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Capítulo 6: Baño

  Kick siempre vio a sus hermanos gemelos, los mayores, como una figura a seguir. Caballeros de honor, habilidosos, siempre velando por el bien común y justos en cada decisión. Parecía que no los hubiera criado su padre…

  Ya es de noche. Kick sale de la discoteca y, nuevamente.

  No siente nada.

  Pero antes de que cualquier culpa lo ataque, llama a Stand. Su tono es alegre:

  —Stand, hola amigo, ?cómo estás?

  —Bien, gracias por preguntar. ?Ya te aburriste?

  Kick se sorprende de que Stand parezca estar al tanto de todo.

  —Parece que has estado pendiente, ?verdad? —dice con una sonrisa—. Solo di que estabas preocupado.

  —Sí, claro, muy preocupado —responde Stand con tono sarcástico—. La verdad es que tengo mejores cosas que hacer, pero sí, estoy bien. Y qué bueno que sigas vivo. Hablamos luego.

  Corta la llamada.

  Kick se queda pensando. Mira el clima: oscuro y nublado. Piensa que lo único que falta es que comience a llover. Mejor busco cómo irme de aquí.

  Decide tomar un taxi y comienza a caminar por los callejones de London para llegar a la carretera principal. Paredes estrechas, húmedas y descuidadas. Basura en el piso. Todo gris. La luz escasea y, poco a poco, la oscuridad llena esos finos callejones. Es entonces, cuando está por llegar a la avenida, que ve una figura familiar.

  Kick sale corriendo y le grita:

  —?Espera!

  La figura se va.

  Kick grita con los ojos llenos de ira y la mente confundida:

  —??Qué haces aquí!?

  La figura misteriosa lo ignora. Al ver que no hay nadie cerca, ni una sola cámara, Kick lanza un ataque de energía. La figura lo detiene con las manos y se lo devuelve.

  Kick esquiva, pero es tarde: el sujeto está frente a él.

  Intenta intercambiar golpes, pero falla todos. Finalmente, recibe una paliza.

  —Siempre tan débil, ?verdad? —dice el sujeto.

  Kick, herido y casi sin aliento, responde:

  —Ya mátame de una vez. Porque si me levanto de aquí, te asesinaré.

  El sujeto lo ayuda a ponerse en pie.

  —Ni tú te crees eso —dice—. Vaya, supongo que… bueno, eh… ?Qué te pasó?

  Kick está herido, cansado de tanta fiesta, pero logra articular entre respiros profundos:

  —?Qué… haces… aquí… Muller?

  Muller lo mira con algo de lástima.

  —Amigo, ?qué te pasó?

  Kick, sin saber bien de qué habla, improvisa:

  —Esto… bien, créeme, es parte de una misión súper secreta.

  Muller, desconcertado, responde:

  —?Súper secreta? ?Tú también?

  You might be reading a stolen copy. Visit Royal Road for the authentic version.

  Kick, extra?ado, sigue improvisando:

  —Sí, obvio. Ya sabes, el gobierno y esas cosas.

  Muller se preocupa:

  —Es peor de lo que pensé. Entonces la revolución debe estar más cerca de lo que parece.

  Kick, ya más repuesto y con una voz firme, dice:

  —Así es. La revolución ya está en marcha. La verdad, no creo poder hacer algo al respecto. Según mi investigación, lo mejor para mí es irme.

  Muller se pone pensativo, saca su teléfono, manda unos mensajes con cara de preocupado y le pregunta:

  —?Ya tienen al chico, verdad?

  Kick se queda helado. Su cara refleja asombro, pero responde con firmeza:

  —Así es. Ya no hay nada que hacer.

  Ni él mismo sabe bien lo que dice, ni el problema en el que puede meterse.

  Muller manda otro mensaje y luego le dice:

  —Vaya, muchas gracias. No sabes todo lo que me has ahorrado. Mi objetivo era asesinar al ni?o.

  Kick, sin dudar, responde:

  —El mío también, créeme que me hubiese encantado.

  Muller aliviado responde:

  —Bueno, no sé qué hacer ahora. Supongo que me iré a buscar otra cosa, o tal vez a entrenar.

  En ese momento, a Kick le viene un recuerdo de su maestro del clan, Fernigan. En aquella ocasión, les explicó algo importante.

  Era en una especie de aula en las monta?as. Paredes y piso de madera, luz y brisa que entraban por las ventanas, y una pizarra de creyón que casi no se usaba. Ya había terminado la lección del día. Eran un total de diecinueve alumnos, todos comandados por el líder. Fernigan les ense?aba técnicas y los entrenaba para ser letales, unos todoterrenos: armas, cuerpo a cuerpo, a distancia, uso de energía para ataque y defensa, parkour, artes marciales, boxeo, técnicas de supervivencia, manejo, buceo, espionaje, sigilo, entre muchas cosas. Al final de cada jornada, siempre hablaba de sus aventuras y daba consejos. Ese día dijo uno:

  —Qué hacer en caso de perder todo y fracasar después de abandonar el clan.

  Hasta ese momento, Kick no lo había recordado. Pero ver a Muller le hizo pensar en ello, pues Muller preguntó si los iban a asesinar o algo así.

  Fernigan solo dijo:

  —Busquen a este sujeto. él les dará la ruta para seguir y el entrenamiento restante. Digan que vienen de mi parte, no les dirá que no. Pero solo funcionará si no llegan a una etapa avanzada de este curso…

  Kick, de repente, le pregunta a Muller:

  —?Dónde puedo conseguir al tipo ese?

  Muller lo mira, desconcertado:

  —?Que… qué?

  Kick, entusiasmado y serio, pregunta:

  —Ya sabes, el sujeto que nos mencionó Fernigan en caso de cargarla estrepitosamente. ?Te acuerdas de su nombre acaso? ?Su dirección? ?Un número? ?Algo?

  Muller responde con naturalidad:

  —Pues la verdad es que no, pero le puedes pedir a Fernigan…

  —No.

  El tono de Kick es firme, y su cara muestra una disconformidad total con esa idea.

  —?Por qué no? —pregunta Muller, confundido.

  —Pues no quiero que me maten.

  Muller lo mira, aún más confundido, pero una sonrisa se dibuja en su rostro.

  —Amigo, vaya que eres impredecible. Se nota que aprendiste muy bien, aunque te hayas ido.

  Kick comienza a explicar en un tono más calmado:

  —Bueno, no me fui de la forma más bonita, y la verdad no quiero hablar con ese desgraciado. Pero no me queda de otra.

  —Creo que deberías —insiste Muller—. Pero si quieres, te puedo dar su postal. No te dirá que no, él siempre ayuda a sus alumnos.

  Kick responde con sarcasmo:

  —?Ayudar a alguien sin nada a cambio? ?Es el mismo Fernigan del que hablamos?

  —Bueno, es verdad —concede Muller—. La postal debe tener algo de dinero. Si mal no recuerdo, eran unos dos millones, más o menos.

  —Pensé que me mentías. Eso tiene más sentido, pero suena a estafa. Seguro es Fernigan, entonces.

  Muller lo mira con preocupación:

  —?Tan mal estás? ?Quieres algo de ayuda?

  —No, gracias, amigo. Tal vez nos veamos otra vez, tal vez no. Lo importante es seguir nuestros caminos… o acabarlos.

  Esto último lo dice en voz baja, casi para sí mismo.

  Muller saca un papel, escribe los datos postales y se lo entrega a Kick. Antes de irse, le da un abrazo y le dice que tenga cuidado. Se da la vuelta y se va.

  Kick se queda con la sensación de que no lo verá en mucho, pero mucho tiempo.

  Kick finalmente consigue un taxi y se monta. En el lado de la ventana, baja el vidrio y observa la ciudad. Nunca comenzó a llover, pero el frío se siente.

  Encontrarse con Muller, ?fue mala suerte?

  Ahora va en camino al penthouse y se pregunta si invertir y vivir tranquilo, comenzar desde cero, o seguir entrenando y ser fuerte. Kick finalmente llega al penthouse. Es de madrugada. Toma el ascensor al último piso y entra. Ya no hay cocineras, todo está oscuro. En la sala hay más papeles que antes, muchas monta?as de ellos. Hay un silencio absoluto hasta que se acerca y ve a Stand.

  —Al fin llegaste —dice Stand sin voltear a verlo—. Bueno, hablamos más tarde.

  Kick no dice nada. Solo observa a Stand, concentrado ahora con más papeles y unos robots que lo ayudan a organizar. Va hacia su habitación, cuidadosamente.

  Entra, se quita la ropa y la coloca en la cesta. Toma un pa?o para ir al ba?o. Se da un largo ba?o. Usa jabón, productos para el pelo. Sigue ba?ándose.

  Al terminar, se seca el pelo y, frente al espejo, con unas tijeras se corta un poco el pelo y la barba de tres días. Se ba?a otros minutos más y luego se enjuaga por completo.

  Se viste con un short y una expresión serena y tranquila, casi de calma absoluta. Se tira sobre la cama. Kick siente paz por primera vez en mucho tiempo. Una paz auténtica.

  Cierra los ojos. Kick tomó una decisión y duerme tranquilo, por fin.

  Sin saberlo, Kick Ender acaba de morir.

  Es el principio del fin para él.

  fin del capítulo 6.

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