home

search

Capitulo 37

  Con las manos cubriéndome el rostro, me pregunto por qué Ling Tian se empe?a en buscar problemas en un torneo que no le concierne. No solo es imprudente, sino que además ?De dónde ha sacado esa espada? La hoja parece sacada directamente de la armería de un caballero europeo, desentonando completamente con el resto del torneo.

  Incapaz de resistirme, aparto un poco las manos para echar un vistazo hacia la arena, solo para encontrarme con una escena completamente distinta a la de hace unos momentos. Ling Tian ya no está combatiendo y su oponente yace inconsciente en el suelo mientras él, con su expresión oculta tras la máscara, baja la espada como si fuera una rama inofensiva. El combate ha terminado demasiado rápido y parpadeo incrédula.

  "?Qué...?", comienzo a decir, pero me interrumpo al girarme hacia Lianhua, quien sigue a mi lado.

  Ella inclina la cabeza ligeramente hacia mí y mientras baja su voz a un susurro para no llamar la atención de los demás espectadores me dice "Lo derrotó de un solo golpe con esa extra?a espada."

  Vuelvo la mirada a Ling Tian, que en ese momento sale de la arena con calma como si todo esto fuera parte de su rutina diaria. Por más que lo observo, no logro reconciliar al joven torpe que apenas podía defenderse hace poco más de un a?o con esta figura confiada que ha vencido a alguien con tanta facilidad.

  "Esto es ridículo", murmuro para mí misma mientras siento una punzada de irritación. "?Qué necesidad tiene de exponerse de esta manera, incluso si de alguna manera ha conseguido hacerse un poco más fuerte?"

  Desvió mi mirada de la puerta por la que ha salido Ling Tian, pero esta vez lo que veo me provoca un escalofrío. Los combates que continúan son brutales, demasiado crudos para mi gusto. Los gritos de los combatientes y los aplausos de la multitud solo hacen que me sienta aún más incómoda. Aparto la vista, incapaz de soportar el espectáculo, y mi mirada se posa en el palco donde mi madre conversa con el gobernador.

  A simple vista parece tranquila, casi relajada, pero yo la conozco mejor que eso. Hay una rigidez apenas perceptible en su postura y una leve tensión en sus ojos que me dice que está agotando su paciencia con él. Seguramente ya esté calculando cómo aplastarlo como si fuera un gusano.

  Tras decidirme y sin ganas de seguir viendo este estúpido torneo, susurro a Lianhua y le digo "Ve donde mi madre y dile que no me siento bien, que sería mejor que regresemos al palacio."

  Lianhua me mira mientras entrecierra los ojos y ve claramente mi jugada, pero no dice nada y simplemente asiente para girarse a continuación para cumplir mis órdenes.

  Mientras ella se dirige a la zona del palco donde está mi madre, empiezo a frotarme las piernas con movimientos lentos, como si estuviera tratando de aliviar un malestar inexistente. No tengo que esperar mucho y pronto escucho como la voz de mi madre, educada pero firme, se alza para disculparse con los presentes diciéndoles "Lamentablemente, debo retirarme. La salud de la Zhāohuán es mi prioridad."

  Los murmullos de comprensión y condolencias la siguen, y al momento, Lianhua regresa a mi lado. Con un gesto eficiente, me recoge y comenzamos a salir del palco. Mientras salimos escucho a los demás invitados murmurar mientras se preguntan sobre cuál es la verdad sobre mi salud, pero no me molesto en prestar atención. Lo único que quiero ahora es alejarme de este lugar.

  El lujoso pasillo se extiende frente a nosotras, vacío y silencioso en contraste con el bullicio de la arena. El eco de nuestro pasos resuenan mientras lo atravesamos y en silencio llegamos al carruaje, el cual esta donde lo dejamos custodiado por las Nei Wei. Lianhua me ayuda a subir con cuidado y pronto estamos en camino de regreso al Palacio del Loto Celestial.

  El suave traqueteo del carruaje acompa?a nuestras respiraciones. Mi madre, sentada frente a mí, me observa con una mirada inquisitiva "Wen, claramente no te pasa nada. ?Por qué querías irte tan pronto?"

  "Por dos razones", respondo, acomodándome en el asiento. "Primero, porque ya me cansé de ver a un montón de personas golpeándose entre sí."

  Ella me mira fijamente, esperando que continúe. Tras un momento, dejo que una sonrisa traviesa cruce mi rostro. "Y segundo, porque quería salvar la vida del Tàishǒu antes de que decidieras aplastarlo como a un gusano gordo y mal vestido."

  Mi madre suelta una risa inesperada, suave y genuina, tras lo cual me responde en tono de broma "Gracias por tu valentía, Wen. Un sacrificio muy noble por parte de mi hija el perderse el resto del torneo para salvar la vida del Tàishǒu."

  "De nada, madre", respondo con una inclinación de cabeza mientras respondo a su broma. "Siempre estoy dispuesta a salvar vidas, aunque no se lo merezcan."

  "Entonces, ?qué opinas del torneo hasta ahora?" me pregunta con un tono más serio.

  "Honestamente, no me gusta", admito. "Ver a la gente lastimarse por deporte no es algo que disfrute."

  Mi madre suspira, su expresión adquiriendo un matiz pensativo. "Lo suponía. Pero es mejor que no digas eso a nadie más, ya que tendrás que acostumbrarte debido a que tendrás que asistir a muchos más torneos en el futuro.”

  Me sorprendo ante las palabras de mi madre y le pregunto "?Por qué?"

  Ella me mira con calma, aunque noto un destello de seriedad en sus ojos.

  "En la capital, los torneos son una tradición arraigada", explica. "Se organizan regularmente, y aunque no participan tantas personas como en este, son muy famosos."

  "He hecho lo posible por impedir que hasta ahora tengas que asistir, tanto por tu edad como por tu condición. Pero no puedo protegerte para siempre", continúa diciéndome. “Tarde o temprano, como miembro de la familia imperial y, especialmente, por tu título de Zhāohuán, tendrás que empezar a asistir a algunos de estos torneos aunque solo sea como espectadora, ya que claramente no puedes ir como participante.”

  Permanezco en silencio, dejando que las palabras de mi madre resuenen en mi mente mientras mi mirada se pierde en la ventana del carruaje. Las calles, casi desiertas, están envueltas en una quietud extra?a e imagino que la mayoría de las personas están en la arena, contemplando el torneo.

  Reflexiono sobre lo que acaba de decirme y, de repente, algo evidente y que debería haber notado antes cobra sentido, ya que la falta de sorpresa en la gente a mi alrededor cuando se mencionó el torneo era una pista más que clara. Este tipo de eventos no es algo extra?o ni desconocido para ellos y es evidente que han presenciado más de uno. Mientras estas ideas rondan por mi cabeza, la calma del carruaje me envuelve y veo como dejamos atrás las calles casi vacías y llegamos sin contratiempos al Palacio del Loto Celestial.

  La tranquilidad del Palacio del Loto Celestial me envuelve en cuanto el carruaje cruza los portones principales y el traqueteo que acompa?a nuestro viaje cesa cuando nos detenemos en el patio, tras lo cual me quedo sentada esperando a que Lianhua se baje me coja en brazos.

  Lianhua desciende del carruaje, pero, en lugar de ayudarme de inmediato como de costumbre, me deja esperando unos momentos. Justo cuando empiezo a preguntarme qué está haciendo, regresa y me ayuda a salir. Es entonces cuando entiendo su demora ya que veo al lado del carruaje, perfectamente colocada, mi silla.

  "Gracias, Lianhua", le digo mientras me acomoda en la silla y coloca los pliegues de mi ropa con cuidado.

  “Solo cumplo con mi obligación, Zhāohuán Wen”, me contesta con tu tono habitual.

  Giro la cabeza para mirar a mi madre que está en el patio hablando con Lingxi y con la Nei Baihu para decirle "Madre, estoy cansada. Me gustaría ir a descansar a mi habitación, si no te importa."

  Unauthorized use of content: if you find this story on Amazon, report the violation.

  Mi madre asiente mientras me evalúa brevemente con su mirada antes de contestarme "Claro, Wen. Por hoy no hace falta que hagas nada más."

  Tras escuchar a mi madre, hago una se?a a Lianhua, la cual empieza a empujar mi silla hacia los pasillos del palacio. Mientras Lianhua se dirige hacia mi habitación, las palabras de mi madre sobre los torneos aún rondan mi mente, pero decido que este no es el momento para preocuparme por ellos y dejárselo a mi yo del futuro para centrarme en un problema más inmediato, Ling Tian.

  La tentación de ignorarlo por completo es fuerte, y por un instante, me pregunto si no sería mejor hacerlo. Pero casi de inmediato la imagen de la peque?a Xia aparece en mi mente, con sus grandes ojos llenos de curiosidad y suspiro internamente. No puedo ignorarlo por completo, aunque solo sea por el bien de su hermana peque?a, ya que parece que a él no le importa lo más mínimo a pesar de todo el drama sufrido cuando tuvo que irse.

  Mis pensamientos se ven cortados cuando una voz infantil y entusiasmada irrumpe en el silencio y levanto la mirada para ver a Xia corriendo hacia nosotras, con su rostro radiante de emoción "?Wen! ?Wen! ?Lianhua! ?Estáis de vuelta!"

  "Xia", la saludo con una sonrisa cansada pero sincera. "?Qué haces aquí?"

  "?Estaba esperándote! ?Cómo estáis? ?Fue tan aburrido como pensabais?" Las palabras salen de su boca en una cascada incontrolable, y por un momento no sé por dónde empezar a responder.

  "Estamos bien", le digo con suavidad mientras continuamos avanzando por el pasillo. "Y sí, el torneo fue exactamente como pensábamos. Aburrido y monótono."

  Xia frunce el ce?o y ladea la cabeza. "?Entonces no pasó nada interesante?"

  "Bueno, si para ti escuchar al Tàishǒu decir lo grande que es y como ha sido el mejor gobernador de la ciudad es interesante, entonces sí", le digo con un tono ligero, intentando evitar que la conversación profundice mucho.

  Llegamos a mi habitación y Xia abre la puerta antes de que diga algo para que podamos entrar. Al entrar, me giro hacia Xia y le pregunto "Xia, es el momento de que te pregunte sobre el libro que tenías que leer esta ma?ana."

  La alegría en su rostro se transforma en sorpresa y sus ojos se agrandan como platos, tras lo cual baja la cabeza, mirando al suelo mientras murmura algo ininteligible.

  "?Qué has dicho? No te escucho", le digo con un tono más firme aunque me supongo lo que ha pasado.

  Xia levanta un poco la voz, pero aún evita mi mirada mientras me contesta "Me olvidé..."

  Levanto una ceja y la observo atentamente mientras le pregunto "?Y qué has estado haciendo todo el día?"

  "Jugando en el patio", admite en un susurro, todavía mirando al suelo.

  No puedo evitar reír entre dientes ya que, después de todo, Xia es solo una ni?a de siete a?os. Pero no puedo dejar que se salga con la suya, por lo que le digo "Está bien, Xia. Como castigo, quiero que vayas a tu habitación y leas ese libro hasta la el momento de la cena y luego iré a preguntarte qué has aprendido, ?entendido?"

  "?Pero Wen!" se queja mientras infla las mejillas en una protesta infantil.

  "No hay peros", digo con firmeza. "Ve ahora mismo."

  Con un suspiro exagerado y un refunfu?o que apenas entiendo, Xia sale de mi habitación dejando el espacio en silencio una vez más.

  "Lianhua, acércame al escritorio", le pido, a lo que ella asiente y acerca mi silla al escritorio. Una vez acomodada, busco un libro para entretenerme, pero aunque lo abro y comienzo a leer, las palabras se pierden en un torbellino de pensamientos que no puedo ignorar.

  Mi mente sigue regresando a Ling Tian. ?Qué hago con él? ?Debo confrontarlo y arriesgarme a que sepan quién es? ?O simplemente vigilarlo de lejos e ignorarlo?

  Sus acciones, la razón por la que está en el torneo, el cómo se ha podido hacer tan fuerte en tan poco tiempo, todo parece un rompecabezas que no estoy segura de querer resolver y siento cómo el peso de una responsabilidad que tampoco estoy segura de querer tener se instala sobre mis hombros mientras paso una página que no he leído en absoluto.

  Dejo escapar un largo suspiro mientras me doy cuenta de que la paz que tanto deseaba parece más esquiva que nunca.

  En el aire cálido y tranquilo de la habitación mis ojos están cerrados y mi atención está centrada en las motas de Qi que flotan en mi esfera de influencia. Mantengo siete de ellas atrapadas con mis manos mentales, una tarea que ahora es tan natural como respirar. Sin embargo, la octava mota me esquiva una vez más por mucho que me esfuerzo por alcanzarla, pero no importa cuánto intente crear esa octava mano mental, ya que simplemente no ocurre.

  No hay dolor, ni siquiera la desagradable sensación de presión en la cabeza que solía acompa?ar mis primeros intentos. Pero tampoco hay progreso por lo que, resignada, dejo escapar un suspiro y suelto todas las motas, permitiendo que vuelvan al flujo de Qi que me rodea.

  Abro los ojos y el familiar techo de mi habitación entra en mi campo de visión. No necesito reflexionar mucho para llegar a la conclusión obvia, la cantidad de motas de Qi que puedo sujetar está de alguna manera ligada a mi progreso en el templado del cuerpo. Hasta que no termine el Templado de los huesos y tendones probablemente no seré capaz de formar esa octava mano mental.

  Dejo escapar otro suspiro mientras me acomodo en la cama, permitiendo que mi mente divague mientras espero a que Lianhua regrese. Sin embargo, mis pensamientos no tardan en dirigirse hacia ella. últimamente se ha comportado de manera extra?a y a veces parece querer decirme algo, pero siempre se detiene, como si se arrepintiera a mitad de camino, lo cual es extra?o incluso para ella.

  El sonido de la puerta abriéndose me saca de mis pensamientos y levanto la cabeza para ver entrar a Lianhua, por lo que decido que no hay razón para postergar esto.

  "Lianhua", la llamo mientras hago un gesto con la mano para que se acerque.

  Ella obedece de inmediato y se acerca al borde de la cama, tras lo cual me pregunta "?Sí, Zhāohuán Wen?"

  La miro directamente y le pregunto mientras intento mantener el tono de mi voz lo más neutral posible "Lianhua, dime de una vez lo que quieres decirme. Tu comportamiento estos últimos días está empezando a ponerme nerviosa."

  Sus ojos se abren ligeramente y por un momento parece que va a negarlo, sin embargo termina inclinando ligeramente la cabeza como avergonzada y me dice "Mis disculpas, Zhāohuán Wen."

  "No estoy enfadada contigo", le aclaro mientras interrumpo sus disculpas. "Solo quiero saber qué es lo que tienes en mente. Creo que ya sabes que puede decirme lo que quieras, por lo que no entiendo por qué esta vez no quieres hacerlo."

  Lianhua parece tranquilizarse un poco ante mis palabras y su postura rígida se suaviza, aunque aún hay algo de nerviosismo en su expresión. Finalmente, deja escapar un suspiro profundo como si se estuviera preparando para algo importante.

  "Quiero pedirle permiso para usar uno de los puestos de la familia imperial para entrar al Fragmento Celestial de las Arenas" me dice con una voz firme, aunque puedo notar la tensión subyacente en su tono.

  Parpadeo sorprendida, ya que no es lo que esperaba escuchar, por lo que un poco aturdida le pregunto "?El Fragmento Celestial?"

  "Hace varios días le pedí permiso a Guifei Xiang, y ella me dijo que por su parte no había problema. Pero me indicó que debía obtener primero su autorización, Zhāohuán Wen", y aun sorprendida veo como, tras esas palabras, se arrodilla en el suelo y se inclina profundamente. "Le ruego humildemente que me conceda este permiso."

  Toda la escena no hace más que aumentar mi sorpresa y no puedo evitar sentirme incómoda al verla en esa posición.

  "Levántate, Lianhua", le digo mientras me muevo lo suficiente para asomarme mejor por el borde de la cama. "Solo dime por qué quieres entrar."

  Lianhua se pone de pie con movimientos medidos y su expresión se endurece como si tratara de encontrar las palabras correctas, tras lo cual empieza a decirme "Es para adquirir experiencia real en combate, ya que toda mi experiencia hasta ahora, excepto cuando luché contra el asesino aquella vez, proviene de entrenamientos. Y al ver los combates en la arena, me di cuenta de que no estoy preparada para enfrentarme a oponentes que realmente luchan por sus vidas."

  Inclino la cabeza, aún sin comprender del todo. Ella percibe mi confusión y se apresura a continuar "Las personas en la arena demostraban habilidades que solo se adquieren en situaciones reales, Zhāohuán Wen. Siendo una Yushi y su guardaespaldas debería estar mejor preparada. Además, el Fragmento Celestial ofrece la oportunidad de practicar otras habilidades que aprendí durante mi entrenamiento, habilidades que no he tenido ocasión de usar o desarrollar plenamente."

  “Por eso pensé, que como la familia imperial tiene puestos reservados para entrar al igual que las familias de la ciudad, podía usar uno de ellos para entrar y solucionar mis deficiencias para poder servirla mejor”, termina de decirme Lianhua.

  Sus palabras me hacen reflexionar. Mientras las digiero, una conexión inesperada surge en mi mente. Las familias de la ciudad tienen puestos reservados para entrar al Fragmento y Ling Tian está en el torneo. ?Podría ser que su plan sea usar un puesto para entrar y cazar a los miembros de las cuatro familias, como si fuera un vengador implacable al más puro estilo Charles Bronson?

  Pero no es el momento para centrarme en Ling Tian. Ahora, debo decidir qué hacer con la petición de Lianhua, por lo que me ponto a recordar todo lo que he leído y oído sobre el Fragmento Celestial. Y concluyo que aunque en sus primeras aperturas fue peligroso, actualmente es casi un terreno de caza regular. Las bestias espirituales son el único peligro significativo y las ruinas que quedan son ignoradas por la mayoría.

  Pero el tema de las ruinas hace que una idea se forma en mi mente, una que podría beneficiarme a mí tanto como a ella, por lo que le digo con un tono deliberadamente calmado "Lianhua, te daré permiso para ir al Fragmento Celestial, pero con una condición."

  Aunque intenta mantener su compostura habitual, puedo notar el brillo de alegría en sus ojos mientras me pregunta "?Cuál es la condición, Zhāohuán Wen?"

  "Te lo diré más adelante", respondo mientras permito que mi tono lleve un matiz de misterio.

  Pero mientras digo estas palabras, ya estoy planeando cómo darle a Lianhua un curso acelerado de arqueología, ya que si va a explorar esas ruinas para mí, necesitará estar preparada para ser mi Indiana Jones, o más bien y considerando su género, mi Lara Croft.

Recommended Popular Novels