Con Lianhua empujando mi silla de ruedas llegamos a la calle que me mencionó la camarera y veo que es una avenida amplia, con elegantes fachadas que dan la impresión de pertenecer a familias de comerciantes adinerados o nobles de bajo rango.
A primera vista todo parece normal, pero en una segunda mirada me doy cuenta no hay entradas visibles a ninguna de las casas, aparte de una única puerta en un lateral que esta vigilada por dos hombres con claro aspecto de guardias.
"Lianhua", le digo en voz baja. "Imagino que ese es el lugar, así que acerquémonos."
Lianhua asiente y comienza a caminar hacia los hombres que custodian la puerta. Mientras nos aproximamos, examino con más detenimiento a los guardias y me sorprendo al ver que en vez de ser unos guardias privados, tienen el uniforme de los guardias de la ciudad.
Uno de los guardias levanta la mano cuando nuestra comitiva está lo suficientemente cerca.
"?Alto!" ordena mientras mira entre curioso y nervioso tanto a mi figura sentada en la silla como a nuestra escolta de Nei Wei. "?Qué asuntos les traen por aquí?"
"Buscamos el Pabellón de la Perla Dorada", responde Lianhua con una ligera sonrisa.
Los guardias intercambian una mirada rápida y uno de ellos carraspea antes de responder con cierta incomodidad "Sí, este es el lugar. Pero sintiéndolo mucho, solo pueden pasar aquellos que tienen permiso o una invitación."
Lianhua sonríe ante la negativa y les dice "Les sugiero que les comuniquen a sus superiores que Zhāohuán Wen, hija del emperador, desea usar sus servicios."
La reacción es inmediata y los guardias se tensan mientras nerviosismo en sus miradas se intensifica. Uno de ellos parece luchar por mantener la compostura, mientras el otro, sin decir palabra, desaparece rápidamente tras la puerta mientras puedo ver cómo sus manos tiemblan levemente antes de girarse.
No pasan más de unos minutos antes de que el guardia regrese acompa?ado por un hombre que tiene el aspecto de un hombre en sus cuarenta y con un peque?o bigote que le otorga un aire de autoridad.
"Bienvenida y perdone la espera, Zhāohuán Wen. Soy Hong Yan, gerente del Pabellón de la Perla Dorada”, nos dice mientras se inclina. “Es un honor recibirla en nuestro humilde negocio. Si me hace el favor, las puedo guiar a un lugar donde podemos estar más cómodos.”
Su tono es cortés, pero noto un leve temblor en su voz. ?Por qué todo el mundo supone que voy a hacer un berrinche o castigarlos por alguna falla que solo ellos creen ver?
"Le agradezco que me dedique su tiempo, Hong Yan", respondo con toda la dignidad que mis clases de etiqueta me ense?aron a mantener. “?Si nos hace el favor de guiarnos?”
Hong Yan parece sor prendido por mi contestación, como si no se la esperara, pero se endereza y entra por la puerta mientras nos dice “Hagan el favor de seguirme.”
Lianhua empuja mi silla y entramos seguidas de las Nei Wei. El Pabellón por dentro es más discreto de lo que imaginaba y todo en su interior respira una cierta elegancia sobria. Pasamos un peque?o escalón que salvamos sin dificultad y tras pasar varias puertas cerradas, pronto cruzamos una de ella que nos lleva a un patio que es lo suficientemente amplio para albergar a toda la comitiva.
Hong Yan se gira hacia nosotras, y por un instante, espero que haga la típica pregunta sobre cómo hemos oído hablar del Pabellón, pero para mi sorpresa, solo se limita a preguntar "?En qué podemos servirla, Zhāohuán Wen?"
Su profesionalismo es admirable, casi tanto como su capacidad para disimular la tensión que debe estar sintiendo, por lo que decido no incomodarlo más y le respondo "He escuchado que venden libros."
Hong Yan parpadea sorprendido, como si mi respuesta fuera algo que no esperara, pero rápidamente recupera la compostura.
"Sí, Zhāohuán Wen. Tenemos una amplia colección de libros”, me contesta en un tono ya profesional y libre de nerviosismo. “?Hay algún libro en particular que le interese?"
Lo pienso por un instante, pero había algo que quería desde la charla de mi madre cuando llegamos a la ciudad, por lo que no dudo y le digo "Cuando mi padre me inició en el cultivo utilizó algo llamado 'formación de recolección'. Me gustaría saber si tienen algún libro que hable sobre ese tipo de cosas".
Hong Yan no puede evitar un leve sobresalto al escucharme referirme al emperador como mi padre, pero su rostro vuelve a la neutralidad casi de inmediato y rápidamente hace una peque?a reverencia antes de responderme.
"Lamento informarle, Zhāohuán Wen, que las formaciones son secretos que las familias y los encantadores guardan celosamente y no podemos proporcionarle un libro sobre ellas”, me dice con un tono de pesar. “Sin embargo, y si está interesada, tenemos un libro titulado Iniciación a las Runas. Explica qué son las runas y ofrece indicaciones básicas sobre algunas de ellas."
"?Y cómo me ayudaría saber sobre runas?" pregunto intrigada.
"Las runas son los símbolos escritos que se encuentran en las formaciones”, me explica Hong Yan. “Aprender sobre ellas le proporcionará una base sólida si alguna vez desea comprender las formaciones u otro tipo de artes que las usen."
Asiento mientras comprendo que esta es probablemente la mejor opción que tengo en este momento si lo que me ha dicho es verdad, cosa que no dudo ya que es como suele comportarse cualquier gremio profesional de la antigüedad.
"Le agradezco la recomendación, Hong Yan. Tráigame ese libro", le digo.
El gerente asiente y me vuelve a preguntar “?Desea algún libro más para traérselos todos a la vez y no hacerla esperar demasiado?”
Esta vez tengo que pensarlo algo más, pero al final le contesto "?Tienen libros sobre el Bosque de las Sombras Acechantes?"
"Sí, tenemos varios libros sobre el tema. Si quiere le puedo traer todos los que tengamos disponibles", me responde Hong Yan con una ligera inclinación de cabeza.
"Eso estaría bien”, le contesto. “Y de momento, no necesito nada más."
"Tardaremos un poco en reunir su pedido, pero mientras tanto, permítame ofrecerle un poco de té", nos dice mientras da una palmada.
Antes de que pueda responder, una criada entra en el patio con una bandeja que contiene una tetera y un par de tazas. Mientras Hong Yan sale del patio, la criada nos sirve él te con gran habilidad y tanto Lianhua como yo lo disfrutamos ya que resulta ser de una excelente calidad.
No mucho después, Hong Yan regresa con un criado que lleva un paquete de considerable tama?o.
"Aquí están los libros que solicitó, Zhāohuán Wen", me dice con una reverencia.
Levanto la mano para recibir el paquete del criado, el cual me lo entrega con una reverencia y que coloco sobre mis piernas mientras Lianhua se ocupa del pago, vaciando casi por completo el saquito de monedas que lleva.
"Ha sido un placer atenderla", nos dice el gerente, inclinándose una vez más antes de ofrecer a Lianhua una tarjeta y un peque?o pergamino enrollado. "Aquí tienen un pase para entrar al Pabellón en el futuro sin problemas, así como una lista de todos los servicios que ofrecemos."
Tras agradécele el gesto a Hong Yan, el gerente nos guía de regreso a la salida y tras una última despedida, salimos a la calle con mi nuevo cargamento de libros.
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"Lianhua, quiero regresar al palacio. Ya tengo lo que vine a buscar", le digo mientras me acomodo en la silla para repartir mejor el peso de los libros que cargo.
"Como desees, Zhāohuán Wen", responde mientras comienza a empujarme por la calle mientras las Nei Wei nos rodean en silencio.
El trayecto de vuelta comienza sin incidentes. Las calles están más vacías que cuando llegamos y aunque la tarde aún no ha avanzado demasiado, noto que la mayoría de los transeúntes se mantienen ocupados con sus asuntos, aunque todos, para no variar, se me quedan mirando. A medida que avanzamos me fijo en una bifurcación que se abre a la derecha, un camino más estrecho pero aparentemente bien mantenido.
"Lianhua, vamos por aquí. Por la distribución de las calles de la zona, este camino nos ahorrara muchas vueltas", indico mientras se?alo la calle lateral.
Lianhua frunce el ce?o mientras me dice claramente incómoda "Ese camino parece demasiado aislado, Zhāohuán Wen. Preferiría seguir por la ruta principal."
La miro por encima de mi hombro con una sonrisa divertida mientras le contesto "?Qué crees que nos va a pasar? ?De verdad crees que alguien se atrevería a robar a un grupo escoltado por una decena de guardias? “
Lianhua suspira con resignación, pero no insiste más "Como dese, pero no me gusta esta idea".
Las Nei Wei, aunque silenciosas, también parecen molestas por el cambio de ruta, aunque ninguna dice nada. Finalmente, Lianhua toma el desvío y nos internamos por el camino secundario.
El lugar es curioso. Las calles son más estrechas pero están sorprendentemente limpias y bien cuidadas. Por lo que se dé arquitecturas parecidas en mi mundo, supongo que su función es separar las mansiones de la zona, aunque con lo cuidadas que están, es de imaginar que los criados también las usan para hacer más rápidamente los recados de las familias de la zona.
El viaje trascurre sin sobresaltos, pero al doblar una esquina la atmósfera tranquila que nos ha acompa?ado durante el paseo se ve interrumpida por una escena inesperada y brutal. Dos hombres armados sujetan a un adolescente, de no más de catorce a?os, cubierto de golpes y con el rostro ensangrentado mientras lo obligan a arrodillarse ante otro hombre, este de unos veintitantos a?os, que los observa con indiferencia.
Pero lo que más me llena de ira es ver cómo otro hombre lanza al suelo a una ni?a peque?a, que apenas tendrá unos seis a?os. La ni?a grita de dolor cuando el hombre la patea, lanzándola contra una pared.
Antes de que Lianhua pueda decir algo y sin poder soportar la escena, les grito a los hombres "?Deteneos ahora mismo!"
Los hombres se giran bruscamente, sorprendidos. El que había pateado a la ni?a nos enfrenta, una sonrisa burlona en su rostro deformado por el desprecio.
"Largaos si no queréis acabar como la mocosa", nos amenaza mientras cruza los brazos con una arrogancia insultante.
En ese instante, el resto de las Nei Wei, alertadas por mi grito, doblan la esquina y se posicionan detrás mío. El hombre se detiene de golpe mientras sus ojos recorren con pavor a la decena de guerreras armadas y retrocede unos pasos, claramente sorprendido por el cambio de circunstancias.
Aprovecho el impulso que me han dado las Nei Wei y les digo “Dejadlos en paz, a menos, claro está, que seáis más valientes de lo que parece y podáis hacer algo más que patear a ni?as peque?as como si fuerais unos vulgares animales."
El hombre se pone rojo de ira, abriendo la boca para replicar, pero el hombre de semblante calmado alza una mano para silenciarlo. Al fijarme en el veo que tiene el porte elegante de alguien de alta alcurnia, con ropas finas y cabello recogido en un mo?o.
"Suéltalos", ordena con voz fría volviéndose para mirar a sus hombres.
Uno de los hombres que sujetan al adolescente parece querer protestar "Pero, joven maestro Shi…"
"He dicho que los sueltes", repite mientras mantiene su tono imperturbable. Luego, fija su mirada en mí y a?ade "No busco problemas con la familia imperial y haré lo que dices, pero para la próxima vez, te sugiero que hables con tu madre sobre cómo comportarte cuando estés fuera de la capital".
Sus palabras me hieren, pero mantengo mi compostura. Con un gesto de desprecio, el joven maestro Shi, que es como se han referido a él sus hombres, se da la vuelta y comienza a marcharse.
"Ling Tian, hoy te has librado, pero volveremos a encontrarnos", le dice al adolescente sin mirar atrás. Sus hombres, aunque parecen desconcertados por su comportamiento, sueltan al muchacho de inmediato y lo siguen con rapidez.
El adolescente apenas parece notar que lo han liberado ya que su mirada está fija en la ni?a que sigue gimiendo en el suelo. Intenta acercarse a ella, pero sus propias heridas lo impiden.
Miro a las Nei Wei y les digo "?Rápido, comprobad cómo está la ni?a!"
Las guerreras se mueven con rapidez, acercándose a la peque?a y al adolescente. Lianhua, por su parte, me mira con el ce?o fruncido.
“No tendríamos que haber intervenido, Zhāohuán Wen”, me dice Lianhua con una mirada de preocupación.
"?Y qué? ?Debería haberme quedado mirando como si fuera un espectáculo mientras matan una ni?a a patadas?" le respondo con frustración.
Lianhua aprieta los labios sin decir nada más, pero su silencio es más elocuente que cualquier palabra.
Cuando las Nei Wei examinan a la ni?a, el adolescente, casi incapaz de mantenerse en pie, les implora "Pueden hacer conmigo lo que quieran, pero ayuden a mi hermana, por favor".
Las Nei Wei lo ignoran, centradas en revisar el estado de la peque?a. Una de ellas se gira hacia mí y me dice "Está muy mal, Zhāohuán Wen, pero si la llevamos rápido a la médica, podría salvarse".
"Entonces no hay tiempo que perder y llévala con cuidado", digo. "Lianhua, cógeme. Una de ustedes, tome mi silla. ?Y asegúrense de cargar también con el muchacho!"
Las Nei Wei no dudan. Una de ellas recoge la peque?a figura de la ni?a con suavidad mientras otra se acerca al adolescente. él se resiste, pero un golpe certero en la nuca lo deja inconsciente y sin esfuerzo la guerrera lo carga sobre sus hombros como si fuera un saco de arroz.
"?Rápido, de vuelta al palacio!" ordeno, y el grupo entero comienza a correr en dirección al palacio.
Regresamos al palacio a toda prisa mientras las Nei Wei corren a nuestro alrededor cargando a la ni?a y al adolescente. A medida que avanzamos atraemos miradas de todas partes, desde curiosos que se detienen para vernos pasar, comerciantes que interrumpen sus transacciones y hasta guardias de la ciudad que, aunque parecen dudar por un instante, no se atreven a detener a un grupo de mujeres armadas que claramente tienen prisa. No se escucha ni un solo grito de alto, solo susurros y miradas de desconcierto.
"?Crees que lleguemos a tiempo?" pregunto en voz baja a Lianhua mientras seguimos avanzando y mi preocupación por la ni?a va creciendo según va pasando el tiempo.
"Estamos haciendo todo lo que podemos, Zhāohuán Wen", responde ella, sin desviar la mirada del camino.
Finalmente, las grandes puertas del palacio aparecen ante nosotros. Las Nei Wei, alertadas por nuestro ritmo acelerado, se apartan sin necesidad de una explicación y nos dejan pasar sin preguntas, reconociendo la urgencia en nuestras caras. En cuanto cruzamos el umbral siento una extra?a mezcla de alivio y tensión.
"?Llévenlos a la doctora ahora mismo!" ordeno, se?alando con la mano. "No hay tiempo que perder."
Las Nei Wei asienten sin decir una palabra y una de ellas se lleva rápidamente al adolescente, que imagino se llamara Ling Tian ya que es como lo llamaron y está aún inconsciente sobre sus hombros junto a la otra que carga a la ni?a, que para nuestra preocupación apenas emite un quejido, a la zona del palacio donde la doctora tiene su consulta.
Finalmente me permito relajarme y le digo a Lianhua "Lianhua, por favor, bájame.
Lianhua obedece en silencio y me sienta en mi silla que la Nei Wei que la había cargado ha dejado en el suelo. Apenas me acomodo en la silla, noto una presencia familiar que se acerca con paso decidido, aunque sin correr. Mi madre aparece en el patio, con Lingxi a su lado. Aunque su rostro muestra calma, reconozco la preocupación en su mirada.
"?Qué ha pasado?" pregunta mi madre sin preámbulos, deteniéndose frente a mí.
Sé que está a punto de lanzarme una reprimenda monumental, así que me preparo mentalmente, aunque no puedo evitar sentir un nudo en el estómago y le cuento por encima lo que he hecho por el día y mi decisión en el último momento que llevo a lo sucedido en el callejón.
"Nos desviamos por un camino secundario para evitar rodeos, y nos encontramos con unos hombres que estaban golpeando a un chico y una ni?a. Les ordené detenerse, y bueno, el que parecía ser el líder los dejó ir", le digo tras lo cual me detengo un segundo para medir su reacción, pero su expresión sigue siendo la misma por lo que sigo. "He enviado a la ni?a y al muchacho a la médica."
Mi madre cierra los ojos un instante y se pellizca el puente de la nariz, como hace siempre cuando algo la exaspera y me dice con una calma que solo aumenta la sensación de que la bronca está por llegar "Estoy pensando en prohibirte salir nunca más. De las dos veces que has salido a dar un simple paseo, las dos veces has terminado metiéndote en problemas."
"?Yo no los busco!" replico, tratando de defenderme. "Simplemente aparecen. ?Qué esperabas que hiciera? ?Mirar como si fuera un espectáculo mientras matan a una ni?a a patadas?"
Mi madre suspira y la veo titubear por un momento, pero luego me dice con un tono más suave "Wen, por como hablas y te comportas a veces olvido que solo tienes ocho a?os y no entiendes cómo funciona el mundo."
Estoy a punto de protestar, queriendo decirle que no soy solo una ni?a de ocho a?os y tengo más experiencia de la que ella imagina, pero me contengo y mi madre, ignorando mis pensamientos, se vuelve hacia Lianhua.
"Y Lianhua, tú deberías saber mejor cómo actuar en estos casos", le dice con un leve reproche. "Tendrías que haberla detenido."
Lianhua inclina la cabeza con respeto pero responde sin dudar "Siempre seguiré las órdenes de Zhāohuán Wen".
Mi madre vuelve a pellizcarse el entrecejo mientras niega con la cabeza, como si todo esto fuera una locura sin sentido y al final parece decidir no continuar la discusión.
"Ya que los has traído serán tu responsabilidad", me dice finalmente antes de darse la vuelta para marcharse. "Tú decides qué hacer con ellos."
La observo alejarse y su figura alta y elegante desaparece lentamente mientras se adentra en la casa principal y siento una mezcla de alivio y resignación al verla marchar, tras lo cual me giro hacia Lianhua.
"Llévame a donde la doctora haya instalado su consulta", le digo. "Quiero asegurarme de que esos dos estén bien."
"Como desees, Zhāohuán Wen", responde y de inmediato empieza a empujar mi silla hacia el ala del palacio donde la médica está atendiendo a la ni?a y a Ling Tian.

