronizar ondas mágicas aumentaba la fuerza de los conjuros y técnicas físicas del grupo. En medio del caos, su danza mantenía la armonía del flujo de energía en el campo de batalla. Invisible para muchos, su papel fue esencial para sostener el equilibrio entre magia y acero.

  Lucian – La Sombra Redimida

  Actuó como espía y asesino dentro del territorio demoníaco. Eliminó a los generales menores que coordinaban la ofensiva infernal. Gracias a su infiltración, los héroes obtuvieron los planos de las fortalezas y descubrieron rutas ocultas que los condujeron directamente hasta el Rey Demonio.

  Rowan de Taratios – El Paladín del Reino

  Comandó el ejército humano y fue el escudo que contuvo a las huestes demoníacas durante la batalla final. Su dominio de la espada y la magia permitió resistir los embates más feroces, dando el tiempo necesario para que Laret y Caria alcanzaran al enemigo principal. Su táctica salvó a tres reinos de la aniquilación total.

  Kael hizo una pausa mental antes de continuar.

  —Pero la cruzada no fue solo obra de humanos...

  ?? Los Héroes Aliados de la Cruzada

  Larode – El Arquero élfico

  Desde los bosques eternos, Larode eliminó a las bestias voladoras y demonios alados que amenazaban los flancos del ejército. Sus flechas encantadas jamás erraron un blanco. Fue él quien derribó al dragón negro que protegía la fortaleza del Rey Demonio, despejando el camino para el asalto final.

  Thidriel – La Maga de los Antiguos Círculos

  Maga ancestral del Reino élfico y maestra en las artes de repeler la magia demoníaca. Durante la Gran Guerra, erigió los Círculos de Luz de Myrthalen, barreras que disolvían la energía corrupta de los hechizos infernales. Sin su poder purificador, los ejércitos aliados habrían sucumbido ante la corrupción del maná oscuro.

  Lagarnir – El Rey León de los Hombres Bestia

  Comandó las legiones bestiales del norte. Su rugido inspiró a las tropas aliadas y sembró terror en el enemigo. Fue quien destruyó el tercer bastión demoníaco, aplastando las líneas infernales con una ofensiva brutal, cuerpo a cuerpo.

  Thanrak – El Rey Lobo de las Tierras del Hielo

  Monarca de la Tribu Lobo del Reino Bestia y hermano de sangre de Lagarnir.

  Ambos unieron a las manadas y clanes dispersos bajo un mismo estandarte, formando el ejército más salvaje de la cruzada.

  Mientras Lagarnir lideraba la carga frontal, Thanrak atacaba desde los flancos junto a su tribu, ejecutando maniobras coordinadas que destrozaban las líneas demoníacas. Su sincronía con el rugido del León fue clave para quebrar la segunda legión infernal.

  Thoron – El Guerrero Alado del Cielo

  Controló los cielos durante la guerra. Desde las alturas, guiaba los movimientos de las tropas y abatía con su lanza a los demonios mayores que intentaban huir. Su vigilancia aérea aseguró que ningún enemigo escapara del campo de batalla.

  Darnur, Morin y Gartha – Los Tres Martillos del Reino Enano

  Aunque no combatieron en primera línea, su labor fue vital. Forjaron armas y armaduras capaces de resistir la magia demoníaca. El trabajo realizado en las forjas de obsidiana sostuvo la cruzada tanto como cualquier victoria obtenida con sangre.

  Kael concluyó su repaso con claridad.

  —Pese a que el factor humano fue el más amplio, sin el apoyo de las demás razas no se habría podido ganar la guerra.

  Gracias a ese logro, el príncipe Rowan demostró ser un digno sucesor de su padre. Con apenas veintiún a?os, asumió el título de rey de Taratios, sellando una nueva era para el continente.

  —Con todo esto —pensó Kael—, mi primera percepción de este mundo está hecha.

  —Aún me queda mucho por aprender e investigar, pero sin duda, con la ayuda del asistente, cada día es una nueva emoción por lo que aprenderé.

  —Pero miren quién está muy despierto y animado —dijo Tana de pronto, rompiendo el silencio.

  Al tomar la cuna portátil, Kael fue cruelmente devorado a besos por la sirvienta, arrancándole un gesto de sorpresa infantil.

  —Creo que pronto comenzará a oscurecer —comentó Enta—. El oto?o se acerca y las noches se están poniendo frías.

  —Volvamos a la mansión para que el joven amo pueda cenar.

  —Sí, claro —respondió Tana con una sonrisa—. Hay que dejar bien gordito y rechoncho a este peque?o caramelo.

  Mientras caminaban de regreso, Enta percibió levemente una presencia. Algo sutil, casi imperceptible, que se manifestó fuera de los muros de la mansión.

  —?Pasa algo, mi se?or Enta? —preguntó Tana, notando su expresión.

  —No, no... no pasa nada —respondió él—. Solo me quedé pensando en algo.

  Sin embargo, mientras regresaban al interior de la mansión, aquella leve presencia permanecía oculta, vigilando sigilosamente desde la oscuridad, más allá de los muros.

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