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Sin dolor no hay recompensa

  A la ma?ana siguiente reviso mis valores.

  —No me recuperé por completo —concluyo al ver las cifras—. Si sigo así, tendré que recortar entrenamiento.

  El cansancio persiste, sobre todo en la energía mental.

  Activo autohipnosis durante quince minutos para compensar el desgaste de la contrahabilidad. Estoy a tope de energía astral; el ajuste es rápido y limpio.

  —Puedo mantener el ritmo… por ahora.

  El horario es apretado, pero tengo una ventaja clara: ni la autohipnosis ni la propiocepción requieren zonas especiales. Puedo entrenarlas en cualquier momento, sin preparación previa.

  —Cambiar entre habilidades sin pausa me ahorra tiempo —pienso, con una satisfacción contenida.

  Otro dato llama mi atención.

  

  Ha aumentado.

  —El entrenamiento constante está funcionando.

  Durante una semana las clases transcurren sin incidentes. Nadie me busca. Nadie me habla.

  Ser invisible tiene sus beneficios.

  En uno de los pasillos, sin embargo, escucho algo que me obliga a detenerme.

  —?Te enteraste, Amanda? Ultear Charyn recibió una oferta de los Noltheim —susurra una voz—. Dicen que aceptó… incluso cambió su apellido.

  —?En serio? —responde otra—. Entonces le darán el elixir génico… y la habilidad principal. Telequinesis total.

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  El estómago se me tensa.

  —Ultear Noltheim…

  El elixir génico es un tesoro familiar. Reestructura el cuerpo para aceptar mejor las habilidades de la familia que lo otorga.

  —Y los Noltheim no escatiman.

  La telequinesis total es brutal incluso en etapas tempranas. Un solo objeto al inicio… hasta diez con entrenamiento.

  Peor aún: puede usar su propio cuerpo como vector, potenciando movimientos a costa de músculos y huesos.

  —Una habilidad injusta desde el primer día.

  Aprieto los pu?os mientras camino hacia la zona de combate.

  —Estos cuatro a?os serán un infierno.

  No sé si enfrentaré a Ultear en la evaluación física integral, pero una cosa es segura: no puedo permitirme llegar débil.

  En el área de entrenamiento, cada estudiante se equipa con una armadura ligera y entra a su cubículo asignado.

  Los robots de combate, dise?o Sahrian, esperan inmóviles.

  —Número 14, ingrese al cubículo —anuncia Alpha.

  El blanco del interior casi me ciega. Bajo el brillo.

  El robot, de color caoba, se activa.

  —Registro detectado. Ciudadano Elion Vexar, ?desea iniciar entrenamiento nivel 1?

  —Sí.

  Antes de comenzar, reviso mis parámetros.

  Sistema integral — monitoreo específico.

  Energía física: 75 %

  Energía mental: 72 %

  Integridad ósea: 95 %

  Integridad muscular: 94 %

  Integridad neuronal: 97 %

  Energía astral: 9 / 10,5

  —Podemos empezar.

  Activo la propiocepción.

  El primer intercambio es lento. Golpes simples.

  Luego fintas.

  Después juego de pies.

  A los diez minutos, patadas.

  Nivel 1 completo.

  —Puedo más.

  Para subir de nivel debo vencer al robot innovando, no copiándolo.

  —Vamos… no pienso perder otra vez.

  La intensidad se dispara.

  Cada impacto duele más de lo esperado.

  La propiocepción amplifica todo.

  —No aguantaré más de una hora.

  El robot gana terreno. Me obliga a retroceder.

  Aprieto los dientes y resisto.

  Media hora después, apenas, lo derroto.

  Respiro con dificultad.

  —Avancé… al fin.

  Cambio de habilidad para evitar efectos secundarios.

  Activo autohipnosis.

  Esta vez me enfoco en detectar errores y reducir el dolor.

  El combate dura quince minutos.

  Victoria.

  —Mucho más eficiente… pero el costo astral es alto.

  El sistema integral confirma lo que ya siento.

  —Hora de parar.

  —Elion Vexar —interrumpe Alpha—. ?Desea publicar su aumento de nivel de combate?

  —No. Mantén la información privada.

  —Solicitud confirmada.

  Salgo del cubículo con el cuerpo agotado y la mente en calma.

  —Si esto es solo el comienzo…

  Trago saliva.

  —Entonces el precio del poder será más alto de lo que imaginaba.

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